domingo, 1 de mayo de 2016

Uriel Martínez (1950 )

La blanca


Mientras llegas, niña blanca,
déjame dormir hasta tarde
y a solas; llega muda; si
te es posible, con cubos de hielo
y pásalos por mis labios;
si quieres trae contigo
las tijeras del peluquero
y corta callada mi pelo
oscuro de adolescente.

Ven, puta primeriza, no te
hagas de oído sordo; trae
contigo, en la bolsa de mano,
el rouge cansado, el espejo
redondo, las pinzas de cejas
y sácame la espina que
me espina la lengua, la
vida, el costado; carga
el hisopo de enamorados y moja,
rocía varias veces este cráneo
de cal hirviente.



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