EL CAFÉ
A primera hora del día
llené la taza de café,
la primera de la mañana.
En la superficie porosa
de la lengua permanecerá
una capa con su textura y color.
Así permanecerá todo el día
y parte de la tarde, parte de la noche,
parte de la vida.
Y así seguirá sobrepuesta,
frente al espejo negro
de los años y la noche.
Cubrirá con su sabor a paladas
la superficie y tejidos de tu cuerpo
como una maldición, como todo
aquello que vivió contigo.
llené la taza de café,
la primera de la mañana.
En la superficie porosa
de la lengua permanecerá
una capa con su textura y color.
Así permanecerá todo el día
y parte de la tarde, parte de la noche,
parte de la vida.
Y así seguirá sobrepuesta,
frente al espejo negro
de los años y la noche.
Cubrirá con su sabor a paladas
la superficie y tejidos de tu cuerpo
como una maldición, como todo
aquello que vivió contigo.
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