jueves, 6 de julio de 2017

Nuno Júdice (1949 )

Eva y Lilith


Aquí están sentadas en el mismo sofá, bebiendo
en la misma copa de vino, oyendo la misma música,
y apartando con dedos cansados el cabello
que el sudor ha pegado a sus cabezas;

aquí están, con la misma voz ya ronca
por el tabaco de los siglos, con las manos ya cansadas
de buscar otras manos, con los ojos empañados
por la luz que insiste en apagarse;

aquí están, no sabiendo ya si medio desnudas
o medio vestidas, intentando saber si aún es de noche o
si el día ya llegó por detrás de los cristales sucios
de tantas eternidades de sueño;

aquí están: y solo una risa que no saben de dónde viene
las despierta, solo la palabra que una de ellas esperaba
las sobresalta, solo la llamada de una luz
que por un instante brilló, y luego se esfuma,

las obliga a vivir, esperando un día, y otro día,

sin que ningún día venga.


Invocación



¿Qué saben los pájaros del otoño que llega,
con su fondo de nubes, derramando cenizas
sobre el cielo de la memoria? Los oigo, de madrugada,
anunciando la partida, y veo el horizonte llenarse
con su emigración, llevando a otros lares
la nostalgia del estío.

Los sigo con los ojos; y el tiempo que
me dejan vacíase de música, como si
el silencio no tuviese su ruido inmenso,
y una vibración de nada no me trajese
a los oídos su eco, robado a un
pozo cerrado de una infancia distante.

¿Cuántas veces me avisaron, esos pájaros, de
lo que había de venir? Leí en su pecho abierto
un futuro blanco; y les llené de sombra
las entrañas para que, donde hubo un corazón,
la vida aún palpitase, incluso aunque no fuese más
que el diseño pálido de un ser antiguo.

Pero es en el presente donde su canto
me trastoca; y les doy, en el abrigo de la estrofa,
un nido de palabras donde su sueño se
ampare del invierno, y sus ojos cerrados
guarden la imagen del azul, el deseo del vuelo, y
un crujir de hojas con el viento de la tarde.



("índigo horizonte", trad. nuria p. serrano)

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