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Miguel Ángel Petrecca (1979 )

La indiferencia Ya sabés: lo que no se rinde nunca a un largo cortejo cede de golpe a un comentario o un gesto distraídos. Es hora entonces de que, sin proponértelo, te dediques a recrear las condiciones de absoluta indiferencia en las que estuviste sumergido un día en que sucedió todo eso: y no estabas, precisamente, frente al espejo, como esta mañana, luego de un desayuno ordinario (sin naranjas!), de una ducha caliente y un vistazo a los mensajes que en la bandeja de entrada dejó la noche igual que el mar en una playa. Absoluta indiferencia, sí, parado debajo de un tilo encendido al mediodía, vibrando. Y pasó el afilador por la cuadra en ese momento. Sonó la armónica del afilador con su piedra dulce girando sobre el manubrio de una bicicleta inglesa. ("el poeta ocasional.blogspot")

Pablo García Casado (1972 )

Ford como un oso que despierta del letargo nuestro ford va derritiendo la nieve del parabrisas pongo las maletas en el asiento trasero repaso el mapa de carreteras ahora llegas tú medio dormida sin pintar sin arreglar rota por la noche pasada una noche de preguntas de miedo de ropa que entra y sale de los armarios una noche de nevera desconectada pero hoy es distinto y te sientas a mi lado como antes cuando viajábamos sin prisa a través de bosques y maizales en esas noches de faros encendidos en busca del océano el ford asciende lento por la colina quiero viajar al sur al sur de todos los proyectos ("rua das petras.blogspot")

Li Po (701/762 )

Canción Siempre me decías: "Envejeceremos juntos. Mis cabellos y los tuyos se iluminarán de nieve y de luna» Pero hoy amas a otra, y hoy vengo a ti, vengo dolorida a darte mi ultimo adiós. Llena por última vez nuestras tazas con el zumo que brinda el olvido y canta la canción que habla de aquella ave muerta bajo la nieve. Me iré luego a embarcar en las turbias aguas del Yu-Keú, allí donde ellas se dividen y, siguiendo rumbo contrario, unas van hacia el este y otras hacia el oeste» ¿Por qué lloran, al oírme, jóvenes amadas? Acaso den con el hombre del corazón fiel que, sinceramente, les diga» "Envejeceremos juntos..." ("marcelo leites.blogspot", trad. álvaro yunque)

Roberto Juarroz (1925/1955 )

Así como no podemos Así como no podemos sostener mucho tiempo una mirada, tampoco podemos sostener mucho tiempo la alegría, la espiral del amor, la gratuidad del pensamiento, la tierra en suspensión del cántico. No podemos ni siquiera sostener mucho tiempo las proporciones del silencio cuando algo lo visita. Y menos todavía cuando nada lo visita. El hombre no puede sostener mucho tiempo al hombre, ni tampoco a lo que no es el hombre. Y sin embargo puede soportar el peso inexorable de lo que no existe. ("cómo cantaba mayo en la noche.blogspot")

Carilda Oliver Labra (1924 )

Discurso de Eva Hoy te saludo brutalmente: con un golpe de tos o una patada. ¿Dónde te metes, a dónde huyes con tu caja loca de corazones, con el reguero de pólvora que tienes? ¿Dónde vives: en la fosa en que caen todos los sueños o en esa telaraña donde cuelgan los huérfanos de padre? Te extraño ¿sabes? como a mí misma o a los milagros que no pasan. Te extraño, ¿sabes? Quisiera persuadirte no sé de qué alegría, de qué cosa imprudente. ¿Cuándo vas a venir? Tengo una prisa por jugar a nada, por decirte: "mi vida" y que los truenos nos humillen y las naranjas palidezcan en tu mano. Tengo unas ganas de mirarte al fondo y hallar velos y humo, que, al fin, perece en llama. De verdad que te quiero, pero inocentemente, como la bruja clara donde pienso. De verdad que no te quiero, pero inocentemente, como el ángel embaucado que soy. Te quiero, no te quiero. Sortearemos estas palabras y una que triunfe será la mentirosa. Amor... (¿Qué digo? e...

Rubén Bonifaz Nuño (1923-2013 )

Fuego de pobres 26 Vengo a mirar aquí la madrugada; a las fauces de humo, donde el fuego se tuerce; al horno que se abre, no edificio para el trigo, sí puerta al resplandor del sacramento inicial que me desnuda el rostro. ¿Quién, pues, el adversario; el que dialoga conmigo? ¿A quién la tierra pertenece? Mi mujer una sólo; una sólo mi nieta, una mi hermana; una, mi casa en donde vivo; en mi contra y siempre de mi parte. Y aunque no se me diera el regocijo de sábanas ilustres, ni la mesa de un existir tranquilamente, ni el atributo cálido de hablarle de la lluvia exterior, disimulada por cerrojos y puertas. Almohada, creciente de latidos en la oreja sin sueño, lo que oía; reloj de ciego, desangrándose gota por gota; vértigo, aleteo tenaz de mariposa traspasada, de mariposa negra contra el muro. Y mi alma y mi lengua. Mal agüero la noche, mala el agua en los huesos metida, su ponzoña como niebla en los huesos. Espero la salida en donde miro; en dond...

Claudia Magliano (1957 )

El aljibe escupe... El aljibe escupe el agua esa que hemos de beber dijiste no otra de río o estanque porque la noche trae muertos a la superficie y en la mañana parece que ya no quedará nada sin embargo hay restos de piernas y brazos flotando allá más lejos cerca del molino y no los vemos la vida comienza justo en la puerta de tu casa en el galpón donde se alinea la lana del rabo de las ovejas que cortaste a fuego chilla y aúlla el ganado res cabeza molida a golpes o de un solo tiro pac seca es la muerte de los animales es seca y muda muda muda no dicen nada los animales no cuando los matan se dejan ser presa sabrosa ah hoy también comeremos tierna carne de oveja y mañana la alfombra de cuero acariciará mi piel delante de la estufa y haremos leños con el monte y haremos el milagro de la noche sin muertos flotando en el río porque no los vemos la vida comienza en la puerta de tu casa comienza sí así dulce es la tarde cayendo sobre los campos. ("el poeta ocas...