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Bruno Montané (1957 )

Escritos 12 En el centro del más confuso de nuestros sueño aparece un ángel. Es un animal de ojos dorados, y a lo que más se parece es a un insecto. Sus ojos facetados emiten una vibración semejante a la dulzura, un latido que llena todo el sentido del sueño. El ángel no vuela, este ángel hunde la cabeza, cava túneles y, no sabemos cómo, no para de mirarnos. El animal se mueve con un tranquilo ademán de lejanía, no sé cómo explicarlo. El insecto es puro como un cristal invertido en el líquido centro del sueño, el insecto-ángel muda su corazón y, lo sabemos, no habla, nada dice; no obstante, nosotros nos mantenemos comunicados con su deriva, con su increíble y definitivo silencio. ("Mapas y escritos", ed. La ratona cartonera, Cuernavaca, Morelos, México, 2009)

Eugénio de Andrade (1923/2005 )

Adiós Como si hubiese una tempestad oscureciendo tus cabellos, o si prefieres, mi boca en tus ojos, cargada de flor y de tus dedos; Como si hubiese un niño ciego tropezando dentro de ti, yo hablé de nieve, y tú callabas la voz donde contigo me perdí. Como si la noche viniese y te llevase, era sólo hambre lo que sentía; te digo adiós como si no volviese, al país donde tu cuerpo principia. Como si hubiese nubes sobre nubes, y sobre las nubes mar perfecto, o si prefieres, tu boca clara navegando largamente en mi pecho. (revista "La palabra y el hombre", no. 26, otoño 2013, UV, Xalapa, Ver., México, traducción: jorge lobillo.)

Alex Fleites (1954 )

Tres uno. Al amanecer encontramos agua empozada en las huellas del elefante Bebimos y ofrecimos nuestras danzas por el claro gesto de hermandad Después seguimos el rastro y le dimos muerte dos. ¿No oyes ese canto de alabanza? Es la brizna que el bisonte no segó en su estampida tres. No rechaces, Atis, con violencia la mano del viejo que, como al descuido, roza tu cuerpo de muchacha Finge no sentir Anticípale su condición de fantasma ("Alguien enciende las luces del planeta", ed. UV, Xalapa, México, 2014)

Claudia Tejeda (1969 )

Ella se peina Va de la raíz a la punta desenredándose la memoria. El tiempo le ha crecido en la melena. El peine agita los nudos y abre laberintos ondulados, mellas agridulces, rastros de tijera, íntimos calendarios. Se acaricia el cabello y se pregunta si algún tramo guarda el recuerdo de los dedos de su madre, el vértice de alguna caricia o la palma de su padre coronando su cabeza de nena definitiva. Qué queda del mechón en su nuca donde él trazaba resortes con el dedo índice. La vida que le cae hasta los hombros la va dejando calva de nombres y vivencias y sin embargo, se arremolina en los olvidos pendientes que ha cortado y recortado sin disimulo. Ella se peina intuitivamente, no necesita espejo para mirarse el alma. Y se recoge las canas en un rodete tieso y disciplinado aunque ampare una nostalgia antojadiza y despeinada. ("emma gunst")

Philip Levine (1928/2015 )

Puedes conseguirlo Mi hermano llega a casa desde el trabajo y sube las escaleras hasta nuestra habitación. Oigo la cama quejarse y sus zapatos caer uno a uno. Puedes conseguirlo, dice. La luz de la luna se derrama sobre la ventana y su rostro sin afeitar palidece como la cara de la luna. Dormirá hasta después del mediodía y despertará para descubrir que me he ido. Treinta años pasarán hasta que yo recuerde ese momento en que de pronto supe que cada hombre tiene un hermano que muere cuando él duerme y duerme cuando se alza para enfrentarse a esta vida, y ambos, juntos, son solo un hombre compartiendo un corazón que siempre trabaja, manos amarillentas y cuarteadas, una boca que boquea en busca de aliento y pregunta:, ¿lo conseguiré? Toda la noche en la fábrica de hielo había alimentado la rampa con sus bloques plateados, y después yo apilé cajas de naranjada para los niños de Kentucky, un gris furgón por vez y siempre otros dos esperando. Tuvimos veinte años...

Ciaran Carson (1948 )

Belfast confetti De repente, mientras la manifestación avanzaba, llovían signos de exclamación, Tuercas, cerrojos, clavos, llaves de coche. Una fuente de símbolos /rotos. Y la explosión Misma -un asterisco en el mapa. Esta línea separada por guiones, /un estallido de fuego rápido... Estaba intentando completar una frase en mi cabeza, /pero seguía tartamudeando, Todos los callejones y calles secundarias bloqueadas /con puntos y puntos y comas. Conozco este laberinto tan bien -las calles Balaclava, Raglan, Inkerman, Odessa- ¿Por qué no puedo escapar? Cada movimiento tiene su puntuación. La calle Crimea. Sin salida otra vez. Armas, verjas. Máscaras anti-disturbios. Walkie-talkies. ¿Cómo Me llamo? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? Una Descarga de signos de interrogación ("otra iglesia es imposible", traducción: josé maría del águila gómez.)

Uriel Martínez (1950 )

El equinoccio quisiera cambiar la disposición de muebles ahora que llega el equinoccio, mantenerlos a salvo del sol. quisiera también redistribuir el paquidermo de cocina, que la hielera esté retirada del fuego. quisiera acercar los enseres de madera a la sombra, las sillas al borde del precipicio del día. quisiera que las camas el guardarropa los amuletos las ventanas y floreros bebieran luz a menudo. quisiera que las hileras de poemas las plumas Bic el tintero los mapas de tinta china salieran de mis dedos. quisiera reordenar el diagnóstico, las recetas sombrías, los goteros, el régimen alimenticio, la noche. casi todo.