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Diane di Prima (1934 )

Letanía "He sido un gato negro en una silla de plata He sido un puño enroscado en un guante" He sido una uña sobre tu piel He sido una astilla de oro en el cráneo He colgado y caído de los árboles He bajado poco a poco del hombro más fuerte. He bailado la más intensa de las danzas He copiado lo blando en el mármol He destilado fuego y sembrado las gotas brillantes Estoy parada en un rocío de malezas ¿Sudás?¿Te tortura el cerebro? Soy el tapón de cera de tu oído La música que no podés oír La canción que no recordás He sido la almohada bajo tu cabeza Soy un volcán frío en la nieve Soy la espada de oro en el mar Bebo tu exhalación en la orilla de los sueños donde despertás, moviéndote y luchando Soy el acantilado donde no tenés que pararte la montaña donde no podés habitar Soy la locura en los ojos de tus hijos He sido una torre de porcelana y una torre negra también He sido una tumba los últimos mil años Y de ese cementerio, me levanto, como la luna llena. (texto tomado d...

Efraín Huerta (1914/1982 )

Breve canto Vendrás como un silencio nacido de mi cuerpo, hijo mío de suspiros y lágrimas corriendo. Vendrás como sollozos, temblando, deletreando el rumor de mi sangre fugitiva de rosas. Vendrás, estoy queriéndolo, rodando suavemente como ruedan los astros sobre la seda o cielo. (texto tomado de Poesía 1935-1968, edición JM-SEP, col. Segunda Serie, no. 54, Lecturas Mexicanas, México, 1986.)

Nuno Júdice, poeta

Metafísica   Frente a la taza de café, enciende un cigarro. No quiere saber de inspiración, de versos, de tal vez, de rumbos vagos como la dirección de los ríos. Es probable que el tiempo no lo asuste, que la muerte no sea para él, más que una idea sin realidad visible: que los ojos no dejen translucir algo de una vida abstracta que coincida con el alma. A veces piensa en responder las interrogantes que se le plantean. Pero posterga ese instante. Prefiere mantener la silenciosa obstinación del presente, como si durara, y el café no se hubiera enfriado en la taza. (texto tomado del blog "el azul de los lápices, traducción de Nidia Hernández.)

Alicia Salinas (1976 )

Ama de casa Cocer la masa, excusa para golpearla antes, retorcerla como al cuello de la gallina sacrificada, a la trenza de una hija pequeña. Cocer la masa, epílogo de mazazos que derraman harina en toda la alacena. Marcas dejan, como las caricias del hombre de la casa. Cocerla y ver su forma henchiéndose caliente, torturada por perder su condición de cosa cruda. Por la tarde, servirla en un plato con flores pintadas en la losa blanca. El té hirviente sobre el mantel de lino. Y que admiren mis serenos modos de revolver con la cuchara el azúcar.     (texto tomado del sitio "al pial de la palabra")

LA LIBRETA

Salí a la calle con mi libreta bajo el brazo, la roja, una de renglones como carreteras. Ahí, antes de oscurecer, metí las primeras gotas de lluvia. Ahí cupieron también parejas con paraguas, impermeables, diarios e individuos sin sombrero. Cuando ya casi no cabía nadie se abrieron campo los últimos: una pareja que pedía monedas con acordeón, acomodados bajo un alero. Cuando hube de cerrarla entré al local de mesas y luces mercuriales con una hamburguesa caliente. Compré agua de manzana. Al lado del asiento puse el cuaderno, los lápices y la gorra de lona hecha en Taiwán. Frente a mí desfilaban aspirantes que llegaron tarde a los apuntes, deletreaban el sabor de mi merienda y la botella de gaseosa. Me veían y no lo creían: de un momento a otro me regresaría al hotel sin llevarlos en el cuaderno. Afuera, el tumulto del agua era una llovizna pertinaz.

Archibald MacLeish (1892/1982 )

  El fin del mundo   Inesperadamente, mientras Vasserot el prestidigitador sin brazos encendía un fósforo entre los dedos del pie, y Ralph el león, al redoble de los tambores, ocupaba sus colmillos en el cuello de madame Sossman y Teeny estaba a punto de toser al ritmo de un vals meciendo a Jocko del pulgar: inesperadamente, el techo de la carpa se voló. Y allí, allí en lo alto, allí, colgado sobre miles de rostros blancos, sobre miles de ojos deslumbrados, allí en la oscuridad sin estrellas, suspendido, revoloteando, allí, cruzando con vastas alas el cielo anulado, allí en la negrura repentina, el paño mortuorio de nada, nada, nada en absoluto. (texto tomado del blog "al pial de la palabra", versión de Esteban Moore.)

Carol Ann Duffy (1955 )

Amigas derivado de Verlaine para John Griffith Aquella calurosa noche de Septiembre, dormimos en una cama pequeña, desnudas, y en nuestros frágiles cuerpos el sudor se enfrió y se renovó. Extendí los brazos y tú, las manos en mis pechos, me besaste. Noche de ámbar. Nuestros camisones estaban en el piso donde te arrodillaste y te volviste feroz, apretaste tu cabeza contra mi vientre y tu boca contra el oro rojo, las sombras rosas. Salvo que no lo vi así en ese instante sino que arqueé la espalda y exprimí agua del aire denso con los puños. Recuerdo también que escuché, clara pero distante, una sirena unas calles más allá -di da di da di da- que se mezcló con mis propios gritos absurdos, así que alcé la vista, aun entonces, para ver mis dedos contándose solos, bailando.  (texto tomado del blog "otra iglesia es imposible", traducción de Carlos López Beltrán y Pedro Serrano.)