martes, 12 de diciembre de 2017

Aleš Šteger (1973 )

Mondadiente


Un pedacito de carne sin digerir se extravió
y llama a la sublevación.

Cuerpo extraño desobediente. Se le oye de tu boca.
Aunque no hables tú.

Aunque no le hayas permitido a nadie que hable
en tu nombre.

Pero él sigue gritando,
incita a la rebelión, presiona.

Con la lengua intentas desalojarlo,
pero no hay palabras que acallen su protesta.
Menudo Robespierre en las fauces de Polifemo.
Pero sin la suerte astuta, sin dioses y sin rebaños de su
   parte.

Lo extraes de tu conciencia, trituras lo que te remordía.
Que muera la revolución.

Y aunque caiga el último tilo.
Te recuestas sobre su tronco, arrancas una astilla y lanzas
     un eructo.

El mondadientes asoma de tu boca como la lanza de
     un centurión
que ha limpiado un imperio.

El agujero negro del diente murmura:
también este imperio implosionará una vez.


("el libro de las cosas y los cuerpos", ed. arlequín, guadalajara, méx., 2014, s/c trad.)

lunes, 11 de diciembre de 2017

Gemma Gorga (1968 )


Diciembre


Desde la ventana observo la plaza: a los plátanos
les quedan cuatro hojas exhaustas que no
se deciden a emprender el último vuelo. Cuatro
son también los días que cuelgan del calendario,
a punto para caer cuando nadie mire. Todo
acaba desprendiéndose y volviendo a tierra
con la fría ventada de la estación
desfavorable. El proceso es lento, casi
imperceptible. Hay que estarse noches enteras
acostumbrando la mirada a la quietud
antes de advertir cómo la vida pierde los pétalos,
pierde los días, pierde el oxígeno, pierde las aves,
pierde los cuerpos y pierde las respuestas. También los muertos
celebran la Navidad, sentados alrededor
de los juguetes. Tras la ventana pienso
en ellos, que es una manera de pensar en mí.
Y la vida pierde las hojas, indiferente
a todo, como un inmenso árbol caducifolio.


Temperaturas


Medio refunfuñando lo decía siempre la abuela:
en la cocina no puedes distraerte.

La leche se derramará cuando estés de espaldas
trajinando distraída cualquier otra cosa,
subirá la memoria al rescoldo de los fogones
y la espuma
inundará la plazoleta de los tilos
donde en verano las niñas jugábamos a la rayuela
y caíamos en casillas clandestinas
de chocolate caliente y cosquillas.

Con la tristeza de los ojos
también los gestos se heredan:

exhalo con suavidad,
levanto el pote del quemador
y espero que la espuma
exhale,
calle,
caiga nuevamente
en la amnesia cerrada del blanco.


("el cultural")

domingo, 10 de diciembre de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Planes


este diciembre venidero
como el anterior, me quedaré
en casa; si salgo
saldré con la costurera
en busca de remiendo
para cuadernos, igual
que el año pasado;
como no sé natación
no extrañaré mares,
ríos  ni al monstruo
de Loch Ness;
tampoco practico
alpinismo ni imaginaré
ningún Pico de Orizaba;
si acaso, con la vista
que me quede, igual
el pasado diciembre
escalaré montañas,
echaré de menos a Zaratustra
y sus discursos descabellados;

este mes próximo
ni vendrá el correo,
será otro fin de año blanco.


[Inédito]

sábado, 9 de diciembre de 2017

Robin Myers (1987 )

Exceso



Hay un mercado acá que vende todo:
delineador, papayas, rosarios, carne cruda,
plantas en sus macetas junto a otras
retorcidas en ramos.
No sé muy bien cómo lo toleramos.
Hace ya varios años, vi una puesta de sol que duró horas;
o eso me pareció:
el resto de mi cuerpo acompañó a mis ojos
a mirar desde el techo
como si hubiera sido la primera
vez. Más tarde, en camión por las montañas, todos
los que subían en cierta parada
trataban con apremio de venderte algo, casi siempre cebollas.
Ayer me desperté con una angustia
clavada al corazón igual que una mordida sobre un hombro,
y a la mañana fui al mercado
y compré una canasta para el pan.
Me parece que esto es lo que busca la memoria:
no en sí la permanencia,
sino una relevancia
permanente.
Lo dispar todo junto
y luego una canasta para el pan.


("el poeta ocasional", trad. ezequiel zaidenwerg)

viernes, 8 de diciembre de 2017

Luis Antonio de Villena (1951 )

Un cuento de Isak Dinesen


Hay noches en que pienso que tendré que irme
y entonces me parece raro ser tenaz y hasta tener cobijo.
Pienso en dejar que la casa envejezca
y que todo se vaya deteriorando conmigo.
Que sea todo viejo cuando el viaje se acabe
y el fin de la noche sea el fin del invierno.
Somos soldados en tormentas de nieve,
capitanes que sueñan con un puerto lejano,
buscadores de oro en ríos sucesivos...
Pero una noche, en un puerto cualquiera,
sabes que ese viaje habrá de interrumpirse.
La caza se acabó, las tabernas, el oro y la ventisca.
Sentado en una hamaca mirarás tranquilo
todo lo que se va sin ti, todo lo que ya no existe.
Brilla el mar lejano y en las montañas nieva...
Adiós. El viaje sin destino te abandona.
Solo fue un sueño la verdad del mundo, lo sabías.
El hueco de la mano pareció un gran rey.
Y el barco que era tuyo -sin ti- se pierde ya en la bruma.


("en afán desmedido", ed. uv-xalapa, ver., méx., 2017)

jueves, 7 de diciembre de 2017

Brendan Kenelly (1936 )


Tres mareas



En nuestra muy propia y pequeña guerra civil
el mar, como lo emplean algunos, es un arma ejemplar
que combina la capacidad de rematar un trabajo
con un sólido estilo para humillar.
El uso correcto de esta eficiencia natural, sin embargo,
lo aprovechan solamente aquellos que conocen
el carácter juicioso del mar
en su flujo y reflujo constitutivo.
Cuando se acerca a la costa empuja suavemente,
primero, sobre los labios agonizantes,
un tímido, espumoso veneno
que recuerda al limo
antes de ese estertor que siempre puede
desmembrar a la familia más unida
y provocar molestas especulaciones sobre un testamento.
Ese es un veneno lento, rítmica, sensualmente lento.
Acaso la estimulante luna apura el compás
porque nuestro mar respetuoso de la ley
acelera como un plan bien ejecutado
de olas puntuales que ahogan, inexorables como las generaciones
de una fecunda familia católica ajustada a las lujuriosas
leyes de Dios, yendo, viniendo, yendo, viniendo, como los hijos
e hijas al trabajo o al infierno o al dinero o a Inglaterra o a los
lechos reproductivos.
Bien medido, un hombre enterrado en la arena hasta el cuello
tarda tres mareas en morir. Sus hermanos (los míos también) dicen
que eso le da tiempo para meditar sobre el error
de haber abrazado el bando equivocado en esta guerra del todo incivil.
A diferencia de nuestro suelo viril, nuestro mar nunca ha mentido.
Mi padre se ahoga conforme a las leyes de la luna, la cabeza hacia un lado.


("otra iglesia es imposible", trad. gerardo gambolini)

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Ryszard Kapuscinski (1932/2007 )

A la muerte de un poeta



Quizá antes de morir
se acercaba a la estantería
donde estaban sus libros de poemas
apenas unas briznas de hierba
le atormentaba una cosecha tan nimia
invisible
para una mirada rápida

pero ¿aquello que dejaron
tras una paciente vida
los vecinos de Spinoza
talladores de diamantes
(La Haya, Ámsterdam)
no es cierto que cabía apenas
en la mano de un niño?


("cómo cantaba mayo en la noche de enero", trad. abel a. murcia soriano)

martes, 5 de diciembre de 2017

Nayar Rivera (1973 )

Mensajes de texto


1
Mi espalda es una fragua,
mi boca es un molino,
mi pecho es un cuaderno demasiado pintarrajeado.
Sólo creo en el pasto, sólo pienso en coger como perro,
sólo deseo esperanza, nada de nombres,
nada de suspiros,
nada de pequeños miedos,
la membrana gris de la muerte, la pobreza,
el tacto y nunca antes,
la maldición del deseo.


("reglas de urbanidad", ed. quimera, méxico, 2008)

lunes, 4 de diciembre de 2017

Aurelio Arturo (1906/1974 )

Morada al sur


III

En el umbral de roble demoraba,
hacía ya mucho tiempo, mucho tiempo marchito,
un viento ya sin fuerza, un viento remansado
que repetía una yerba antigua, hasta el cansancio.

Y yo volvía, volvía por los largos recintos
que tardara quince años en recorrer, volvía.

Y hacia la mitad de mi canto me detuve temblando,
temblando temeroso, con un pie en una cámara
hechizada, y el otro a la orilla del valle
donde hierve la noche estrellada, la noche
que arde vorazmente en una llama tácita.

Y a la mitad del camino de mi canto temblando
me detuve, y no tiembla entre sus alas rotas,
con tanta angustia un ave que agoniza,cual pudo,
mi corazón luchando entre cielos voraces.


("morada al sur", editorial panamericana, 2000, bogotá)

domingo, 3 de diciembre de 2017

Diego Brando (1987 )

No esperábamos tanto viento



No esperábamos tanto viento
pero aquí está,
cambiando todo de lugar.
También nosotros
que miramos con extrema quietud desde la ventana
de qué manera se mueven las hojas acumuladas
al fondo de la casa y la ropa que olvidamos colgada
en el tendedero de cemento.
En su soporte la inscripción de una fecha:
primero de diciembre de mil nueve noventa y dos.
Más allá del transcurso de los años
en los que no hemos aprendido nada
queda el suave paso de las hojas,
la virtud del movimiento.
Como seres ateridos por el frío
admiramos lo que no entendemos.


Soportamos las bromas de un dios urbano



II

A la hora en la que los obreros retornan a la fábrica
nosotros nos dirigimos con nuestras motos a la laguna,
incluso uno de nuestros amigos nos saluda con su casco
amarillo en la mano, lo mantiene y lo mueve en el aire.
Se ríe, pero nosotros lo compadecemos, a esa hora de la tarde,
ese calor, quedar encerrado en un pequeño galpón en las afueras
de un pueblo al que nadie llega, donde no hay nada más
que el sol y las gotas de sudor que caen por nuestro pelo.
No tenemos familias que mantener y todavía la vergüenza
no se infiltró en nuestras cabezas, somos jóvenes
que alargan en sus vidas el tiempo del ocio y la vagancia.
A veces, me digo a mí mismo, ya es hora de empezar ese
nuevo ciclo, de asir a mi cabeza el casco amarillo
y la ropa de trabajo, dejar que el aceite lo ensucie
y lo trabaje con los años. Pero es sólo una idea,
ahora surcamos con nuestras motos la pequeña ruta
para llegar a la laguna y sentarnos en los troncos que ubicamos
estratégicamente desde que el calor se hizo presente.
Con el paso de los años la imagen es la misma, los obreros
que entran a la fábrica, nosotros en nuestras motos,
la laguna allá a lo lejos. Pero la vida pasa y es cierto
que nuestra rutina genera tedio y que a veces peleamos
entre nosotros y alguna trompada vuela en el aire.
Cuando ya no quede nadie con quien pelear, y el hastío
haya podido más que el terror al trabajo, nos pararemos
afuera de la fábrica y saludaremos con nuestros cascos
amarillos de un lado al otro de la ruta, hacia la nada.

("life vest under your seat" y "op.cit.")

sábado, 2 de diciembre de 2017

Circe Maia (1932 )

 Supervivencias 



De todo lo que está con nosotros ahora
algunas cosas sobrevivirán.
¿La jarrita de loza? No lo creo.
Es muy frágil. Los estoicos decían
que al vidrio hay que mirarlo ya quebrándose.
(Como deberíamos también mirarnos).
—¿Y la pared?
—Con el tiempo también se deshacen los muros.
Y solo quedan
ladrillos rotos, piedras sobre el suelo.
—¿Y la escalera?
Toda la madera desaparecerá. Un día
–cierto y lejano–
Se verá solo la armazón de hierro…

Hierro-herrumbre.
No te creas tampoco
para siempre salvado.


("op. cit.")

viernes, 1 de diciembre de 2017

María Víctoria Atencia (1931 )

Marchaba por su curso el Adviento



Marchaba por su curso el Adviento y se estaban
quedando los jardines a merced del poniente.
Algunos animales prosiguieron en celo.
Escurrían los peces su plata en las orillas.
Derramaban serrín las muñecas de trapo
y sintieron las tejas verdecer sus aleros.
La tristeza en los barcos no aumentó con la lluvia
ni lloraron los sauces más de lo conveniente.
Encontró el recental las ubres deseadas.
Ajenos, los amantes continuaron su sueño.
Y aunque un frío finísimo paralizó mi sangre,
estuvo a punto el té, como todos los días.


("no me quites paz")

jueves, 30 de noviembre de 2017

Mary Oliver (1935 )

Cómo es con nosotros, y cómo es con ellos



Nos volvemos religiosos,
luego nos alejamos de eso,
luego estamos necesitados y quizás volvemos atrás.
Nos dedicamos a hacer dinero,
luego nos volvemos a la vida moral,
luego pensamos de nuevo en el dinero.
Conocemos personas maravillosas, pero las perdemos
……….por nuestros negocios.
Estamos, como dice el refrán, en todas partes.
La constancia, al parecer,
tiene más que ver con los perros que con nosotros.
Una de las razones por las que los queremos tanto.


("life vest under your seat", s/c al trad.)

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Soledad Castresana (1979 )

Un entierro



todas las noches
encerrábamos a los charitos
en el gallinero

una mañana cedió el tejido
y un revoltijo de plumas
se nos pegó a los ojos

en el patio de la capilla
enterramos los huesos
las patas los picos
hicimos guirnaldas de flores
sobre las tumbas
clavamos cruces
de varillas y alambre

las manos cubiertas de ampollas
rezamos
lloramos

más tarde sacamos las cruces
y las usamos de espadas


("pájaros lanzallamas")

martes, 28 de noviembre de 2017

Yolanda Segura (1989 )

Tengo 13 años...


"Tengo 13 años (dentro de dos meses cumplo 14) y
y hace 2 años me llegó, al principio me causaba
ansiedad aunque siempre quise que me viniera, yo
pensaba que sería un momento mágico, y me
sentiría mujer, y lo mejor es que pensaba que me iba
a gustar, y cuando me llegó me causó mucho miedo
y mucha pena, no era capaz de contárselo a mi
madre, hasta que tomé valor y le conté a ella y me
ayudó, no sé en qué momento sucedió ni cómo pasó
y dejé de contárselo, yo algunas veces le sacaba a mi
mamá sin que se diera cuenta, o hacía cualquier otra
cosa, esto ya casi lleva un año y mi mamá piensa que
me dejó de venir y yo le digo que es normal".


amaneciste...



amaneciste con la regla,
           te retiraste el calzón que tenías manchado
           y lo pusiste en la cama mientras te fuiste a duchar.
           olvidaste lavarlo, se quedó allí por 3 horas.
           cuando fuiste a buscarlo
           había un montón de hormigas.



                        tu temor es algún problema con el azúcar.


("o reguero de hormigas", tierra adentro, méx.2016)

lunes, 27 de noviembre de 2017

Patricia Vázquez (1985 )

25 de julio de 2016



Mi esposa se alejó /sobre el temple oxidado
de un taxi /acuático.

Regresé/ al café americano/ de San Pedro
mi tristeza/ agitaba/ las góndolas/ de esa noche
en que Venecia/ mojaba/ el frente/ de sus casas.

Olvidé/ el cementerio/ de poesía
el sudor de la noche
garganta/ de Italia

                    Venecia, Italia


20  de octubre de 2016


Marcela y yo nos quedamos sin trabajo
cangrejos
ermitaños
en un viaje
sin rumbo
que terminamos
en las costas
antes vírgenes
de Oaxaca.

Vi en la bóveda celeste
la mirada de Marcela
cuando los remos
hicieron de su agua
fluorescencia.

Cangrejos ermitaños
las pisadas
de la una tras la otra
con la concha
sobre nuestro cuarpo
ladeado
en busca del orificio
hacia la vulva
de la tierra.
Nos jaló la corriente
hacia un océano
que nunca conocimos
tomadas de nuestras múltiples patitas
somos cangrejos de la arena
a los que en el puerto
los vendedores preguntan
¿Un coral para tu esposa?

                                      Chacahua, Oaxaca

("diario de una poeta recién casada", ed. lunamía, morelia, mich., méx, 2017)

domingo, 26 de noviembre de 2017

Baudelio Camarillo (1959 )

Cauce interior


I



Como todos los niños, hicimos barcos de papel

y nos subimos en ellos

y nos fuimos.

Después tuvimos uno verdadero,

una lancha pequeña,

y en ella recorrimos la misma trayectoria.



Hoy poseemos las dos cosas.

Cada mañana nos esperan.

Mas preferimos los barcos de papel

porque desde ellos el río se hace ancho

como el mar que nunca hemos conocido.


("círculo de poesía")

sábado, 25 de noviembre de 2017

Heraclio Castillo Velázquez (1985 )

Raíz de la materia

1.

La vida duele.

Así dijo mi madre,
hace mucho,
envuelta en los aromas del fogón.

Y cada uno bebió de su silencio,
de la noche tostada en el comal,
remojando las palabras en el caldo.

Nadie pudo cuestionar.

Había dolor en el mendrugo de pan,
en la cazuela con frijoles
y en la tortilla con sal.

Había dolor en la aspereza del petate,
en las manos curtidas por la tierra,
en los ojos hambrientos de horizonte.

Dolor había en cada despertar,
con cada paso,
el pie descalzo para andar.

Y en la ruta del dolor el tiempo transcurría.

Hoy que no queda más camino
me atrevo a cuestionar.

La vida pesa,
estremece,
bifurca los caminos,
se abre al mundo en bello ramadal.

En su verdad,
mi madre hablaba de algo diferente:
“ser mujer” es lo que duele.


[Inédito]


viernes, 24 de noviembre de 2017

Jorge Cantú de la Garza (1937/1998 )

Mandrágora


Del matrimonio entre el ahorcado y la muerte
nace la mandrágora, al pie del cadalso,
cementerio del suicida o condenado.

El albumen carnoso de sus flores acampanadas
despide un olor acre, mefítico,
y sus raíces caprichosas rodean el lugar,
como venas del pene que, erecto,
eyaculó a los pies del ahorcado.

En la antigua Grecia se utilizaba como narcótico
y las brujas solían volar al ingerir trozos de su raíz.



Los beneficios del alcohol

                            para edward stachura

Anoche, en un piadoso
duermevela alcohólico,
no vi el hilo áspero y fuerte
de la lógica,
mas sí uno frágil de sabiduría
que por la mañana había olvidado.


Armas de nacimiento


Miro mis armas de nacimiento:
aire de familia,
insomnio pertinaz, silencioso,
arribo tardío, inesperado,
aislado con premura
por asepsia maternal,
paperas, sarampión,
granos en la cabeza,
rejas en la cuna, miedo,
celos, resentimiento,
llanto y soledad.
Todo lo demás
es responsabilidad mía.


("un espejo que viaja", coed. conarte-el tucán de virginia, méx. 2012)

jueves, 23 de noviembre de 2017

Ana Pérez Cañamares (1968 )

Hija


 Hija, si en algún momento,
        mientras estás ocupada en crecer,
        -dura y lícita tarea-
        puedes mirarme a los ojos,
        hazlo.

        No te dejes las preguntas
        para cuando sea la misma voz
        la que cuestione y la que responda.

        Mira que en esta familia
        tenemos la dolorosa costum
        de conocernos mejor de muertos.


("emma gunst")

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Eduardo Chirinos (1960/2016 )

Catorce formas de melancolía


8

Una hormiga carga con esfuerzo
una hoja.
                                         La hoja es enorme
y multiplica su tamaño. Se trata
de un deber inevitable, de una
obediencia atávica.
                                        Detrás de ella
idénticas hormigas cargan idénticas
hojas. Mañana repetirán el rito,
su razón de ser que ignoro.

Pronto cumpliré cincuenta años.
Pienso en la hormiga.
En su ciega danza hacia la muerte.


("life vest under your seat")

martes, 21 de noviembre de 2017

Claudio Rodríguez (1934/1999 )

Lo que no es sueño



Déjame que te hable en esta hora
de dolor, con alegres
palabras. Ya se sabe
que el escorpión, la sanguijuela, el piojo,
curan a veces. Pero tú oye, déjame
decirte que, a pesar
de tanta vida deplorable, sí,
a pesar y aun ahora
que estamos en derrota, nunca en doma,
el dolor es la nube,
la alegría, el espacio;
el dolor es el huésped,
la alegría, la casa.
Que el dolor es la miel,
símbolo de la muerte, y la alegría
es agria, seca, nueva,
lo único que tiene
verdadero sentido.
Déjame que, con vieja
sabiduría, diga:
a pesar, a pesar
de todos los pesares
y aunque sea muy dolorosa, y aunque
sea a veces inmunda, siempre, siempre
la más honda verdad es la alegría.
La que de un río turbio
hace aguas limpias,
la que hace que te diga
estas palabras tan indignas ahora,
la que nos llega como
llega la noche y llega la mañana,
como llega a la orilla
la ola:

irremediablemente.


Tiempo mezquino

Hoy con el viento del Norte
me ha venido aquella historia.
Mal andaban por entonces
mis pies y peor mi boca
en aquella ciudad de hosco
censo, de miseria y de honra.
Entre la vieja costumbre
de rapiña y de lisonja,
de pobre encuesta y de saldo
barato, iba ya muy coja
mi juventud. ¿Por qué lo hice?
Me avergüenzo de mi boca
no por aquellas palabras
sino por aquella boca
que besó. ¿Qué tiempo hace
de ello? ¿Quién me lo reprocha?
Un sabor a almendra amarga
queda, un sabor a carcoma;
sabor a traición, a cuerpo
vendido, a caricia pocha.

Ojalá el tiempo tan sólo
fuera lo que se ama. Se odia
y es tiempo también. Y es canto.
Te odié entonces y hoy me importa
recordarte, verte enfrente
sin que nadie nos socorra
y amarte otra vez, y odiarte
de nuevo. Te beso ahora
y te traiciono ahora sobre
tu cuerpo. ¿Quién no negocia
con lo poco que posee?
Si ayer fue venta, hoy es compra;
mañana, arrepentimiento.
No es la sola hora la aurora.


("rua das pretas" y "a media voz")

lunes, 20 de noviembre de 2017

José Watanabe (1946/2007 )

El miedo


El burro hace girar la rueda del molino
y a cada vuelta cierra
              ese círculo vicioso
que durante años ha hollado en la tierra.

El polvillo blanco de la molienda
flota en el ambiente. Se asienta
en todo,
pero en las pestañas del burro
                  es toda la tristeza
                                 y la condena.

Me alejo silbando del molino, silbando
para disimular
el temor de poner el pie             
                en una huella sin esperanza.


("blog del amasijo")

domingo, 19 de noviembre de 2017

Uriel Martínez (1950 )

 El entrepaño

                             in memoriam jorge cantú de la garza

Sabes una cosa Jorge,
nunca imaginé llevarte
de paseo una tarde de otoño,
una tarde cálida y previa
al frío, a la oscuridad, a
los Judas de pólvora.
El pretexto del paseo fue
una antología tuya de última
hora, autorizada por
tu albacea, ángel guardián
o no sé quién Diablos.
La cosa es que la disyuntiva
era el café, el cinematógrafo
o la alameda.
Tú habrías preferido
un mezcal o cualquier
otra bebida combinada.
Lo dejé a águila o sol
y te traje a una mesa
de café con música de Led Zeppelin
antes que se haga noche.
Ya lo dije: restan
minutos antes de que el sol
se hunda, como nosotros;
antes de llevarte de vuelta
al entrepaño de los poetas.


[Inédito]

sábado, 18 de noviembre de 2017

Clementina Arderiu (1889/1976 )

Habla el alma



Entonces, cuando ya hayas hallado en el barro reposo,
oh poder de esta carne que por vil me es pesada,
el mundo espléndido mostrado y prometido
por mi amigo el leve Inexpresable
vendrá a ser mi patria generosa, y en el fuego
sagrado que alto frente a Él se enciende,
podré -¡oh goce supremo!-, purificarme.
La tierra, lugar de dolorosas glorias y amores
fementidos, quieras que no me gobierna.
Mi paño débil de humana vestidura,
más que yelmo y escudo es conductor de ofensas.
Ligeras compañeras que ya os habeis desligado,
oíd mi lamento, y mi conjuro oídme:
venid a mí en divina lozanía,
dadme las manos, y elevada me vea
por vuestro esfuerzo a las regiones serenas.
Yo sabré en un cántico tierno loaros
como nunca otro podría ser oído por los inmortales.


(muro fb de orlando guillén, traducción él mismo)

viernes, 17 de noviembre de 2017

Ángel González (1925/2008 )

En serio


Te llamábamos
a veces por tu nombre
para decirte lo que nos dolía,
para pedirte cosas,
                            para quejamos
del frío
—como si fueses responsable del invierno—
para preguntarte, suspicaces,
en dónde habías guardado esto o lo otro.

Pero
¿qué te dimos realmente?
¿Qué hubiéramos podido haberte dado a ti, que no pedías,
que parecías no necesitar nada
más que estuviéramos allí, llamándote
a veces por tu nombre,
para pedirte siempre:
                                —danos, danos?
Acaso amor,
esa palabra impronunciable, impura.

Porque lo extraño es que tal vez te amábamos.
Pienso que te amábamos.
¡Ah, sí, cómo te amábamos!

Presenciamos inmóviles tu vida
y ahora, frente a tu muerte,
se nos vienen de pronto todas esas palabras
que no escucharás nunca.


("no me quites paz")

jueves, 16 de noviembre de 2017

Cecilia Juárez (1980 )

Alter ego


(aquí hay un blackout de dieciocho años)
no te conocí cuando el terror bajó raudo entre las rodillas
rojísimo a decir quién vive
a decir que el himen
finalmente
había abandonado el edificio
no supe de qué estabas hecha
aunque el dolor fue levantando casas
y albercas y asientos de cine
y almejas vacías
y cárceles
y pozos


Animal feral
glaciando hacia la sutura
esa frontera entre el albañal
y el tejado de agujeros
todas mis razones estaban equivocadas
y todavía se jalan las greñas frente a sus ventanitas
mientras pasa el animal
con todo el territorio que carga
agitado en el vaivén retórico y post erótico
de la desnudez

no te conocí ante la cercanía de los otros
ni cuando el hambre fue talando los árboles


no te conocí cuando el aviario estropeó las cerraduras
y todos los pájaros huyeron
tomaron el cielo
lo hicieron negro y precioso
como el plumaje del cuervo.
no te conocí ni el polvo
nunca supe qué pasaba contigo
por qué tu afán de quedártelo todo
por qué llorabas al comer la sopa
por qué recibías suave y abierta
las envenenadas lanzas
de los extraños

no te conocí cuando las enfermedades te hicieron su presa
no pude liberarte
te veía de lejos
pensando que no eras mía y alguien al final
vendría a salvarte
a retorcerse delante tuyo
a redimirte
a revivirte
a rehacerte de la nada como a los coches de los aventaderos
te miraría a los ojos para hacerte nueva
con la ternura de un carpintero
darle lustre a la piel vencida
sanar todos los agujeros de todos los petardos
que a final de cuentas no te atravesaron
pero se quedaron a vivir en tu epidermis
animal feral
que no eras mía
te vi caer
despedazarte
sangrar te vi
caer de nuevo
no te conocía
pero te sentí
herida estabas miserable
como el perro sin hogar bajo la lluvia
como el perro palacio de sus parásitos

así te vi

tuve que llorar con toda la garra que el mundo me dio
para otras cosas

¿qué hacer por ti?

amada carroña
yo
atada a tu tobillo seré también

el mismo bocado para nuestro prometido precipicio


("revista el humo")

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Hanni Ossotti (1946/2002 )


Por salir del charco

                     a washington con manuel


En algún lugar del mundo
una mujer se sentaba todas las mañanas
a contemplar un viejo edificio.
Y había ventanas, sí
plenas de sombras
hombres, mujeres, monstruos.
Esa casa estaba deshabitada
no había amantes, no.
Sólo aves que a veces cruzaban el horrendo paisaje.

En algún lugar del mundo
  había una lámpara rota
  que no era de ella.
También un diccionario.

Eso no podía resolver su soledad.

Había tres árboles, cuatro árboles
y ruidos, la calle, los automóviles.

En algún lugar del mundo ella
no pudo hablar con quien podría
     ser su amante.
El placer estaba vedado.
Las ambulancias pasaban
El fastidio cundía.

En algún lugar del mundo
ella se detenía
a ver un enchufe
un sofá
una mesa repleta de libros y de centavos
y al marido: mustio, callado, leyendo...

También había pastillas, muchas pastillas
y un avión que pasaba.
Llevando a gente que sí tenía lugar.

En algún lugar del mundo
      ella rezaba
      por salir
      por salir
      del charco.


("cantera, revista literaria")

martes, 14 de noviembre de 2017

Charles Bukowski (1920/1994 )

Con el collar al cuello


Vivo
con una mujer y cuatro gatos
algunos días
me llevo muy bien
con todos ellos.
Cualquier día
tengo problemas con uno
de los gatos.
Otros días
con sólo dos de ellos.
Después con tres miembros
de la maldita
ganga!
Algunos días
me peleo con los cuatro felinos
y con la mujer también.
Diez ojos
mirándome todos, fijamente,
como si miraran

a un perro.


(muro fb de daniel montolay y traducc. suya)

lunes, 13 de noviembre de 2017

Ana Pérez Cañamares (1968 )

Verano (I)


Verano en una ciudad blanca.
El olor del jazmín y del sexo
inundan la habitación en penumbra.

Desde el cajón el reloj
dicta sentencia como un juez
en un país sin policía.

Durante una semana marcharé
al ritmo que marca mi cuerpo.
Mi cuerpo: paraíso fiscal
sólo para tus riquezas.


("emma gunst")

domingo, 12 de noviembre de 2017

Wislawa Szymborska (1923/2012 )

Posibilidades


Prefiero el cine.
Prefiero los gatos.
Prefiero los robles a orillas del Warta.
Prefiero Dickens a Dostoievski.
Prefiero que me guste la gente
a amar a la humanidad.
Prefiero tener a la mano hilo y aguja.
Prefiero no afirmar
que la razón es la culpable de todo.
Prefiero las excepciones.
Prefiero salir antes.
Prefiero hablar de otra cosa con los médicos.
Prefiero las viejas ilustraciones a rayas.
Prefiero lo ridículo de escribir poemas
a lo ridículo de no escribirlos.
Prefiero en el amor los aniversarios no exactos
que se celebran todos los días.
Prefiero a los moralistas
que no me prometen nada.
Prefiero la bondad astuta que la demasiado crédula.
Prefiero la tierra vestida de civil.
Prefiero los países conquistados a los conquistadores.
Prefiero tener reservas.
Prefiero el infierno del caos al infierno del orden.
Prefiero los cuentos de Grimm a las primeras planas
del periódico.
Prefiero las hojas sin flores a la flor sin hojas.
Prefiero los perros con la cola sin cortar.
Prefiero los ojos claros porque los tengo oscuros.
Prefiero los cajones.
Prefiero muchas cosas que aquí no he mencionado
a muchas otras tampoco mencionadas.
Prefiero el cero solo
al que hace cola en una cifra.
Prefiero el tiempo insectil al estelar.
Prefiero tocar madera.
Prefiero no preguntar cuánto me queda y cuándo.
Prefiero tomar en cuenta incluso la posibilidad
de que el ser tiene su razón.


("emma gunst", trad. gerardo beltrán)

sábado, 11 de noviembre de 2017

Cinzia Marulli (1965 )

Poema



Escribo porque siento la luz hacerse espejo
porque busco el camino
que me lleve a un destino sin llegada
a un bosque que huela a bosque,
porque me siento una bellota
diseminada en la tierra
escribo porque florezco como un hibisco al sol
porque mi voz no es suficientemente
fuerte para gritar en la tempestad que me sacude.

Escribo porque un día un amigo
me regaló una pluma haciéndome creer
que era una varita mágica.


("buenos airespoetry", trad. emilio coco)


Relato



Subí a la montaña más alta
porque quería volar
el viento estaba suave y debajo de mí las tierras salvajes
me esperaban ‒verdes y grávidas
me puse al borde del precipicio
esperando que me crecieran las alas
estuve allí
hasta que el pelo se me puso blanco
pero las alas no habían crecido aún
luego dejé de esperar
y me lancé al vacío con los brazos abiertos
y los ojos cerrados
en ese momento todos mis sueños se estremecieron
alarmados  se esforzaron mucho
se transformaron ellos mismos en alas
y me llevaron lejos hasta rozar las briznas
de las hierbas
luego se fueron haciéndome caer
al centro del gran lago.

El agua me acogió trasparente y virgen
y en ella lavé mi dolor.


("el mundo incompleto", trad. emilio coco)

viernes, 10 de noviembre de 2017

María Victoria Atencia (1931 )

Epitafio para una muchacha




Porque te fue negado el tiempo de la dicha
tu corazón descansa tan ajeno a las rosas.
Tu sangre y carne fueron tu vestido más rico
y la tierra no supo lo firme de tu paso.

    Aquí empieza tu siembra y acaba juntamente
-tal se entierra a un vencido al final del combate-,
donde el agua en noviembre calará tu ternura
y el ladrido de un perro tenga voz de presagio.

    Quieta tu vida toda al tacto de la muerte,
que a las semillas puede y cercena los brotes,
te quedaste en capullo sin abrir, y ya nunca

sabrás el estallido floral de primavera.


Lavadero viejo



Cóncavas piedras vienen a recibir mi hato 
con un frescor que acepta mi mano en su recinto. 
Guardo turno en el húmedo corredor subterráneo: 
doy paso a las rameras y al ajuar de los muertos. 
Públicamente expongo al agua mis razones. 
Su corriente no sabe más pasión que el olvido.



("poemas del alma")

jueves, 9 de noviembre de 2017

Mashka Kaléko (1907/1975 )

Melancolía de otoño


A mí no se me marchitan los jardines.
No los tengo.
Ni tampoco una casa donde los vientos giman.
El nubarrón más negro no me daña,
pues rara vez miro ya al cielo.
Ya no pretendo estrellas áureas.
Me conformo con una lamparita.
No me engaña la dicha,
ni desengaña una espera.
No me duele el otoño,
a mí no se me marchitan los jardines.


("no me quites paz", s/c al traductor)

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Eva Strittmatter (1930/2011 )

Demonio



No me puedo salvar.
Me voy a pique.
No hago otra cosa que autodestruirme.
Cada hora resulta insuperable.
Y mi poesía es una droga.
Quién me ha perdido.
Quién me ha traicionado.
¿Qué ocultos hechos pasados
debo purgar?
¿Quién sucede dentro de mí?
¿Quién les calla a mis palabras el contexto
y confunde su significado?
Bien puede ser que sea yo.


("revista arquitrave", no.66,trad.I.G.)

martes, 7 de noviembre de 2017

Óscar Hahn (1938 )

Cosas que se escuchan


Qué extraño es sentir el sonido de la lluvia
cuando no está lloviendo
mirar por la ventana las calles secas
y sentir el sonido incesante de la lluvia
Ahora escucho el crujido de una silla mecedora
Alguien teje alguien se para
alguien entra con unas tazas de té
alguien hace ruido con la vajilla
Qué extraño es sentir el quejido
de una silla mecedora
cuando nadie se está meciendo
el tintinear de la vajilla
cuando nadie está poniendo la mesa
la algarabía de los invitados
cuando las sillas están vacías
y el sonido de la lluvia
el persistente sonido de la lluvia
cuando no está lloviendo


("marcelo leites")

lunes, 6 de noviembre de 2017

Jotamario Arbeláez (1944 )

Cadena de los amores imposibles



He cortado todas las rosas del mundo, una por una, para nada,

pues cuando voy con ellas acunadas entre mis brazos ardorosos en busca de

mis amores,

no están, o están haciendo la siesta, o en sus clases de piano con

mequetrefes.



Sobre áreas restringidas de mi piel he colocado gotas de perfumes exóticos

y frotado mi cuerpo con todo tipo de menjurjes preparados por brujos con

barbas de chivo. 

Ninguno de estos aromas

ha doblegado a ninguna de mis anósmicas amigas. He comprado libros de

versos

delicados, desde los Gazales de Haffiz hasta las perlas de Amarú,

El Jardín Perfumado, La Unión Libre, La Amada Inmóvil, La Ciudad sin Laura,

pero he comprobado que los libros permanecen sin abrir en sus tocadores

entre potes de afeites y adornados portarretratos. Lo mismo pasa con mis

cartas

lacradas, idas a colocar en buzones de remotos países,

a las que sólo arrancan las estampillas para el álbum del hermanito.

Yo mismo les he escrito unos cuantos versos, verdaderos trasuntos de

trovadores,

apuestos versos viriles si bien un tanto mendicantes,

y los he hecho publicar sobornando al clérigo

en la hojita de la parroquia. Camuflado entre el coro

las espío en la misa de los domingos

a ver si aflora algún rubor en la cima de sus mejillas,

pero ellas usan de abanico mis metáforas desdichadas

pues no comulgan con mi estilo. No tengo pierna lírica,

me pierden el arrebato, la irreflexión y la impaciencia.



Me desgasto en limosnas a San Antonio, busco como un sabueso

nidos de pájaros macuá y me echo al cuello talismanes

pesados como ruedas de molino,

participo en bazares donde gano con trampas gigantescos osos de felpa

que llenarían de gozo la miel de sus lechos

pero no caben por sus puertas que siempre tienen la cadena.



En los restaurantes famosos donde estreno corbata lila

las complazco con Borgoñas Cote D’Or, con corazones de alcachofa,

con colas de langostas corcoveantes, paté trufado

y de postre Saint Honorè.

Por lo general devuelven los platos por exceso de grasa,

porque les falta sal, porque una mosca del Mediterráneo

se posó sobre algún Cezanne, porque se enfriaron en la espera.



Las invito a la Opera y cuando despierto en la luna de las plateas

se han ido bien con los tenores o los tenorios de la escena.

Los instrumentos de la orquesta me dirigen miradas de compasión,

hazmerreír de los porteros.



Practico los saltos ornamentales y me lanzo los domingos del trampolín del

mediodía

de las piscinas olímpicas arriesgando la vida en las contorsiones

con la ilusión de caer sobre sus miradas y perderme entre sus brazos

acuáticos.

Pero el chapuzón es un chasco pues los ojos de ellas se han perdido tras la

estela del salvavidas.



Mi consejera sicológica me dice que pierda las esperanzas.

Este año ingresaré a una tribu de cazadores de cabezas. Ya estoy llenando el

formulario.


("círculo de poesía")

domingo, 5 de noviembre de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Los invitados


Hoy dormiré en el cuarto
de huéspedes, donde nunca
termino de ordenar maletas
valijas ni portafolios.
En un ala del armario
guardo los muertos, libros
empolvados sin orden ni alfabeto.
La cama de invitados
permanece sin grandes llanuras
ni cañada ni ojos de agua.

No sé si ya dormido
aparezcan alimañas,
seres no imaginados
en los mejores circos.
De cualquier modo
estaré presto
por si un día recuerdas
aquellas tardes de insomnio.
Considera que estamos
a pocos días de noches
dilatadas, cuando veo
la luna trazar siluetas vivas.


[Inédito]

sábado, 4 de noviembre de 2017

Joaquín Benito de Lucas (1934 )

El búho



 El búho ¿vive dormido
o meditando? La noche
le abre caminos de luz,
el día le sobrecoge.
Descansa sobre la rama
de una encina mientras pone
en orden su pensamiento.
Ni se muestra ni se esconde.
Su color es el color
de la madera del bosque;
en la frente le han crecido
dos hojas con las que oye
-verdinegras- el sonido
silencioso de la noche.
Cuando ésta llega despliega
sus alas y vuela al monte,
al llano, al valle, al río
desperezado e insomne.

¡A cazar va por el Tajo
lo que las aguas esconden!


("la sombra del membrillo")

viernes, 3 de noviembre de 2017

Marin Sorescu (1936/1996 )

Ladrones


Tenía un poema que no me dejaba dormir

Y lo mandé al campo

Donde un abuelo.

Después escribí otro

Y se lo envié a mi madre

Para que lo guarde en el desván.



Volví a escribir después unos cuantos

Y con el dolor de mi corazón se los confié a mis parientes,

Los que me prometieron cuidarlos bajo palabra de honor.



Y así siempre, para cada nuevo poema,

Se halló también un hombre que lo recibiera,

Pues cada amigo mío

Tiene a la vez un amigo,

Tan bueno como para confiarle el secreto.



Así que ni siquiera yo mismo sé ahora

Dónde se encuentra cierto verso

Y en caso que me atraquen los ladrones,

Por más que me torturen,

Igual no puedo decirles gran cosa, sino

Que ellos están en un sitio seguro,

En este país.


("círculo de poesía", versión omar lara)


He vendado


Vendé los ojos de los árboles
Con un pañuelo verde
Y dije: búsquenme.

Y los árboles me hallaron en seguida
Con una carcajada de hojarasca.

Vendé los ojos de los pájaros
Con pañuelo de nubes
Y dije: búsquenme.

Y me hallaron los pájaros
Con un trino.

Vendé los ojos de la tristeza
Con una sonrisa,
Y me halló la tristeza al día siguiente
En un amor.

Vendé los ojos del sol
Con mis noches
Y dije búsquenme.

Allí estás, dijo el sol,
Detrás de ese tiempo,
No te ocultes más.

No te ocultes más
Me dijeron todas las cosas
Y todos los sentimientos

A los que intenté vendar los ojos.



("no me quites paz", s/c traductor)

jueves, 2 de noviembre de 2017

Mary Oliver(1935 )

Rojos



Todo el tiempo
que estuve dando clases
en el estado de Virginia
quise ver
al zorro gris.
Finalmente lo encontré.
Estaba en la autopista.
Estaba cantando
su canción de agonía.
Lo levanté
y lo llevé a un campo
mientras los autos seguían pasando.
Me mostró
cómo podía gemir
cómo podía sangrar.
Adiós, le dije
a la luz de su ojo
mientras los autos pasaban.
Dos días después
encontré a su pareja.
Estaba en la autopista.
Estaba cantando
su canción de agonía.
La levanté
y la llevé
al campo
donde gimió
mitad gris
mitad roja
mientras los autos seguían pasando.
Mientras los autos seguían pasando.
Zorro gris y zorra gris.
Rojos, rojos, rojos.



("griselda garcía", trad. natalia leiderman y patricio foglia)

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Amelia Biagnoni (1916/2000 )

Poema de octubre


Cuando desde mi nuca vuelvo al cuarto -que a veces
me repite por todos los hoteles del mundo-,
el espejo se mira, narciso de su historia,
que acumula con suave, pavorosa memoria;
la mesa da un gemido de bosque moribundo;
y el agua de mi vaso cuida lejanos peces.

De pronto se alzan noches de llama con rocío,
esa mujer soltó su muerte agazapada,
un gris viajante cuelga su sombra en el ropero,
se volcó en esta silla un dolor verdadero,
hay nudos y relámpagos de piel desesperada,
un viejo calculaba, cuando llegó su frío...

Y canto. Los fugaces de este cuarto de hotel
dejaron, sin saberlo, su trance aquí; de suerte
que yo, la socavada, sueno de su rumor.
Dame tu colección, denso espejo: el amor,
la esperanza, el fracaso, el instinto, la muerte...
Toma, en cambio, una gota de mi agonía fiel.


("concédeme esos cielos")

martes, 31 de octubre de 2017

Juan Bonilla (1966 )

Esto quería ser un poema de amor




Tiras de las dos asas amarillas
Y la bolsa se cierra.
Luego haces dos nudos
Sobre las mondas de naranja y las cáscaras de plátano,
Las sobras de la cena,
Unas cuantas docenas de colillas
Y una planta que ha muerto.
Son doce pisos luego y unos cuarenta pasos
Hasta el contenedor –en el que apenas cabe ya ninguna bolsa.
En el momento de depositarla allí
Se ha iluminado un número en tu mente:
Setenta y seis. Son pocas todavía
Las bolsas de basura que habéis llenado juntos
Si las comparas con las más de mil
Que Laura y tú llenasteis;
Son muchas, desde luego, un escorial, si las comparas
Con las apenas diez
Que de aquel sótano de Londres donde Marge,
Sacabas rumbo a un minúsculo depósito en el patio.
En La Habana Amarilis
Cada noche colgaba la basura de las ramas de los árboles
–para evitar la proliferación de ratas–:
llenasteis juntos veintitantas bolsas.
Es fea, bien lo sabes, tu costumbre
De computar amores en bolsas de basura.
Tal vez un día de estos se te olvide.
Doce pisos arriba hay una luz: es tu cocina.
En el cubo hay una nueva bolsa que mañana llenaremos.


("otra iglesia es imposible")

lunes, 30 de octubre de 2017

Jimena Arnolfi (1986 )


Tesoro



Ahora dejé la ciudad y vuelvo de la huerta
con olor a tomillo, albahaca, romero,
vos enlazás mis manos, las respirás,
pedís hacer tu casa en ellas.
Un hogar es algo difícil de lograr.
Un hogar es como un árbol.
Si te quitan los árboles, perdés
tranquilidad, belleza y protección.
A veces caigo como una hoja en otoño,
no sé si estoy quieta o en movimiento
pero algo está crujiendo.
Habrá que estudiar lo que dice el maestro.
Cuando más de un árbol se seca
en un mismo lugar, la naturaleza
está avisando: hay un tesoro escondido
bajo las raíces muertas.


("blog del amasijo")

domingo, 29 de octubre de 2017

Marosa di Giorgio (1932/2004 )

De súbito estalló la guerra


De súbito, estalló la guerra. Se abrió como una bomba de azúcar
arriba de las calas. Primero, creíamos que era juego;
después, vimos que la cosa era siniestra. El aire quedó
ligeramente envenenado. Se desprendían los murciélagos
desde sus escondites, sus cuevas ocultas caían a los platos,
como rosas, como ratones que volvieran del infinito,
todavía, con las alas.
Por protegerlos de algún modo, enumerábamos los seres y las cosas:
"Las lechugas, los reptiles comestibles, las tacitas...".
Pero, ya los arados se habían vuelto aviones; cada uno, tenía
calavera y tenía alas, y ronroneaba cerca de las nubes, al alcance
de la manos pasaron los batallones al galope, al paso. Se prolongó
la aurora quieta, y al mediodía, el sol se partió; uno fue hacia el este,
el otro hacia el oeste. Como si el abuelo y la abuela se divorciaran.
De esto ya hace mucho, aquella vez, cuando estalló la guerra,
arriba de las calas.


("concédeme esos cielos")


Los hongos nacen en silencio



Los hongos nacen en silencio; algunos nacen en silencio; otros con un breve alarido, un leve trueno. Unos son blancos, otros rosados, ése es gris y parece una paloma, la estatua a una paloma, la estatua a una paloma; otros son dorados o morados. Cada uno trae -y eso es lo terrible- la inicial del muerto de donde procede. Yo no me atrevo a devorarlos; esa carne levísima es pariente nuestra. Pero, aparece en la tarde el comprador de hongos y empieza la siega. Mi madre da permiso. Él elige como un águila. Ese blanco como el azúcar, uno rosado, uno gris. Mamá no se da cuenta que vende a su raza.


("poemas del alma")

sábado, 28 de octubre de 2017

A.E. Quintero (1969 )




Veníamos...


veníamos de cortar

algunos capullos de mariposas.

Las tardes de noviembre

las usábamos para salvarlos de las primeras heladas.



Y a ese bisbiseo de ir juntos,

de cortar capullos,

le llamabas -con tu voz de hablar bonito, ronca-

silencio. Le llamabas silencio.

Y yo te miraba más alto,

corazón de raíz profunda, raíz, te miraba

más alto y más mi padre que otros días.



Y ciertamente el silencio bisbiseaba,

y ciertamente

todos mis corazones

de niño que camina con su padre,

de niño que huele a tierra despertada temprano

y a yerbas echadas a un lado,

bisbiseaban.



Mi corazón,

que no es mi corazón de ahora, te veía más alto.



Y aquellos capullos de mariposa

son la única prueba que aún tengo

de que tuve un padre, y de que había momentos

en los que caminábamos juntos

y me quería.

Porque hubo momentos en que me quería.


("monolito")

viernes, 27 de octubre de 2017

Theo Dorgan (1953 )

Ítaca



                                                                                         para Leonard Cohen

Cuando emprendas el viaje desde Ítaca otra vez

deja que sea otoño, temprano, que las hojas planas caigan mientras te vas,

para la primavera te sacudirían sus premuras,

sus rumores de juventud.



Te habrás ganado el camino de vuelta al puerto,

deber cumplido, tu cuota de trabajo pagada,

arraigada la casa, tu hijo en el pleno de la paternidad,

su madre, tu largamente amada, disuelta en la penumbra.



Camina por los umbrales, no mires a diestra o siniestra,

no vayas a inhalar el humo de la leña,

el tímido brillo de las muchachas,

la resina y el pino de la casa.

Quédate ahí, mantén su mirada,

ellos han sido buenos vecinos.



Tabla con tabla, trabajo lento y seguro,

el mástil recto como tu espalda.

Agua y vino, aceite, sal y pan.

Estrecha una mano en la tuya para la Suerte.



Suelta las amarras sin un atisbo en retaguardia

y el paño en la vela.

Habrá puertos, refugio del clima;

Habrá pasajes largos y vacíos lejos de tierra.

Habrá quizá amor o amabilidad, no cuentes con eso

pero admite la posibilidad,

está preparado para tormentas.



Cuando hayas tomado distancia de Ítaca, rodeado por el Sur

y luego asaltado bajo y lejos por Circe, Calipso,

lo que recuerdas, lo que debes tener en mente.

Confianza en tu curso, desde hace tanto dispuesto para ti.

Nunca hubo pregunta alguna para tornar atrás.

Todos aquellos que contigo vinieron al viaje

aquellos que sucumbieron al destello del bronce,

aquellos que se desviaron hacia otro destino,

están largamente reunidos en los Asfódelos y el polvo.

Tú iras sin compañía, pero debes ir.



Ya habrá tiempo en las largas noches y días,

turbado por el sol o conducido por las estrellas,

para desenredar la madeja de tu vida.

Debes aprender otra vez lo que siempre supiste—

el viento se lo lleva todo.



Cuando emprendas el viaje fuera de Ítaca otra vez,

no necesitarás preguntar a dónde es que vas.

Dale a cada día tu completa, reflexiva, atención—

la insurrección y el destello del resplandor de tu rayo,

el ascenso al interior de pequeños puertos—

y no olvides Ítaca, mantén Ítaca en tu mente.

Todo lo que fue y es, todo lo que sin ti

será.



Sé agradecido por donde has estado

por aquellos que se mantuvieron junto a ti,

aquellos que se largaron delante tuyo

o que retrocedieron y te miraron zarpar.

Sé agradecido por la benevolencia en la oscuridad perfumada

pero tarde o temprano vas a navegar de nuevo.



Alguna mañana, alguna noche clara,

tú vendrás a las Columnas de Hércules,

Navegarás al través, si quieres. Eres libre de tornar atrás.

Avanza sobre la cubierta, pon tu mano sobre el mástil,

escucha el viento en su ramo sumergido.

Ahora tú eres libre de hogar y travesía

sacudido en la cúspide de las mareas.

Ítaca es anterior a ti, Ítaca está detrás de ti.

El hombre nace vagabundo, y es formado por el mar.

Tú tienes que hacer lo que es mejor.


("círculo de poesía", versión de roberto amézquita)

jueves, 26 de octubre de 2017

Juan Carlos Moisés (1954 )

El tomate



Corto el tomate en la tabla de un tajo,
lo parto en  mitades sucesivas,
y para no demorar lo inevitable
sigo cercenando esos pedazos indefensos
hasta hacerlos papilla, y salvo el color
rojo como una mancha de sangre
en el pecho del herido ya no podemos saber
lo que fue alguna vez, bajo nuestros pies,
su raíz hablando una lengua desconocida,
ni lo que será, después de condimentar
a gusto, sentarnos a la mesa familiar
y comenzar a comer sin culpa,
mientras conversamos animados


sobre los temas impiadosos del día.


("la ficción del olvido")

miércoles, 25 de octubre de 2017

Lêdo Ivo (1924/2012 )

La hoguera



Quema cuanto puedas:
las cartas de amor
las cuentas telefónicas
el cesto de ropa sucia
las escrituras y certificados
la deslealtad de los colegas
resentidos
la confesión interrumpida
el poema erótico que confirma
la impotencia
y anuncia la arteriosclerosis

los recortes antiguos y las
fotografías amarillentas.
No dejes a los voraces herederos
ninguna herencia de papel.
Sé como los lobos: muere en la
madriguera
y sólo muestra tus afilados
dientes a los canallas.
Vive y muere cerrado como un
caracol.
Dile siempre no a la escoria
electrónica.

Destruye los poemas
inacabados, los borradores,
las variaciones y los fragmentos
que provocan el orgasmo tardío
de filólogos y eruditos.
No dejes a los catadores de
basura literaria ninguna migaja.
No confíes a nadie tu secreto.

La verdad no puede ser dicha.


("no me quites paz", trad. josé carlos de nóbrega)

martes, 24 de octubre de 2017

Sara Teasdale (1884/1933 )

Llegarán suaves lluvias


Llegarán suaves lluvias y el aroma de la tierra,
Y golondrinas dando vueltas con sus débiles sonidos;

Y ranas en los estanques cantarán por la noche,
Y ciruelos silvestres de tembloroso blanco.

Los petirrojos vestirán su fuego emplumado,
Silbando sus caprichos sobre una alambrada.

Y nadie sabrá de la guerra, nadie
Se preocupará al final cuando todo haya concluido.

A nadie le importaría, ni a pájaro ni a árbol,
Si la humanidad pereció completamente;

Y la Primavera misma, cuando despierte al amanecer
Apenas se daría cuenta que nos hemos ido.


("el espejo gótico", trad. sebastián beringheli)

lunes, 23 de octubre de 2017

Joan Margarit (1938 )

No tires las cartas de amor



Ellas no te abandonarán.
El tiempo pasará, se borrará el deseo
-esta flecha de sombra-
y los sensuales rostros, bellos e inteligentes,
se ocultarán en ti, al fondo de un espejo.
Caerán los años. Te cansarán los libros.
Descenderás aún más
e, incluso, perderás la poesía.
El ruido de ciudad en los cristales
acabará por ser tu única música,
y las cartas de amor que habrás guardado
serán tu última literatura.


("cómo cantaba mayo en la noche", trad. mismo jm)

domingo, 22 de octubre de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Enredaderas


He visto trepadoras cogidas
de barrotes como el reo
que desea sentencia, busca
agua, otra pena capital.

Veo enredaderas que suben
sin escalera, sin tramos
donde afianzarse, cumbres
no vislumbradas.

Las veo y paso pronto,
con la mano derecha
que imita anteojos
de sol, cejas ralas.

Ese soy, me digo, ese
que lleva prisa por no
alcanzar meta, nada,
ningún final.

Enredaderas y trepadoras sin
propósito, sólo con la idea
en mente de caer y caer
un día no lejano.


[Inédito]

sábado, 21 de octubre de 2017

María Victoria Atencia (1931 )

Baño


Comienza a serme infiel
la piel de la garganta;
pero ahora que se pierden tras de mí las orillas,
tómame una vez más, mi desdeñoso amante,
mientras las algas ponen
un collar en mi cuello.


("a media voz")

viernes, 20 de octubre de 2017

Alejandro Drewes (1963 )

After hours



Nunca olvides a esa pálida
muchacha entre los andenes
de una estación de provincia
un amanecer en bancarrota.
Pues todo fruto se alza y perece,
y no es rosa nunca la rosa
por mano. Así el fruto más oscuro
del tiempo como un astro gravita
en su hora y en torno la hierba
de penumbra celeste lo envuelve
de a poco. Nunca olvides el viaje,
las palabras, el rodar del último
tren que se aleja: él sabe bien

que nada te llevará mucho más lejos.


("el poeta ocasional")


Quaestio

Pues ni en los mejores poemas
puedes salvarte del mundo
.
Hacia la unánime noche
del sueño corren los lobos
.
Bastardos hijos del rey
de la sombra en tus oídos
.
Opreso en un laberinto
brama tu hermano de Creta
.
Y ante lo incierto del alba
ese temblor en los huesos
.
Ni te salva ya la luz
por las colinas del Este
.
Ni de los mejores poemas
esa recóndita música


(muro fb daniel montoly)

jueves, 19 de octubre de 2017

César Cantoni (1951 )

Gente de letras


Sálvame, Señor, de los poetas,
de los críticos literarios,
de los académicos de la lengua,
de los profesores de Lengua y Literatura,
de los ilustres literatos,
de los escribidores...
Y, sobre todo, de mí mismo,

sálvame, Señor.


("rua das pretas")

miércoles, 18 de octubre de 2017

Amaranta Caballero (1973 )

I


Hay un hombre al que le gustan
los poemas chiquitos
como los pezones de algunas mujeres.

El hombre se reinventa a sí mismo
contándose una historia cada vez
mientras el cuerpo le tiembla un poco
bañado de constelaciones.

Nunca se desorienta
por eso ve claramente desde su sitio
un Sol que se oculta a sus espaldas.


("alforja, revista de poesía", no.xx, primavera 2002)

martes, 17 de octubre de 2017

Luis Alberto Arellano (1976/2016))

Suite Bollard

I
Celebra los idus de marzo
no temas el puñal en tu costad
que la victoria es siempre una pequeña venganza
la muerte secreta libra al niño de su padre
solitario aprendo mi piel en jirones escritos
vivo al tiempo de los dragones
y se inmola mi santa santa
qué más da este precipicio o aquel otro
si la lluvia es sólo agua
el berrinche eterno de un corcel gracioso
la figura soñadora de una gacela desnuda
tirada en la cocina de mis entretelas
agua y sólo lluvia
el filo de las navidades sentada en la porción más recóndita de mis almenas
y gira la bola amarilla con un corcel verde
y gira la mano alrededor de tu cintura
entregada a los meandros de tus pechos
y el fino estilete de tus pezones surcando el espacio más íntimo
agua y sólo agua
las mentiras de una putidoncella acariciable
la revuelta de mis sentidos más lejanos
el absoluto mirar de una bola amarilla con un corcel verde.


("alforja, revista de poesía", no. xx, primavera 2002)


No mire a sus espaldas/ no hay nadie
No camine a sus espaldas/ no hay nadie
No entienda las voces a sus espaldas/ no hay nadie
No finja conocer el barrio a sus espaldas/ es de Nadie
No mire de frente a los hombres a sus espaldas/ se llaman
Nadie
No esconda sus plumas en el puño cerrado a sus espaldas/ el
muro es de Nadie
No escriba su nombre completo a sus espaldas/ es lectura de
Nadie
No escuche consejos de viajeros a sus espaldas/ es tierra
de Nadie
No pague con billetes en público a sus espaldas/ nada es el
valor de Nadie
No vaya a lugares públicos a sus espaldas/ el festejo es de
Nadie
No se quede en casa sólo a sus espaldas/ lo visitará Nadie
4
No encienda aparatos electrónicos durante el despegue a sus
espaldas/ el vuelo lo pilota Nadie
No recline su asiento antes de que se encienda la luz roja
a sus espaldas/ caemos por culpa de Nadie
No registre su teléfono a sus espaldas/ es trabajo de Nadie
No espere detrás de la puerta a sus espaldas/ la escucha es
para favorecer a Nadie
No intente esto en casa a sus espaldas/ usted vive en casa
de Nadie
No discuta cuando le pidan sus objetos de valor a sus
espaldas/ Todo pertenece a Nadie
No exponga a sus hijos al fuego a sus espaldas/ la materia
es porosa como Nadie
No se deje al alcance de los niños a sus espaldas/ la
precaución es objeto de estudio de Nadie
No conteste el teléfono a cualquiera a sus espaldas/ su
posición en el mapa es saber de Nadie
No camine por calles sin iluminación a sus espaldas/ la
oscuridad es premisa de Nadie
No finja que sabe la respuesta a sus espaldas/ la pregunta
la formula Nadie
5
No negocie con terroristas a sus espaldas/ no tiene permiso
de Nadie


("caja negra. efecto nocturno", pdf)

lunes, 16 de octubre de 2017

Alicia Silva Rey (1950 )

Razas



primero Marguerite D., luego su traductora, Alejandra,
hablaron del palacio
de la soledad: "No les disparen a los fantasmas", dijeron,
"no le disparen al viento" como en una escena de cowboys
en el palacio de la soledad; cómo situar palacios
de soledad en Haití -filibusteros; ejércitos
de Napoleón- víctima de negros africanos
dirigidos por un tal Toussaint Loverture, negro

cómo, en Haití, sin hacienda, mujeres abusadas
y el culto fetichista de las serpientes (ellas y yo
amamos nuestros palacios de soledad); no Puerto Rico,
la más culta de las Antillas, húmeda perla, colonial,
ni Cuba "la más hermosa que jamás ojos vieron"
controladas por la Union sólo
en lo que atañe a su luz,
su espacio material e inmaterial,
su puerto el más vasto de América,
su catedral en la europea Habana
que guarda (ca. 1913) el sepulcro vacío de Colón


("otra iglesia es imposible")

domingo, 15 de octubre de 2017

Salvador Novo (1904/1974 )

Soneto


Escribir por que sí, por ver si acaso
se hace un soneto más que nada valga;
para matar el tiempo, y porque salga
una obligada consonante al paso.

Porque yo fui escritor, y éste es el caso
que era tan flaco como perra galga;
crecióme la papada como nalga,
vasto de carne y de talento  escaso,
¡Qué le vamos a hacer! Ganar dinero
y que la gente nunca se entrometa
en ver si se lo cedes a tu cuero.

Un escritor genial, un gran poeta...
Desde los tiempos del señor Madero,
es tanto como hacerse una puñeta.


("alforja, revista de poesía", no.xx, primavera 2002)

sábado, 14 de octubre de 2017

Elkin Restrepo (1942 )

No conviene volver una y otra vez



No conviene volver una y otra vez sobre lo mismo
No conviene que te encierres en tu sordo, desgastado canto
Y, otra vez, derrotándote, hagas de ti tu propio enemigo.
No conviene que cargues el corazón con el peso de tus
Soledades y vacíos
Ni conviene que el dolor y la sombra te hechicen.
No conviene que tu pena sea más joven que tu esperanza

Ni conviene tampoco que tus palabras valgan más que tu silencio.


("no me quites paz")


Anita Eckberg



En Roma, eso ahora lo comprendes,

el verano se convierte rápidamente en olvido,

en hojas secas, en una sensación dolorosa.

Las aves ya no chillan o chillan de manera distinta

en las canoas de los viejos palacios,

y en las calles otra luz desmorona el oro de la vida.

Las cosas (tus cosas) parecen diluirse

en un sueño confuso.

y la desdicha llega a casa

y se instala como un viejo amante.

Sientes que esto es nuevo en ti,

un mensaje apenas recibido, una derrota.

En las afueras del Coliseo,

los escasos turistas rezagados se pasean,

y las terrazas de los cafés están vacías,

y las limosinas de las condesas

y los ricos norteamericanos

ya no abochornan el tráfico romano.

La ciudad también, como tú, ha perdido algo,

su juventud, su fuego, su íntimo regocijo,

y sobre la fachada de las edificaciones,

de los palacios restaurados,

la humedad, el tiempo que pasa y no vuelve,

ensaya un nuevo color,

cubre de moho y silencio el vasto material de los días.



Pero Roma es eterna,

y tu dolor, apenas una sensación nueva,

una primera derrota.

Tu dolor para el cual, ya lo sabes, no existe


bálsamo o sabiduría alguna que lo alivie.


("círculo de poesía")

viernes, 13 de octubre de 2017

Safo (630 aC/580 aC)

Cuando la alegre fiesta



Ven a mí desde Creta hasta este sacro

templo; donde, en tu honor, una arboleda

amable de manzanos; donde altares

perfumados de incienso;



agua fresca murmura aquí entre ramas

de manzano, y umbrío está de rosas

todo el recinto, y de la fronda trémula

un sopor se desprende;



y el prado que apacienta a los caballos

copioso está de flores primaverales; soplan

aires de olor a miel…



Aquí, pues, tú, chipriota, coronada,

en copas de oro, delicadamente,

escáncianos el néctar ya mezclado

cuando la alegre fiesta



("rima interna", trad. de juan manuel macías)

jueves, 12 de octubre de 2017

Horacio Castillo (1934/2010 )

Dice Eurídice


La ansiedad me dominó, y luego la inquietud, cuando supe que venías: horror de que me vieras así, con este tocado de sombra, el pelo sin brillo -el pelo, que el sol no se cansaba de dorar. Terror también de que no fueras el mismo -el que permanecía en mi memoria-
y al mismo tiempo curiosidad por ver de nuevo un ser vivo.
Hace tanto que nadie venía por aquí,
tanto que nadie se llevaba un alma o un perro,
que cuando oí tus pasos y tu voz llamándome,
cuando por fin te estreché, más que a ti estaba abrazando a la vida.
Después tu calor me condensó, me secó como una vasija,
y caminé por el sombrío corredor
otra vez con aquella máquina atronadora dentro del pecho
y un carbón encendido en medio de las piernas.
Caminé de tu brazo, imaginando ya la luz,
los árboles junto a los cuales caminábamos,
aquella habitación llena de espejos
donde flotábamos como dos ahogados.
Hasta que de pronto tu paso se hizo nervioso,
tu pensamiento se espantó como un caballo,
y vi que tratabas de desprenderte de mí,
de librarte de la trampa de la materia mortal.
"No te vayas -supliqué- no me dejes aquí,v déjame ver de nuevo las nubes y el sol,
suéltame por el mundo como una potranca tracia."
Pero tú ya corrías hacia la salida,
y durante siete días y siete noches oí cómo llorabas,v cómo cantabas en la ribera del río infernal
nuestra vieja canción: "Lo lejano, sólo lo más lejano perdura." 


("cuadernos orquestados")

miércoles, 11 de octubre de 2017

Hilario Barrero (1946 )

Correspondencia



Compras en un mercado de la calle Catorce

cartas de amor con olor a lavanda,

de seguro trazo y emocionado tono,

que otros apasionadamente se escribieron

y que atadas con una cinta roja

todavía conservan de franquicia

el perfil victorioso del nuevo dictador.

Una historia secreta, lejana y misteriosa

de un imposible amor, ya ceniza su fuego.

Mientras la excavadora de tus ojos

enturbia la clausura de la tinta

y el azadón furioso de tus manos

avanza perturbando la escritura

tú sabes bien que nunca lograrás

para las tuyas ni mirada piadosa

que preserve la hiel de tus acentos

ni comprador alguno interesado.

Tu vida, no lo olvides, es un acto

continuo de escritura maldita.



("el cultural")

martes, 10 de octubre de 2017

Sophia de Mello Breyner Andresen (1919/2004 )

Fernando Pessoa


Tu canto justo que desdeña las sombras
Limpio de vida viudo de persona
Tu valiente atreverse a no ser nadie
Tu navegación con brújula y sin astros
En el mar indefinido
Tu exacto conocimiento que nada posee

Crearon tu poema arquitectura
Y eres semejante a un dios de muchos nombres
Cariátide de ausencia exento de destinos
Invocando la presencia ya perdida
Y diciendo sobre la fuga de los caminos
Que fuiste como hierba no recogida


("cara lusitania, poetas portugese contemporáneos", ed. aldvs, méxico, 2010, trad. francisco cervantes)

lunes, 9 de octubre de 2017

José Luis García Martín (1950 )

Oración



Cada vez anochece más temprano y ese simple hecho, al que debería uno estar acostumbrado, me llena de melancolía. Camino por calles apartadas, al margen de la rutina, me cruzo con desconocidos, me vuelven de nuevo los fantasmas de la adolescencia. Uno de esos fantasmas me saluda con tímida cortesía y me sugiere que le acompañe. Lo que ocurrió después ya lo he contado muchas veces, demasiadas, y resulta fácil de adivinar.

            De camino a casa, recordé un poema de Carver: “A la edad que tú tienes, / casi toda la gente que admiras ya había muerto; / a la edad que tú tienes / ser un superviviente es un milagro / (como a cualquier edad, por otra parte) / y dormir como tú duermes, / de un tirón la noche entera /  casi todas las noches, un milagro aún mayor. / Agradéceselo a un Dios desconocido / y que tal vez no existe, / pero que siempre te ha mirado con amor, / pídele que siga sosteniéndote, / alto sobre el abismo, / por algún tiempo más / con su mano de ausencia y niebla y nada”.


("café arcadia")

domingo, 8 de octubre de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Ese día



Antes que termine el último
otoño llevaré en la maleta la imagen
no olvidada de ti, de mi y de lejanas
playas sin sol;
Después que hayan cerrado
las cicatrices de frida, sylvia, marilyn
y mariana de alcoforado, buscaré
esquinas, avenidas y bocacalles olvidadas;
Aun después de cerradas puertas.
tragaluces, bóvedas y quemacocos
de ciudades derruidas, ahí llegaré
en pos de olvido;
De equipaje sólo llevaré diazepam,
vendas antiguas, agua oxigenada,
aspirinas, alcohol y ungüentos
naturales;


sé, lo sé de antemano, que ese día vendrá.


[Inédito]

sábado, 7 de octubre de 2017

Helen Mort (1985 )

Nombres comunes


En algún lugar, hay una araña llamada Harrison Ford,

otra especie se conoce como Orson Welles. El océano está lleno

de caballitos de mar que toman sus nombres de campeones deportivos.

Por encima de nuestras cabezas, una solitaria avispa Greta Garbo levanta el vuelo.

Cada día, alguien adopta una orca o compra

un pedazo de luna sólo para llamarlo Bob y ayer por la noche,

observando meteoros que navegan dando tumbos a través del cielo Grasmere,

tú me dijiste que hay planetas menores bautizados

Elvis, Nietzsche, Sr. Spock. Así que perdóname si levanté la vista

por encima de tu cara, para ver de cerca esas gotas plateadas

que forman los ríos en la oscuridad y, por un momento,

llegué a pensar que habría estrellas con nuestros nombres.


("El poeta ocasional", versión carlos alcorta)

viernes, 6 de octubre de 2017

Stefan Ivanov (1986 )

Primeras nieves


Cerca de Nevski las hojas son
del color de la cúpula y de mi cabello.

El fuego al Soldado Desconocido
sigue esperando un cigarro gigante.

Los travestis de la plaza Makedonia
otra vez me dijeron solecito.

Volví a casa en taxi

y aguardé en silencio al insomnio.


("el poeta ocasional" s/c al traductor)

jueves, 5 de octubre de 2017

Yolanda Pantin (1954 )

24 horas en la vida de una mujer


Se levanta
se peina
se lava
llena de agua un tarrito
se viste
se arregla
se calza

besa a quien quiere

sin fuego
sin vida
sin alma
se acuesta
se duerme


("de sibilas y pitias")

miércoles, 4 de octubre de 2017

Laura Victoria (1904/2004 )

Ya ni versos...


Ya ni versos escribo, sólo queda
este soñar de lágrimas teñido,
y una queja distante en el olvido
azul lejano de tu voz de seda.

Amor no es, es algo que remeda
la desmembranza del rosal caído,
donde ya ni las sombras hacen nido,
ni el viento en rondas de cristal enreda.

Algo que ayer fue lirio de mi fuente,
frescura de mi noche, y suavemente
luminar en mi senda florecida.

Algo que en mi agonía aún retengo,
porque es la única verdad que tengo
y no puedo arrancarla de mi vida.


Deseo


Sobre la tibia arena de la playa
tu amante cita con placer espero;
el sol retuesta mis desnudos hombros
y entre mi falda juguetea el viento.

Ya con salobres aguas cristalinas
el mar de añil acarició mi cuerpo;
llevo en los labios un coral partido
y una concha prendida en los cabellos.

Las esmeraldas de mis ojos tristes
aguardan tus pupilas de bohemio,
y mis manos germinan las caricias
que brotan al contacto de tus dedos.

Ven, ya se abren cual rojos amarantos
los capullos en flor de mis deseos,
y entre mis labios trémulos se enciende
la loca llamarada de mis besos.


("a media voz" y "no me quitez paz")

martes, 3 de octubre de 2017

Manuel Ramos Otero (1948/1990 )

No digáis que por falta...


No digáis que por falta de su bicho
mi verso resplandece hasta que arde
el culo es llamarada por la tarde
de noche, como Dios, vuelve a su nicho.

Si el lector me rechaza por cobarde
por miedo a la verdad es que lo ficho
tentación de poeta es lo entredicho
ignorancia juzgar por puro alarde.

Que no compre mi libro por la fama
para ser en la esquina muy discreto
que hasta muerto mi tumba será cama

una orgía de huesos y esqueleto
apasionado mármol para el que ama
bajo el sol y la luna sin secreto.


("del mangle")

lunes, 2 de octubre de 2017

Alda Merini (1931/2009 )

Nuestro triunfo



El pie de la locura
está manchado de azul.
Con él hemos emigrado
por montes de ascensión;
el pie de la locura
nada tiene de divino
pero la mente nos lleva
por las pendientes blancas
donde llora la nieve,
            medra el saúco
            gime el cordero.
Hemos cruzado puentes,
examinado reglas,
y cuando la oscura sombra
del delirio gravitaba
en la profunda nuca,
inclinábamos la cabeza
como ante una ley;
y hemos promulgado
la ley mosaica
desactivando minas
en altiplanos prohibidos.
Nuestro triunfo
baja de las montañas
como enorme cascada,
y nos hemos quedado
igual a aquellos ángeles
a quienes en un día de aurora
les brotaron alas.


("pájaros lanzallamas", trad. guillermo fernández)

domingo, 1 de octubre de 2017

Sandra Toro (1968 )

Vayan sabiendo



No quiero sacar una hoja dejar renglón
bajarme la pollera peinarme un poco
terminar todo el plato sacar la mano de ahí.

No quiero abrir la boca
decir “Ahhhhhhhhhhh” toser seguir el dedo
respirar hondo-contener el aire-respirar normal.

No quiero dar excusas buenos días
pésames lástima rienda suelta
la mano en la reunión.

No quiero precalentar el horno
batir a punto letra enmantecar el molde
agitar antes de servir.

No quiero apilar siempre con este lado hacia arriba
tirar de la palanca en caso de incendio
conservar mi derecha mirar atrás al bajar.

No quiero cortar por la línea de puntos
mantener la distancia firmar al pie
tachar lo que no corresponda

Marcar con una cruz
presionar 1
cerrar paréntesis


("emma gunst")

sábado, 30 de septiembre de 2017

Mario Benedetti (1920/2009 )

Angelus



Quién me iba a decir que el destino era esto.

Ver la lluvia a través de letras invertidas,
un paredón con manchas que parecen pronombres,
el techo de los ómnibus brillantes como peces
y esa melancolía que impregna las bocinas.

Aquí no hay cielo,
aquí no hay horizonte.

Hay una mesa grande para todos los brazos
y una silla que gira cuando quiero escaparme.
Otro día se acaba y el destino era eso.

Es raro que uno tenga tiempo de verse triste:
siempre suena una orden, un teléfono, un timbre,
y, claro, está prohibido llorar sobre los libros
porque no queda bien que la tinta se corra.


("rua das pretas")

viernes, 29 de septiembre de 2017

Janet Frame (1924/2004 )

Soy invisible




Soy invisible.
Siempre he sido invisible
como la pobreza en un país rico,
como los ricos en sus cuartos velados de sus casas con muchos cuartos,
como las pulgas, los piojos, como lo que crece bajo la tierra,
los mundos más allá del cielo, el viento, el tiempo, las ideas –
el catálogo de invisibilidad es inagotable,
y, eso dicen, no es buena poesía.

Como las decisiones.
Como cualquier otra parte.
Como las instituciones alejadas del camino llamado Scenic Drive.

No más símiles. Soy invisible.
En un mundo poblado por gente de visión binocular después de todo soy parte de la mayoría
mientras que tú y yo caminamos con nuestra lunita creciente de visión en nuestra oscuridad personal
a través de un mundo en el que las decisiones de ser y no ser
se encuentran controladas por la luz
asistidas por las lágrimas y el sueño de la desatención o la muerte.

Soy invisible.
Los amantes atraviesan mi vida para tocarse entre sí,
la lluvia que cae en mí me traspasa como sangre sobre la tierra.
Ninguna cabeza me incluye como conocimiento.
Otorgo libertad a quienes bailan,
a decir la verdad.
Así es. No hay nadie aquí para observar ni escuchar disimuladamente,


y entonces aprendo más de lo que tengo derecho a saber.


("pájaros lanzallamas", trad.  irene Artigas, lorena saucedo y paula busseniers, 'huesos de jilguero, uv-xalapa, méx., 2014)

jueves, 28 de septiembre de 2017

Miguel Barnet Laza (1940 )

Salimos a la calle



Salimos a la calle, caminamos bajo la llovizna,
entramos en un bar, bebemos, compramos una pizza,
la envolvemos, se enfría, la tiramos,
seguimos malecón abajo, las olas blancas
levantan sobre nuestras cabezas,
la noche es lenta, acuosa, no sé si triste,
tomamos café, tú casi no me ves, no me oyes
Te acompaño al ómnibus
No puedo articular palabra
Te vas en silencio
Yo tomo el ómnibus siguiente,
nada me molesta, ni el tumulto ni el vocerío,
me quedo en el puente,
las parejas jugueteando en la yerba,
demasiado lejos mi casa
Entro, subo las escaleras
Repaso mi vida, y en cada imagen estás,
en cada imagen perteneces,
abro la puerta, el apagón, qué maravilla,
me tiro en la cama, oscuro, silencioso,
Alguien llama al teléfono. No respondo.
Afuera es posible que siga cayendo la llovizna.


("arte poética")