jueves, 16 de marzo de 2017

César Rodríguez Chicharro (1930/1984 )

Aconcagua


"No moriré sin haber visto  el Aconcagua".
Y no porque verlo me interese,
ni porque (si verdaderamente llegara a desearlo)
no pueda verlo. Quizá se trate
de que sólo de vez en vez me duele en los costados
(vanidoso que soy) la fatiga del mundo,
y un aura de silencio me aprisiona las sienes,
y el corazón mama y escupe sangre
con una lentitud que me sería fácil de calificar
(aunque no sé por qué hacerlo) de beatífica,
acaso obedeciendo órdenes
de una masa encefálica harta hasta el tope
de concebir nonadas.
Cuando (parcial o íntegramente) advierto esas señales
doy (¿a qué los eufemismos?) en cagarme de miedo,
y recuerdo angustiado que me he prometido
no ser (tópico) pasto de los gusanos
antes de haber visto el Aconcagua.
Y resulta del todo innecesario recordarme
que terminaré haciéndome a la idea de morir
sin haberlo mirado
(y sin haber sabido cómo se juega al bridge
o cómo se maneja una locomotora).


(inédito, en "la palabra y el hombre", no.39, ene-mar. 2017, uv-xalapa, méx.)

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