martes, 31 de enero de 2017

Erika Martínez (1979 )

La casa encima



Tantos siglos removiendo esta tierra
que ha pisado el ganado
y alimentado al ganado y a los hombres
que regaron esta tierra
con el cauce negro de su sangre
-la sangre cambia de color fuera del cuerpo-.
Tantos siglos alineando ladrillos,
aquí hubo un establo
sobre el que se construyó una iglesia
sobre la que se construyó una fábrica
sobre la que se construyó un cementerio
sobre el que se construyó un edificio
de protección oficial.
Tantas mujeres fregando sus baldosas,
pariendo en sus baldosas,
escondiendo la mierda debajo de las baldosas
que pisaron sus hijos ebrios
y sus santos maridos
que trabajaron y fornicaron
para bien de un país en el que no creían.
Tantos siglos para que yo,
miembro de una generación prescindible,
pierda la fe en la emancipación,
mire el techo de mi dormitorio
y se me venga la casa
encima.


("otra iglesia es imposible")


Mujer mirando a hombre que limpia coche


Mujer en restaurante que no puede permitirse mira a hombre que limpia coche. Mujer con ojo derecho más grande, ojo que divaga y espía a través del cristal con cuello alto. Tres colegas en la mesa y uno de ellos la manda a comprobar el punto de la carne. Vagina es túnel que comunica cocina y hombre. Anda, ve tú que sabes.
Hombre que limpia coche limpia coche. Es tan caro que no le pertenece. Y se agacha junto al guardabarros con su trapo, y se estira de puntillas sobre el capó, y desaparece hasta la cintura mientras sacude los asientos. Muestra posturas sucesivas y también superpuestas, como una de esas placas fotográficas de Muybridge con atletas primitivos y caballos.
Mi abuelo fue cochero y después dueño de restaurante, ¿yo qué soy? Hombre que limpia coche mira a mujer en restaurante que no puede permitirse y le devuelve el escaparate. Una energía insolente resucita crustáceos y moluscos sobre el plato.

No se rompe un cristal poco a poco. En su afuera no hay hueco, ranura, agujerito donde hincar herramienta última. Hay que romper cristal de pronto. O romperlo de la nada, como ese vaso que alguien golpeó pensando-pensando contra el fregadero y, minutos más tarde, pedacea sobre la mesa.


("imán")


lunes, 30 de enero de 2017

Anne Carson (1950 )

Pueblo de Pushkin

Tiene reglas.
Y amor.
Y la primera regla es.
El amor a lo imprevisto.
Muy probablemente algunas de tus palabras sean mineral.
O lo serán antes de que nuestros ojos sean brasas.


("otra iglesia es imposible", ver. jonio gonzález)

domingo, 29 de enero de 2017

Isla Correyero (1957 )

Terminal


Sé que voy a morir antes del próximo invierno. Pero he sembrado las patatas, el trigo y las cebollas. Sigo dando de comer a las gallinas y a los cerdos, aunque sé que voy a morir antes de las heladas.

Limpio meticulosamente la casa y los corrales. Me levanto y me acuesto cada día a mi hora. Sigo haciendo la comida y el café. Me limpio los dientes después de las comidas. Sigo leyendo el periódico y cosiendo la ropa. He comenzado una bufanda y unos calcetines para el próximo otoño.

Salgo a la calle a hablar con los vecinos. Estoy pintando la fachada de la casa y las paredes de la casa. Me tomo las medicinas que me ha mandado el médico. Persevero en el rezo de mis oraciones.

He reanudado una amistad que tenía perdida. Canto de vez en cuando. Lloro de vez en cuando. He plantado las flores de mi tumba.

Todavía me enfado con mis hijos si no han hecho los deberes. De vez en cuando voy a la peluquería y una vez al mes voy a mirar zapatos.

He contratado un viaje a la ciudad de Viena y un entierro sencillo. Tengo mi cama preparada y la ropa que me pondrá el amigo que he recuperado.

Cada noche, pienso en las cosas que aún no he podido hacer y, si recuerdo algo, lo hago al día siguiente.


Creo que cuando lleguen los azules momentos del invierno, estaré todavía trabajando.


("no me quites paz")

sábado, 28 de enero de 2017

Aldo Luis Novelli (1957 )

La amante más fiel


he recorrido bares y bodegones
buscando a la hembra más puta del mundo
y terminé borracho y derrotado
sobre pringosas mesas de madera
(creo que esto ya lo había escrito)
hasta que algún dueño gordo y sucio
o un imbécil matón de barrio
me echaba a empujones y patadas a la calle.

a veces me quedaba durmiendo
en la vereda con mis amigos
cirujas, lustrabotas y borrachos
que me invitaban sus diarios como frazadas
y algún bulto de almohada.

otras/ golpeando las paredes
regresaba a mi buhardilla
y entre los pocos objetos de la pieza
iba directo a la pecera
la sacaba con esfuerzo
la cargaba al hombro
y me la llevaba a la cama/
para dormir el resto del día
abrazado a sus plateadas escamas.

nada como tener una sirena de amante
para que siempre te espere por las noches.


("medusaria")

viernes, 27 de enero de 2017

Elmer Calderón Jaramillo (1962 )

La maestra



La maestra informa...
que el niño por fin atiende más a las lecciones
que al aleteo incierto de los pájaros en el abrevadero;
que ya no salta los barrancos y las tapias
ni corretea mariposas en el patio.
La maestra informa…
que ya no se asoma a las ventanas,
que empieza a seguir las normas de la escuela,
que ya no se distrae con el canto de las aves
ni corre al encuentro del aguacero.
La maestra informa…
que si acaso volviera a sus andanzas
ya vendrá la orientadora;
ya está listo el plan de mejoramiento;
que pronto entenderá el sacrificio
y la importancia de la escuela.
La maestra informa…


("revista corónica")

jueves, 26 de enero de 2017

Cesare Pavese (1908/1950 )

El paraíso sobre los tejados


Será un día tranquilo, con una luz fría
como el sol que levanta o que muere, y el cristal
cerrará el aire sucio del cielo exterior.

Nos despertarán un día, de una vez para siempre,
en la tibieza del último sueño: la sombra
será tal la tibieza. Llenará la habitación,
por el gran ventanal, un cielo aún más grande.
Desde la escalera que se subió un día para siempre
no llegarán más voces ni más rostros muertos.

No será necesario abandonar el lecho.
Sólo el alba entrará en la estancia vacía.
Bastará la ventana para vestirlo todo
de una tranquila claridad, casi como una luz.
Pondrá una sombra pálida sobre el rostro supino.
Los recuerdos serán como grumos de sombra
aplastados igual que vieja brasa
en el camino. El recuerdo será como una llama
que aun hasta ayer mordía los apagados ojos.


("el poeta ocasional", trad. guillermo fernández)

miércoles, 25 de enero de 2017

Aurora Luque (1962 )

La muerte al otro lado de la cámara



Acodada en la barra o la terraza
me miro desde lejos como dicen
que se miran los que han estado muertos:
un fulgor en el vaso
me resume lo helado de los años.
Vértigo de un rodaje discontinuo,
fotogramas vacíos que huyen.
Eso sí,
gastó el maquillador tiempo y pericia.
Desde esta muerte actriz y fingidora,
la vida es un depósito en penumbra
de máscaras usadas hacia dentro.


("no me quites paz")

martes, 24 de enero de 2017

Wislawa Szymborska (1923/2012 )

Si


Si las cosas hablaran –
pero si hablaran, también podrían mentir.
Sobre todo las más corrientes y poco apreciadas,
para llamar finalmente la atención.


Da pánico pensar
qué me diría tu botón descosido,
y a ti, la llave de mi puerta,
esa vieja mitómana.


("emma gunst", s/c al trad.)

lunes, 23 de enero de 2017

Salvador Díaz Mirón (1853/1928 )

Música fúnebre


Mi corazón percibe, sueña y presume.
Y como envuelta en oro tejido en gasa,
la tristeza de Verdi suspira y pasa
en la cadencia fina como un perfume.

Y frío de alta zona hiela y entume;
y luz de sol poniente colora y rasa:
y fe de gloria empírea pugna y fracasa,
¡como en ensayos torpes un ala implume!

El sublime concierto llena la casa;
y en medio de la sorda y estulta masa,
mi corazón percibe, suena y presume.

Y como envuelta en oro tejido en gasa,
la tristeza de Verdi suspira y pasa

en la cadencia fina como un perfume.


("a media voz")

domingo, 22 de enero de 2017

Uriel Martínez (1950 )

abro el cuaderno...


abro el cuaderno de música
y escucho el silencio
como el vaho en la superficie

abro el libro de notas
sin encontrar sueño
ni reposo ni tu sien


abro el estante previo
al fin y busco ilegible
voz en cueva oscura

cierro los labios que dijeron
ven, temblorosos como gotas
que no caen

cierro ciclos, cierro
ojos, cierro dedos, hojas
y escucho, sí, escucho.


[Inédito]

sábado, 21 de enero de 2017

Abelardo Linares (1952 )

El café con espejos



Era un café y estábamos charlando.
Un extraño café de gigantescas sillas
con unos veladores diminutos.
A nuestro alrededor rostros borrosos
o, más exactamente, unos hombres sin rostro;
y así no me extrañó todo el silencio
de aquel local de espejos infinitos.
No puedo recordar de qué charlaba,
pero sí mi alegría y la viveza,
sin duda exagerada, de mis gestos.
Él me dejaba hablar, indiferente
a toda la pasión que había en mis palabras.
De repente me dijo con voz bronca:
¿Y tú que harás ahora que estás muerto?
Al principio no supe comprenderle,
tan estúpido aquello, tan falto de sentido,
y volví la cabeza. En los espejos
quise mirar mi rostro, pero era el de mi padre
el que veía en ellos. ¿Al fin te has dado cuenta?
¿De qué?, le pregunté. De que eres un sueño,

hijo mío.



("a media voz")

viernes, 20 de enero de 2017

Alfredo Pérez Alencart (1962 )

Las monedas



Se han puesto a contar las monedas
que cobraron tras el desahucio.
Así es la servidumbre, sin pudores,
pura erosión de aquella algarabía
de unos pocos cuidando de muchos.

Llegaron los mercaderes
y el ladrón presta al prestamista,
y el pordiosero increpa al pobre
de nueva credencial tras el eclipse.

Las monedas. Se van. Vuelven.
Defecan su óxido sobre los peces
y los panes. Incitan al simplísimo
crimen del hambre. Ni dos peras
ni dos manzanas te dan sin ellas.


("no me quites paz")

jueves, 19 de enero de 2017

Juan Carlos Mestre (1957 )

El poder del viento


El viento de otoño el viento que arrastra restos de espino y lágrimas desnudas hasta detrás de los vagones donde los machos manosean prostitutas jóvenes mientras las madrinas cosen botones sin saber qué astro ha caído del cielo y a nadie le corresponde el encargo de embellecer la tierra y considerarse en algo semejante a los pájaros. El viento que toca con dedos de bakelita las cosas que dejaron de ser santas que dejan de preguntarse para qué sirven y tras la amputación y la farsa y todo eso del reparto las entregas al coleccionista. Es el viento el que vuelve histéricos a los ángeles y a las hermanas que recogen bajo la banqueta el carbón quemado de sus hijas. El viento malintencionado con su olor a jarabe y a vergüenza cuando golpea las cancelas y los malandros regresan a la propiedad con los puños ensangrentados. Es el viento sin nombre sobre las colchas negras y la médula de los carneros el viento de otoño sobre las agriculturas de la muerte.


("trianarts")

miércoles, 18 de enero de 2017

José Ignacio Montoto (1979/2017 )

Sangra el mar...


Sangra el mar en tus ojos
como los pájaros
derraman primavera por sus picos.

El pecho abierto
como el pozo que se tragó
el sueño de los niños.

[Sed extinguida.]

El pecho abierto
como un nido de polillas
bajo la luz.

 [Polvo y vacío.]

Tiembla el búho en duermevela
y su miedo nos reúne.

Aquí, bajo tierra,
donde nos besa el abandono.

Aquí, bajo tierra,
donde la raíz nos abraza.
Aquí, bajo tierra,
donde el amor brota del tuétano.

Aquí, bajo tierra,
donde nacen nuestros ojos opacos.

Es curioso, sólo en vida
el olor se hace más fuerte.

La sombra de esta flor

nos pertenece.


("no me quites paz")

martes, 17 de enero de 2017

Jotamario Arbeláez (1940 )

Proceso de un apretón de manos



Quien da la mano da lo mejor de sí



Señor mendigo reciba usted esta bella sentencia

La mano que se estrecha vale su peso en oro



La mano que se estrecha no oprimida por un guante

No oprimida por la estrechez de la boca del jarro

Donde antes hubo flores

No la mano atrapada en la puerta

Despachando dolor en los cinco sentidos

La mano lavada la mano sin pedantería

Con la que se levanta una hostia o se compra un helado



La mano derecha de la amistad es fuerte como la trompa de un elefante

Y se usa para bendecir a las gentes que oran

Se usa para levantar las valijas

Se usa para llevarse el pan a la boca

Se usa también a veces para quitarse el sombrero de la vida con un arma de fuego



La mano izquierda es una mano de pocos amigos

La mano izquierda es una mano llena de ostentación



Por eso la mano derecha no conoce la hora

Que está sonando en la mano contraria

Por eso la mano derecha es el lugar que ocupa tu mujer en la cama

Por eso la mano derecha es el amigo que anda colgado de tu hombro

Apretando fuertemente su pistola para defenderte



Manos que se estrechan no pesan nada

Escribió maravillosamente Paul Eluard doce años antes de mi nacimiento

Y yo estrecho la mano de Paul Eluard

Ahora podrida bajo los cementerios de París



Una mano agitada por el viento de la despedida

Una mano quemada al calor del afecto

Una mano acariciando unas piernas inválidas



Esas tres manos hacen de mí


El mejor de los hombres posibles.


("círculo de poesía")

lunes, 16 de enero de 2017

Amy Lowell (1874/1925 )

Con un mensajero


Una noche
cuando había luna clara
me senté
a escribir un poema
sobre los arces.
Pero el destello de luz de luna
sobre la tinta
me cegó
y solo pude escribir
lo que recordaba.
Por eso en la envoltura
de mi poema

he inscrito tu nombre.


("no me quites paz", s/c al traductor)

domingo, 15 de enero de 2017

Uriel Martínez (1950 )

cruzo la frontera...


cruzo la frontera del sueño
como quien abre puertas
a presagios

atravieso límites como quien
va por la vida en espera
de la noche

traspaso paredes como
quien ya no es más femenino
que tus labios, ojos, deseos

donde acaba la noche,
donde el amanecer es hielo
y quema, ahí.


[Inédito]

sábado, 14 de enero de 2017

Leonard Cohen (1934/2016 )

Canción


Casi me acuesto
sin recordar
las cuatro violetas blancas
que puse en el ojal
de tu suéter verde

y cómo te besé entonces
y tú me besaste
tímida como si

nunca hubiera sido tu amante.


("periódico de poesía", trad. lucrecia arcos alcaraz)

viernes, 13 de enero de 2017

Czeslaw Milosz (1911/2004 )

Río Wilia


El río, que viene de los bosques, gira aquí.
Es domingo, las campanas de las iglesias del pueblo repican.
Las nubes se acumulan, se dispersan, y de nuevo el cielo es azul.

A lo lejos, ellos, diminutos, corren a lo largo de la orilla.
Prueban el agua, se sumergen, el río los lleva.
En medio de la corriente sus cabezas, tres, cuatro, siete,
echan una carrera, sus voces se llaman, y retornan como eco.

Mi mano lo describe en tierra ajena.
Quién sabe por qué lo hace.
Quizá porque ocurrió tal y como lo recuerda.




("laura giordani", versión de sergio trigán)

jueves, 12 de enero de 2017

Wole Soyinka (1934 )

Viaje


Aunque llegué al final del viaje,
Jamás sentí que hubiera llegado.
Tomé la carretera
Que sube despacio la cuesta de las preguntas, y que me lleva
Incluso a descender a la tierra que conduce a casa. Yo sé
Que mi carne está limpiamente mordisqueada, perdida
Para el perturbado pez entre las vainas susurrantes-
Yo los dejé atrás en mi ruta

Y así también con el pan y el vino
Necesito la repartición de derrota y carestía
Yo los dejé atrás en mi ruta
Jamás sentí que hubiera llegado
Aunque amor y bienvenida me atrapan en casa
Los usurpadores pasan mi copa en cada
Banquete como en una última cena.


("no me quites paz", trad. rafael patiño)

miércoles, 11 de enero de 2017

César Cantoni (1951 )

Mi perro me habla


Mi perro me habla y yo lo escucho.
Es ordinario y callejero,
como los perros de Diógenes.
De ahí, tal vez, proceda su sabiduría.
No fue a la escuela,
no tuvo guías que lo guiaran
ni consejeros que lo aconsejaran.
Ergo, puede pensar libremente
(éste es su mérito más grande)
y, además, con alegría
(algo poco habitual en el que piensa).
En su filosofía, no cabe el platonismo;
tampoco hay margen para ídolos
ni mitos traídos de los pelos.
Como no recibió bendiciones,
nadie lo tiene en cuenta en el debate:
“No es más que un perro indigno”, aseguran,
y le arrojan un hueso con desprecio.
Sí, mi perro me habla y yo lo escucho.
A veces, yo también le hablo a mi perro,
pero, ¿qué puedo explicarle?
Él ve claramente el horizonte
donde mis ojos sólo ven la bruma
del discurrir civilizado.


("estación quilmes")

martes, 10 de enero de 2017

Óscar Hahn (1938 )

Pena de muerte


Lo peor es despertarse por la mañana
pensando que ahora nada puede ser igual
y hay que levantarse y ducharse
y preparar el café como siempre
y partir al trabajo como siempre
como si no hubiera pasado nada
aunque ha pasado todo
pasó se acabó llegó a su fin
«es mejor así»
y caminas por la calle como un sonámbulo
chocando con los transeúntes
con los vendedores de diarios
y te sientas en un banco de piedra
sin saber si estás vivo o muerto
da lo mismo
porque la muerte también puede ser
una mesa en un bar dos martinis secos
y un par de labios rojos
pronunciando palabras

que caen como guillotinas.


("rua das petras")

lunes, 9 de enero de 2017

Frank Stanford (1948/1978 )

La luz que ven los muertos


Son muchos los que vuelven
después de que alisó el doc­tor la sábana
en torno de su cuerpo
y dejó el cuarto para hacer su llamada.
Han muerto pero viven.
Se les conoce como los muer­tos que vivieron a través de sus muertes,
y en mi familia
se les tiene por sabios y honestos.
Flotan fuera de sus cuerpos
y se pren­den del techo como una palomilla,
sigu­iendo los afanes de todos los demás en torno suyo.
Las voces e imá­genes de los vivos
se van desdibujando.
Un bramido los traga
bajo las ruedas de una tiniebla sin dolor.
En la distancia
hay alguien
pare­cido a un guar­davía que agita una linterna.
La luz aumenta, crece una flor blanca.
Se vuelve muy intensa, como música.
Ven los ros­tros de gente a la que amaron,
los que en ver­dad murieron y hablan dulcemente.
Ven en un sem­bradío a su padre, sentado.
Ter­minó la cosecha, y su silla de mim­bre quedó lista.
Lleva una toalla alrede­dor del cuello
que huele a tónico de ron.
Luego ven a la madre
de pie, a espal­das suyas, con un par de tijeras.
Sopla el viento.
Ella le corta el pelo a él.
Los muer­tos han con­tado his­to­rias como éstas
a los vivos.



("el poeta ocasional", tr. hernán bravo varela)

domingo, 8 de enero de 2017

Alejandro Romualdo (1926/2008 )

El cuerpo que tú iluminas



Porque eres como el sol de los ciegos, Poesía,

profunda y terrible luz que adoro diariamente.

Mis ojos se queman como los ojos de las estatuas

mi corazón padece como una vaso de vino un armario.



Tú eres un puente de agonía, un mar animado

de agua viva y palpitante. Tú te alzas y brillas:

yo giro alrededor de ti; alta y pura te miro

como los perros a la luna, como un semáforo para morir.



¡Oh Poesía incesante, mi buitre cotidiano,

me tocó servirte en el reparto de sufrimientos:

como un niño exploraba las tierras pálidas del sol.



¡Oh Poderosa! Yo soy para ti uno de los miembros

de esta numerosa familia sideral

compuesta de padres e hijos milenarios.

Yo soy para ti la noche: Tú me enciendes,

ardo en el vientre universal,

rabio con las olas y las nubes,

escribo al girasol que me ama diariamente deslumbrado.



Yo te devuelvo, amor mío, como un espejo desierto

en cuyas entrañas están las cenizas de donde Tú renaces.

Yo te devuelvo amor, mi vientre se renueva sin cesar.

Tú te ocultas y muerdes, entonces, como una ola gloriosa, llena de dulzura y vigor.



¡Oh Poesía, mi rayo divino y cruel, clava tu pico,

devora el fuego que me abate, apaga esta zarza inmortal!



He aquí mi cuerpo, roído por las estrellas,

pálido y silencioso como un dios que ha cesado

y que Tú arrastras, borrándolo, como el mar o la muerte.


("vallejo & co.")

sábado, 7 de enero de 2017

Elvio Romero (1926/2004 )

Así es ella, me dije...


Así es ella, me dije; es la alegría
Remota y honda que de pronto llega
A despejar el nudo que se debe
Desanudar en la penumbra inquieta.

Noche y albor, me dije,
Todo llegó a mi corazón por ella;
Llegó el sabor oculto del deseo,
El presagio de ardor que en mí resuena.

Es mi cuerpo, me dije,
Reconociendo su esplendor en ella,
El bosque entero de mi sangre, el pulso
Y el latido secreto de su fuerza.

La imagen que conservo
De las verdes raíces de mi tierra;
Ella es el tiempo mío, el del verano
En el regazo inmóvil de la siesta.

Así mismo, me dije,
Es su fulgor herido en la belleza,
Ella es el largo trecho recorrido
Surtiéndose de entraña y sementera.

Ella es así, me dije,
Callado abrigo que abrigó mis huellas,
El justo sueño que escogí en la lucha,
La libertad por la que canto es ella.


("no me quites paz")

viernes, 6 de enero de 2017

Conceição Lima (1961 )

Residencia


Regresarás por el viejo sendero
Sin aviso.
Será como ayer, al atardecer:
Remoto, repentino, el silbido.
Y en el camino, un sollozo de fiesta
Esparcido.
La luz será húmeda
La lluvia íntima
Sobre la marca de tus pies.
Dedo a dedo, hoja a hoja
Tocarás los olores
Los sortilegios del solar:
El limonar enano de la abuela
El decrépito izaquenteiro
El ocá, tan sombreado,
El kimi retorcido
Y a la entrada, en el barro grabado
El fantasma del chivo blanco.
El escalón habrá de crujir a tu primer paso.
Subirás lento, concreto
Sin pisar la tabla suelta del suelo.
La puerta estará abierta, la vela encendida.


("no me quites paz", s/c al traductor)

jueves, 5 de enero de 2017

Marosa di Giorgio (1932/2004 )

Este melón es una rosa


Este melón es una rosa,
este perfuma como una rosa,
adentro debe tener un ángel
con el corazón y la cintura siempre en llamas.
Este es un santo,
vuelve de oro y de perfume
todo lo que toca;
posee todas las virtudes, ningún defecto,
Yo le rezo,
después lo voy a festejar en un poema.
ahora, sólo digo lo que él es:
un relámpago,
un perfume,
el hijo varón de las rosas.


("no me quites paz")

miércoles, 4 de enero de 2017

William Ospina (1954 )

Ciego


Como las sensitivas antenas del insecto
el báculo del ciego va explorando el espacio.
Es un rumor la tarde,
honduras y declives,
peligros que previene un cauteloso oído.
Para él está en las voces
la belleza que hallamos en los rostros,
la rosa está en el viento,
y en la alegría de los vendedores

la bruma roja que flota al oeste.


("un libro por centavo", no.28, pdf)


El geólogo


Aquí hubo un mar hace un millón de años.
El hombre no lo sabe, mas la piedra se acuerda.
Pártela: hay un cangrejo en sus entrañas,
todo de piedra ya, forma magnífica
que se negó a ser polvo.
Ante el peñasco y el guijarro, piensa
que acaso fueron seres dolorosos,
sangre y pulmones palpitantes.
Entre la ciega roca
y el trémolo extasiado de la salamandra

tan sólo hay tiempo.


(ibid)

martes, 3 de enero de 2017

Gonzalo Rojas (1917/2011 )

Carbón


Veo un río veloz brillar como un cuchillo, partir
mi Lebu en dos mitades de fragancia, lo escucho,
lo huelo, lo acaricio, lo recorro en un beso de niño
               como entonces,
cuando el viento y la lluvia me mecían, lo siento
como una arteria más entre mis sienes y mi almohada.

Es él. Está lloviendo.
Es él. Mi padre viene mojado. Es un olor
a caballo mojado. Es Juan Antonio
Rojas sobre un caballo atravesando un río.
No hay novedad. La noche torrencial se derrumba
como mina inundada, y un rayo la estremece.

Madre, ya va a llegar: abramos el portón,
dame esa luz, yo quiero recibirlo
antes que mis hermanos. Déjame que le lleve un buen
               vaso de vino
para que se reponga, y me estreche en un beso,
y me clave las púas de su barba.

Ahí viene el hombre, ahí viene
embarrado, enrabiado contra la desventura, furioso
contra la explotación, muerto de hambre, allí viene
debajo de su poncho de Castilla.

Ah, minero inmortal, ésta es tu casa
de roble, que tú mismo construiste. Adelante:
te he venido a esperar, yo soy el séptimo
de tus hijos. No importa
que hayan pasado tantas estrellas por el cielo de estos
            años,
que hayamos enterrado a tu mujer en un terrible
agosto,
porque tú y ella estáis multiplicados. No
importa que la noche nos haya sido negra
por igual a los dos.
                                -Pasa, no esté ahí
mirándome, sin verme, debajo de la lluvia.


("antología personal"coed.premia-unam, méx., 1988)

lunes, 2 de enero de 2017

Ruy Belo (1933/1978 )

Elogio de la amada



Miradla ubérrima numerosa escogida
secreta llena de pensamientos exenta de cuidados
Viene sentada en la nueva primavera
Cercada de sonrisas en el regazo lirios
ojos hechos de sombra de viento y de momento
ajena a estos días que yo nunca consigo
Le muerde el tiempo en la faz las raíces de la risa
comienza más allá de ella a ser lejos
La amada es la infancia que viene a mí
Hay pájaros antiguos en los límpidos caminos
y muertos como antes nunca más
Miradla cómo se extiende amplia como una patria
en el umbral de nuestra indiferencia
Nuestros atrios son para sus pies solitarios
todos nosotros olvidamos la casa de los padres
ella llena de días nuestras manos vacías
El dolor está en ella hasta que dios comienza
yo bien le siento el talón del amor
¿Qué importa ser de una sola mañana y no haber en cambio
árbol más azotado por los diversos vientos?
¿Qué importa dividirnos en un desmoronamiento de ponientes?
Más triste incluso es la vida donde otros pasarán
multiplicándole la ausencia ? ¿qué importa
si donde ponemos los pies es primavera?


("antonio miranda", trad. xosé lois garcía )

domingo, 1 de enero de 2017

Uriel Martínez (1950 )

 La miel


con miel derretida
a fuego lento endulzo
el último café
del día

por descuido la dulce
escurre fuera de taza
cuchara y sed,
callada

con la lengua la recojo,
la subo al paladar
tembloroso y ahí
en la bóveda palatina
aparece, callado,
tu nombre,
junto al mío.


[Inédito]