miércoles, 28 de junio de 2017

Dulce María Loynaz (1902/1997 )

La mujer de humo


Hombre que me besas,
hay humo en tus labios.
Hombre que me ciñes,
viento hay en tus brazos.

Cerraste el camino,
yo seguí de largo;
alzaste una torre,
yo seguí cantando...

Cavaste la tierra,
yo pasé despacio...
Levantaste un muro
¡Yo me fui volando!...

Tu tienes la flecha:
yo tengo el espacio;
tu mano es de acero
y mi pie es de raso...

Mano que sujeta,
pie que escapa blando...
¡Flecha que se tira!...
(El espacio es ancho...)

Soy lo que no queda
ni vuelve. Soy algo
que disuelto en todo
no está en ningún lado...

Me pierdo en lo oscuro,
me pierdo en lo claro,
en cada minuto
que pasa... En tus manos.

Humo que se crece,
humo fino y largo,
crecido y ya roto
sobre un cielo pálido...

Hombre que me besas,
tu beso es en vano...
Hombre que me cines:
¡Nada hay en tus brazos!


("los poetas")

martes, 27 de junio de 2017

Constantino Cavafis (1863/1933 )

Melancolía de Jasón, hijo de Cleandro

                                                poeta en Comange, 595 D.C.




El envejecimiento de mi cuerpo y mi figura
es herida de terrible puñal.
Ya no resisto más.
A ti recurro, Arte de la Poesía,
que algo sabes de remedios,
intentos de calmar el dolor mediante la Imaginación y el Verbo.
Es herida de terrible puñal.
Tráeme tus remedios, Arte de la Poesía,
y haz —por un instante— que no sienta la herida.


("no me quites paz", s/c traductor)

lunes, 26 de junio de 2017

Chantal Maillard (1951 )

Mejor no diga nada


Mejor no diga nada.
Sería inútil. Ya ha pasado.
Fue una chispa, un instante. Aconteció.
Yo acontecí en ese instante.
Puede que usted también lo hiciera.
Suele ocurrir con los poemas:
terminan condensándose las formas
en nuestros ojos como el vaho
sobre un cristal helado;
las formas, con su herida.
Pues quien construye el texto
elige el tono, el escenario,
dispone perspectivas, inventa personajes,
propone sus encuentros, les dicta los impulsos,
pero la herida no, la herida nos precede,
no inventamos la herida, venimos
a ella y la reconocemos.


("no me quites paz")

domingo, 25 de junio de 2017

Uriel Martínez (1950 )

La suerte


Sólo una vez frente
al cuaderno se anota
un nombre, una materia
escolar, un corazón latiente;
sólo un instante la luz
da de golpe en pelo,
frente, párpados vivos;
sólo un flash de golpe
captura, aprehende, ilumina
la mirada;

porque el ojo, el oído, el perfil,
el cuerpo se desangran,
se despiden, se vacían
como el barro que, perlado,
suda, hierve, reposa,
aplaca, enfría, envuelve;
hace que olvidemos al muerto,
su nombre, su aliento, su
negra suerte.


[Inédito]

sábado, 24 de junio de 2017

Kim Addonizio (1954 )

Oscureciendo, luego clareando


El cielo sigue mintiéndole a la granja,
alineando sus pesadas nubes
sobre la sombrilla de mesa azul
para luego lanzarlas sobre el río.
Y el día se siente desesperanzado
hasta que observa unos árboles
dejando caer delicadamente sus pétalos blancos
sobre el pasto junto a la casa de pájaros
posada en su poste de madera,
atiborrada de polluelos parpadeantes
como prendas en una maleta pequeñita. Al principio
deambulaste solitariamente en el jardín
y no ayudó en nada saber que Wordsworth
se sintió igual, pero entonces Whitman
te consoló un poco, y viste
el pasto como cabello sin cortar, anhelante
del producto que le da brillo.
Ahora estás recostada en el sofá bajo el tragaluz,
el cielo empieza a limpiarse,
mezcla su coctel de tristeza y resplandor,
un diluvio y luego una excavación
y luego suficiente tiempo para un
baile o un beso más antes de que empiece otra vez,
oscureciendo, luego clareando.
Escuchas el alto reloj de madera
en la cocina: su péndulo chasquea
de un lado al otro todo el día, y repica
con un sonido puro, cada hora a la hora,
aunque siempre a la hora equivocada.



("el poeta ocasional", trad. martha rodríguez mega)

viernes, 23 de junio de 2017

Blanca Varela (1926/2009 )

Alba


Al despertar
me sorprendió la imagen que perdí ayer.
El mismo árbol en la mañana
y en la acequia
el pájaro que bebe
todo el oro del día.
Estamos vivos,quién lo duda,
el laurel, el ave, el agua
y yo,que miro y tengo sed.


("life vest under your seat")

jueves, 22 de junio de 2017

Igor Barreto (1952 )

Carreteras nocturnas



AL cumplir los 35 años
me entregué con pasión
a las carreteras nocturnas, en ese tiempo viajaba
por el país imaginario
que todos construimos,
un país que me seguía como la única camisa azul
o el pañuelo
en el bolsillo izquierdo. Solía entonces
asomarme
a la ventanilla del autobús
y mirar en trance
la línea que segmenta
la mitad de la carretera, aquella línea
atravesada audazmente
por la pelambre de un zorro
o la sombra de una lechuza
escapada a la fijeza
de potentes faros,
o simplemente
el celaje
de una silueta
humana
huyendo de la fatalidad
y el arrollamiento.

El pasillo interno del autobús
era otro camino
de cuerpos contraídos
en posición fetal.
El ayudante del chofer
recorría aquel pasadizo
apoyándose en el espaldar
de los asientos
y mirando
al interior del sueño
de los viajantes.
Había silencio
y algún susurro de voces
era el esporádico acompañamiento
de aquellas horas.
El sueño que se vive
durante un viaje en autobús
produce fatiga de los sentidos:
debilidad nerviosa, psicastenia.

A los 35 años
ya era un viajero
por lugares de crápula y peligro,
y había descubierto algo
tan importante
como el destino familiar
esperado al término de la ruta.
Finalmente
atinaba con aquello
que parecía
una metáfora del país.

El novelista Enrique Bernardo Núñez
en Una ojeada al mapa de Venezuela
escribió esta frase:

Ante todo la tierra que tenemos delante reclama de nosotros una interpretación.

Deben ser como las 2 a.m.
y la proa del bus-cama
reduce la velocidad
estacionándose bajo el antetecho
de un restaurante de carretera.
Al abrirse las puertas del bus
nos desplegamos aturdidos
a la soledad de los urinarios,
al tragamonedas,
al pan y al café.
La luz del recinto
era blanca
como una niebla
que rozara la cabeza de los viajantes.

En la oscuridad
la carretera permanecía
–inmóvil–.

Sé que hay una ciudad cercana,
un bosque cercano
pero cómo relacionarlos
y armar con ellos
un universo.
El mapa del país
resulta inútil.

A pesar
de la certeza de la noche
si alguien preguntara:
¿qué día es,
de qué año y qué fecha?,
no sabría responderle.

Entonces, aquel momento estancado
en un presente continuo
me pareció tan semejante al país:
quiero decir que el país
es como los restaurantes nocturnos
de carretera.
Estas imágenes han resonado
durante años
como una onda que se expande
y no se disuelve.
Diría que es un lugar de amnesia.
Así también lo cree
un poeta antillano llamado Walcott.

La amnesia
es la visión de unas garzas
que posan a la orilla del mar
luego de un largo viaje.

La piedad llueve
sobre esta estampa
y no hay remedio.
Quién recuerda
una muerte ocurrida,
un pasado sepultado.

Con ojos calmos
releo –otra vez–
Una ojeada al mapa de Venezuela,
impreso por la editorial Élite en 1939:

A veces, al cruzar una aldea, veo casas abandonadas. El hombre se ha marchado de allí y ha cambiado sin dificultad el hogar por una reducida habitación en la ciudad fría.

En 1939
todavía se hablaba de la «hermosa barbarie»
mas hoy
las favelas acorazan
las montañas
con su muro de ladrillos anaranjados.

Es la maldita circunstancia
del presente por todas partes.

Ahora,
cuando el bus se aleja del restaurante
hay un momento en que la fachada
queda impresa
como un resplandor tenue
en el enorme vidrio lateral
de las ventanas.

No entiendo por qué evoco
un viaje a Grecia
y mi única visita
a la Acrópolis
y al teatro de Epidauro.

Mis ruinas
siempre han sido:
el óleo de una quieta montaña,
o la incandescencia
de la costa caribeña de Macuto.

Un país entrañable

que no volverá más.


("latin american literature today")

miércoles, 21 de junio de 2017

Luís Quintais (1968 )

Doce

VI

Un mapa está sobre la mesa.
Encuentro también ahí un libro.

El mapa está semiapagado, a espacios
largos, entre inscripciones,
encontramos tierras sin nombre,
incógnitas, señales de manchas y descuidos.

El libro está quemado,
carbonizado. El libro
es una sombra de ceniza
que se deshace al tacto.

La mesa era de mi padre, pero el mapa
y el libro son sólo fragmentos
o indicios de lo que
oscuramente fui.


IX

Eras niño
y te sentabas en el piso
muy quieto,
orillándote a la tierna
llegada.

La flor más negra
depositaba la leve,
segura forma
sobre tu mirar
para doler.

La madre enceraba el piso,
había silencio entrecortado
por disparos lejanos
allá afuera,
un designio de normalidad,
una figuración del Paraíso
allí dentro,
allí dentro.

Después llegaba
lentamente-
despacio -dirás hoy, perplejo-
y abandonaba la suave
digna mano
sobre tu cabeza.


("nueve poetas portugueses para un nuevo siglo, antología", ed. unam, méxico, 2016; traducción josé javier villarreal)

martes, 20 de junio de 2017

Luis Antonio de Villena (1951 )

La canción de las sirenas


Yo te rogaría, hermana, que lo dejases libre.
Sé que te gusta su cuerpo oscuro y que cuando
sostienes en tus manos sus glúteos apretados,
los párpados del mar abren sus ojos límpidos...

Hermana, mi soledad precisa también su cuerpo, 
la reciedumbre de sus piernas, sus ojos de miel
oscura, el brillar de sus labios, su pecho duro y maravilloso
como hecho en jaspe y pedernal, pero acuático asimismo.

Cuando me posee y su lengua sucumbe
a mi lengua, y su fuerza se somete en
la beatitud de su dulzura cetrina y hermosa,

la muerte me acompaña transformada en vida.
Hablaban dos sirenas de un joven pescador tunecino.
¿Qué lengua dicen las sirenas, quiénes son, amigo?


("en afán desmedido", ed. uv-xalapa, ver., méxico, 2017) 

lunes, 19 de junio de 2017

Ko Un (1933 )

Bajando de la montaña


Al mirar atrás
¡ah!
la montaña de la que desciendo
ha desaparecido.
En el lugar donde estoy
la brisa otoñal agita
indolente
la piel que mudó la serpiente


("a media voz",versión joung kwon tae revisada por isabel r. cachera)

domingo, 18 de junio de 2017

Igor Barreto (1952 )

Nocturno




Durante las noches de mi infancia
mi madre
saca una silla frente al portón
y duerme
con el abanico de palma moriche sobre las piernas.

El técnico del taller donde reparan radios
está aún
bajo una lámpara de luz muy pálida.

Durante las noches de mi infancia
los bulbos de una radio desarmada
vuelven a encender su voz
y de nuevo la voz desaparece.

Entre las ramas de un samán
transcurre el río;
se diría que esa noche
da a su paso
un tono más lento.

Durante las noches de mi infancia
escucho el rugido de los tigres
de la casa de los ingleses:
pobres animales enjaulados en torno a una piscina.
Yo sé
que tras el muro
lamen sus garras
y amurrungan los ojos.

Mi padre ha llegado en su jeep
y unas lechuzas lo sobrevuelan.

El único ratón de la casa da las nueve

porque a esa hora corre

y atraviesa la sala.


("igorbarretoblogspot")

sábado, 17 de junio de 2017

Wislawa Szymborska (1923/2012 )

Divorcio


Para los niños el primer fin del mundo de su vida.
Para el gato un nuevo dueño.
Para el perro una dueña nueva.
Para los muebles escaleras, golpes, carga, descarga.
Para las paredes claros cuadrados tras los cuadros descolgados.
Para los vecinos de la planta baja un tema, una pausa en el hastío.
Para el coche mejor que fueran dos.
Para las novelas, la poesía —de acuerdo, llévate lo que quieras.
Peor para la enciclopedia y el vídeo,
ah, y para el manual de ortografía,
donde tal vez se explique el tema de los dos nombres:
si todavía unirlos con la conjunción “y”,
o ya separarlos con un punto.


("el hacedor de sueños", trad. gerardo beltrán)

viernes, 16 de junio de 2017

Josefa Parra (1965 )

I. Del tacto


Acércate despacio a mis dominios;
que tus dedos tanteen el espacio
ciegamente, la oscuridad que envuelve
mi cuerpo; que construyan un camino
y lleguen hasta mí a través del velo
espeso y taciturno de las sombras.
Sálvame con la luz que hay en tus dedos
si me tocan, conjura la desidia,
enciéndeme o abrásame en el tacto
esplendoroso y claro de tus manos.
Como las mariposas de la noche,
hacia la llama iré que tú convocas,
que prefiero quemarme a estar a oscuras.


("el hacedor de sueños")

jueves, 15 de junio de 2017

Lêdo Ivo (1924/2012 )

Certidumbre


Ni temo ni me asusta
la fría luz invernal:
sé bien que la primavera

se esconde bajo la nieve.


("life vest under your seat", s/c traductor)

miércoles, 14 de junio de 2017

Enrique Symns (1946 )

Preocupado


Qué pasará mañana
si esta tarde
no me ocupé de mi futuro,
si no me ocupé de mi imagen
ni de mi bolsillo
si no me ocupé de nada ni de nadie
por importante que fuera
Qué pasará mañana si esta tarde
fui feliz.


("life vest under your seat")

martes, 13 de junio de 2017

Adam Zagajewski (1945 )

La poesía es búsqueda del resplandor


La poesía es búsqueda de resplandor.
La poesía es un camino real
que nos lleva hasta lo más lejos.
Buscamos resplandor en la hora gris,
al mediodía o en las chimeneas del alba,
incluso en el autobús, en noviembre,
cuando al lado dormita un viejo cura.
El camarero en el restaurante chino
estalla en llanto y nadie imagina por qué.
Quién sabe, quizás esto también es una búsqueda
que se parece a un instante a la orilla del mar,
cuando en el horizonte aparece un barco rapaz
y se detiene, paralizado largo tiempo.
Pero también, momentos de profunda alegría
e incontables momentos de angustia.
Déjame ver, por favor.
Déjame persistir, por favor.
Al atardecer cae una fría lluvia.
En las calles y avenidas de mi ciudad
en silencio y con fervor trabaja la oscuridad.
La poesía es búsqueda de resplandor.


("el cultural", traductor martín lópez-vega)

lunes, 12 de junio de 2017

Amparo Osorio (1951 )

En secreto


¿Por quién canta la oscura caracola
y su polvo de siglos
por qué persiste aún?

Hemos partido tantas veces
bajo el breve temblor de las estrellas
que huir de nuevo
es sólo más camino.

No se parte.
Nunca se parte
se regresa siempre.


("life vest under your seat")

domingo, 11 de junio de 2017

Uriel Martínez (1950 )

La comisión


recuérdalo: no quiero flores,
ni cirios, ni plegarias,
ni lágrimas, ni adioses,
ni tumba, ni agua maldita,
ni llanto, ni incienso,
ni flamas, ni notarios,
ni collares de ajo; tampoco
cal, ni rosarios, ni té deum,
ni novenario, ni pantaletas
de color, ni colorete, ni
polvos de arroz, ni pantuflas,
ni crucigramas, ni té
de azahar, ni de tila, ni café,
ni mezcal, ni tequila; tejuino
y tepache por descontado.

me tomas de las axilas
de ceniza, me llevas arrastras
al Pico de Orizaba
y ahí me dejas; y que
el olvido haga su tarea.


[Inédito]

sábado, 10 de junio de 2017

Martín Prieto (1961 )

La revelación


El relámpago de la juventud se apagó
justo cuando te escribía una carta
que no te mandé. La carta era imperial:
hablaba de un tanque australiano
donde nos habíamos bañado un verano
y de las flores blancas y amarillas
de unos nenúfares que se enredaban en tu pelo
y volaban como si fuesen marionetas de mariposa
cada vez que vos movías la cabeza
para sacártelas de encima
– y no se iban. ¿Por qué te escribí?
¿Por qué terminó la tormenta
que parecía que iba a durar para siempre?
¿Por qué una cosa sucedió mientras sucedía la otra?
Envejecí escribiéndote una carta
cuyo objeto era retratarte como fuiste una vez
y por cada célula tuya que lograba inmortalizar
se moría una mía, una mía se moría, se moría.


("life vest under your seat")

viernes, 9 de junio de 2017

Al Berto (1948/1997 )


de Cinco fotografías para Alejandro de Macedonia



servía el vino un joven esclavo

cuando se derramaron algunas gotas sobre la mesa

en honor a Baco

reparé en la delicadeza acuática de sus manos

recorro tu rostro y la sombra que se impregna al mantel

cuando te inclinas

parece el centro sosegado de una rosa

nunca habías aprendido a tocar la cítara

te valía la belleza del cuerpo

y el conocimiento nocturno de todas las salivas



afuera… tal vez en Delfos

los cascos dorados de los caballos se enterraban en el polvo

los carros estaban listos

de las islas llegaba el silencio perturbador de los sueños

ataba las puntas durísimas de una estrella en acero

este cuerpo pasajero partirá al amanecer

la ciudad se movía

en el fulgor crítico de los frutales que la rodeaban

me acuerdo

tenías quince años y el vino era puro



con la luz apagada fumábamos tumbados

se levantó Alejandro

para besar los párpados de su amigo aún entregado al sueño

y por la mañana

cuando los dioses cansados se reclinan

en sus lechos vegetales y sobre los océanos

surgen constelaciones de repente palpables

se torna dulce amar a los adolescentes de Beocia



de nuevo me obligaste a inventar el insomnio

y a saciar la sed con la ambrosía de tus cabellos


("círculo de poesía", versión de cidália alves dos santos y javier garcía rodríguez)

jueves, 8 de junio de 2017

Raymond Carver (1939/1988 )


Carta



Cariño, por favor, mandame el block
de notas que dejé en la mesita.
Si no está, mirá debajo.
O debajo de la cama. Está por ahí.
Si no es un block, son unas líneas
garabateadas en trozos de papel.
Pero seguro que están.
Tiene que ver con lo que nos contó una vez
nuestra amiga la doctora Ruth
sobre aquella anciana de ochenta y pico de años,
«sucia y endurecida por la mugre»
—fueron sus palabras—,
tan poco preocupada por sí misma
que la ropa se le había pegado al cuerpo
y tuvieron que arrancársela
en la sala de urgencias.
«Estoy tan avergonzada. Lo siento»,
decía sin parar.
¡El olor de la ropa irritó los ojos
de Ruth! Las uñas de la anciana
habían crecido tanto que se curvaban
hacia los dedos. Le costaba respirar,
sus ojos sólo expresaban miedo.
Pero, así y todo, fue capaz
de contarle a Ruth su historia.
Había debutado en la Madison Avenue,
pero su padre la repudió cuando bailó
en el París del Folies Bergère.
Ruth y los que estaban de guardia
en urgencias creyeron que deliraba,
pero les dijo cómo se llamaba su hijo
al que no trataba, que era gay
y regentaba un bar gay en la ciudad.
Y él lo confirmó todo. Todo
lo que había dicho la anciana era verdad.
Luego sufrió un ataque al corazón
y se murió en los brazos de Ruth.
Pero quisiera ver qué más anoté
de lo que nos contó.
Quiero ver si es posible recrear
esa época de hace sesenta años
en la que aquella joven desembarcaba
en Le Havre, hermosa, decidida,
dispuesta a triunfar en el escenario
del Folies Bergérie, capaz de tirar
la cabeza hacia atrás y de saltar a la vez,
llevar plumas y medias de malla,
y bailar y bailar, los brazos enlazados
con los de las otras jóvenes, levantando
las piernas en el Folies Bergere.
Puede que sea un block de tapas azules,
el que me regalaste a la vuelta de Brasil.
Puedo ver mi letra junto al nombre
del caballo ganador en el hipódromo
que había junto al hotel: Lord Byron.
Pero me importa esa mujer,
no la suciedad, eso no me importa,
ni siquiera cuando pesaba casi 150 kilos.
A la memoria no le importa dónde habita
y se burla del cuerpo.
«Una vez aprendí
algo sobre la identidad»,
dijo Ruth,
recordando sus años de
prácticas, «todos nosotros,
jóvenes estudiantes de medicina,
boquiabiertos ante las manos de
un cadáver. Ahí es donde la humanidad
pervive más tiempo —en las manos».
Las manos de esa mujer.
Anoté algo en ese momento,
como si la estuviera viendo
con las manos pegadas
a las esbeltas caderas,
las mismas manos
que Ruth tuvo entre las suyas y
no puede olvidar.


("marcelo leites", trad. jaime priede)

miércoles, 7 de junio de 2017

Luis Antonio de Villena (1951 )

Nuestra señora de la noche


¡Ah, la hermosura diaria de la noche!
¡La dulce hora en que al caer la tarde,
salimos de nosotros como si nunca hasta entonces
hubiéramos probado los frutos de la vida!
Recorremos las cuevas y los bares, nos
nos mezclamos con seres que odiaríamos de día,
nos dejamos llevar por los sentidos, como en baile,
y alargamos la mano a cada cosa, la lengua
a cada jugo, deseosos de apurar los instantes
diarios en que al vivir, tan solo le pedimos vida.
A veces, al azar, se nos revela un cuerpo,
y a veces, la aventura, la noche que nos lleva
en vaivenes errantes, las copas prometidas,
nos permiten la gloria de acabar abrazados
con aquel pecho tibio, entre caricias jóvenes, bajo
unos verdes ojos. Y el corazón entonces,
entre la piel silvestre, reconoce de nuevo
que nunca hasta aquel momento palpó la dicha,
Otras veces, en cambio, el azar se nos niega,
y agotado hasta el fin el sabor de los oscuro,
muy próximos ya al alba, retornamos a casa.
Aún perdura el silencio en las calles mojadas.
Y renegamos entonces de la noche -tan solos-
con el cansancio ese, tan viejo y cotidiano, de la vida.


("en afán desmedido", ed. uv, xalapa, veracruz, méxico, 2017)

martes, 6 de junio de 2017

Al Berto (1948/1997 )

de Quinta de Santa Catarina (fragmento)



animales estrangulados, materias plásticas, un ladrillo con los agujeros llenos de helechos. un perro atropellado, manchas de sangre seca. el fondo del tanque de cemento, el perfume de la ropa lavada. una sombra se inclina sobre el tanque. encima de la mesa los besos, la regla que perteneció al abuelo, la resma de papel, una cuchara de plata labrada, una lámpara fundida, agua. más agua, un sobre mojado, las plumas, los lápices, la máquina de escribir. se volvió difícil prever hasta dónde los ojos consiguen nombrar, archivar, amontonar para siempre los pequeños residuos de la adolescencia. hoy, escribir es un acto nocturno. respiro dolorosamente. escribo siempre inclinado y encogido sobre la mesa. el silencio y las sombras se deslizan a mi alrededor. se asoman por encima del hombro para ver lo que estoy escribiendo. oigo la música que viene del fondo de mi soledad. música acuática, aristas de sangre, medrosos dedos tamborileando en los vidrios polvorientos. tu nombre, este sonido frío de los árboles desmoronando la cal de las paredes. escribo con el miedo y el susto dentro de cada palabra. la vida alcanza la espiral vertiginosa de la noche. es esta palabra que me sirve para nombrarte y no otra: miedo. los textos progresan como la desolación de la casa, laten sobre el papel, me duelen los dedos y los ojos y los órganos del cuerpo que nunca vi. el pecho desgastado por la dolencia. por una ranura en las maderas crece el alba. penetra, entra por la ventana, invade la intimidad en penumbra del cuarto. dejo de escribir estoy muy cansado. en el agotamiento de la noche me encontré enumerando las cosas amadas. las pongo en los lugares donde siempre estuvieron, les doy una edad, una utilización, y antes que la mañana caiga sobre la casa recreo el mundo. después espero el sueño. se me hinchan los párpados, adivino los sueños anteriores a mi edad. el cuerpo se escurre por el abismo florido de las galaxias. nada sé de mí durante esas horas. absolutamente nada.

poco más que decir. camino dejando caer los últimos residuos de la memoria. fragmentos de noche escritos con el corazón presintiendo catástrofes del mundo. la gran soledad es un lugar blanco poblado de mitos, de tristeza y de alegría. pero estoy casi siempre triste. algunas fotografías me revelan que en otros lugares ya he estado triste. por ejemplo, en el fondo de este pozo vi iniciarse la sombra del adolescente que fui. Agua lunar, cañaverales, luminosos escarabajos, este sol quemando la piel de las plantas. camino por los textos y me voy dando cuenta de todo esto. lo que empiezo y dejo sin terminar, como dejaré la vida, tengo la certeza inacabada. el mundo me ha pertenecido, la memoria me revela esta herencia, ese bien. hoy, sólo siento el viento reavivar heridas, nada poseo, ni siquiera el sufrimiento. otra memoria va tomando forma, me asusta, todavía casi nada ha sucedido y ya envejecí tanto, un juego de astillas es todo lo que poseo, la memoria que viene aún no tiene su dolor dentro de ella. las fotografías y los textos, tu rostro, podrían proyectarme para un futuro más feliz, o contarme los desastres de los recomenzados regresos. pero, cuando más tarde conseguí darme cuenta que la vida vibró en mí, un instante, tendré la certeza de que nada de aquello me perteneció. ni incluso la vida, ninguna muerte. en la misma posición, reclinado sobre mi frágil cuerpo, recomienzo a escribir. estoy otra vez ocupado en olvidarme. escribir es morada precaria para el vaguear del corazón. me queda la perturbación de haber atravesado los días, humildemente, sin quejidos. anochece o amanece, da lo mismo.


("círculo de poesía", versión de luis david palacios)

lunes, 5 de junio de 2017

Jorge Reis-Sá (1977 )

Dinner at eight

                                a mi padre



Ya no hay melancolía posible. Acabó el día en que esta
música llegó en las alas de una mariposa y yo,
   recordando
personajes de una novela, Fernando, Augusto, António
me supo amarga por el grito de un hijo. También soy
   hijo.
Aunque no tenga padre a quien gritar.

Esta música me hace llorar. Y yo no tengo cómo
   repetirlo,
hablar de nuestra cena - ¿te acuerdas, papá, del arroz
   con tomate,
bien suelto, que mamá hacía con empanadas?, mamá
   nunca
más cocinó - y poder decirle finalmente la verdad:
moriste como un árbol y yo quedé bajo el sol. Antes

eras tú el mayor tronco y yo no tenía cómo crecer. Ni
te voy a decir - cómo, ¿con diecisiete años? - cuánto te
quise insultar para juzgarte vivo. Por eso este poema
cuando oigo a este hijo ajustar cuentas con un padre -
coloca tus puños bien alto, papá, y déjame pelear
contigo una última vez al grito de quien te quiere vivo
para decirte cómo fue decisiva tu muerte.
Lo dije, padre. Y pienso: ¿cómo puedo ser feliz con la vida
que tengo? ¿Cómo? Guilherme. Y tú aquí, él no más
que una mentira. Raramente pienso en ello, te digo.
Pero esta música, papá. Este lamento. Quiero recordar
el arroz con tomate de nuestra cena y pensar que, todavía
vivo, fue posible envejecer contigo, aun
así, padre, con el arroz con tomate y sin Guilherme
yo sería feliz como hoy. Y no puedo.


("nueve poetas portugueses para un nuevo siglo (antología)", selección, prólogo y notas de nuno
júdice; ed. unam. méxico, 2016; traducción de josé javier villarreal)


domingo, 4 de junio de 2017

Belén Ianuzzi (1979 )

Ahora salgo...


Ahora salgo
con un chico que anda en moto
compró un casco nuevo para mí
pasa a buscarme
nos damos un beso
y subidos al corcel metálico
serpenteamos las calles brillantes y vacías
del invierno porteño

yo lo abrazo fuerte
con el casco en mi cabeza
siento que nada malo puede pasar
casco de superhéroe
digo nada malo puede pasar
y me dejo llevar por el movimiento
aunque mi corazón esté embalsamado
y yo crea en Dios
en los milagros
en las fuerzas que no se ven

yo lo abrazo y cuando arranca
digo tres veces hacia adentro
hoy voy a tener fe.


Encenderé un fuego



Es de noche
en la curva
donde debo torcer
el camino.

La noche se atraviesa
como un jinete
corta en seco
el campo oscuro.

Soldaré metales
y así se soldará mi corazón.

Moldearé arcilla
y así suavizaré mi corazón.

Encenderé un fuego
y así se purificará mi corazón.

Trabajaré la tierra cada día
y así mi corazón se volverá fértil
cada día
cada día.


("emma gunst" y "life vest under your seat")

sábado, 3 de junio de 2017

Margarida Vale de Gato (1973 )

Quizá la inyección letal


tan cansada de tragar
comprimidos sin dormir
de mi sexo que se embota
estirado horizontal
bajo una aguja sensual
y la sopa en la olla
empáñame la ventana
y sorbo pero sin paladar
sin tener fuerzas para el salto

si hay una falla un temblor
Dickinson Plath Woolf Plath
a donde fueran estaban locas
querían cosas estaban huecas
querían chic estaban piedras
querían arte eran mierdas
intentando el vuelo eran estacas
puño en ristre eran puntas
hornos huertos su delirio
nunca fue santo martirio


["nueve poetas portugueses para un nuevo siglo, antología",ed. unam, méxico, 2016; selección, traducción y prólogo de nuno júdice; traducción josé javier villarreal]

viernes, 2 de junio de 2017

Joâo Luís Barreto Guimaraes (1967 )

Muerte anónima
                              in memoriam alberto garrido

De cuando en cuando la Muerte insiste en
sorprendernos. Sin gran alharaca
es cierto (ni siquiera sin anunciarse) antes
súbita y precisa
lacónica
indiferente. Pero siempre ella
la Muerte
(cruda y definitiva) como
queriendo mostrar inexorabilidad-
ni siquiera la muerte inmortal que cupo a Patroclo
(entregándose en gloria a la
espada del divino Héctor) o
la que consiguió Héctor arrastrado por Aquiles
(ni siquiera la que tuvo Aquiles en la
punta de la flecha de Paris). Hablo de
una muerte simple pero
humana
(sin historia) extraño que nos
muramos más quienes nos morimos de
muerte anónima.


["nueve poetas portugueses para un nuevo siglo (antología), sel., prólog y notas de nino júdice, ed. una, méxico, 2016; traducción josé javier villarreal]

jueves, 1 de junio de 2017

Maria do Rosário Pedreira (1959 )

Hoy apareció una paloma muerta en el
pato. No fue el gato, que murió
antes que ella
un sábado sin sol, ya
no quiere mi mano, ya no quiere
mi regazo. Quedé cansada: hubo siempre

tantas muertes en mi vida -mis
padres, tú, la niña que oscila en mi
seno, mis hermanos -y, como
la paloma, también estas alas ya van
reclamando vuelos en otros cielos. Si yo

quisiese camelias blancas en mi
sepultura, como las que llevé a la iglesia
cuando nos casamos, o arrastrar hacia
la oscuridad de la tierra el inútil oro de
nuestros anillos; si todo lo que junté

(y fue tan poco) pudiese aún quedar
con lo que me falta, daría estos dedos
deformes al telar de las palabras y
escribiría una nota, como las muchachas

que se envenenan por amor; y habría de
ponerla en el pecho después de acostarme,
ya lavada y vestida, para que nadie
se diese el trabajo, que yo conozco
ese dolor. Pero partir es aún mi

última voluntad: tú ya has muerto, murió el
gato hace días; encontré hoy una paloma
muerta en el patio y, cuando la entierre, ya

no habrá nada que me retenga -me voy
de aquí tan sola como llegué, sin haber
dejado a nadie el nombre que me dieron.


["nueve poetas portugueses para un nuevo siglo, antología", edi. unam, méxico, 2016, selección,prólogo y notasde nino júdice; traducción de josé javier villarreal]

miércoles, 31 de mayo de 2017

Ana Luísa Amaral (1956 )

Las más perfecta imagen


Si yo barriese todas las mañanas las pequeñas
agujas que caen de este arbusto y que el suelo
les da casa, tendría una metáfora perfecta de
lo que me llevó a dejar de  amarte. Si todas las mañanas
limpiase esta ventana y, en el fulgor del vidrio, más allá
de mi reflejo, sintiese distraerse la la transparencia
que la nada representa, vería que el arbusto no pasa
de un infierno, ausente el decasílabo de la llama.
Si todas las mañanas mirase la tela adornarle las
ramas, también la entendía, a esa imperfección
de mayo a agosto que le corrompe los hilos y le
desarma la geometría. Y el color. Aun si ahora viese
este poema en tono conclusivo, notaría cómo su
verso crece, sin rimar, en una prosodia incierta y
discontinua que huye a mi entender. La lentitud del
viento, la erosión. Vería que la nostalgia pertenece a otra
tela de otro tiempo, no es de aquí, pero se incrustó
a una neurona mía, una memoria que aún insiste
en cualquier belleza: el fuego de una pira funeraria.
La más perfecta imagen del arte. Y del adiós.


["nueve poetas portugueses para un nuevo siglo, antología", ed. unam, méxico, 2016, traducción de josé javier villarreal]

martes, 30 de mayo de 2017

Luís Filipe Castro Mendes (1950 )

Una ciudad en Escocia,
desenfocada en el poema


Ahí nadie me esperaba. Tampoco dije
que quería ir.
Una cena solitaria, la lluvia doliendo en los cristales,
un cuarto sencillo y hecho a la carrera.
A la mañana siguiente el aire estaba limpio como las
   las palabras en un buen poema
y las calles y las casas, libres de retórica,
nos dibujaban el día, simplemente.

Me siento tan bien en los lugares
que no fingen querernos,
que no nos imponen recuerdos ni legados,
que simplemente son
y nos permiten ¡no pertenecer!

(¿Por qué escribimos siempre contra alguna cosa,
aun cuando hablemos de felicidad?)


["nueve poetas portugueses para un nuevo siglo, antología", ed. unam, méxico, 2016, traducción de
josé javier villarreal; sel., prólogo y notas de nuno júdice]

lunes, 29 de mayo de 2017

Gastón Baquero (1914/1997 )

Jamás con ese final


Si tomas entre los dedos
la palabra amor,
y la contemplas de derecho a revés,
y de arriba abajo,
verás que está hecha de algodón,
de niebla,
y de dulzura.
           
Si después aprisionas
la palabra música,
sentirás entre tus dedos
el crujir de una frágil
lámina de arena.
           
Si cae entre tus manos
la palabra jamás,
la terrible palabra
que pone punto final a la pasión
y al destino,
sentirás que está lleno de infinito,
y que la serpiente inmóvil de la S
es un eslabón entre el fuego y la nieve,
entre el infierno y el cielo,
entre el amor y la música.
           
La palabra jamás con ese al final
no termina nunca;
rodea la tierra y salta luego,
perdiéndose en el océano

de las estrellas.


("no me quites paz")

domingo, 28 de mayo de 2017

Uriel Martínez (1950 )

El médico


El médico me habla de enfermedades
hospedadas en cuerpos que ignoran
el mal; luego
me enumera el sida, la diabetes,
la presión arterial, entre otras;
pero veo que calla
el dolor de mutilados,
del suicida, del paciente
preso en un vasto vergel
de medicinas, horarios,
dosis; dosis reguladas
por enfermos, él incluido,
de alcohol, aspirinas,
plegarias, familia, gimnasio,
compromisos, corbatas, modas,
tarjetas de visita, honorarios,
mentiras. Todo eso juntos,
él y yo.


[Inédito]

sábado, 27 de mayo de 2017

Beatriz Vignoli (1965 )

Surf


Te has sentado en la esquina
donde alguien puso mesas,
sillas de plástico.

Necesitabas ver toda esta luz.
Hubieras sido un pintor impresionista
de nacer en otro siglo, en otra clase.

Te gusta mirar a los skaters,
esos surfistas de tierra que pasan con luz verde
y logran que parezca un océano el asfalto.

Estás solo. Desde que viniste de allá, andás solo.
Vas por fuera del mundo como un ángel,
vos, que mataste.


("el placard")

viernes, 26 de mayo de 2017

Diana Azcona Trejo (1982 )

Crónicas de hospital


VIII

Salgo de la sala de urgencias al amanecer,
luego del informe médico: dicen que no has despertado.
Prendo un cigarro   o dos
y leo un poema      o dos.

Hago lo mismo desde hace muchos días,
no sé exactamente cuántos:
he perdido la capacidad de medir el tiempo.

Siento como si llevara años viviendo aquí,
como si la entrada del hospital
fuera el comedor de nuestra casa,
como si los parientes de los otros enfermos
fueran de nuestra familia;
los observo y padezco con ellos:
el padre de Alfonso luce abatido
esta mañana
el pulmón de su hijo colapsó;
la hermana de Silvia ,
paciente de cáncer,
llora tranquila y come tamales
mientras espera a que le entreguen a la muerta radiada;
la casi viuda del hombre comatoso bebe café,
lee un poema   o dos,
prende un cigarro
y no sabe qué hacer ante el esplendor de la despedida.


("caína bella")

jueves, 25 de mayo de 2017

Eugénio de Andrade (1923/2005 )

Primavera en Oxford





La floración:

el cuerpo magnífico

del viento nos trae el aroma

de la floración de las lilas

en las calles más íntimas de Oxford,

coronando

de alegría a los muchachos

que huyen en bicicleta bajo la lluvia

menuda y clara,

como si la luz corriese con ellos

hacia un encuentro nupcial


conmigo o con la vida.


Las nubes


A  veces bailan en las colinas

o en los ojos de las tórtolas:

van hacia el sur, buscan

la luz fresca de las islas,

los pies diminutos de la lluvia,

el estallido del mar,

el olor juvenil de la leña

todavía verde y con resina,

el alma de las placitas,

los gorriones, el susurro del alba.


(tomado de la web, trad. iván garcía)

miércoles, 24 de mayo de 2017

Xavier Villaurrutia (1903/1950 )

Cementerio en la nieve


A nada puede compararse un cementerio en la nieve.
¿Qué nombre dar a la blancura sobre lo blanco?
El cielo ha dejado caer insensibles piedras de nieve
sobre las tumbas,
y yo no queda sino la nieve sobre la nieve
como la mano sobre sí misma eternamente posada.

Los pájaros prefieren atravesar el cielo,
herir los invisibles corredores del aire
para dejar sola la nieve,
que es como dejarla intacta, que es como dejarla nieve.

Porque no basta decir que un cementerio en la nieve
es como un sueño sin sueños
ni como unos ojos en blanco.
Si algo tiene de un cuerpo insensible y dormido,
de la caída de un silencio sobre otro
y de la blanca persistencia del olvido,
¡a nada puede compararse un cementerio de nieve!

Porque la nieve es sobre todo silenciosa,
más silenciosa aún sobre las losas exangües
labios que ya no pueden decir una palabra.


("nostalgia de la muerte", editorial sur, buenos aires, 1938)

martes, 23 de mayo de 2017

Norah Lange (1905/1972 )

Amanecer


En el corazón de cada árbol
se ha estremecido la medianoche.

La noche se desmenuza
en lenta procesión de niebla.

Todas las tardes terminan su cansancio.

Los letreros luminosos duermen
el asombro de sus colores
y anticipan la contemplación de cada pobre.

En toda esquina vigila el sueño
y es tu recuerdo la única pena
que humilla la altivez de las aceras.

Lejos, el primer mendigo,
traiciona el portal donde ha dormido.

Y la ciudad se abre como una carta
para decirnos la sorpresa de sus calles.


("no me quites paz")

lunes, 22 de mayo de 2017

Manuel Moya (1960 )

Tienen



Tienen
sed los campos.
Ha llovido poco últimamente.
Pasaron las tormentas
y no dejaron nada.
Sacaron a los ídolos
y no vino la lluvia.
La lluvia viene cuando quiere.
No tiene su sazón
hora fijada. Mucha o poca,
la lluvia jamás mide
cuanto otorga, ni prevé
dónde será bien recibida.
Llueve con simpleza,
simplemente.
Se deja llover por puro gusto.
No castiga la lluvia, no condena.
Es un don la lluvia, y no lo sabe.


No los hombres


A mi padre, a quien tanto esperaba cada tarde de mi infancia. 

No los hombres
que vuelven de Hispania o de Cartago
cegados por el mirto o por el oro,
no aquéllos, cuyos torsos
perturban los jardines,
no los estrelleros, los escribas
ni el vencedor de Farsalia;
desde luego no los príncipes
ni el gladiador
que volvíó a eludir la muerte,
no el impúdico tribuno, ni el hebreo
tonante, inexpresivo,
al que temí menos por su sangre
que por su misterio,
no ninguno de los dioses
que dicen verdaderos
a quienes en su temor y en su codicia
tantos se encomiendan,
sino ver a mi padre
entrando solo en la ciudad
herido y sin escudo,
deslumbrante.


("poetas andaluces")

domingo, 21 de mayo de 2017

Constantino Cavafis (1863/1933 )

Anduve



Querían atarme. Me solté y anduve.
Anduve por la noche constelada.
Encontré goces que eran mitad reales;
la otra mitad, denuedos de mi alma.
Bebí el áspero vino que reservan,
para el placer, los bravos.



("otra iglesia es imposible", ver. josé emilio pacheco)

sábado, 20 de mayo de 2017

Gloria Fuertes (1917/1998 )

Al borde



Soy alta;
en la guerra
llegué a pesar cuarenta kilos.
He estado al borde de la tuberculosis,
al borde de la cárcel,
al borde de la amistad,
al borde del arte,
al borde del suicidio,
al borde de la misericordia,
al borde de la envidia,
al borde de la fama,
al borde del amor,
al borde de la playa,
y, poco a poco, me fue dando sueño,
y aquí estoy durmiendo al borde,
al borde de despertar.


("emma gunst")

viernes, 19 de mayo de 2017

Antonio Colinas (1946 )

Canto X


Mientras Virgilio muere en Bríndisi no sabe

que en el norte de Hispania alguien manda grabar

en piedra un verso suyo esperando la muerte.

Este es un legionario que, en un alba nevada,

ve alzarse un sol de hierro entre los encinares.

Sopla un cierzo que apesta a carne corrompida,

a cuerno requemado, a humeantes escorias

de oro en las que escarban con sus lanzas los

[bárbaros,

Un silencio más blanco que la nieve, el aliento

helado de las bocas de los caballos muertos,

caen sobre su esqueleto como petrificado.

Oh dioses, qué locura me trajo hasta estos montes

a morir y qué inútil mi escudo y mi espada

contra este amanecer de hogueras y de lobos.

En la villa de Cumas un aroma de azahar

madurará en la boca de una noche azulada

y mis seres queridos pisarán ya la yerba

segada o nadarán en playas con estrellas.

Sueña el sur el soldado y, en el sur, el poeta

sueña un sur más lejano; mas ambos sólo sueñan

en brazos de la muerte la vida que soñaron.

No quiero que me entierren bajo un cielo de lodo,

que estas sierras tan hoscas calcinen mi memoria.

Oh dioses, cómo odio la guerra mientras siento

gotear en la nieve mi sangre enamorada.

Al fin cae la cabeza hacia un lado y sus ojos

se clavan en los ojos de otro herido que escucha:

Grabad sobre mi tumba un verso de Virgilio.


("abc.es")

jueves, 18 de mayo de 2017

Eleonora González Capria (1983 )

Este pan



A los pies de la cama
hay un pájaro tibio
todavía latiendo.
No me muevo por miedo.
Está a mitad de sangre y de saliva
las alas y las plumas
y el pico apenas.
Es frágil el corazón de los pájaros,
pero trata de no morirse mientras miro.
Las alas y las plumas
y el pico apenas
y después además un ojo.
Sé bien que es una ofrenda
esa vida que duda ahí tirada,
que solamente para mí mordieron esa carne
antes entera.

Mi gata al fondo de la escena en el pasillo
se lava clara igual que siempre.


("periódico de poesía")

miércoles, 17 de mayo de 2017

Alda Merini (1931/2009 )

Sé que un amor...


Sé que un amor
puede volverse blanco
como cuando se ve un alba
que se creía perdida.


("la ficción del olvido", trad. delfina muschietti)

martes, 16 de mayo de 2017

Billy Collins (1941 )

Olvido


El nombre del autor es lo primero que se va
seguido obedientemente por el título, la trama,
la conclusión desgarradora, la novela entera
que de pronto se vuelve una que no has leído nunca,
de la que ni siquiera has oído.

Como si, uno por uno, los recuerdos los que solías aferrarte
decidieran retirarse al hemisferio sur del cerebro,
a una pequeña villa pesquera donde no hay teléfonos.

Hace tiempo besaste por última vez los nombres de las nueve Musas
y viste a las ecuaciones cuadráticas empacar
y ahora aún cuando memorizas el orden de los planetas,

algo más se te está escapando, la flor de un estado, quizás
la dirección de un tío, la capital de Paraguay.

Lo que sea que estás tratando de recordar
no está en la punta de tu lengua
tampoco merodeando en una esquina recóndita de tu bazo,

se ha desvanecido en un oscuro río mitológico
cuyo nombre empieza con una L, es lo que recuerdas, en tu propio
camino hacia el olvido donde te reunirás
con los que ya no saben cómo nadar o andar en bicicleta.

No importa si te levantas a medianoche
para buscar la fecha de una batalla en un libro sobre guerras
No importa si la luna en la ventana pareciera haberse desviado
de un poema de amor que solías saber de memoria.


("otra iglesia es imposible", versión marina kohon)

lunes, 15 de mayo de 2017

Manuel Ponce (1913/1994 )

Carpe Diem


Antes de que la vida se consuma
sumando en islas de verdor los años,
contad uno por uno sus escaños:
porque el tiempo nomás es una suma.

Antes de que la rosa infiel asuma
descoloridos síntomas extraños,
lo efímero gozad de sus engaños:
porque la rosa es nada más espuma.

Gozad el curso de la edad ligera:
porque la juventud es una ola
que nos induce a la glacial ribera.

Y antes de que marchite su corola,
con risas acatad la primavera:
porque la primavera es una y sola.


("el jardín increíble", ed. jus, méx., 1999)

domingo, 14 de mayo de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Algunas tardes



Algunas tardes, previo al atardecer,
doy de beber a las plantas agua
de mi agua y pan de mi sed.

Otras, rodeado del halo que brota
una y otra vez de la música,
amanso hasta donde es posible
mis bestias.

A veces alcanzo a ver lenguas de fuego,
resplandores que sólo se adivinan
en las tumbas, la distancia, el silencio
de ciertas noches.

Si es una tarde de domingo
la caída de la noche es más lenta,
el silencio más dilatado, los poros
más ciertos.

Son horas en que los peces
se revuelcan en la arena,
buscan por instinto el oxígeno
que beben en el agua.

Los veo agitarse en lucha
por recuperar la ondulación primigenia,
las eses que sus branquias trazan
por instinto, como el instinto
de la escritura.


[Inédito]

sábado, 13 de mayo de 2017

Alberto Vega (1956/2006 )

Economía de medios (mejor: de miedos)


A veces suena el timbre del teléfono
y entra en casa el cartero, disfrazado de fax.


No le presto atención, mas algo en mi interior
me dice que una noche vendrá Dios
a cobrar la demora en la hipoteca de mi vida
simulando que me trae la cerveza y las pizzas
o un recibo impagado de la empresa del gas.


Entonces hará frío, será tarde
y en toda la ciudad no habrá un maldito

Banco de Horas abierto que me avale.


Buenas noches, amigos



Te aguardaba en estos versos.

Entre la niebla cotidiana y unos granos de opio
elegí este horizonte de noches y fonemas
para mirar tus ojos frontalmente.

Ahora soy un príncipe encantado
bajo este aspecto de sapo un tanto lírico
que deberás besar
si quieres que este cuento acabe bien
para nosotros.
Créeme: Crée Créeme:
no hay orgullo ni bajeza en mis palabras.

Yo te aguardaba en estos versos desde siempre.


("rua das pretas")

viernes, 12 de mayo de 2017

Alejandro Nicotra (1931 )

Última cita


Ella está ahí, esperándome,
a pocas cuadras, en la plaza
final:
yo camino, despacio,
atento al mundo
de la acera ─sus árboles, sus pájaros─
por si aún me entregase una palabra,
ya última, que darle:
ofrenda, sí,
de reconciliación.


(muro fb pablo anadón)

jueves, 11 de mayo de 2017

Anna Ajmátova (1889/1966 )

La mujer de Lot


                                  Pero la mujer de Lot miró
                                  Hacia atrás y se convirtió en una
                                  Columna de sal.
                                                             Génesis


Y el hombre justo acompañó al luminoso agente de Dios
por una montaña negra, siguiendo su huella,
mientras una voz incansable acosaba a la mujer:
—No es demasiado tarde, aun puedes mirar hacia atrás.
Hacia las torres rojas de tu Sodoma nativa,
al patio donde una vez cantaste, al pabellón para hilar,
a las ventanas de la enorme casa
donde la descendencia santificó tu lecho conyugal.
Una sola mirada: súbita punzada de dolor
en sus ojos, antes de poder emitir cualquier sonido.
Su cuerpo se derritió en sal transparente
y sus ligeras piernas claváronse en la tierra.
¿Quién penará por esta mujer? ¿No le resulta
de sobra insignificante a nuestra incumbencia?
Incluso así, nunca la negaré en mi corazón,
ella que murió porque eligió volverse.


(1922-24)

["biblioteca de poesía contemporánea", trad. kyra galván]

miércoles, 10 de mayo de 2017

Isaac Esau Carrillo Can (1983 )

Cuando era niño
(fragmento)



II



Ka’ach tin paalile’ kin chukik kóokay,

kin ji’ik u jojopsáasilo’ob tin wíinkilal

utia’al in júult’abtik in piixan ich u jobnel áak’ab.

Juntéenake’ in chiiche’ tu puk’aj u t’aan ich ja’e’ ka tu ts’áaj ten in wuk’ ich ch’ench’enkilil.

Bejla’ kéen in wu’uy u wo’oltiken éek’joch’e’enile’,

juntúul kóokayen ku k’a’ajsik u chiich.







II



Cuando era niño atrapaba luciérnagas,

sacrificaba sus cuerpos en mi piel

para iluminar mi espíritu en las entrañas de la noche.

Un día mi abuela diluyó sus palabras en agua y me las dio a beber en silencio.

Ahora cuando la oscuridad me envuelve,

soy una luciérnaga que recuerda a su abuela.


("círculo de poesía")

martes, 9 de mayo de 2017

Raquel Lanseros (1973 )

El mar y la playa


Me pregunto por qué desde la tierra

la masa de las aguas parece un solo bloque.

Un único sustento incontrastado

una roca que es toda la roqueda

un avenir de lejos uniforme

un alarido llano de membranas

sin desgaste ni lámina ni grieta.



Me pregunto por qué, cuando me acerco,

las aguas se dividen, se complacen

en enseñar sus rostros diferentes

en cada espuma cresta de rocío

en las calzadas líquidas que rugen.



Bajo este mismo efecto,

en la distancia la muerte es toda una

un símbolo cohesivo

un monolito.

Sin embargo de cerca, qué deprisa

se aprende a distinguir sus dimensiones

sus fúnebres volúmenes

su rutina

su querencia en lo ajeno y lo propio


hasta ver nuestra imagen en sus aguas.


("círculo de poesía")

lunes, 8 de mayo de 2017

Raymond Carver (1938/1988 )

Buscando trabajo


Siempre he deseado
truchas frescas
para el desayuno.

Repentinamente
descubro
un nuevo sendero
que me conduce
a la pequeña cascada,

apuro
el paso.
Mi mujer
me despierta.
"Estás soñando."
Murmura.

Intento levantarme,
la casa se inclina.

¿Quién
está soñando?

"Es mediodía."
Dice ella.

Mis zapatos nuevos
me esperan
cerca de la puerta,
brillan
intensamente.


("el poeta ocasional", versión patricia ogan rivadavia y esteban moore)


domingo, 7 de mayo de 2017

Fernando Pessoa (1888/1935 )

Pierrot borracho



En las calles de la feria
de la feria desierta
sólo la luna llena
blanquea y clarea
las noches de la feria
en la noche entreabierta.
Sólo la luna alba
blanquea y clarea
la tierra calva
de abandono y alba
alegría ajena.

Ebria blanquea
como por la arena
en las calles de feria,
de la feria desierta
en la noche ya llena
de sombra entreabierta.
La luna boquea
en las calles de feria
desierta e incierta.


("a media voz", versión rafael díaz borbón)

sábado, 6 de mayo de 2017

Ted Hughes (1930/1998 )

Cardos


Contra las lenguas de las vacas y las manos de los hombres
los cardos alancean el aire de verano
o crujen y se abren, obedientes a una fuerza azuloscura.

Cada uno rencorosa llamarada
de resurrección, firme puñado
de guerreras astillas, filos de escarcha islándica que brotan

del cuerpo descompuesto de un vikingo, ya mancha
                                                                    subterránea.
Son como pálidos cabellos o guturales de un dialecto.
Cada uno aventura un crespón de sangre.

Luego encanecen, como hombres. Y en guerra hereditaria
con la hoz que los siega, no ceden terreno:
de armas erizados, sus hijos contraatacan.


("poemas/poems", ed. el tucán de virginia, méx., 1984, trad. ulalume gonzález de león)

viernes, 5 de mayo de 2017

José Luis García Martín (1950 )

Calles


Calles de una ciudad que desconozco
con poca gente y viento y lluvia gris.
Espero a quien no llega mientras altas
se encienden luces en ventanas solas
y una mujer pasea en una esquina.
Hay ojos que me miran un instante
y no saben leer palabras que no digo:

"Dame otro nombre, cambia mi destino".


(ruadaspretas.blogspot.com/)

jueves, 4 de mayo de 2017

Fernando del Paso (1935 )

Amor a Mamá-Mar


Mamá:
Soy tu poema sobre la nada y el nadir.
Soy tu rapsodia sobre el cenote y el cenit.
Soy astrolabio y luna de tus labios.

Mi frente ha sido campo de acicalados, bellísimos
combates
entre buenos pensamientos y las alas de diablo.

Contigo aprendí a vestir de tinta las palabras,
y tú de boca a boca me diste la saliva
destinada a preñar mi intemperie y a poblarla de
alabanzas.

Es por eso que navego por la vida con bandera de
poeta.


("de aquí, allá y acullá", ed. asoc. nal. del libro, méx., 2016)

miércoles, 3 de mayo de 2017

Estela Figueroa (1946 )

Esta noche

                        a josé luis pagés

Esta noche va a helar
-pensé-
con una inexplicable congoja.

Miré las plantas del patio
que amagaron con florecer
después del “veranillo de San Juan”.

Esta noche va a helar.
Sí.
Pero ya heló sobre los que fueron
nuestros sentimientos de antaño
aquellas pasiones.

Va a helar.
Ya heló
-me dije.

Quisiera extender
al menos mi mirada
aún tibia como una manta
sobre las plantas del patio
y protegerlas.

Comienzo a envejecer.



("rua das pretas")

martes, 2 de mayo de 2017

Javier Heraud (1942/1963 )

Un eucalipto, alto


Un eucalipto alto,
espigado, contiene
para siempre mi corazón.
Eucalipto, alto germen de la
tierra, espiga y
piedra de ríos,
fruto eterno y sagrado
de los hombres.
Bosques, valles,
campos y quebradas,
quebradas que bajan
como un hombre,
quebradas que bajan
en los pechos,
sombras que descienden
como cuerpos,
sombras que descienden
como sombras.


("poesía reunida", ed. peisa, lima, 2010)

lunes, 1 de mayo de 2017

Javier Heraud (1942/1963 )

Dos poemas

Lentamente caminé
por la ciudad
y por sus calles.
Cálidas piedras sostenían
mis zapatos,
sostenían mi cuerpo
tiernas manos
anochecidas
como estrellas.


Mil países que
yo no conozco
mil estrellas y
túneles,
mil países y pueblos,
mil y un puentes
incontables.
Desconocido país:
en tus puertas ya
me siento torturado,
en tu boca ya me
siento masticado,
en tus ríos ya
me siento ahora
y siempre y nunca
ahogado.


("poesía reunida", ed. peisa, lima, 2010)

domingo, 30 de abril de 2017

Anne Sexton (1928/1974 )

La asesina



La muerte correcta está escrita.
Voy a satisfacer la necesidad.
Mi arco está tenso.
Mi arco está listo.
Yo soy la bala y el anzuelo.
Estoy gatillada y dispuesta.
En mi mira lo tallo
como una escultora . Modelo
su última mirada a los demás.
Pongo sus ojos y su cráneo
en todas las posiciones.
Conozco su sexo de varón
y lo recorro con mi índice.
Su boca y su ano son uno.
Estoy en el centro de la sensibilidad.

Un subte
viaja a través de mi ballesta.
Tengo un cerrojo de sangre
y lo hice mío.
Con este hombre tomo el control
de su destino, con esta arma
tomo los diarios y
con mi fuego voy a tomarlo a él.
Va a doblarse ante mí
y las venas le van a salir
como hijos... Dame
su bandera y su ojo.
Dame su cáscara dura y su labio.
Él es mi manzana y mi mal

y voy a acompañarlo a casa.


("el placard", versión sandra toro)

sábado, 29 de abril de 2017

Manuel Ponce (1913/1994 )

A una bondad relativa


Yo bendigo al Señor porque te hizo
aproximadamente dulce y bella:
en cuanto pudo te acercó a la estrella
para que recibieras su bautizo.

Yo bendigo al Señor por el hechizo
que recatadamente se destella
de tu barco mortal, por esa huella
de eternidad sobre tu ser huidizo.

Y lo bendigo con la certidumbre
de que tu gracia es nada más probable,
amenazada de inminente herrumbre.

Y aunque carezca de razón tu hechizo,
sólo por un imperativo amable,
yo bendigo al Señor porque te hizo.


("el jardín increíble", ed. jus, méxico, 1999, col. clásicos cristianos)

viernes, 28 de abril de 2017

Anónimo

No hables, vence...


No hables, vence a las palabras.
No nos veamos, vence a los encuentros.
Oh, querida flor primera
abierta a la sombra del follaje.
Dices que apuestas la vida
por aquél que piensas con el corazón.


("cantos de geisha", ed. uam-azc., méx., 1981, trad. jorge mouriño)

miércoles, 26 de abril de 2017

Manuel Ponce (1913/1994 )


Hazla llover sobre tu cabeza


La lluvia más los suplementos míos:
la liviandad insigne de su peso,
sus propósitos limpios de fineza
y su lenta semilla que no acaba.

Con intervalos de mental llovizna:
sus balbucientes lenguas de blandicie,
sus fragmentos de peces deshojados,
multiplica minúsculos otoños.

A borrar el color de mis recuerdos,
lavar imperfecciones inocentes,
contribuye su tela delicada.

A propagarte en incidentes múltiples,
y resolverte en inexhausta lluvia:
la lluvia más sus consecuencias leves.


("el jardín increíble", ed. jus, méxico, 1999) 

lunes, 24 de abril de 2017

Chantal Maillard (1951 )

Llevo acostada largo tiempo...


Llevo acostada largo tiempo
en la orilla. Mis pechos
son colinas cubiertas de hoja seca.
Levanto la cabeza y me contemplo:
en mis muslos el vello a punto de ser vello,
me incorporo: la hierba a punto de ser hierba,
doy un paso y despierto al agua
a punto de ser agua,
se asusta un ave negra a punto de ser ave a punto
de ser negra...
Un resplandor me ciega:
el bosque me contempla, a punto de ser bosque,
a punto de ser tuya.


("cómo cantaba mayo en la noche")

domingo, 23 de abril de 2017

Charles Simic (1938 )

A medio camino


Tan pronto hube dejado A.
comencé a dudar de su existencia:
su gentío y sus calles ruidosas,
sus cárceles y sus cafés nocturnos.

era la hora de la cena. Las panaderías echaban el cierre:
en las repisas solo restos de harina blanca.
Los tenderos bajaban las persianas de hierro.
Una joven encantadora compraba el último melón.

Hasta la callejuela donde nací
se borra y desvanece… ¡Oh tejados!
Regimientos de camisas y sábanas

ondeando en el aire carmesí del anochecer…


("cómo cantaba mayo en la noche", trad. jordi doce)

sábado, 22 de abril de 2017

Raúl Gómez Jattin (1945/1997 )

El mes adolescente


Llegó Abril
con sus aguas escasas
colocando diamantes en cada hoja
El mes de los árboles aún sedientos
El mes de la enredadera que trepa el muro

Joven Abril como una adolescente casi virgen
te deseé en las tardes de verano
y ahora llegas primoroso
a encantarme con el batir de tu llovizna

Amado Abril beso tu piel de esmeralda
me entristezco bajo tus cielos grisáceos
Con las voces de tus pájaros
me hago un nido del tamaño de mi deseo

En ti estremecido de ternura

derramo la leche agria del amor que ha esperado.


("cómo cantaba mayo en la noche")

viernes, 21 de abril de 2017

Fernando del Paso (1935 )

Poema para una niña del mar


Con la lengua del zapato
te voy a besar de miedo
por las orejas.

Te voy a amar bocabajo
como se bebe la tierra.

Y te voy a abrir de piernas
hasta la luna, en Y griega.

Llamaré al vino vino
y al ombligo ombligo:
te colgaré de las tetas
dos aguamalas,
y las lameré despacio,
como quien deshoja lámparas.

                                       En los dientes quiero
                                       [una esponja
de musgo y ámbar.
Y en una cuna de brazos
te voy a coger del pelo
con la boca derretida
en el pomo de una espada.

Si ya ni entiendes, niña,
si no entiendes nada,
si para ti
las olas no tienen alas
las alas no son de llamas
y las llamas no te escurren
entre los muslos, saladas,
no importa nada:

                                     con tal que me des tus ojos
(tus ojos por las mañanas)
y tu rencor,
y tu espalda.


("antología de textos de aquí, allá y acullá", ed. asoc. nal. del libro, 2016)

jueves, 20 de abril de 2017

Pepe Ramos (1971 )

De paso


Cuando vivía junto a la estación
tenía la sensación de estar de paso.


Ahora vivo junto al cementerio.



Y la sensación es la misma.


("rua das petras")

miércoles, 19 de abril de 2017

Fernando Pessoa (1888/1935 )

Si muero pronto...


Si muero pronto,
Sin poder publicar ningún libro,
Sin ver la cara que tienen mis versos en letras de molde,
Ruego, si se afligen a causa de esto,
Que no se aflijan.
Si ocurre, era lo justo.
Aunque nadie imprima mis versos,
Si fueron bellos, tendrán hermosura.
Y si son bellos, serán publicados:
Las raíces viven soterradas
Pero las flores al aire libre y a la vista.
Así tiene que ser y nadie ha de impedirlo.
Si muero pronto, oigan esto:
No fui sino un niño que jugaba.
Fui idólatra como el sol y el agua,
Una religión que sólo los hombres ignoran.
Fui feliz porque no pedía nada
Ni nada busqué.
Y no encontré nada
Salvo que la palabra explicación no explica nada.
Mi deseo fue estar al sol o bajo la lluvia.
Al sol cuando había sol,
Cuando llovía bajo la lluvia
(Y nunca de otro modo),
Sentir calor y frío y viento
Y no ir más lejos.
Quise una vez, pensé que me amarían.
No me quisieron.
La única razón del desamor:
Así tenía que ser.
Me consolé en el sol y en la lluvia.
Me senté otra vez a la puerta de mi casa.
El campo, al fin de cuentas, no es tan verde
Para los que son amados como para los que no lo son:
Sentir es distraerse.


("no me quites paz", s/c al traductor)

martes, 18 de abril de 2017

Robert Graves (1895/1985 )

La mañana antes de la batalla


Hoy, la pelea: mi fin está muy cerca,
y sellada la orden que limita mis horas:
lo supe mientras caminaba ayer al mediodía
por un desierto jardín lleno de flores.
... Cantando, despreocupado, me prendí unas rosas en el pecho,
corté una rama de cerezas... y luego, luego la Muerte
sopló en el jardín desde el norte y el este
agostando toda la belleza con un aliento helado.

Miré, y ¡ah! vi de pie ante mí a mi espectro,
con la cabeza aplastada por violentos golpes:
la fruta entre mis labios en sangre coagulada
se había transubstanciado, y exudaba la pálida rosa un olor enfermizo,
hasta que me pareció a través de una inundación de llanto

que hombres muertos en el cercado jardín florecían.


("otra iglesia es imposible", versión rolando costa picazo)

lunes, 17 de abril de 2017

Djuna Barnes (1892/1982 )

Descontento


En verdad, cuando me paro a pensar
Que con cuerda de cáñamo yaceré ovillada a la cama,
Consciente de que las nacientes lágrimas de las plañideras
Son meras salpicaduras marinas de la agitada cabeza,
Entonces, como la ardilla que pelea con su nuez,
Con mi acopio para el invierno disputo mi territorio,
Pues nadie cavará madrigueras para compartir mi pan.


["poesía reunida 1911-1982", ed. igitur, montblanc, 2004, trad. osías stutman y rosa lentini]

domingo, 16 de abril de 2017

Uriel Martínez (1950 )

El gato se despereza/en el silencio.


[Inédito]



sábado, 15 de abril de 2017

Cysko Muñoz (1976 )

Adicciones


Mis amigos
están preocupados
porqué dicen
que paso demasiadas horas
mirando el móvil.

No quiero ni pensar
como se pondrían
si supiesen
que estoy

leyendo poesía.


[La Putta Poesia]

viernes, 14 de abril de 2017

Concursos

1.
Hace unos años fui jurado del premio de poesía "Renato Sierra". El concurso contó con escasa publicidad, y el monto del premio era exiguo.Pese a todo, llené una caja, toda una gran caja con poemas que los concursantes enviaron a cada uno de los jueces. Dejando a un lado los participantes más rezagados, a los que todavía desembuchan sus resentimientos personales en culebrones escritos en tercetos (y la receta fue buena , sólo que hace siete siglos), resultó que la gran mayoría de los aspirantes al laurel estaba compuesta de poetas modernísimos, difíciles y abstrusos, no inspirados por las musas sino, respecto a las intenciones, perfectamente à la page. ¿Quiénes eran ellos? Sólo en algunos casos era posible identificarlos: maestros de escuela, curas, madres de familia, comerciantes; industriales que ponen a temblar a sus dependientes, pero que ellos mismos tiemblan por temor a que descubran su "pequeño vicio" poético; médicos, contadores, suboficiales del ejército: todo un mundo que produce (clandestinamente) y que adquiere poesía (cuando puede).

                                                                                        corriere della sera, 11, xi, 1949


["eugenio montale, sobre la poesía", ed. uam-azc., méx., 1992, trad. guillermo fernández]


2.
Hoy en día es usual, al revisar el curriculum de un vate, que ha hecho carrera a base de acceder a premios literarios aquí, allá y acullá; que se le ha incluido en antologías variopintas -desde los novísimos de su pueblo hasta aquellas selecciones que aglutinan temas regionales como la violencia generada por el crimen organizado, los que escriben en lenguas originarias, hasta los disidentes de la norma sexual ortodoxa, las feministas, etcétera-. Pero hay pocos que leen poesía, guiones de cine, obras de teatro o que se ocupan en visitar museos. Supongo que también habrá madres de familia, como las que menciona el poeta Montale, en 1949, -hace casi setenta años- que ahora se ocupan de buscar a sus hijos desaparecidos en fosas clandestinas de las que está "sembrado" todo el territorio de México; o procuran -integradas a las llamadas "Patronas del Sur"-, brindarles un pedazo de pan y una botella de agua a los que viajan por tierra en el tren conocido como "La Bestia".

                                                                                    Dogville, 14 abril 2017

jueves, 13 de abril de 2017

José Watanabe (1945/2007 )

El árbol



                                                              Para Alicia y Lucho Delboy

En el bosque que bordea la carretera
un árbol ha desenterrado una de sus poderosas raíces
                 para abrazar una peña blanca.
La tierra no le fue suficiente:
                       la raíz es una extremidad
donde el árbol se apoya para subir aún más alto.

No conozco el nombre del árbol
pero sus largas ramas caen lacias y rápidas
              como una cascada
                        sobre la peña.

Como te lo digo: para el lenguaje
subir y bajar son dos conceptos enfrentados,
                     y nunca se funden.

Mejor ven a la carretera,
la mismidad del doble movimiento del árbol
sólo se resolverá limpiamente en nuestros ojos.


("el poeta ocasional")

miércoles, 12 de abril de 2017

Amalia Bautista (1962 )

Cuéntamelo otra vez


Cuéntamelo otra vez, es tan hermoso
que no me canso nunca de escucharlo.
Repíteme otra vez que la pareja
del cuento fue feliz hasta la muerte,
que ella no le fue infiel, que a él ni siquiera
se le ocurrió engañarla. Y no te olvides
de que, a pesar del tiempo y los problemas,
se seguían besando cada noche.
Cuéntamelo mil veces, por favor:
es la historia más bella que conozco.


("en un mundo de palabras")

martes, 11 de abril de 2017

Gregory Orr (1947 )

El puente


En las luces del amanecer estas vigas blancas
son los huesos de los que quiero liberarme.

El agua me llama,
diciendo: Tu cuerpo está aquí con nosotros.
¿Dónde has estado? Te hemos esperado.
Regresa a ti mismo.


("periódico de poesía", trad. daniela birt)

lunes, 10 de abril de 2017

Ron Padgett (1942 )

Cafetería


Las grandes tazones de café del desayuno en Francia,
las pesadas tazas de porcelana en los viejos “diners” americanos,
las desechables tazas marrones de plástico en los vestíbulos de los moteles,

la sensación de que deberías beberte la taza entera,
el leve resentimiento que te invade por sentir lo que sientes,
la perplejidad con que te preguntas por qué lo haces entonces,

la gratitud hacia el que hace el café,
la decisión de no tomar una tercera taza gratis,
la sorpresa ante una taza de café verdaderamente malo,

el modo en que solía costar un centavo, después siete centavos, después diez,
y ahora, en cualquier lugar, de sesenta a tres dólares con setenta y cinco,
a veces un poco más si es descafeinado,

su huella marrón secándose en el borde de la taza,
la pequeña cantidad que ha quedado en el fondo,
el resto chapoteando dentro de ti,

enviando su estímulo a través de tubos
en tu cuerpo, hola, vámonos, se nos ha hecho tarde,

¿tienes las llaves?, oh, dios, no encuentro mi billetera.


("otra iglesia es imposible", ver. jonio gonzález)

domingo, 9 de abril de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Indoloro el botón...


Indoloro el botón se desprende
de la cintura al fondo
del agua sucia;
un diente en cambio no
sufre con la presión de pinzas
en el reposet médico;

sin dolor el cuerpo se va
al fondo antes de emerger
a flote de ninguna orilla;

así, cada noche, a merced
del viento las banderas
desgastadas del sueño
van y vienen, calladas;

sin lugar a dudas,
sin titubeos en voz,
párpados, boca,
nos vamos, nos quedamos
a la deriva.


[Inédito]

sábado, 8 de abril de 2017

Mercedes Reynoso (1990 )


Paradoja



Voy tras las almas libres,

como caballos desbocados

hacia el acantilado.

Voy tras el aire

de sus pasos,

la sonrisa ajena

que dispara mil historias

en mi almohada.

Busco los ojos

que despiertan

mi sueño,

los que buscan horizontes

e imposibles,

los que aman

lo austero

de un atardecer.

Voy tras las almas

que no voltean atrás,

se dejan llevar

por una brisa casi perpetua

que despide

sus propios aromas.

Y huelen a tierra húmeda,

a café recién hecho

y sábanas mojadas.

Huelen a verdad

y un misterio exquisito

que me mantiene despierta.

A revolución.

A paz.

Huele a mar viejo

sobre piel ceniza.

Voy tras esas almas libres

que no se percatan

de la sombra que les sobra.

Y los miro de lejos

con ojos de ensueño,

porque vuelan alto

y solas,

sin ataduras.

Y también sin mí.


("blanco móvil")

viernes, 7 de abril de 2017

Gonzalo Rojas (1916/2011 )

Las hermosas



Eléctricas, desnudas en el mármol ardiente que pasa de la piel a los vestidos,
turgentes, desafiantes, rápida la marea,
pisan el mundo, pisan la estrella de la suerte con sus finos tacones
y germinan, germinan como plantas silvestres en la calle,
y echan su aroma duro verdemente.

Cálidas impalpables del verano que zumba carnicero. Ni rosas
ni arcángeles: muchachas del país, adivinas
del hombre, y algo más que el calor centelleante,
algo más, algo más que estas ramas flexibles
que saben lo que saben como sabe la tierra.

Tan livianas, tan hondas, tan certeras las suaves. Cacería
de ojos azules y otras llamaradas urgentes en el baile
de las calles veloces. Hembras, hembras
en el oleaje ronco donde echamos las redes de los cinco sentidos
para sacar apenas el beso de la espuma.


("poemas del alma")

jueves, 6 de abril de 2017

Germán Arens (1967 )

El mar...



El mar estaba empecinado en tragarnos. Volví a pedirle a mi hermano que pise el acelerador. No hagas caso, me dijo, no hay mar, es solo una cristalización de tu mente; el día está hermoso. Sin insistir, en un acto reflejo, abrí la puerta de la camioneta. Al dar contra el suelo sentí dolor, no puedo expresarlo de otra manera: dolor. Mi codo derecho se desarticuló por completo y salvo movimientos del hombro mi brazo quedó inutilizado. Fue entonces que giré la cabeza, y otra vez el mar, perdiendo su liquidez, levantándose ante mí como una cobra gigante.


("el poeta ocasional")

miércoles, 5 de abril de 2017

Gemma Gorga (1968 )


Escondite



No sé cuánto tiempo llevo escondida
en el ojo ciego de la escalera. Se han cubierto
las horas de una telilla irisada y triste
como el plato de cocido que me esperaba
en la mesa. La abuela ha dejado de llamarme
y todos comienzan a cenar sin mí.
Algunas noches, las cucharas se detienen
un instante en el aire, como si hubieran
perdido un recuerdo que les fuera necesario,
pero enseguida recobran el movimiento
y solícitas esparcen
calidez y olvido
a partes iguales.

Como un cetáceo cansado de vivir
también la escalera cerrará un día
su inmenso ojo azulado
y ya no estaré a tiempo
de entrar en el comedor
riendo
y gritando
que no era más que un juego.



Poética del fragmento



Al volver del mercado
hay que limpiar los boquerones,
o sea arrancarles la cabeza y las tripas,
retirar los hilillos todavía pegajosos
de vida, la espina central
que se desprende con un leve murmullo
de cremallera nueva, después lavarlos,
purificarlos bajo el agua del grifo
(también la muerte requiere su bautismo),
asegurarse de que no queda ningún ojo
emboscado en la ceguera húmeda de los dedos,
finalmente sumergirlos en vinagre,
esperar que la carne se emblanquezca
curtiéndose en ácido, hacia adentro.
Hace ya horas que yacen bajo la luz
planetaria de la pimienta y el aceite.
Y el olor que no quiere irse,
como si escondiera pequeñas bolsas
de memoria fósil entre los pliegues
que forman aire y materia.
Segura de que nadie me ve
me huelo el dorso de las manos
-queda siempre un vestigio
de mar en el vientre de los peces-
y sé que son las tuyas.



[http://www.elcultural.es/blogs/rima-interna]

martes, 4 de abril de 2017

Claribel Alegría (1924 )

Barajando recuerdos


Barajando recuerdos
me encontré con el tuyo.
No dolía.
Lo saqué de su estuche,
sacudí sus raíces
en el viento,
lo puse a contraluz:
Era un cristal pulido
reflejando peces de colores,
una flor sin espinas
que no ardía.
Lo arrojé contra el muro
y sonó la sirena de mi alarma.
¿Quién apagó su lumbre?
¿Quién le quitó su filo
a mi recuerdo-lanza
que yo amaba?


("rua das petras")

lunes, 3 de abril de 2017

Robert Creeley (1926/2005 )

Algo



Me acerco temblando
tan cuidadosamente y siempre
siento la tonta pregunta final

de qué se siente,
y luego, qué hubo de sentirse,
y por quién. Recuerdo

una vez, una habitación alquilada en
la calle 27, la mujer que, literalmente,
amaba por entonces, después de

que hubiéramos hecho el amor sobre una
enorme cama, frente a un lavamanos
con dos grifos, tenía

que mear pero estaba nerviosa,
avergonzada supongo, de que
pudiera ver ese culo que

tan solo un instante atrás se
abría a mí por completo, desnudo, en
la misma cama. En cuclillas, su

cabeza reflejada en el espejo,
su pelo oscuro allí, la
totalidad de su rostro, los hombros,

se sentó de piernas abiertas, abrió
uno de los grifos y meó con timidez. Lo que
el amor aprende de una visión así.


("palabras amarillas" blogspot, trad. martín abadía)


domingo, 2 de abril de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Cosechas


Si hago cálculos estimados
todavía faltan algunos meses,
pocos, a que broten las crías
de higos, la flor de granada,
el azahar de cítricos.

Hasta entonces no escucharé
los gritos, las huellas trazadas
en tierra, asfalto, en
el piso mojado de vendedores
que van y vienen ofertando
cosechas.

Tardarán las lluvias, los techos
imprevistos de nubes negras,
las sábanas blancas que traen
consigo agua, cicatrices nuevas,
repentinas.

Cuando todo esto suceda
esperaré en el quicio
de mañanas, medio días,
tardes de verano con un sol
alto, impaciente, antes
de recoger fruta madura
y llevarla luego a mi sed.


[Inédito]

sábado, 1 de abril de 2017

Luz Machado (1916/1999 )

Narración de la tarde


Cuando la luz se va con el ocaso
y sobre el monte la cabeza inclina,
la tarde quema lentas golondrinas
en la pira solar de su regazo.

Nubes de leve, silencioso paso,
campos de dalias son y mandarinas.
Arde un solo fulgor en la opalina
lejanía del azul, como en un vaso.

Suelta la brisa se levanta. Apenas
se mueve el árbol. Y un color se niega
a ser color ante el nocturno acoso.

El cielo es playa de incendiada arena.
Y un caracol de luz en sí repliega
sus propias soledades, silencioso.


("no me quites paz")

viernes, 31 de marzo de 2017

Alberto Cardín (1948/1992 )

Presencia de Ibn Gabirol



Si tu fealdad logró
del terror elevarte hacia la fuerza
¿de dónde extrae belleza tu verso
sino de la ira?
Pudiste hablar de ti
para morir tan joven
La edad que a otros convierte en paladines
dejó de ti palabras sólo
tus versos que llenaron
el vacío del yo sobre la nada
sellan para mí idéntico destino en vida
Morir bien poco importa
puesto que importa todo
Saber cómo colmar la propia vida
vacía de sentido
cómo entretener la tarda
llegada de la muerte
Sólo eso importa


("cómo cantaba mayo en la noche")

jueves, 30 de marzo de 2017

Antonio Orihuela (1965 )

Esperar sentado


Los sueños de mi padre se han cumplido,
morirá feliz y atado a sus árboles y su barbecho,
volviendo a casa en su mula,
dormido en el sofá frente un documental de bichos en La 2.
Habrá arena en sus botas
unas humildes botas de mercadillo
de las que guarda tres pares nuevos e idénticos.

Morirán muchas cosas, grandes trozos de nosotros,
cuando la muerte se vista con él.

Mi madre lo mantendrá vivo
mientras se repitan, iguales,
las nieves, las flores, las cosechas.


("apología de la luz")

miércoles, 29 de marzo de 2017

John Donne (1572/1831 )

La pulga


Mira esta pulga, pues y así discurre
cuán poca es la merced que tanto niegas;
a mí picó primero, ahora te bebe;
nuestras sangres en ella van mezcladas
sin que nadie descubra ni pecado
ni vergüenza, ni doncellez perdida:
   ella sólo disfruta, sin proemios
   se atosiga con sangre de dos partes:
   tanto a nosotros no se nos concede.
Tres vidas en la pulga replegadas;
desposadas, y más, en ella estamos;
lecho nupcial nos alza, también templo,
y somos, simultáneos, tú y yo juntos,
desplazca o no, o a quién: vamos cercados
por vivientes murallas de azabache,
   Si la costumbre os mueve hacia mi muerte,
   no cedáis, que suicidio se llamara
   y triple sacrilegio en triple escarnio.
Cruel y repentina empurpuraste
la uña en una sangre de inocencia.
¿De qué pudo la pulga ser culpada
si no de haber libado en ti una gota?
   Y pues es cierto, aprende la mentira
   de los temores, porque a mí cediendo
   más de honra que hoy de vida no perdieras.


("cuaderno de traducciones", ed. fce, méx., 1984, ver. gerardo deniz)

martes, 28 de marzo de 2017

Martín Adán (1908/1985 )

VIII



Llego a verde absoluto,
regresando; y no es el valle.
¡Y cómo pesa el pie,
calzado de espesa sangre!
Andando sobre mí mismo,
yo me procuro, cargándome;
y cada cosa me orienta
a un coágulo de sangre.
Miro buey: dos ojos ciegos,
que lucen a eternidades,
bajo testuz que es un vaso
de ofrenda de dura sangre.
Miro regato, de córnea
que una vez miró, vivace:
una lividez de párpado,
rusida de quieta sangre.
Casi humus, casi luz,
vasta electricidades,
los trigos ganados tremen,
vibran: ¡que abreve la sangre!
Nieves de cimas y cirros,
alcores de claras sales,
toisón del cordero albo
morirían para sangre.
¡Ay, que paró el que seguía
como el eterno romance!...
Y se me va la palabra
como se iría mi sangre.
Y escuchando a luces mudas,
aprehendo lo impenetrable:
que todo mi sangre vierte
si no lo agita la sangre.


("casa barbieri", blogspot)