jueves, 1 de junio de 2017

Maria do Rosário Pedreira (1959 )

Hoy apareció una paloma muerta en el
pato. No fue el gato, que murió
antes que ella
un sábado sin sol, ya
no quiere mi mano, ya no quiere
mi regazo. Quedé cansada: hubo siempre

tantas muertes en mi vida -mis
padres, tú, la niña que oscila en mi
seno, mis hermanos -y, como
la paloma, también estas alas ya van
reclamando vuelos en otros cielos. Si yo

quisiese camelias blancas en mi
sepultura, como las que llevé a la iglesia
cuando nos casamos, o arrastrar hacia
la oscuridad de la tierra el inútil oro de
nuestros anillos; si todo lo que junté

(y fue tan poco) pudiese aún quedar
con lo que me falta, daría estos dedos
deformes al telar de las palabras y
escribiría una nota, como las muchachas

que se envenenan por amor; y habría de
ponerla en el pecho después de acostarme,
ya lavada y vestida, para que nadie
se diese el trabajo, que yo conozco
ese dolor. Pero partir es aún mi

última voluntad: tú ya has muerto, murió el
gato hace días; encontré hoy una paloma
muerta en el patio y, cuando la entierre, ya

no habrá nada que me retenga -me voy
de aquí tan sola como llegué, sin haber
dejado a nadie el nombre que me dieron.


["nueve poetas portugueses para un nuevo siglo, antología", edi. unam, méxico, 2016, selección,prólogo y notasde nino júdice; traducción de josé javier villarreal]

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