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Harold Alvarado Tenorio (1945 )

Si nunca vinieron Si nunca vinieron ¿Por qué desesperas? Tu casa no tuvo puertas donde golpear ni zaguanes para pasearse de tarde. Dime, ¿qué hacemos aquí parados en esta noche de polvo? Buses de muerte pasan veloces, borrachos de camisas sudadas eructan y eyaculan solitarios. Sólo los que habitan pueblos de olvido conocen la cercanía de la muerte, el hedor de la soledad, la máscara del tedio. (fuente: "De los gozos del cuerpo", editorial Agatha, Palma de Mallorca, 2014. )

Piedad Bonnett (1951 )

Canciones de ausencia (1) Aquí dijiste: “son hermosos los ojos húmedos de los caballos”. Y aquí: “me encanta el viento”. Desando yo tus pasos, revivo tus palabras. Y te amo en la baldosa que pisaste, en la mesa de pino que aún guarda la caricia de tu mano, en el estropeado cigarrillo olvidado en el fondo de mi bolso. Recorro cada calle que anduviste y sé que amaste este abedul y esta ventana. Aquí dijiste: “así soy yo, como esa música triste y alegre a un mismo tiempo”. Y te amo en el olor que tiene mi cuerpo de tu cuerpo, en la feliz canción que vuelve y vuelve y vuelve a mi tristeza. En el día aterido que tú estás respirando no sé dónde. En el polvo, en el aire, en esa nube que tú no mirarás, en mi mirada que te calcó y fijó en mi más triste fondo, en tus besos sellados en mis labios, y en mis manos vacías, pues eres hoy vacío y en el vacío te amo. (fuente: "rua das petras")

Walter Curonisy (1940/ 2012 )

Antes de nacer... Antes de nacer a mi madre le resté latidos respiración le alteré el pulso como el fruto venidero resta savia al árbol partículas nutricias me hice deudor contraje una deuda eterna con ella le carié la dentadura le arranqué los más jóvenes cabellos ya era yo una quimera enfurecida sin haber salido de su vientre un torbellino removiendo hojas desafiando al universo ojos de volcán suavidad de lava ardiente me dibujó en sus entrañas desde entonces ya era yo el águila y la serpiente y todos los rastros de las más nobles fieras. (fuente: "la mirada del lobo")

Laura Wittner (1967 )

Rapture D espués el oxígeno se agota, un segundo antes alcanzamos a acercar ceniceros, vasos, el teléfono. Cuando todo lo que podría llegar a ser necesario y a estar lejos rodea la cama ya no hay qué hacer ni qué decir. Literales, charlamos de esto y de lo otro y cada uno vigila una salida por donde la dicha pudo haber huido. Si lloviera dentro de esta habitación el agua no haría más que lavar unas piedras tibias. (fuente: "emmagunst.blogspot")

Eugenio Montejo (1938/ 2008 )

La vela Escribo al lado de esta vela, de esta vela que tiembla. Le queda llama, pero tiembla, cree, como yo, que ya no cree, que alumbra sola frente al universo. Despacio cae la indescifrable noche con sus astros girando. La vela erguida, contra el mundo, arde, y en mi cuaderno lenta se derrama su luz atea. Estamos solos uno frente al otro, ella con su temblor y yo, mirándola, mientras en derredor, junto a su lumbre, van y vienen los vuelos planetarios de pequeños insectos que dan vueltas, la errante lucha de una galaxia mínima que quizás gira porque cree, porque no cree, que gira porque gira… (fuente: "el poeta ocasional.blogspot")

Silvina Ocampo (1902/ 1994 )

Las caras L as caras de los hombres que en mi vida he encontrado me persiguen y viven adentro de mi espíritu. Las caras de los hombres que he encontrado en mi vida me miran y me abruman. Podría dibujarlas pero nunca me atrevo. Algunas tienen cuerpos y llevan en las manos anillos y collares, flores de terciopelo, algunas son mansiones, son jardines, son ríos, algunas son un viaje, una playa, un desierto. Algunas son de mármol, algunas son fenicias, algunas son romanas, griegas y perniciosas con los rasgos borrados. Algunas tienen penas, muchas penas algunas, y largas cabelleras que lloran en el viento. Algunas son horribles, casi siempre me advierten que un peligro me acecha. Algunas tienen horas marcadas en los ojos y son como clepsidras, me despiertan de noche. Algunas me quisieron y movieron los labios para decir mi nombre. Algunas no entendieron nunca lo que les dije ni supieron por qué las miré largamente. Algunas son anónimas llevan frutas y fuentes, mano...

Blanca Varela poeta

Supuestos   el deseo es un lugar que se abandona la verdad desaparece con la luz corre-ve-y-dile es tan aguda la voz del deseo que es imposible oírla es tan callada la voz de la verdad que es imposible oírla calor de fuego ido seno de estuco vientre de piedra ojos de agua estancada eso eres me arrodillo y en tu nombre cuento los dedos de mi mano derecha que te escribe me aferro a ti me desgarra tu garfio carnicero de arriba abajo me abre como a una res y estos dedos recién contados te atraviesan en el aire y te tocan y suenas suenas suenas gran badajo en el sagrado vacío de mi cráneo. (fuente: "rua das petras")