EL ASEO

Luego del baño la cara no es
y es la misma; luego de aplicada
la película hidratante los rasgos
permanecen ahí, adheridos al espejo,
duplicados en tus dedos, en la M
de tu vida ya vivida, en el desenlace
esperado; en las cenizas que vendrán,
arrastradas por el agua, en caudales
inhibidos, en compuertas, en cortinas
con destino al vacío.
Luego del aseo matutino las huellas
dactilares no advertidas reposarán amorosas,
si tú quieres en el cuello, en la nuca,
en el vello secreto.

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