domingo, 9 de julio de 2017

Uriel Martínez (1950 )

El bulevar



Nací con la vista dirigida al bulevar
donde toda la noche permanecía iluminado
como un refrigerador abierto y colmado
de alimentos perecederos.

Cuando aprendí a caminar
como autómata encaminé propósitos
en dirección a la parada de camiones
como quien emprende una travesía.

Sin una lectura previa de origen
ni destino abordé el primer transporte
que se detuvo a mis pies y trepé
trepé y trepé.

Cuando concluyó el viaje y
el vértigo que lleva aparejada
una aventura desconocida
pisé muelles, estaciones desconocidas.

No llevé conmigo valija ni agenda
ni direcciones, ¿para qué? Todo
era inédito como un manuscrito
olvidado, o perdido, o reencontrado.

En la palma de mi mano
llevaba la fortuna, el propósito
del explorador confiado a su suerte
hasta que te hallé.


[Inédito]

1 comentario:

Glu Glu dijo...

Un gusto leerte, Uriel.
Me recomendó Carlitos Santibañez este poema.
Va abrazo.