miércoles, 17 de agosto de 2016

Alejandro Céspedes (1958 )


En qué lugar de mí


En qué lugar de mí
se agazapaba el hombre
que me iba a mirar como a un extraño.

En dónde estaba él cuando la lluvia
caía mansamente sobre el lomo
brillante y resignado de las vacas,
y mis botas de goma perseguían
el trozo de la rama que era un barco
por el caudal de las cunetas.

En dónde cuando el cauce
que formaban las hojas
de los árboles
iba vertiendo ríos
que llenaban los huecos
de la risa.

Cuando orinaba en las cuevas
de los grillos, dónde.
Dónde cuando desnudo
volvía el rostro y las manos hacia el cielo
para sentir la lluvia
deshilachar mi túnica de barro.

En qué lugar de mí
se agazapaba un hombre
mientras en pie, la lluvia,
como una verja inútil,
transparente,
me protegía del mundo que había fuera.

Sólo al agua
le ha sido concedido el elevarse.
Abandonar la tierra.
Separarse del barro que endurece
y afirma las pisadas de los hombres.
Formar parte del cielo
y alejarse.
Huir sin dejar rastros,
sólo el agua,
alma sola, sin cuerpo,
revive sin cadáver.

Pero no tú,
no yo,
polvo con forma
amasado en el fango de los días.

Por eso estoy aquí,
en la otra parte,
fuera.
Miro los mismos ojos que tú ves,
extraños,
mientras en pie,
la lluvia,
como una verja alta,
transparente,
es aduana del tiempo,
es frontera que cierra
el paso hacia la infancia
y separa a aquel niño que me mira
de este largo cadáver que hoy se moja.


("rua das petras" blogspot)

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