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Ulla Hahn (1946 )

Envejecer Vacilar en medio de la frase Preguntar cuando se cree haber comprendido No tener más prisa por querer saber Retener una piedra un cristal una mano más de lo necesario Tocar al hablar el brazo del interlocutor para sentir que se está aun aquí Perder un libro una mirada una piel y no querer ya encontrarlos Recordar en vez de anhelar Entrenar como un músculo el pensamiento: todo esto estará aquí después de mí Sentir como si hubiera alguien en la habitación (fuente: "arquitrave" no.56, en línea, versión de JL Reina Palazón)

Carson McCullers (1917/1967 )

Amado/Amante " Ante todo, el amor es una experiencia compartida por dos personas, pero esto no quiere decir que la experiencia sea la misma para las dos personas interesadas. Hay el amante y el amado, pero estos dos proceden de regiones distintas. Muchas veces la persona amada es sólo un estímulo para todo el amor dormido que se ha ido acumulando desde hace tiempo en el corazón del amante. Y de un modo u otro todo amante lo sabe. Siente en su alma que su amor es algo solitario. Conoce una nueva y extraña soledad, y este conocimiento le hace sufrir. Así que el amante apenas puede hacer una cosa: cobijar su amor en su corazón lo mejor posible; debe crearse un mundo interior completamente nuevo, un mundo intenso y extraño, completo en sí mismo. Y hay que añadir que este amante no tiene que ser necesariamente un joven que esté ahorrando para comprar un anillo de boda: este amante puede ser hombre, mujer, niño; en efecto, cualquier criatura humana sobre esta tierra. Pues bien, el am...

Silvina Ocampo (1903/1993 )

Las caras Las caras de los hombres que en mi vida he encontrado me persiguen y viven adentro de mi espíritu. Las caras de los hombres que he encontrado en mi vida me miran y me abruman. Podría dibujarlas pero nunca me atrevo. Algunas tienen cuerpos y llevan en las manos anillos y collares, flores de terciopelo, algunas son mansiones, son jardines, son ríos, algunas son un viaje, una playa, un desierto. Algunas son de mármol, algunas son fenicias, algunas son romanas, griegas y perniciosas con los rasgos borrados. Algunas tienen penas, muchas penas algunas, y largas cabelleras que lloran en el viento. Algunas son horribles, casi siempre me advierten que un peligro me acecha. Algunas tienen horas marcadas en los ojos y son como clepsidras, me despiertan de noche. Algunas me quisieron y movieron los labios para decir mi nombre. Algunas no entendieron nunca lo que les dije ni supieron por qué las miré largamente. Algunas son anónimas llevan frutas y fuentes, mano...

Lêdo Ivo (1924/2012 )

Retrato de una aldea Es apenas una aldea de pescadores junto al mar. Al sol se iluminan los naranjales. En el verano las naranjas caen maduras en los arenales de la playa, Uniéndose a los cangrejos y a las conchas, mientras que los niños Se aventuran al mar y las mujeres van a buscar agua, con sus latas En la cabeza. Hombres, escenario y animales se integran al aire de la mañana. Antes que hubiesen descubierto la redondez de la tierra Esa aldea existía, con su iglesia y su cementerio, Los artesanos vueltos hacia el océano, la cal de sus casas, Y su aire que llena las flores y los patios bajo la nieve. En la noche las parejas se amaban gravemente, sensibles al deber De procrear nuevas figuras para el paisaje. Del mar, los hombres sacan el sustento, cavando las olas con las Redes que al anochecer extienden en la playa al momento preciso en Que, junto a rígidas puertas, mujeres jóvenes dejan de hilar. Los niños se aproximan a ver los frutos del mar Y miran las estre...

Anne Sexton (1928/1974 )

Canción para una dama El día de los pechos y las pequeñas caderas la ventana acribillada por una desapacible lluvia, lluvia arreciando como un pastor, nos acoplamos, tan cuerdas y tan locas. Yacimos como cucharas mientras la siniestra lluvia caía como moscas sobre nuestros labios y sobre nuestros ojos felices y nuestras pequeñas caderas.         «El cuarto está tan frío con lluvia», dijiste y tú, femenina tú, con tu flor rezaste novenas a mis tobillos y a mis codos. Eres un producto nacional, un poder. Oh mi cisne, mi esclava, mi querida rosa de lana, incluso un notario daría fe de nuestro lecho mientras tú me amasas y yo me elevo como pan. (fuente: "palabras mal dichas", traductor: ben clark)

Uriel Martínez (1950 )

El camino Pensé irme unos días al cerro para escribir una carta nostálgica a tus ojos. Pero luego pensé que sería más atinado un viaje a la ciudad una semana. Si optaba por el primer proyecto me refugiaría en una caverna oscura y húmeda. Si por el segundo, me internaría en museos donde se expone el advenimiento del fuego. Decidí que no iría  a cuevas donde habitan murciélagos ciegos de melancolía. Cancelé luego la posibilidad segunda pues la urbe, tarde o temprano, me borraría el camino.

Charles Simic (1938 )

Senos Me gustan los senos firmes, los senos rebosantes protegidos por un botón. Surgen en la noche. Los bestiarios de los antiguos que incluyen al unicornio los han dejado fuera. Perlinos, como el este una hora antes de que se alce el sol, dos hornos para la única piedra filosofal por la que vale la pena molestarse. Llevan en sus pezones cuentas de suspiros inaudibles, vocales de deliciosa claridad para la pequeña escuela roja de nuestras bocas. En otras partes, la soledad hace otra entrada tenebrosa en su libro mayor, la miseria pide prestada otra taza de arroz. Se acercan: presencia animal. En el granero la leche se estremece en el cubo. Me gusta llegar a ellos desde abajo, como un muchacho que se sube a una silla. para alcanzar el jarro de compota prohibido. Suavemente, con mis labios, aflojar el botón. Hacer que se deslicen en mis manos como dos cubiletes de cerveza recién vertida. Escupo sobre los tontos que no han incluido los senos en s...