domingo, 14 de mayo de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Algunas tardes



Algunas tardes, previo al atardecer,
doy de beber a las plantas agua
de mi agua y pan de mi sed.

Otras, rodeado del halo que brota
una y otra vez de la música,
amanso hasta donde es posible
mis bestias.

A veces alcanzo a ver lenguas de fuego,
resplandores que sólo se adivinan
en las tumbas, la distancia, el silencio
de ciertas noches.

Si es una tarde de domingo
la caída de la noche es más lenta,
el silencio más dilatado, los poros
más ciertos.

Son horas en que los peces
se revuelcan en la arena,
buscan por instinto el oxígeno
que beben en el agua.

Los veo agitarse en lucha
por recuperar la ondulación primigenia,
las eses que sus branquias trazan
por instinto, como el instinto
de la escritura.


[Inédito]

1 comentario:

Uriel Martínez dijo...

Me escribes de allende el mar: Bravo, Uriel y Constantino, señores del instinto escribiente. Y el día es más ligero.