domingo, 30 de abril de 2017

Anne Sexton (1928/1974 )

La asesina



La muerte correcta está escrita.
Voy a satisfacer la necesidad.
Mi arco está tenso.
Mi arco está listo.
Yo soy la bala y el anzuelo.
Estoy gatillada y dispuesta.
En mi mira lo tallo
como una escultora . Modelo
su última mirada a los demás.
Pongo sus ojos y su cráneo
en todas las posiciones.
Conozco su sexo de varón
y lo recorro con mi índice.
Su boca y su ano son uno.
Estoy en el centro de la sensibilidad.

Un subte
viaja a través de mi ballesta.
Tengo un cerrojo de sangre
y lo hice mío.
Con este hombre tomo el control
de su destino, con esta arma
tomo los diarios y
con mi fuego voy a tomarlo a él.
Va a doblarse ante mí
y las venas le van a salir
como hijos... Dame
su bandera y su ojo.
Dame su cáscara dura y su labio.
Él es mi manzana y mi mal

y voy a acompañarlo a casa.


("el placard", versión sandra toro)

sábado, 29 de abril de 2017

Manuel Ponce (1913/1994 )

A una bondad relativa


Yo bendigo al Señor porque te hizo
aproximadamente dulce y bella:
en cuanto pudo te acercó a la estrella
para que recibieras su bautizo.

Yo bendigo al Señor por el hechizo
que recatadamente se destella
de tu barco mortal, por esa huella
de eternidad sobre tu ser huidizo.

Y lo bendigo con la certidumbre
de que tu gracia es nada más probable,
amenazada de inminente herrumbre.

Y aunque carezca de razón tu hechizo,
sólo por un imperativo amable,
yo bendigo al Señor porque te hizo.


("el jardín increíble", ed. jus, méxico, 1999, col. clásicos cristianos)

viernes, 28 de abril de 2017

Anónimo

No hables, vence...


No hables, vence a las palabras.
No nos veamos, vence a los encuentros.
Oh, querida flor primera
abierta a la sombra del follaje.
Dices que apuestas la vida
por aquél que piensas con el corazón.


("cantos de geisha", ed. uam-azc., méx., 1981, trad. jorge mouriño)

miércoles, 26 de abril de 2017

Manuel Ponce (1913/1994 )


Hazla llover sobre tu cabeza


La lluvia más los suplementos míos:
la liviandad insigne de su peso,
sus propósitos limpios de fineza
y su lenta semilla que no acaba.

Con intervalos de mental llovizna:
sus balbucientes lenguas de blandicie,
sus fragmentos de peces deshojados,
multiplica minúsculos otoños.

A borrar el color de mis recuerdos,
lavar imperfecciones inocentes,
contribuye su tela delicada.

A propagarte en incidentes múltiples,
y resolverte en inexhausta lluvia:
la lluvia más sus consecuencias leves.


("el jardín increíble", ed. jus, méxico, 1999) 

lunes, 24 de abril de 2017

Chantal Maillard (1951 )

Llevo acostada largo tiempo...


Llevo acostada largo tiempo
en la orilla. Mis pechos
son colinas cubiertas de hoja seca.
Levanto la cabeza y me contemplo:
en mis muslos el vello a punto de ser vello,
me incorporo: la hierba a punto de ser hierba,
doy un paso y despierto al agua
a punto de ser agua,
se asusta un ave negra a punto de ser ave a punto
de ser negra...
Un resplandor me ciega:
el bosque me contempla, a punto de ser bosque,
a punto de ser tuya.


("cómo cantaba mayo en la noche")

domingo, 23 de abril de 2017

Charles Simic (1938 )

A medio camino


Tan pronto hube dejado A.
comencé a dudar de su existencia:
su gentío y sus calles ruidosas,
sus cárceles y sus cafés nocturnos.

era la hora de la cena. Las panaderías echaban el cierre:
en las repisas solo restos de harina blanca.
Los tenderos bajaban las persianas de hierro.
Una joven encantadora compraba el último melón.

Hasta la callejuela donde nací
se borra y desvanece… ¡Oh tejados!
Regimientos de camisas y sábanas

ondeando en el aire carmesí del anochecer…


("cómo cantaba mayo en la noche", trad. jordi doce)

sábado, 22 de abril de 2017

Raúl Gómez Jattin (1945/1997 )

El mes adolescente


Llegó Abril
con sus aguas escasas
colocando diamantes en cada hoja
El mes de los árboles aún sedientos
El mes de la enredadera que trepa el muro

Joven Abril como una adolescente casi virgen
te deseé en las tardes de verano
y ahora llegas primoroso
a encantarme con el batir de tu llovizna

Amado Abril beso tu piel de esmeralda
me entristezco bajo tus cielos grisáceos
Con las voces de tus pájaros
me hago un nido del tamaño de mi deseo

En ti estremecido de ternura

derramo la leche agria del amor que ha esperado.


("cómo cantaba mayo en la noche")

viernes, 21 de abril de 2017

Fernando del Paso (1935 )

Poema para una niña del mar


Con la lengua del zapato
te voy a besar de miedo
por las orejas.

Te voy a amar bocabajo
como se bebe la tierra.

Y te voy a abrir de piernas
hasta la luna, en Y griega.

Llamaré al vino vino
y al ombligo ombligo:
te colgaré de las tetas
dos aguamalas,
y las lameré despacio,
como quien deshoja lámparas.

                                       En los dientes quiero
                                       [una esponja
de musgo y ámbar.
Y en una cuna de brazos
te voy a coger del pelo
con la boca derretida
en el pomo de una espada.

Si ya ni entiendes, niña,
si no entiendes nada,
si para ti
las olas no tienen alas
las alas no son de llamas
y las llamas no te escurren
entre los muslos, saladas,
no importa nada:

                                     con tal que me des tus ojos
(tus ojos por las mañanas)
y tu rencor,
y tu espalda.


("antología de textos de aquí, allá y acullá", ed. asoc. nal. del libro, 2016)

jueves, 20 de abril de 2017

Pepe Ramos (1971 )

De paso


Cuando vivía junto a la estación
tenía la sensación de estar de paso.


Ahora vivo junto al cementerio.



Y la sensación es la misma.


("rua das petras")

miércoles, 19 de abril de 2017

Fernando Pessoa (1888/1935 )

Si muero pronto...


Si muero pronto,
Sin poder publicar ningún libro,
Sin ver la cara que tienen mis versos en letras de molde,
Ruego, si se afligen a causa de esto,
Que no se aflijan.
Si ocurre, era lo justo.
Aunque nadie imprima mis versos,
Si fueron bellos, tendrán hermosura.
Y si son bellos, serán publicados:
Las raíces viven soterradas
Pero las flores al aire libre y a la vista.
Así tiene que ser y nadie ha de impedirlo.
Si muero pronto, oigan esto:
No fui sino un niño que jugaba.
Fui idólatra como el sol y el agua,
Una religión que sólo los hombres ignoran.
Fui feliz porque no pedía nada
Ni nada busqué.
Y no encontré nada
Salvo que la palabra explicación no explica nada.
Mi deseo fue estar al sol o bajo la lluvia.
Al sol cuando había sol,
Cuando llovía bajo la lluvia
(Y nunca de otro modo),
Sentir calor y frío y viento
Y no ir más lejos.
Quise una vez, pensé que me amarían.
No me quisieron.
La única razón del desamor:
Así tenía que ser.
Me consolé en el sol y en la lluvia.
Me senté otra vez a la puerta de mi casa.
El campo, al fin de cuentas, no es tan verde
Para los que son amados como para los que no lo son:
Sentir es distraerse.


("no me quites paz", s/c al traductor)

martes, 18 de abril de 2017

Robert Graves (1895/1985 )

La mañana antes de la batalla


Hoy, la pelea: mi fin está muy cerca,
y sellada la orden que limita mis horas:
lo supe mientras caminaba ayer al mediodía
por un desierto jardín lleno de flores.
... Cantando, despreocupado, me prendí unas rosas en el pecho,
corté una rama de cerezas... y luego, luego la Muerte
sopló en el jardín desde el norte y el este
agostando toda la belleza con un aliento helado.

Miré, y ¡ah! vi de pie ante mí a mi espectro,
con la cabeza aplastada por violentos golpes:
la fruta entre mis labios en sangre coagulada
se había transubstanciado, y exudaba la pálida rosa un olor enfermizo,
hasta que me pareció a través de una inundación de llanto

que hombres muertos en el cercado jardín florecían.


("otra iglesia es imposible", versión rolando costa picazo)

lunes, 17 de abril de 2017

Djuna Barnes (1892/1982 )

Descontento


En verdad, cuando me paro a pensar
Que con cuerda de cáñamo yaceré ovillada a la cama,
Consciente de que las nacientes lágrimas de las plañideras
Son meras salpicaduras marinas de la agitada cabeza,
Entonces, como la ardilla que pelea con su nuez,
Con mi acopio para el invierno disputo mi territorio,
Pues nadie cavará madrigueras para compartir mi pan.


["poesía reunida 1911-1982", ed. igitur, montblanc, 2004, trad. osías stutman y rosa lentini]

domingo, 16 de abril de 2017

Uriel Martínez (1950 )

El gato se despereza/en el silencio.


[Inédito]



sábado, 15 de abril de 2017

Cysko Muñoz (1976 )

Adicciones


Mis amigos
están preocupados
porqué dicen
que paso demasiadas horas
mirando el móvil.

No quiero ni pensar
como se pondrían
si supiesen
que estoy

leyendo poesía.


[La Putta Poesia]

viernes, 14 de abril de 2017

Concursos

1.
Hace unos años fui jurado del premio de poesía "Renato Sierra". El concurso contó con escasa publicidad, y el monto del premio era exiguo.Pese a todo, llené una caja, toda una gran caja con poemas que los concursantes enviaron a cada uno de los jueces. Dejando a un lado los participantes más rezagados, a los que todavía desembuchan sus resentimientos personales en culebrones escritos en tercetos (y la receta fue buena , sólo que hace siete siglos), resultó que la gran mayoría de los aspirantes al laurel estaba compuesta de poetas modernísimos, difíciles y abstrusos, no inspirados por las musas sino, respecto a las intenciones, perfectamente à la page. ¿Quiénes eran ellos? Sólo en algunos casos era posible identificarlos: maestros de escuela, curas, madres de familia, comerciantes; industriales que ponen a temblar a sus dependientes, pero que ellos mismos tiemblan por temor a que descubran su "pequeño vicio" poético; médicos, contadores, suboficiales del ejército: todo un mundo que produce (clandestinamente) y que adquiere poesía (cuando puede).

                                                                                        corriere della sera, 11, xi, 1949


["eugenio montale, sobre la poesía", ed. uam-azc., méx., 1992, trad. guillermo fernández]


2.
Hoy en día es usual, al revisar el curriculum de un vate, que ha hecho carrera a base de acceder a premios literarios aquí, allá y acullá; que se le ha incluido en antologías variopintas -desde los novísimos de su pueblo hasta aquellas selecciones que aglutinan temas regionales como la violencia generada por el crimen organizado, los que escriben en lenguas originarias, hasta los disidentes de la norma sexual ortodoxa, las feministas, etcétera-. Pero hay pocos que leen poesía, guiones de cine, obras de teatro o que se ocupan en visitar museos. Supongo que también habrá madres de familia, como las que menciona el poeta Montale, en 1949, -hace casi setenta años- que ahora se ocupan de buscar a sus hijos desaparecidos en fosas clandestinas de las que está "sembrado" todo el territorio de México; o procuran -integradas a las llamadas "Patronas del Sur"-, brindarles un pedazo de pan y una botella de agua a los que viajan por tierra en el tren conocido como "La Bestia".

                                                                                    Dogville, 14 abril 2017

jueves, 13 de abril de 2017

José Watanabe (1945/2007 )

El árbol



                                                              Para Alicia y Lucho Delboy

En el bosque que bordea la carretera
un árbol ha desenterrado una de sus poderosas raíces
                 para abrazar una peña blanca.
La tierra no le fue suficiente:
                       la raíz es una extremidad
donde el árbol se apoya para subir aún más alto.

No conozco el nombre del árbol
pero sus largas ramas caen lacias y rápidas
              como una cascada
                        sobre la peña.

Como te lo digo: para el lenguaje
subir y bajar son dos conceptos enfrentados,
                     y nunca se funden.

Mejor ven a la carretera,
la mismidad del doble movimiento del árbol
sólo se resolverá limpiamente en nuestros ojos.


("el poeta ocasional")

miércoles, 12 de abril de 2017

Amalia Bautista (1962 )

Cuéntamelo otra vez


Cuéntamelo otra vez, es tan hermoso
que no me canso nunca de escucharlo.
Repíteme otra vez que la pareja
del cuento fue feliz hasta la muerte,
que ella no le fue infiel, que a él ni siquiera
se le ocurrió engañarla. Y no te olvides
de que, a pesar del tiempo y los problemas,
se seguían besando cada noche.
Cuéntamelo mil veces, por favor:
es la historia más bella que conozco.


("en un mundo de palabras")

martes, 11 de abril de 2017

Gregory Orr (1947 )

El puente


En las luces del amanecer estas vigas blancas
son los huesos de los que quiero liberarme.

El agua me llama,
diciendo: Tu cuerpo está aquí con nosotros.
¿Dónde has estado? Te hemos esperado.
Regresa a ti mismo.


("periódico de poesía", trad. daniela birt)

lunes, 10 de abril de 2017

Ron Padgett (1942 )

Cafetería


Las grandes tazones de café del desayuno en Francia,
las pesadas tazas de porcelana en los viejos “diners” americanos,
las desechables tazas marrones de plástico en los vestíbulos de los moteles,

la sensación de que deberías beberte la taza entera,
el leve resentimiento que te invade por sentir lo que sientes,
la perplejidad con que te preguntas por qué lo haces entonces,

la gratitud hacia el que hace el café,
la decisión de no tomar una tercera taza gratis,
la sorpresa ante una taza de café verdaderamente malo,

el modo en que solía costar un centavo, después siete centavos, después diez,
y ahora, en cualquier lugar, de sesenta a tres dólares con setenta y cinco,
a veces un poco más si es descafeinado,

su huella marrón secándose en el borde de la taza,
la pequeña cantidad que ha quedado en el fondo,
el resto chapoteando dentro de ti,

enviando su estímulo a través de tubos
en tu cuerpo, hola, vámonos, se nos ha hecho tarde,

¿tienes las llaves?, oh, dios, no encuentro mi billetera.


("otra iglesia es imposible", ver. jonio gonzález)

domingo, 9 de abril de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Indoloro el botón...


Indoloro el botón se desprende
de la cintura al fondo
del agua sucia;
un diente en cambio no
sufre con la presión de pinzas
en el reposet médico;

sin dolor el cuerpo se va
al fondo antes de emerger
a flote de ninguna orilla;

así, cada noche, a merced
del viento las banderas
desgastadas del sueño
van y vienen, calladas;

sin lugar a dudas,
sin titubeos en voz,
párpados, boca,
nos vamos, nos quedamos
a la deriva.


[Inédito]

sábado, 8 de abril de 2017

Mercedes Reynoso (1990 )


Paradoja



Voy tras las almas libres,

como caballos desbocados

hacia el acantilado.

Voy tras el aire

de sus pasos,

la sonrisa ajena

que dispara mil historias

en mi almohada.

Busco los ojos

que despiertan

mi sueño,

los que buscan horizontes

e imposibles,

los que aman

lo austero

de un atardecer.

Voy tras las almas

que no voltean atrás,

se dejan llevar

por una brisa casi perpetua

que despide

sus propios aromas.

Y huelen a tierra húmeda,

a café recién hecho

y sábanas mojadas.

Huelen a verdad

y un misterio exquisito

que me mantiene despierta.

A revolución.

A paz.

Huele a mar viejo

sobre piel ceniza.

Voy tras esas almas libres

que no se percatan

de la sombra que les sobra.

Y los miro de lejos

con ojos de ensueño,

porque vuelan alto

y solas,

sin ataduras.

Y también sin mí.


("blanco móvil")

viernes, 7 de abril de 2017

Gonzalo Rojas (1916/2011 )

Las hermosas



Eléctricas, desnudas en el mármol ardiente que pasa de la piel a los vestidos,
turgentes, desafiantes, rápida la marea,
pisan el mundo, pisan la estrella de la suerte con sus finos tacones
y germinan, germinan como plantas silvestres en la calle,
y echan su aroma duro verdemente.

Cálidas impalpables del verano que zumba carnicero. Ni rosas
ni arcángeles: muchachas del país, adivinas
del hombre, y algo más que el calor centelleante,
algo más, algo más que estas ramas flexibles
que saben lo que saben como sabe la tierra.

Tan livianas, tan hondas, tan certeras las suaves. Cacería
de ojos azules y otras llamaradas urgentes en el baile
de las calles veloces. Hembras, hembras
en el oleaje ronco donde echamos las redes de los cinco sentidos
para sacar apenas el beso de la espuma.


("poemas del alma")

jueves, 6 de abril de 2017

Germán Arens (1967 )

El mar...



El mar estaba empecinado en tragarnos. Volví a pedirle a mi hermano que pise el acelerador. No hagas caso, me dijo, no hay mar, es solo una cristalización de tu mente; el día está hermoso. Sin insistir, en un acto reflejo, abrí la puerta de la camioneta. Al dar contra el suelo sentí dolor, no puedo expresarlo de otra manera: dolor. Mi codo derecho se desarticuló por completo y salvo movimientos del hombro mi brazo quedó inutilizado. Fue entonces que giré la cabeza, y otra vez el mar, perdiendo su liquidez, levantándose ante mí como una cobra gigante.


("el poeta ocasional")

miércoles, 5 de abril de 2017

Gemma Gorga (1968 )


Escondite



No sé cuánto tiempo llevo escondida
en el ojo ciego de la escalera. Se han cubierto
las horas de una telilla irisada y triste
como el plato de cocido que me esperaba
en la mesa. La abuela ha dejado de llamarme
y todos comienzan a cenar sin mí.
Algunas noches, las cucharas se detienen
un instante en el aire, como si hubieran
perdido un recuerdo que les fuera necesario,
pero enseguida recobran el movimiento
y solícitas esparcen
calidez y olvido
a partes iguales.

Como un cetáceo cansado de vivir
también la escalera cerrará un día
su inmenso ojo azulado
y ya no estaré a tiempo
de entrar en el comedor
riendo
y gritando
que no era más que un juego.



Poética del fragmento



Al volver del mercado
hay que limpiar los boquerones,
o sea arrancarles la cabeza y las tripas,
retirar los hilillos todavía pegajosos
de vida, la espina central
que se desprende con un leve murmullo
de cremallera nueva, después lavarlos,
purificarlos bajo el agua del grifo
(también la muerte requiere su bautismo),
asegurarse de que no queda ningún ojo
emboscado en la ceguera húmeda de los dedos,
finalmente sumergirlos en vinagre,
esperar que la carne se emblanquezca
curtiéndose en ácido, hacia adentro.
Hace ya horas que yacen bajo la luz
planetaria de la pimienta y el aceite.
Y el olor que no quiere irse,
como si escondiera pequeñas bolsas
de memoria fósil entre los pliegues
que forman aire y materia.
Segura de que nadie me ve
me huelo el dorso de las manos
-queda siempre un vestigio
de mar en el vientre de los peces-
y sé que son las tuyas.



[http://www.elcultural.es/blogs/rima-interna]

martes, 4 de abril de 2017

Claribel Alegría (1924 )

Barajando recuerdos


Barajando recuerdos
me encontré con el tuyo.
No dolía.
Lo saqué de su estuche,
sacudí sus raíces
en el viento,
lo puse a contraluz:
Era un cristal pulido
reflejando peces de colores,
una flor sin espinas
que no ardía.
Lo arrojé contra el muro
y sonó la sirena de mi alarma.
¿Quién apagó su lumbre?
¿Quién le quitó su filo
a mi recuerdo-lanza
que yo amaba?


("rua das petras")

lunes, 3 de abril de 2017

Robert Creeley (1926/2005 )

Algo



Me acerco temblando
tan cuidadosamente y siempre
siento la tonta pregunta final

de qué se siente,
y luego, qué hubo de sentirse,
y por quién. Recuerdo

una vez, una habitación alquilada en
la calle 27, la mujer que, literalmente,
amaba por entonces, después de

que hubiéramos hecho el amor sobre una
enorme cama, frente a un lavamanos
con dos grifos, tenía

que mear pero estaba nerviosa,
avergonzada supongo, de que
pudiera ver ese culo que

tan solo un instante atrás se
abría a mí por completo, desnudo, en
la misma cama. En cuclillas, su

cabeza reflejada en el espejo,
su pelo oscuro allí, la
totalidad de su rostro, los hombros,

se sentó de piernas abiertas, abrió
uno de los grifos y meó con timidez. Lo que
el amor aprende de una visión así.


("palabras amarillas" blogspot, trad. martín abadía)


domingo, 2 de abril de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Cosechas


Si hago cálculos estimados
todavía faltan algunos meses,
pocos, a que broten las crías
de higos, la flor de granada,
el azahar de cítricos.

Hasta entonces no escucharé
los gritos, las huellas trazadas
en tierra, asfalto, en
el piso mojado de vendedores
que van y vienen ofertando
cosechas.

Tardarán las lluvias, los techos
imprevistos de nubes negras,
las sábanas blancas que traen
consigo agua, cicatrices nuevas,
repentinas.

Cuando todo esto suceda
esperaré en el quicio
de mañanas, medio días,
tardes de verano con un sol
alto, impaciente, antes
de recoger fruta madura
y llevarla luego a mi sed.


[Inédito]

sábado, 1 de abril de 2017

Luz Machado (1916/1999 )

Narración de la tarde


Cuando la luz se va con el ocaso
y sobre el monte la cabeza inclina,
la tarde quema lentas golondrinas
en la pira solar de su regazo.

Nubes de leve, silencioso paso,
campos de dalias son y mandarinas.
Arde un solo fulgor en la opalina
lejanía del azul, como en un vaso.

Suelta la brisa se levanta. Apenas
se mueve el árbol. Y un color se niega
a ser color ante el nocturno acoso.

El cielo es playa de incendiada arena.
Y un caracol de luz en sí repliega
sus propias soledades, silencioso.


("no me quites paz")