sábado, 15 de octubre de 2016

Adélia Prado (1935 )

Antes del nombre 



No me importa la palabra, la palabra común.
 lo que quiero es el espléndido caos de donde emerge la sintaxis
 los sitios oscuros donde nacen: de, sino,
 el, sin embargo, que, esta incomprensible
 muleta que me apoya.
Quien entiende al lenguaje, entiende a Dios,
cuyo Hijo es Verbo. Muere quien entiende.
La palabra es disfraz de una cosa más grave, sorda-muda,
fue inventada para ser callada.
En momentos de gracia, infrecuentísimos,
se le podrá atrapar: un pez vivo con la mano.
Puro susto y terror


("huellas en la ciénaga",versión josé francisco navarro)

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