sábado, 31 de diciembre de 2016

Mahmud Darwish (1941/2008 )

En esta tierra


En esta tierra hay algo que merece vivir: la indecisión de abril, el olor del pan
al alba, las opiniones de una mujer sobre los hombres, los escritos de Esquilo, las primicias del amor, la hierba
sobre las piedras, las madres erguidas sobre un hilo de flauta y el miedo que los recuerdos inspiran a los invasores.

En esta tierra hay algo que merece vivir: el fin de septiembre, una dama que entra,
con toda su lozanía, en la cuarentena, la hora del sol en la cárcel, nubes que imitan a un grupo de
seres, las aclamaciones de un pueblo a quienes ascienden, sonrientes, hacia su muerte y el miedo que las canciones
inspiran a los tiranos.

En esta tierra hay algo que merece vivir: en esta tierra

está la señora de la tierra, la madre de los preludios y de los epílogos. Se llamaba Palestina. Se sigue llamando Palestina. Señora: yo merezco, porque tú eres mi dama, yo merezco vivir.


("neorrabioso", trad. maría luisa prieto)

viernes, 30 de diciembre de 2016

Eduardo Errasti (1960 )

Andas diciendo...


Andas diciendo por ahí
que exijo
cierto nivel intelectual
a las mujeres
para salir conmigo.
Por lo visto
has olvidado
que hubo un tiempo
en el que hubiera dado
todo por ti.
Lo cual demuestra

claramente que mientes.


("rua das pretas")

jueves, 29 de diciembre de 2016

Enriqueta Ochoa (1928/2008 )

El deshollinador


En mi centro amanecía Dios
con su diamante de agua ensimismada,
derramándola allí donde la yerba azul del verbo
sin cercos corría limpia
escalando hasta el borde de los labios.
Pero redonda es la vida
y en sus ruedas sorpresivas
llegó de improviso el mediodía.
El verano golpeó hasta quemar la luz tierna del valle.
Anhelante se hizo el aliento,
confuso el horizonte.
El centro conmovido era un cristal vibrante.
La luz se fue cayendo a pedazos.
Aturdidas, las palabras
subieron desde el fondo de la sangre.
Jamás las recibió el papel.
Más tarde, el deshollinador
las encontró atascadas en la boca del tiro.


("bajo el oro pequeño de los trigos", ed. universidad autónoma de chapingo, méx., 1984)

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Alfonsina Storni (1892/1938 )

Tú me quieres blanca



Tú me quieres alba,
me quieres de espumas,
me quieres de nácar.
Que sea azucena
sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada.
Ni un rayo de luna
filtrado me haya.
Ni una margarita
se diga mi hermana.
Tú me quieres blanca,
tú me quieres nívea,
tú me quieres casta.
Tú que hubiste todas
las copas a mano,
de frutos y mieles
los labios morados.
Tú que en el banquete
cubierto de pámpanos
dejaste las carnes
festejando a Baco.
Tú que en los jardines
negros del Engaño
vestido de rojo
corriste al Estrago.
Tú, que el esqueleto
conservas intacto
no sé todavía
por cuáles milagros,
me pretendes blanca
(Dios te lo perdone)
me pretendes casta
(Dios te lo perdone)
me pretendes alba!
Huye hacia los bosques;
vete a la montaña;
límpiate la boca;
vive en las cabañas;
toca con las manos
la tierra mojada;
alimenta el cuerpo
con raíz amarga;
bebe de las rocas;
duerme sobre escarcha;
renueva tejidos
con salitre y agua;
habla con los pájaros
y lévate al alba.
Y cuando las carnes
te sean tornadas,
y cuando hayas puesto
en ellas el alma
que por las alcobas
se quedó enredada,
entonces, buen hombre,
preténdeme blanca,
preténdeme nívea,

preténdeme casta.


("neorrabioso")

martes, 27 de diciembre de 2016

Elsa López (1943 )

Recuerdo el amor que me nacía al tiempo que la lluvia


Recuerdo el amor que me nacía al tiempo de la lluvia.
Recuerdo los baúles y las colchas de hilo,
las flores de lavanda volando por espacios abiertos y felices,
aquella despiadada multitud de grillos debajo de las lápidas,
y tus besos, pan y aceite, detrás de los postigos.

Recuerdo aquellos días cuando tú me besabas
tras las torres caídas del castillo y las olas.
Y recuerdo las noches naufragando tu cuerpo
en aquella penumbra universal del hambre.

Yo entonces era otra.

Pero no he renunciado ni al amor ni a la herida.


("no me quites paz" blogspot)

lunes, 26 de diciembre de 2016

Elynor Wylie (1885/1928 )

Huida


Cuando los zorros coman las últimas uvas doradas
y se mate al último antílope blanco,
dejaré de luchar y huiré
hacia una casa pequeña que voy a construir.

Pero antes me encogeré hasta el tamaño de un hada,
con un susurro que nadie entienda
haciendo lunas ciegas de todos vuestros ojos
y caminos embarrados de todas vuestras manos.

Y en vano me buscaréis a tientas
en agujeros bajo las raíces del mangle
o donde, entre la lluvia que huele a manzanas,

los plateados nidos de las avispas cuelgan como frutos.


("otra iglesia es imposible", trad. jonio gonzález)

domingo, 25 de diciembre de 2016

Wislawa Szymborska (1923/2012 )

Una del montón


Soy la que soy.
Casualidad inconcebible
como todas las casualidades.

Otros antepasados
podrían haber sido los míos
y yo habría abandonado
otro nido,
o me habría arrastrado cubierta de escamas
de debajo de algún árbol.

En el vestuario de la naturaleza
hay muchos trajes.
Traje de araña, de gaviota, de ratón de monte.
Cada uno, como hecho a la medida,
se lleva dócilmente
hasta que se hace tiras.

Yo tampoco he elegido,
pero no me quejo.
Pude haber sido alguien
mucho menos individuo.
Parte de un banco de peces, de un hormiguero, de un enjambre,
partícula del paisaje sacudida por el viento.

Alguien mucho menos feliz,
criado para un abrigo de pieles
o para una mesa navideña,
algo que se mueve bajo un cristal de microscopio.

Árbol clavado en la tierra,
al que se aproxima un incendio.

Hierba arrollada
por el correr de incomprensibles sucesos.

Un tipo de mala estrella
que para algunos brilla.

¿Y si despertara miedo en la gente,
o sólo asco,
o sólo compasión?

¿Y si hubiera nacido
no en la tribu debida
y se cerraran ante mí los caminos?

El destino, hasta ahora,
ha sido benévolo conmigo.

Pudo no haberme sido dado
recordar buenos momentos.

Se me pudo haber privado
de la tendencia a comparar.

Pude haber sido yo misma, pero sin que me sorprendiera,
lo que habría significado

ser alguien completamente diferente.


("no me quites paz", versión gerardo beltrán)

sábado, 24 de diciembre de 2016

Harold Alvarado Tenorio (1945 )

La poesía


¿Qué eres sino la visión de la noche?
Todo lo nocturno te pertenece.
Invitas a los espléndidos banquetes de los sueños
y a las no menos espléndidas vigilias de la realidad.
Viajas con el hombre y la mujer como si fueras
la llama de sus ojos, el bordón de su felicidad
o el humo espeso de los amaneceres.
Para ti, madre del dolor, sólo hay gloria y pesar,
el mediodía no está escrito en tus agendas.
Ninguna otra cosa eres, poesía,
que la más alta sima donde el loco,
los mortales,
los desheredados de la suerte y la fortuna,
encuentran cobijo.
Tú, la detestada, la leprosa, la purulenta,
eres la mejor de las hembras
la mejor madre.
la mejor esposa
la mejor hermana

y la más larga y gozosa de las noches.


("no me quites paz")

viernes, 23 de diciembre de 2016

Carlos Pellicer (1897/1977 )

Si junto a ti las horas...


Si junto a ti las horas se apresuran
a quedarse en nosotros para siempre,
hoy que tu dulce ausencia me encarcela,
la dispersión del tiempo en mis talones
y en mis oídos y en mis ojos siento.
Yo no sé caminar sino hacia ti,
ni escuchar otra voz que aquella noble
voz que del vaho borde de la dicha
vuela para decirme las palabras
que aguzaron el agua del poema.

¡Decir tu nombre entre palabras vivas
sin que nadie lo escuche!
Y escucharlo yo solo desde el fino
silencio del papel, en la penumbra
que va dejando el lápiz, en las últimas

presencias silenciosas del poema.


("no me quites paz")

jueves, 22 de diciembre de 2016

Michael O'Loughlin (1958 )

Parnell Street

                   
                    Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
                    Cesare Pavese


Ésta es mi primera dirección: aquí es donde
Se abrió mi boca por primera vez. Después de medio siglo
Vuelvo a estar aquí, como si la partera del Rotunda
Nunca hubiese cortado el cordón.

Bellas sombras, mis primeros amores
Erguidas en las paradas de bus de Finglas
O protegidas en las puertas de entrada de pubs extintos.
Aquí está el sótano donde jóvenes poetas
Se abofeteaban unos a otros con las zarpas guardadas,
Los altillos donde ensayábamos nuestras vidas
Como Songs de Leonard Cohen.

En los sorprendentemente bellos departamentos de los cincuenta
Detrás de las fachadas georgianas,
He vuelto a filmar niños
Que vieron moverse estatuas religiosas:
La última interpretación de los viejos dioses.
Ahora los dioses se han ido
Pero los hijos de aquellos niños
Siguen jugando en las calles,
Intrépidos e insolentes como siempre.

El mundo me ha seguido de vuelta hasta aquí
Como un chicle multicolor en mi zapato:
Ahora vuelvo a oír cada expresión que he oído
A beber cerveza por la que crucé un continente para saborear.

El viejo Shakespeare Pub ahora es un restaurant coreano
Pero nada ha cambiado. Hombres y mujeres
Todavía se enfrentan mutuamente en mesas, tratando
De reescribir la noche con un final distinto.

En sueños a menudo volví aquí, buscando
Mi vida, que se escondía
En un callejón como un animal herido.

Ahora temo que
Sea aquí donde me halle la muerte,
Teniendo tus ojos.



("otra iglesia es imposible", trad. jorge fondebrider)

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Chantal Maillard (1951 )

Anduve por el dorso...


Anduve por el dorso de tu mano, confiada,
como quien anda en las colinas
seguro de que el viento existe,
de que la tierra es firme,
de la repetición eterna de las cosas.
Mas de repente tembló el universo:
llevaste la mano a tus labios
y bostezando abriste la noche
como una gruta cálida.

Llevabas diez mil siglos despertando
y el fuego ardía impaciente en tu boca.


("rua das pretas")

martes, 20 de diciembre de 2016

Amalia Bautista (1962 )

Si ya


Si ya sé que me quieres,
si ya sé que me extrañas.
Si ya sabes que vivo secuestrada
del recuerdo de ti.
Si ya sabes que tengo varias velas
encendidas al dios de la esperanza.
Si llamas y tu voz me hace temblar
lo mismo que una hoja.
Si llamo y tu respuesta al otro lado
me hace temblar lo mismo que una hoja.
Si ya sabemos ambos que ni puedo
ni puedes hacer nada.
Si ya es mucho cualquier cosa que hacemos,
si ya es un mundo entero

el montón de las cosas que no hicimos.


("emma gunst")

lunes, 19 de diciembre de 2016

Hugo Gola (1927/2015 )

¿Ves esa niebla...?


¿Ves esa niebla que anda como desprendiéndose del río, la

ves ahora, casi rozando el suelo, acariciante y huidiza sobre

los pajonales secos, amarilleados por la escarcha de un otoño

desmedido? Son nubes, nubes que han bajado, cansadas de

tanto movimiento puro, sin apoyo, deseosas de sentir la solidez

tozuda de la tierra, su beso opaco.


("vallejo & co.")

domingo, 18 de diciembre de 2016

Uriel Martínez (1950 )

La primera helada


Sé que de un momento a otro
caerá la noche, se irá la luz
las reservas de gas LP se habrán
agotado.
Aunque he consultado mapas
de masas polares entiendo
que tienen caminos trazados
por la errancia.
Los pronósticos del clima
sólo son eso, buenos propósitos
para salvar el día, para no
morir después de medianoche.

Sé que de un instante
a otro caerá la primera helada
del año, del mes, de la semana,
no de nuestra vida.
Sé que los tiestos a modo
de bienvenida a casa
amanecerán quemados
por el frío intenso.

Adivino incluso que en el balcón
pueden aparecer tiesas de hielo
parvadas que perdieron el camino
al sur, a donde llamó el verano.
No haré nada por las plantas
que hasta la semana pasada
florecían, pedían más agua
y se bebían el sol.
Nada haré por mí, ni por ti
ni por nosotros; el mapa
del mal tiempo nunca nos
consideró salvables.


[Inédito]

sábado, 17 de diciembre de 2016

Margaret Atwood (1939 )

Esta es una fotografía mía


Fue tomada hace poco.
Al principio parece
una impresión
difuminada: líneas borrosas y manchas grises
mezcladas con el papel;

luego, mientras la examinas,
disciernes algo en una esquina a la izquierda
algo así como una rama: parte de un árbol
(bálsamo o abeto) que emerge
y luego, a la derecha, subiendo a la mitad del cuadro
lo que podría ser una leve pendiente,
una choza pequeña.

Al fondo hay un lago,
y más allá, algunas colinas bajas.

(La fotografía fue tomada
un día después de haberme ahogado.

Yo estoy en el lago, al centro
de la imagen, justo bajo la superficie.

Es difícil decir en dónde
exactamente, o decir
cuán grande o pequeña soy:
el efecto del agua
a la luz es una distorsión.

pero si observas lo suficiente
tarde o temprano
me podrás ver).



("periódico de poesía", trad. sergio eduardo cuevas rodríguez)

viernes, 16 de diciembre de 2016

Sherko Bikas (1940/2013 )

Semillas


Éramos millones,
éramos viejos árboles,
recientes brotes de plantas
y semillas.
Desde el casco de Ankara
llegaron al amanecer
ellos nos desarraigaron
nos mandaron lejos, muy lejos.
En el camino, las cabezas de
muchos árboles viejos cayeron,
muchas plantas nuevas murieron en el frío,
muchas semillas fueron pisoteadas, perdidas y olvidadas.
Crecimos delgados como el río en verano
Hemos disminuido como bandadas de pájaros
hacia la época del otoño
Nos hemos reducido a unos cuantos miles
Tuvimos las semillas arrastradas por el viento,
llegaron a las montañas sedientas otra vez
se escondieron dentro de las hendiduras de la roca
la primera lluvia
la segunda lluvia
la tercera lluvia
crecieron otra vez
Ahora somos de nuevo un bosque
Somos millones
Somos las semillas,
plantas
y árboles centenarios
¡El casco antiguo ha muerto!
Y ahora tú, el nuevo casco
¿por qué has puesto la cabeza de la lanza
debajo de tu mentón?
¿Puedes terminar con nosotros?
Pero yo sé,
y tu sabes, siempre que hay una semilla
para la lluvia y el viento, este bosque nunca terminará.



("periódico de poesía", trad. mohsen emadi y arturo loera)

jueves, 15 de diciembre de 2016

Meira Delmar (1922/2009 )

El llamado


Tú estarás lejos.

Yo dejaré la vida
como un ramo de rosas
que se abandona para
proseguir el camino,
y emprenderé la muerte.

Detrás de mí, siguiéndome,
irán todas las cosas
amadas, el silencio
que nos uniera, el arduo
amor que nunca pudo
vencer el tiempo, el roce
de tus manos, las tardes
junto al mar, tus palabras.

Si donde estés tú oyes
que alguna voz te nombra,
seré yo que en el viaje

te recuerdo.


("rua das pretas)

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Ulrike Draesner (1962 )

loba


una chica gris cabello largo oscuro el rostro moreno embadurnado de blanco
pequeño, delicada con ropa amplia polar gris pantalón gris
zapatos resistentes una niña loba, a su manera de hombros anchos
bajando el par de escalones del autobús todavía pequeño ser
después de tres días de campamento oliendo a oveja tierra burro
como sin palabras ensimismada con una mirada salvaje acosante
vino por segundos segundos extraña hacia mí
por los escalones del bus un par de escalones un
mundo después de tres días tan extraña. teníamos
primero que buscar de nuevo dónde nosotros éramos nosotros para empalmar
las ideas pegajosas o rejuntadas
visibles como manos pobres entre nosotros
cuando la, la cargué en los brazos y la toqué más
dijo “ay” como si yo tuviera barba en la cara
como si mi barba lobezca la hubiera rozado
mi mirada lobezca

yo había esperado tanto

y acaricié


("periódico de poesía", trad. emma julieta barreiro)

martes, 13 de diciembre de 2016

Joan Margarit (1938 )

Ser viejo


Entre las sombras de los gallos
y los perros de patios y corrales
de Sanaüja, se abre un agujero
que se llena con tiempo perdido y lluvia sucia
cuando los niños van hacia la muerte.
Ser viejo es una especie de posguerra.
Sentados a la mesa en la cocina,
limpiando las lentejas
en los anocheceres de brasero,
veo a los que me amaron.
Tan pobres que al final de aquella guerra
tuvieron que vender el miserable
viñedo y aquel frío caserón.
Ser viejo es que la guerra ha terminado.

Es saber dónde están los refugios, hoy inútiles.


("página oficial")

lunes, 12 de diciembre de 2016

Enrique Solinas (1969 )

En la zarza ardiente



Desde esta absoluta oscuridad
veo a mi padre despedirse
con esa dignidad propia
de quien conoció
el mundo y lo habitó.
Acompaño a mi padre
en el gesto de su despedida,
en esta vida de hospitales
donde todo pasado es presente
y el futuro
es nada más
que una conversación.
Atrás quedan
los días de la noche,
las palabras
que debían madurar
para ser ciertas;
queda en el camino
la expectativa
de lo que no sucedió,
la verdad de la belleza,
su cuerpo inaccesible.
Pero ahora es el silencio,
el silencio que grita
el silencio
en la voz del bosque.
Pero ahora es el deseo,
el deseo de que el tiempo
vuelva hacia atrás,
cuando el invierno todavía joven
encendía
su lámpara mágica
y alumbraba el camino

de nuestro alegre porvenir.


("otra iglesia es imposible")

domingo, 11 de diciembre de 2016

José Hierro (1922/2002 )

Con las piedras, con el viento


Con las piedras, con el viento
hablo de mi reino.

Mi reino vivirá mientras
estén verdes mis recuerdos.
Cómo se pueden venir
nuestras murallas al suelo.
Cómo se puede no hablar
de todo aquello.
El viento no escucha. No
escuchan las piedras, pero
hay que hablar, comunicar,
con las piedras, con el viento.

Hay que no sentirse solo.
Compañía presta el eco.
El atormentado grita
su amargura en el desierto.
Hay que desendemoniarse,
liberarse de su peso.
Quien no responde, parece
que nos entiende,
con las piedras, con el viento.

Se exprime así el alma. Así
se libra de su veneno.
Descansa, comunicando

con las piedras, con el viento.


("ni un día sin poesía")

sábado, 10 de diciembre de 2016

Luis Feria (1927/1998 )

Poema


Llamadlo sólo agua
libre
de todo inútil nombre pasajero.

Dejad luego que siga

su lento respirar ensimismado.


("rua das pretas")

viernes, 9 de diciembre de 2016

Efraín Barquero (1931 )

La herramienta que hace a los hombres


Al encontrarlo después de mucho tiempo
lo miré sin verlo
porque pensé en la herramienta que hace a los hombres.
Lo miré sin verlo
lo vi sin ella en las manos
y me pareció que las piernas ya no lo sostenían como antes.
Había cambiado como todos vamos cambiando.
Había cambiado para bien porque sonrió
abrio grandes los brazos
dio unos pasos en torno
como mostrándome que los hombres aunque estén vacíos
guardan en el fondo unos granos de esa materia preciosa.
Y en los ojos
una chispa de ese metal resplandeciente

que arrancaron sus manos a los días opacos.


("otra iglesia es imposible")

jueves, 8 de diciembre de 2016

Marianne Moore (1887/1972 )


El espíritu es una cosa encantadora



es una cosa encantada
al igual que el lustre en un
ala de chicharra
subdividida por el sol
hastas que las redes son legión.
Al igual que Gieseking tocando Scarlatti;
al igual que la lezna del ápterix
como un pico o el
chal para la lluvia de kiwi
con sus plumas peludas, el espíritu
avanza tanteando como un ciego,
sigue su marcha con los ojos fijos en el suelo.
Tiene el oído de la memoria
que puede escuchar sin
tener que escuchar.
Al igual que la caída del giróscopo,
realmente inequívoca
porque la certifica una certeza reinante,
es un poder de
enérgico hechizo. Es
como el cuello
de la paloma animado por
el sol; es el ojo de la memoria.
Es una concienzuda inconsistencia.
Arranca el velo; rasga
la tentación, la
bruma que lleva el corazón,
en sus ojos; siempre que el corazón
tenga cara; desarma
el abatimiento. Es fuego en el cuello irisdicente
de la paloma; en las
inconsecuencias
de Scarlatti.
La no-confusión pone
a prueba su confusión; no
es un juramento de Herodes que no se puede cambiar.


("otra iglesia es imposible", trad. e.l. revol)

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Fabio Morábito (1955 )

En el pasillo...


En el pasillo,
mientras leo,
se abre una puerta y se cierra,
se abre y se cierra,
y yo espero que acabe su agonía.
Dicen que cuando el aire
abre y cierra una puerta,,
alguien muy cerca está en peligro.
Hay que prestar oído,
cerrar el libro que leíamos
y unirnos a ese rezo;
no levantarnos a cerrar la puerta,
sino quedarnos quietos y oír, oír
hasta sacarle alguna música al crujido.


("alguien de lava", coed. conaculta-era, méx., 2002)

martes, 6 de diciembre de 2016

Attilio Bertolucci (1911/2000 )

Retrato de hombre enfermo




Éste que ven aquí pintado a la sanguina y en negro
y ocupa enteramente el espacioso cuadro
soy yo cuando tenía cuarenta y nueve años, envuelto
en una bata amplia que cubre la mitad de las manos

como si fuesen flores, no deja ver si el cuerpo
está sentado o acostado: como el enfermo crónico
que es puesto ante ventanas donde se enmarca el día,
un día más otorgado a los ojos que se fatigan pronto.

Si pregunto al artista, mi hijo quinceañero,
a quién quiso pintar, me dice de inmediato:
“a uno de esos poetas chinos que tú me hiciste
leer, mientras mira hacia fuera, en sus horas finales”.

Es verdad, recuerdo ahora haberle regalado ese libro
que alegra el corazón de riberas celestes
y pardas hojas otoñales; en él sabios, o falsos sabios, poetas
graciosamente dejan la vida levantando la copa.

Y yo, perteneciente a un siglo que cree
no mentir, me reconozco en aquel hombre enfermo
mintiéndome a mí mismo: y de él escribo

para exorcizar un mal en el que creo y no creo.


("otra iglesia es imposible", tr. horacio armani)

lunes, 5 de diciembre de 2016

Ángel González (1922/2008 )

Dato biográfico


Cuando estoy en Madrid,
las cucarachas de mi casa protestan porque leo por las noches.
La luz no las anima a salir de sus escondrijos,
y pierden de ese modo la oportunidad de pasearse por mi dormitorio,
lugar hacia el que
—por oscuras razones—
se sienten irresistiblemente atraídas.
Ahora hablan de presentar un escrito de queja al presidente de la República
y yo me pregunto: ¿en qué país se creerán que viven?;
estas cucarachas no leen los periódicos.

Lo que a ellas les gusta es que yo me emborrache
y baile tangos hasta la madrugada,
para así practicar sin riesgo alguno
su merodeo incesante y sin sentido, a ciegas
por las anchas baldosas de mi alcoba.

A veces las complazco,
no porque tenga en cuenta sus deseos,
sino porque me siento irresistiblemente atraído,
por oscuras razones,
hacia ciertos lugares muy mal iluminados
en los que me demoro sin plan preconcebido
hasta que el sol naciente anuncia un nuevo día.

Ya de regreso a casa,
cuando me cruzo por el pasillo con sus pequeños cuerpos
que se evaden
con torpeza y con miedo
hacia las grietas sombrías donde moran,
les deseo buenas noches a destiempo
—pero de corazón, sinceramente—-,
reconociendo en mí su incertidumbre,
su inoportunidad,
su fotofobia,
y otras muchas tendencias y actitudes
que —lamento decirlo—

hablan poco en favor de esos ortópteros.


("marcelo leites")

domingo, 4 de diciembre de 2016

Uriel Martínez (1950 )

AIDS



Arrojé a la corriente
de aguas negras la colilla
del último Marlboro.

Cuando vi que iba
aguas abajo alcancé
a ver que se abría.

Al abrirse, el carmín
de mis labios se fundió
con las heces fecales, etc.

Así pasó con mi saliva,
con mis noches, con tu boca,
tu sangre y su cauce.

Como un bolero de 78 RPM
te fuiste en escenas b/n
con un traspié de fox-trot.

Sin que nada ni nadie
te detuviera, ni el otoño,
ni las estrellas, ni el rojo

Aids que vi llegar a tu vida.


("la biblioteca de marcelo leites", 14. V. 2015)

sábado, 3 de diciembre de 2016

Philippe Jaccottet (1925 )

El ignorante


Cuanto más envejezco, más crezco en ignorancia,
cuanto más he vivido, menos poseo y menos reino.
Todo lo que tengo es un espacio alternativamente
nevado o brillante, pero nunca habitado.
¿Dónde está el dador, el guía, el guardián?
Permanezco en mi cuarto y de momento me callo
(el silencio, como un sirviente, viene a poner un poco de orden),
y espero a que las mentiras se aparten una a una:
¿qué queda? ¿Qué le queda a quien muere
que le impide morir? ¿Qué fuerza
le hace hablar aún entre sus cuatro paredes?



("el poeta ocasional", trad. rafael-josé díaz)

viernes, 2 de diciembre de 2016

Raymond Carver (1938/1988 )

En Suiza




Lo primero que hay que hacer en Zurich
es tomar el trolebús No. 5 al zoológico
hasta el fin  del recorrido
y bajarse. Ir sabiendo
lo de los leones. Cómo  sus rugidos
pasan desde el complejo del zoológico
al cementerio de Flutern.
Allí camino por
el hermosísimo sendero
que lleva a la tumba de James Joyce.
Siempre fue un hombre de familia, está aquí
con Nora, su mujer, por supuesto.
Y su hijo, Giorgio,
que murió hace unos años.
Lucía, su hija, el gran dolor de su vida,
aún vive, aún confinada
en un sanatorio psiquiátrico.
Cuando le trajeron la noticia
de la muerte de su padre, dijo:
¿Qué está haciendo ese idiota  bajo tierra?
¿Cuándo le va a dar por salir?
Nunca nos quita el ojo de encima.
Me quedé un rato. Creo
que le dije al señor Joyce alguna cosa en voz alta.
Debo haberlo hecho. Sé que debí hacerlo.
Pero ahora no recuerdo qué
y tengo que dejar las cosas así.

Una semana después de aquel día, partimos
de Zurich en tren a Lucerna.
Esa mañana temprano, tomé
el trolebús No. 5 una vez más
hasta el final de la línea.
El rugido de los leones cae sobre
el cementerio, como la vez anterior.
El césped ha sido  cortado.
Me siento allí por un rato y fumo.
Uno se siente bien estando allí,
junto a la tumba. Yo no tenía
nada que decir esta vez.

Esa noche jugamos  en las mesas
del Grand Hotel-Casino
en  la costa misma del lago Lucerna.
Más tarde fuimos a ver un espectáculo de striptease.
¿Pero qué hacer con el recuerdo
de aquella tumba que me venía a mí
en  medio del espectáculo,
bajo la luz rosada,  muda, del escenario?
No hay nada que hacer.
O sobre el deseo que vino después,
que desplazó todo lo demás
como una ola.
Más tarde, nos sentamos en un banco
debajo de algunos tilos,  bajo las estrellas.
Hicimos el amor.
Metiéndonos uno  dentro de la ropa del otro.
El lago a unos pocos pasos.
Después, nos mojamos las manos
en el agua fría.
Entonces, volvimos a nuestro hotel,
felices y cansados, dispuestos a dormir
ocho horas.

Todos nosotros, todos nosotros, nosotros todos,
tratando de salvar
nuestras almas inmortales, ciertos caminos
aparentemente  más indirectos
y misteriosos
que otros. Estamos pasándola
bien aquí. Pero esperamos

que pronto todo sea revelado.


("el poeta ocasional", trad. adam gai)

jueves, 1 de diciembre de 2016

Zbigniew Herbert (1924/1998 )

Un país


En la misma esquina de este viejo mapa hay un país que añoro.
Es la patria de las manzanas, las colinas, los ríos perezosos, del vino
agrio y el amor.
Por desgracia una gran araña tejió sobre él su tela
y con su viscosa saliva cerró las puertas del sueño.
Y es siempre así: el ángel con la espada de fuego, la araña

y la conciencia.


("marcelo leites", trad. xaviero ballester)