jueves, 10 de noviembre de 2016

Graciela Perosio (1950 )

a las 15,30 de un domingo
en la esquina de Gurruchaga y Honduras
un muchacho toca la flauta traversa
suavísima música se abre paso
entre paseantes y turistas
tras la cabeza del ejecutante, el cielo azul

venimos de comer en el restaurante de los sufíes
El Señor bendiga a los verdaderos amantes
rúcula con nueces, jenjibre y menta
panes morenos con pasas
arroz verde con brotes de arveja
queso de cabra y castañas
café con chocolate y canela
El pan sobre la mesa no vive
pero dentro del cuerpo se vuelve
espíritu de la alegría
Su trasmutación tiene lugar
dentro de un alma
nacida en el paraíso

el sonido de la flauta se desliza
por mis brazos, asciende
la brisa se engolfa
en los paraísos floridos
y desde su espuma grisácea
nos alcanzan oleadas de perfume

la vida, a veces, ofrece
instantes perfectos
para que nos inunde  
la añoranza


("marcelo leites")

1 comentario:

graciela perosio dijo...

Gracias por la difusión del poema. Te cuento que pertenece a un libro de reciente aparición titulado El privilegio de los años, de la Editorial Leviatán. Es mi noveno libro de poemas publicado.
Hasta pronto.