Entradas

Jorge Cantú de la Garza (1937/1998 )

Ajuste provisional Bueno, pues. Descolguemos los cuadros. Este para ti, este para mí. Saquemos de los anaqueles los libros y, al repartirlos, discutamos un poco por ese Pessoa, por aquel Cavafis o por el san Juan de la Cruz, en piel, que te regaló tu exmarido y el cual, estoy seguro, nunca volverás a abrir. Llévate la tele, la recámara y la lavadora. "Después vendré por la araucaria", dirás como si yo no la hubiera elegido. He pasado varias veces por este ajuste y nunca he salido indemne. ("poemas en que yo estaba escondido", uanl, monterrey, méxico, 2008)

Horacio Castillo (1934/2010 )

Salto Primero es un vacío en el estómago, enseguida una sensación de puro peso, hasta sentir el tirón del correaje en los hombros y la flor de seda que se abre encima de nosotros. Entonces la respiración recupera su ritmo y el mundo se ordena a nuestros ojos: el campo roturado, las casas y los árboles, el humo de la ciudad dispersándose hacia el río. Hasta que la gravedad nos atrapa en su red y nulas nuestras alas artificiales caemos vertiginosamente contra la superficie ávidos todavía de un aire que no es nuestro. ("los poetas no van al cielo")

Elsa Cross (1946 )

Bacantes V De pueblo en pueblo con las ropas manchadas, los cabellos al viento, comíamos, oh dioses, vuestro soma: hongos llenos de tierra. Estábamos bajo el volcán viendo la vida derruirse. Peligro en todos los pasajes. De estiércol hicimos hogueras para quitarnos tanto frío de los huesos. Oh vacas madres. De estiércol nuestro lecho. Temblaba la tierra. Ese día los toros mataron hombres en la plaza. Y desde lo alto el fuego era el sol, la oblación nuestros cuerpos, la oración esas chicharras a punto de morirse. Y esas gotas a punto de caer sobre la tierra yo las recibo. Desde lo alto mirábamos el valle y tú pedías fruta. Los tajos en el monte, las grietas hacían cantar el viento. Ese día volvían las golondrinas buscando su nido en lo alto del peñasco. Vimos sus signos. ("espirales, poemas escogidos 1965-1999", unam. méxico, 2000)

Olvido García Valdés (1950 )

Sigue el proceso... Sigue el proceso de las granadas que maduran y penden sobre el muro, observa el balanceo del ciprés, los efectos de un viento de tormenta, saluda al jardinero como saludaría un artista a otro artista, pero siente la ira que es fijeza del rostro. Así estar vivo. Abandonado el huerto, de nada sirve ya la lluvia repentina ni su olor, prefigurada y tersa hoja de limonero, perdida elasticidad de pulmón. ("poética y poesía", fundación juan march, madrid, mmix)

Joan Margarit (1938 )

El vendedor de rosas Solitario y furtivo, con su ramo, va a locales nocturnos en busca de parejas. Lo he encontrado en las calles cercanas a la Rambla con unas rosas sin olor a rosas en una noche sin olor a noche. Me perdí en las traseras de la vida. Una mujer que no eres tú, en la sombra, te ha robado los ojos y llora. La ciudad es una exacta y monstruosa copia. Como un Cupido viejo, pasa escupiendo el vendedor de rosas. Mientras se aleja, pienso que a tu amor no le perdones nada. Ni el final. ("crepusculario siglo XXI")

LAS MASCOTAS

1. Papá trajo a casa un nuevo huésped, un perro chato de pelaje gris y cara de pocos amigos. Lo trajo de un pueblo vecino a donde había ido a cobrar un dinero; como el deudor no completó para pagarle, le ofrecieron a Bulldozer, nombre del chucho que vino a vivir con nosotros, antes que mi papá se fuera de casa. 2. Creo que fue mamá la que decidió mantener la mascota en la azotea, en una casa de madera colocada a la sombra del árbol y agua del tinaco que surte las necesidades. Bulldozer se volvió bravo viviendo arriba: les ladraba a los chiquillos que regresan del colegio, a los pordioseros, a los ambulantes que pasan en la calle y a los vecinos que entran y salen de las casas. Recuerdo que un día papá lo sacó amarrado por una campaña de vacunación que llegó al barrio, era contra la rabia, el moquillo y los parásitos. Cuando regresó con el Bulldozer ya traía una correa y una placa con su nombre y la fecha de las vacunas. Fue la primera y última vez que papá lo llevó al veterinario....

Raúl Gómez Jattin (1945/1997 )

Isabel Qué te vas a acordar Isabel de la rayuela bajo el mamoncillo de tu patio de las muñecas de trapo que eran nuestros hijos de la baranda donde llegaban los barcos de La Habana cargados de… Cuando tenías los ojos dorados como pluma de pavo real y las faldas manchadas de mango Qué va tú no te acuerdas En cambio yo no lo notaste hoy no te han contado Sigo tirándole piedrecillas al cielo buscando un lugar donde posar sin mucha fatiga el pie Haciendo y deshaciendo figuras en la piel de la tierra y mis hijos son de trapo y mis sueños de trapo y sigo jugando a las muñecas bajo los reflectores del escenario Isabel ojos de pavo real ahora que tienes cinco hijos con el alcalde y te pasea por el pueblo un chofer endomingado ahora que usas anteojos cuando nos vemos me tiras un “qué hay de tu vida” frío e impersonal Como si yo tuviera de eso ("el poeta ocasional")