sábado, 6 de agosto de 2016

Diane Seuss (1956 )

¿Recuerdas esa primavera? La brisa olía como mezcla de pastel


y a algo de sodomía en el aire. Tal vez era la espirea,

que apestaba a espermatozoides y Pinol. ¿No extrañas aquellos días,

los besos con la boca abierta, los labios hinchados como la vagina de una cierva en primavera?

Vivíamos una vida de obscena angustia e imprudente cleptomanía para el emporio de las sombras de ojos.

Todavía pretendiendo ser chicas, y hetero, usando pantaletas de encaje y botas shit kickers.

Éramos, relativamente hablando, amas de casa.

Pizza precocida y martinis de lichi eran alta cocina.

Tirábamos los platos sucios por la puerta trasera hacia el terreno del ruibarbo.

Saqueábamos los esqueletos de las casas incendiadas en busca de porcelana china.

Sí, todos nuestros platos murieron por inhalación de humo.

¿Recuerdas?, alguien te secuestró y te puso en un prostíbulo

en Virginia del Oeste. No fue tan genial.

Tuve que pedir aventón en un peligroso viaje con el fin de liberarte;

daba zancadas usando aquellas altas botas rojas, todo un conjunto rojo,

completado con una espada enmascarada de sombrilla.

Sí, la valentía era un código de moda.

Tu recuperación requería desprogramarte y un nuevo peinado.

Bouffant-cum-beehive con un tinte azul profundo y mechas doradas.

¿Recuerdas?, ¿conseguimos empleos?

Tú untabas mayonesa sobre las ensaladas de gelatina en la cafetería Amish.

Yo manejaba el camión de fideos de Kowloon.

Mi especialidad era entregar galletas de la fortuna caducadas a los menos afortunados,

pero el trabajo mató el sueño.

¿Todavía te inyectas amnesia, ese sedante, o nostalgia, doble sedante?

Yo tuve una sobredosis hace tiempo y tuve que quedarme en permanente rehabilitación.

La filosofía del tratamiento es despiojarte y afeitarte la cabeza,

haciendo un regalo del tiempo presente.

Me cortaron las uñas hasta llegar a la carne viva así que no usé los diamantes de mis uñas

para arañar mensajes en los cristales de las ventanas.

Sólo tuve un flashback de esa noche en la que masturbamos las cónicas flores púrpuras

que colgaban de la vid de la glicina, ¿o nos agrupamos para fornicar con la floribunda?

El tallo erecto creció contrario a las manecillas del reloj en una escalera ornamental de fuga de novios.

El tiempo fue completamente descorchado.

Condujimos un auto incinerándose en sentido contrario en un camino de un solo sentido.


Chocamos contra un orificio designado únicamente como rampa de salida, ¿recuerdas?


("círculo de poesía", versión david ruano gonzález y andrea muriel)

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