martes, 20 de junio de 2017

Luis Antonio de Villena (1951 )

La canción de las sirenas


Yo te rogaría, hermana, que lo dejases libre.
Sé que te gusta su cuerpo oscuro y que cuando
sostienes en tus manos sus glúteos apretados,
los párpados del mar abren sus ojos límpidos...

Hermana, mi soledad precisa también su cuerpo, 
la reciedumbre de sus piernas, sus ojos de miel
oscura, el brillar de sus labios, su pecho duro y maravilloso
como hecho en jaspe y pedernal, pero acuático asimismo.

Cuando me posee y su lengua sucumbe
a mi lengua, y su fuerza se somete en
la beatitud de su dulzura cetrina y hermosa,

la muerte me acompaña transformada en vida.
Hablaban dos sirenas de un joven pescador tunecino.
¿Qué lengua dicen las sirenas, quiénes son, amigo?


("en afán desmedido", ed. uv-xalapa, ver., méxico, 2017) 

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