lunes, 3 de abril de 2017

Robert Creeley (1926/2005 )

Algo



Me acerco temblando
tan cuidadosamente y siempre
siento la tonta pregunta final

de qué se siente,
y luego, qué hubo de sentirse,
y por quién. Recuerdo

una vez, una habitación alquilada en
la calle 27, la mujer que, literalmente,
amaba por entonces, después de

que hubiéramos hecho el amor sobre una
enorme cama, frente a un lavamanos
con dos grifos, tenía

que mear pero estaba nerviosa,
avergonzada supongo, de que
pudiera ver ese culo que

tan solo un instante atrás se
abría a mí por completo, desnudo, en
la misma cama. En cuclillas, su

cabeza reflejada en el espejo,
su pelo oscuro allí, la
totalidad de su rostro, los hombros,

se sentó de piernas abiertas, abrió
uno de los grifos y meó con timidez. Lo que
el amor aprende de una visión así.


("palabras amarillas" blogspot, trad. martín abadía)


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