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Darío Jaramillo (1947 )

Poema de amor 6 Tu lengua, tu sabia lengua que inventa mi piel, tu lengua de fuego que me incendia, tu lengua que crea el instante de demencia, el delirio del cuerpo      enamorado tu lengua, látigo sagrado, brasa dulce, invocación de los incendios que me saca de mí, que me transforma, tu lengua de carnes sin pudores, tu lengua de entrega que me demanda todo, tu lengua muy mía lengua, tu bella lengua que electriza mis labios, que vuelve tuyo mi cuerpo      por ti purificado, tu lengua que me explora y me descubre, tu hermosa lengua que también sabe decir que me ama. (fuente: Cuánto silencio debajo de esta Luna, Ed. UNAM, México, 1992, Col. El Ala del Tigre)

Blanca Varela (1926/ 2009 )

Nadie te va a abrir la puerta... Nadie te va a abrir la puerta. Sigue golpeando. Insiste. Al otro lado se oye música. No. Es la campanilla del teléfono. Te equivocas. Es un ruido de máquinas, un jadeo eléctrico, chirridos, latigazos. No. Es música. No. Alguien llora muy despacio. No. Es un alarido agudo, una enorme, altísima lengua que lame el cielo pálido y vacío. No. Es un incendio. Todas las riquezas, todas las miserias, todos los hombres, todas las cosas desaparecen en esa melodía ardiente. Tú estás solo, al otro lado. No te quieren dejar entrar. Busca, rebusca, trepa, chilla. Es inútil. Sé el gusanito transparente, enroscado, insignificante. Con tus ojillos mortales dale la vuelta a la manzana, mide con tu vientre turbio y caliente su inexpugnable redondez. Tú, gusanito, gusaboca, gusaoído, dueño de la muerte y de la vida. No puedes entrar. Dicen. (fuente: "rua das petras")

Paco de Lucía, en Cancún

Paco de Lucía, guitarrista flamenco, Premio Príncipe de Asturias de las Artes y emblema, junto con Camarón de la Isla, de la renovación y difusión mundial del flamenco, ha fallecido hoy en Cancún, México, a los 66 años de edad. El guitarrista se sintió mal cuando estaba jugando al fútbol con su hijo Diego, de diez años, en la playa, según fuentes próximas a su familia. Su actual mujer le trasladó al hospital, donde al llegar se sentó en una camilla y falleció, posiblemente a causa de un infarto masivo, según las mismas fuentes. El representante del cantante, que casualmente está en México con otro de sus representados, Joan Manuel Serrat, ha confirmado a Efe que De Lucía, el cual tenía pasaporte mexicano, estaba jugando en la playa con su hijo y que se sintió indispuesto, pero que no conocía más detalles, dado que en el país hispanoamericano aún es primera hora de la mañana. Paco de Lucía estaba, desde hacía muchos años, vinculado a esa zona del C...

Álvaro Bisama (1975 )

Death Metal A él lo conocíamos de esa época, de cuando escuchábamos a Kreator. Era más bien pavo, huevoncito. Pendejo. En la universidad cambió. Eso pasa cuando algunos se van del pueblo. Se convierten en otras personas. Yo creo que él no era demasiado inteligente. Por eso le pasó lo que le pasó. Yo no sé mucho. Me sé la parte de acá. A veces se juntaba con nosotros. Ibamos a esa botillería que quedaba cerca del cerro y comprábamos una garrafa y nos pasábamos la noche en la línea del tren. Una vez una locomotora que venía con las luces apagadas casi nos mata. Llevaba fierros para esas fundiciones que hay cerca de San Felipe. Fue una sombra que nos curó la resaca y nos llenó de espanto. Fue una ballena negra atravesando el pueblo de noche como una pesadilla concreta. Otra vez nos llevaron presos unos pacos de civil. Sonamos. Nos pasamos la noche en el calabozo. El era chico. Tenía a lo más quince. Siempre andaba con una polera de Iron Maiden. Hablaba de los cuentos de Lovecraft. Yo l...

Hamutal Bar-Yosef (1940 )

 Si logras recordar Si logras recordar cómo me dabas de comer cerezas partidas boca a boca con la habilidad de un actor de cine y cómo al cabo de un año te propuse probar la tibia leche que manaba de mis duros pechos y cuál fue la expresión de tu rostro cuando lo hiciste ... y cómo comiste y elogiaste el primer arroz mal cocido y el pollo que guisé con sus vísceras el primer otoño para nuestra cena antes del Yom Kipur y cómo me compraste con tu primer sueldo un vestido de gamuza gris y guantes de gamuza violeta y cómo a escondidas y a plazos te compré la bata de lana con el cuello chino y si logras recordar mi chaqueta de cuero y tu pantalón pijama celeste que tendimos en el jardín del hospital entre los arbustos la noche que te visité a escondidas porque me llamaste para decir que me necesitabas y yo ya era madre de cuatro hijos y cómo volviste a casa del cuartel en plena noche y qué feliz y orgullosa estaba yo de que fueses mío y si logras recordar cómo ...

Rubén Bonifaz Nuño (1923/ 2013 )

Para los que llegan a las fiestas  Para los que llegan a las fiestas ávidos de tiernas compañías, y encuentran parejas impenetrables y hermosas muchachas solas que dan miedo - pues uno no sabe bailar, y es triste; los que se arrinconan con un vaso de aguardiente oscuro y melancólico, y odian hasta el fondo su miseria, la envidia que sienten, los deseos; para los que saben con amargura que de la mujer que quieren les queda nada más que un clavo fijo en la espalda y algo tenue y acre, como el aroma que guarda el revés de un guante olvidado; para los que fueron invitados una vez; aquéllos que se pusieron el menos gastado de sus dos trajes y fueron puntuales; y en una puerta ya mucho después de entrados todos supieron que no se cumpliría la cita, y volvieron despreciándose; para los que miran desde afuera, de noche, las casas iluminadas, y a veces quisieran estar adentro: compartir con alguien mesa y cobijas, vivir con hijos dichosos; y luego comprende...

Eduardo Errasti (1960 )

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Radiografía La tarjeta de un videoclub y la de la Seguridad Social. Dos entradas (siempre me ha gustado la última fila de los cines). Un carnet de identidad con la foto borrosa de alguien a quien me cuesta reconocer a veces. Mi Número de Identificación Fiscal. Trozos de papel con frases que pudieron haberme llevado a la gloria aunque ya no me importe (he perdido demasiados trenes). Teléfonos de amigos a los que no llamaré nunca, estoy seguro. Direcciones. Un par de calendarios atrasados. Mi cartilla del paro (he de ir cada tres meses al mercado de esclavos. Algún día nos pedirán que enseñemos los dientes). Cuatro décimos de lotería que no me sacarán de la miseria (la estadística casi siempre ha jugado en mi contra). Ni un céntimo. Muchas noches, cuando estás dormida, me pregunto ¿Por qué sigues conmigo...? (fuente: "rua das petras")