martes, 31 de mayo de 2016

Marco Antonio Ettedgui (1958/1981 )

Lloro mi muerte


A mí,
cuando vivo vivía

Lloro mi muerte
y la de todos como yo
de velas rodeado
cinco círculos de flamas
separadas unas de otras por
puñales tallados
con los que me
asesinaron
mientras pensaba horizontal
morí con una lágrima en cada ojo
y con una en el oído izquierdo
honor a los sordos
sobrevivientes humanistas presocráticos
¡Cómo hubiese amado mi retrato
en la verídica prensa del
siglo XX!
varias veces introdujeron los puñales
como en novelas de Agatha Christie
misteriosamente encontrado
oyendo en mi alcoba
al aire tocando el piano que le presté
y dos pinos con guitarras alquiladas por
mis vecinos del frente, Morela se las dio
para que tocasen en las noches  de niebla.
Música como de amor en Bar fino
en los bolsillos cargaba
raros dulces y chupetillas
con sabor a joven guinda.


("medusario, muestra de poesía latinoamericana", sel. y notas r. echavarren, j. kozer y j. sefami, ed. FCE, México, 1996)

lunes, 30 de mayo de 2016

Eugenio Montejo (1938/2008 )

Setiembre

                                      a alejandro oliveros

Mira setiembre: nada se ha perdido
con fiarnos de las hojas.
La juventud vino y se fue, los árboles no se movieron.
El hermano al morir te quemó en llanto
pero el sol continúa.
La casa fue derrumbada, no su recuerdo.
Mira setiembre con su pala al hombro
cómo arrastra hojas secas.

La vida vale más que la vida, sólo eso cuenta.
Nadie nos preguntó para nacer,
¿qué saben nuestros padres? ¿Los suyos qué supieron?
Ningún dolor les ahorró sombra y sin embargo
se mezclaron al tiempo terrestre.
Los árboles saben menos que nosotros
y aún no se vuelven.
La tierra va más sola ahora sin dioses
pero nunca blasfema.
Mira setiembre cómo te abre el bosque
y sobrepasa tu deseo.
Abre tus manos, llénalas con estas lentas hojas,
no dejes que una sola se te pierda.


("alfabeto del mundo", ed. fce, méxico, 2a. ed., 2005)

domingo, 29 de mayo de 2016

Uriel Martínez (1950 )

Otro país


enero:
con tecnología google
di con tu casa, llegaste
pasado de copas, como
reptil de piedra
febrero:
otro día te seguí
hasta la puerta de otra
casa, donde nadie
respondió tu toc toc toc
marzo:
una semana después, casi
sobrio, oprimiste el timbre
de un edificio deshabitado
y de ventanas rotas
abril:
por un momento creí
que tirarías piedras
al tercer piso, donde
vivió quien esto
expresa en otro país.

sábado, 28 de mayo de 2016

Cristian López Talavera (1985 )


Mi cuna deriva como un vendaval a ovillarse en el olvido


Padre,
¿A qué sabe la luz?
¿A qué sabe la sombra?
¿A qué el silencio de tus ojos?

Ahora que la noche ciega reposa en el manto de estrellas fugaces

¿A qué sabe el dolor de perros acogidos en la lluvia?
¿A qué tu cuerpo inmóvil en la doblez de los dioses?

Ahora que la carne se ha transformado en oruga

¿En qué cierzo deshabitado estos parajes oscuros,
valles claustrofóbicos?

¿A qué tu escafandra agusanada de melancolía?

Padre,
¿Para qué tu soledad
si tu diáfana luz desciende
sobre estos párpados bifurcándose en llantos?


("revista ping pong")

viernes, 27 de mayo de 2016

Enrique Solinas (1969 )

El doble


Ese hombre que está sentado frente a mí
es apenas un reflejo
de lo que soy.
Tiene mi voz atrapada en su garganta
-y sé que es personal -
como si alguien lo hubiera autorizado
a dejarme mudo.
Transcurren sus días en mi contemplación.
Sabe más
de lo que yo comprendo.
Ese hombre que está sentado frente a mí
sonríe, acomoda su pelo
y espera a que me duerma de una buena vez
para ocupar mi historia.

Ahora
observo que se aleja, sin mortificaciones.
Ahora:
parte como quien regresa
  de un largo sueño.
Y es tan simple,
tan vacío de significación,
tan elegante, tranquilo y eficaz,
que da gusto verlo cada vez,
regresando hacia mí,
abriendo

          las puertas de la muerte.


("al pial de la palabra")

jueves, 26 de mayo de 2016

Carmen Callejo (1990 )

Las manos de los asesinos



Mi vecino me habla de Guaros,
de tesoros incas enterrados en el bosque
para huir de las garras destructoras
de mis antepasados.
Me cuenta también
cómo hace pocos años
todo el pueblo marchó
y cómo juntos cerraron esa mina.
Mi alumna me explica el Inti Raymi,
la fiesta del sol del solsticio de invierno
y hablamos por horas del Tunche,
el Chullachaki,
de todos los espíritus que habitan
en el bosque.
("Miss Carmen, dime, ¿tú crees en ellos?")
En el pueblo del otro lado de las montañas
un anciano me cuenta cómo su lengua natal,
el awajún,
se le ha ido oxidando entre los labios
cuando se le obligó a tragar
castellano a la fuerza.
"Los awajún viven allá,"
me dice un compañero,
"al fondo de la selva,
en pequeñas cabañas.
Tienen flechas y arcos,
son parte del bosque
y es por eso que defienden como nadie
sus árboles sagrados
de las madereras."
Una amiga me cuenta
que desde que llegara el cristianismo
y forzara el matrimonio,
las mujeres viven tan miserablemente
que los suicidios se han convertido en norma.
Anochece en la selva
y al cielo nublado de los andes
lo iluminan las llamas
de esa memoria histórica
que mantiene con vida
al bosque que matamos.
Yo palpo en la oscuridad mi cuerpo abierto,
colonizado y forzado tantas veces
por manos europeas.
Y quiero renacer en este sur del mundo,
ser latina de sangre y de memoria,
o hacerme polvo y ser parte del camino
sólo un trozo de tierra
al sur del Abya Yala.
Pero cargo en mi piel la sangre
de mis antepasados.
Es tarde y mi vecino ya está volviendo a casa.
Yo me quedo sola, sentada frente al bosque.
Y miro a contraluz mis manos. Blancas.

Del color de las manos de los asesinos.


("emma gunst")

miércoles, 25 de mayo de 2016

Raúl Henao (1944 )

El olvido


Cerca al desposeído al desamparado
El olvido pasea sus muertos
Insepultos entre la niebla
Cruza el sordo la calle
A brincos la sangre le hace señas
En el espejo de la mañana.
Y no hay un árbol a la redonda
Donde poner un nido de pájaros
Una sola nube donde acampar al sol.

El olvido pasea sus muertos insepultos
Cerca al desposeído al desamparado.
El sordo cruza la calle.
Entre la niebla acampan los pájaros
Porque no hay un sol donde poner una nube
Un árbol donde borrar
La sangre a cántaros de la madrugada.


("ala de cuervo.blogspot")

martes, 24 de mayo de 2016

José María Cumbreño (1972 )

El timbre


Sé que me dijiste que no pensabas volver. Que te marchabas
          definitivamente.
Que, según tú, era lo mejor para los dos.
Lo sé.
A pesar de todo, no quise que me devolvieras las llaves.
Porque aunque no me hayas llamado ni una vez.
Ni una sola.
Ni cojas el teléfono cuando yo lo hago.
Todas las tardes, al regresar del trabajo, antes de abrir la
          puerta pulso el timbre.
Y espero.


Por si acaso.


("emma gunst")

lunes, 23 de mayo de 2016

Linda Pastan (1932 )

Lo que queremos


Lo que queremos
nunca es sencillo.
Nos movemos entre las cosas
que pensamos que necesitábamos:
un rostro, una habitación, un libro abierto
y esas cosas tienen nuestro nombre...
ahora, nos necesitan.
Pero lo que necesitamos se aparece
en sueños, lleva disfraces.
Descendemos,
tendemos los brazos
y por la mañana
nos duelen.
No recordamos el sueño,
pero el sueño se acuerda de nosotros.
Está ahí todo el día
igual que un animal está ahí
debajo de la mesa,
igual que las estrellas están ahí

aun cuando el sol brilla


("otra iglesia es imposible", versión jonio gonzález)

domingo, 22 de mayo de 2016

Philip Larkin (1922/1985 )

Alambradas


Las praderas más amplias tienen cercas eléctricas,
pues aunque las reses viejas saben que no se han de descarriar
los novillos jóvenes husmean siempre agua más pura
no aquí, sino en cualquier parte. Más allá de las alambradas.

Les lleva a chocar contra las alambradas
cuya violencia los desgarra sin mesura.
Ese día el novillo joven en res vieja se ha de transformar,

límites eléctricos a sus más amplias miras.


("escomberoides", s/c al traductor)

sábado, 21 de mayo de 2016

Juana de Ibarbourou (1892/1979 )

Las olas


Si todas las gaviotas de esta orilla
Quisieran unir sus alas,
Y formar el avión o la barca
Que pudiesen llevarme hasta otras playas . . .

Bajo la noche enigmática y espesa
Viajaríamos rasando las aguas.
Con un grito de triunfo y de arribo
Mis gaviotas saludarían el alba.

De pie sobre la tierra desconocida
Yo tendería al nuevo sol las manos
Como si fueran dos alas recién nacidas.
¡Dos alas con las que habría de ascender

Hasta una nueva vida!


("emma gunst")

viernes, 20 de mayo de 2016

Luna Miguel (1990 )

Mala sangre


I

La felicidad no puede ser experimentada ni por
los vivos ni por los muertos. Eso me dijeron los
que dibujaban tus ojos en un pañuelo blanco.
Los que me tentaban: si otra persona, si una
sola persona recuperara antes que tú este pa-
ñuelo, los ojos de tu amado desaparecerían para
siempre. Los ojos. Desaparecería para siempre.
Tu amante. Los ojos de tu amante/amado como
una gallinita ciega. Ven. Date prisa. Tómalos la
primera. Los otros niños corren más que tú. Tó-
malos antes que ellos. Nunca ganaste al juego
del pañuelo, pero aguanta. Aguanta esos ojos
estériles. Aguántalos sangrantes en tus manos,
en tus globos oculares, los ojos sobre los ojos,
y más ojos sobre más ojos. Introdúcelos en tu
organismo. Pez de tres ojos. Pez radioactivo de
dibujos animados. Toma los ojos de tu amado.
¿Cuántos ojos hacen falta para ver el mundo?
¿Cuántos iris, para creer en el amor? La felicidad
es ciega, dicen. Nadie la ha visto. A todos
nos mienten sobre su esencia. Que si mariposas
en el estómago. Que si cucarachas en el pecho.
Que si larvas en las varices. El terror también
es ciego. El amor y las cosquillas. Nunca me
gustaron demasiado las cosquillas. De pequeña
mi padre me tomaba de las caderas y me hacía
cosquillas. Presionaba tan fuerte mi carne que
yo solo podía llorar. Debía llorar. Cuando la risa
de la cosquilla se convierte en dolor. La infancia

era dolor. La infancia era pesadilla. A veces mi
padre me leía cuentos de Cortázar y yo solo
temía por mi vida. Personajes extraños y apocalípticos
rondaban mi cabeza por las noches.
Los cronopios como monstruos. La infancia
era cronopio. Las historias de Cortázar como
el peor cuento de terror que se le puede leer a
un niño. ¿Acabaré desdichada? Pensé. ¿Será mi
futuro el de un cuento de Cortázar? ¿Respiraré
bajo la tela gruesa de este jersey naranja? ¿Me
encontraré conmigo misma de frente, en mi
sofá, leyendo mi propia muerte en un papel?
Me dijeron: toma los ojos de tu amado. ¿Y yo?
¿También acabaré ciega?
Decía,

¿desdichada?


("poetas del fin del mundo")

jueves, 19 de mayo de 2016

Inmaculada Pelegrín (1969 )

Extraños que os cruzáis...


Extraños que os cruzáis conmigo por la calle,
que rozáis vuestro anónimo
hombro contra el mío,
o bebéis, distraídos, un café
a media tarde, en medio
de una plaza con flores.

Confieso que os espío.

Piernas, dedos, escotes, rostros, pechos,
espaldas, ojos, frentes y cinturas.

Tantas formas de estar y de moverse.

El gesto de extender la mano abierta,
un bostezo o el pie
que, impaciente, repica contra el piso,
el codo que apuntala
la inopia del mentón,
la oreja que sujeta detrás de sí el cabello,
la pierna que se cruza y se abanica.

Sin nada que saber de vuestra historia,
más allá de la piel que me mostráis,
envidio, insanamente, vuestros pasos,
pues parecen llevaros a algún sitio
y diría que vais
lo mismo de feliz que otro cualquiera.

Desde el cristal oscuro de mis gafas

siempre he querido ser como vosotros.


("life vest under your seat")

miércoles, 18 de mayo de 2016

Edgar Lee Masters (1868/1950 )

Mrs. Benjamin Pantier


Sé que decían que enlacé su alma
con un lazo que lo fue desangrando hasta la muerte.
y que todos los hombres lo querían
y que muchas mujeres le tuvieron compasión.
Pero suponte que eres realmente una dama,
y que tienes gustos delicados
y detestas el olor del whisky y la cebolla.
y que la “Oda” de Wordsworth fluye en tus oídos
mientras él va repitiendo, de la mañana a la noche,
partes como esa cosa ordinaria:
“¿Oh, por qué será orgulloso el espíritu del hombre?”
Y luego, suponte:
eres una mujer con una buena dote
y el único hombre con quien la ley y la moral
te permiten tener relaciones conyugales
es justamente aquel que te repugna
cada vez que piensas en eso — y piensas en eso
cada vez que lo ves.
Por eso lo eché de casa
a vivir con su perro en un cuarto sombrío

detrás de su oficina.


("caína bella", versión gerardo gambolini)

martes, 17 de mayo de 2016

José Emilio Pacheco (1939/1914 )

La diosa blanca



Porque sabe cuánto la quiero y cómo hablo de ella en
              su ausencia,
la nieve vino a despedirme.
Pintó de Brueghel los árboles.
Hizo dibujo de Hosukai el campo sombrío.

Imposible dar gusto a todos.
La nieve que para mí es la diosa, la novia,
Astarté, Diana, la eterna muchacha,
para otros es la enemiga, la bruja, la condenable a la hoguera.
Estorba sus labores y sus ganancias.
La odian por verla tanto y haber crecido con ella.
La relacionan con el sudario y la muerte.

A mis ojos en cambio es la joven vida, la Diosa Blanca
que abre los brazos y nos envuelve por un segundo y se marcha.
Le digo adiós, hasta luego, espero volver a verte algún día.

Adiós, espuma del aire, isla que dura un instante.


("escomberoides")

lunes, 16 de mayo de 2016

Salvador Novo (1904/1974 )


Soneto


¿Cómo hablarás, Ernesto, de humorismo:
cómo de bromas, leves o pesadas;
cómo de risas ni de carcajadas,
sin hablar, como es justo, de ti mismo?

Prueba tú viviente del darvinismo,
tú demuestras que el hombre en sus pasadas
épocas mono fue, y a las andadas
suele volver- simiesco mimetismo.

Si esta noche te aplauden por tu rango
(que pueden aplaudirte, te lo abono),
no equivoques el rabo por el mango.

                                                                No aplaudirán tu gracia ni tu encono:
                                                                sino el hecho de ver hablar a un chango,
                                                                vestido un simio, rebuznar a un mono.


("las décadas del chango garcía cabral", editorial domés, méxico, 1979, ilustración 'revista de revistas')

domingo, 15 de mayo de 2016

Uriel Martínez (1950 )

aquel jueves...


aquel jueves abrí los ojos
con una certeza: todo está
por hacerse: la cama, el café,
la noche.

aquella noche cerré los párpados
con una certeza: no amaneceré
en otra ciudad, en otro paisaje,
en otro cuerpo.

aquel día lluvioso me asomé
al balcón del moribundo
con la seguridad: la sed
no acaba en junio.

aquella mañana soleada,
al correr las hojas de puertas
y ventanas, tuve una
epifanía: el olvido.

aquella madrugada, al recordarte,
tuve la certeza del gas, el sosiego,
el veneno, la soga;

y recobré la calma.

sábado, 14 de mayo de 2016

Eduardo Chirinos (1960/2016 )


Derrota del otoño


Aquí no es bienvenido el otoño.
Nadie lo espera
a la orilla de ningún río melancólico
que esconda en su cauce los secretos del mundo.
El otoño reina en otras latitudes.
Allá lejos, donde los ciclos se cumplen, allá lejos
donde envejecen y renuevan las metáforas.
(El sol se hunde en un verdoso charco
donde flota, solitaria, una hoja de laurel).
Pero esta tarde no ha llovido. Las hojas
se aferran a sus ramas,
heroicamente luchan contra el viento
y en la noche celebran la derrota del otoño.
No saben que las hojas que caen son las escritas
y el árbol un seco y callado poema sin estrías.


("otras criaturas poéticas")

viernes, 13 de mayo de 2016

Nikiforos Vretakos (1911/1991 )


Éxodo



Todo termina alguna vez,
Turbios ríos y noches. Basta que puedas
Salvar al fin tu alma,
Como la madre salva al hijo
Atravesando un mar o un incendio.


("otras criaturas poéticas", trad. horacio castillo)

jueves, 12 de mayo de 2016

Circe Maia (1932 )


El medio transparente



Lo mejor sería no pensar demasiado
en ellas, las palabras. Ellas vienen
así o de otro modo y no es tan importante.

Vidrios, ventanas son y habría que limpiarlas
con cuidado, por eso. No pintarlas
-¿qué verías detrás?- y no adornarlas.

Por mirar el adorno en la ventana
no miraste hacia afuera.
El más breve vistazo
hubiera sido al menos suficiente
para mirar la luz del otro lado.

Sí, esa luz de afuera
sobre un rostro que pasa.


("otras criaturas poéticas")

miércoles, 11 de mayo de 2016

José Watanabe (1945/2007 )

La jovencita



El algarrobo se inclina como una nube verde
sobre la única bodega del pueblo.
Detrás del mostrador humilde
una grácil jovencita lleva nuestra mirada
a un tiempo sin malicia.

Tiene el cabello recortado
como un muchachito travieso. El próximo año
tendrá la cabellera larga. El cuerpo
sobrecoge de tan puntual y prolijo: cumplirá
con el crecimiento de cada uno de sus cabellos
y hará sonar una música
menos inocente.

Mientras tanto, ella guarda sus negros mechones
en un frasco de vidrio
junto a los caramelos y gomas de menta.
Eso es siniestro, pequeña.
Tú, tan vivaz, hija
del solcito que venimos a buscar,
no deberías guardar nada muerto. No es justo
para los que ahora te miramos

como agüita de yerba para el desasosiego.


("otras criatura poéticas")

martes, 10 de mayo de 2016

Alberto Cisnero (1975 )

Robé un auto para trasladarme a soledades vivientes


III

un erudito encanecido que acabará sepultado por volúmenes
y fichas mira las últimas poblaciones, el precario género de vida,
un acento diacrítico, en el mismo rincón, esperando que termines
lo tuyo, sobre esto sabemos muy poco. avanzamos juntos.
ya sobrevivimos a demasiadas cosas. empezó sin que nos
percatáramos. tampoco sabemos cuándo dará su fin.
leer y estudiar durante equis años de conformidad con un plan,
con blandicia de égloga, por usar localismos arcaicos,
lo que figura en un mapa y relata su pasado. murmuramos
un nombre, un mensaje después del tono.


("otra iglesia es imposible")

lunes, 9 de mayo de 2016

Raúl Gómez Jattin (1945/1997 )

Gracias señor


Gracias señor
por hacerme débil
loco
infantil
Gracias por estas cárceles
que me liberan
Por el dolor que conmigo empezó
y no cesa
Gracias por toda mi fragilidad tan flexible
Como tu arco
Señor Amor


("otras criaturas poéticas")

domingo, 8 de mayo de 2016

Macky Corbalán (1963/2014 )

Olfateo


Olfateo hondamente el aire, busco
los datos que permiten al pájaro
la vida. Dirección, sentido, peligro,
alimento, todo uno
en las especias del aire.
Pesada y sin plumas, voy en desventaja,
no crean que no lo sé. Pero, también
empecinada, sé de lo que se trata la vida,
y voy por ello.


("otras criaturas poéticas")

sábado, 7 de mayo de 2016

Camila Charry Noriega (1979 )


Las vísceras del ave...


Las vísceras del ave
aun palpitan sobre la liza piedra
en ráfaga se desprenden de los árboles
millones de polluelos que giran en círculo
y chillan agudos sobre el altar.
Es el momento del ocaso y el cielo arroja rojas
señales de aprobación; son las nubes
lívidas anuncian la misma lluvia de siempre
ruedan pequeñas gotas de sangre desde el corazón del sacrificio
y la hierba se abre silenciosa y la tierra negra se cuartea;
emergen vigorosas        brillantes flores
y tiemblan en la pupila de todas las aves que continúan
sobre el cadáver su procesión.
Llueve, todo se disipa
como en un sueño las vísceras del ave expuesta
se diluyen y entre gotas
el plumaje de las que continúan su aleteo
se confunde con la marcha de hojas secas
que se ahogan del otro lado de los párpados.


("aurora boreal")

viernes, 6 de mayo de 2016

José Watanabe (1945/2007 )


Responso ante el cadáver de mi madre



A este cadáver le falta alegría.
Qué culpa tan inmensa
cuando a un cadáver le falta alegría.
Uno quiere traerle algo radiante o gustoso (yo recuerdo
su felicidad de anciana comiendo un bife tierno),
pero Dora aún no regresa del mercado.



A este cadáver le falta alegría,
¿alguna alegría aún puede entrar en su alma
que está tendida sobre sus órganos de polvo?

Qué inútiles somos
ante un cadáver que se va tan desolado.
Ya no podemos enmendar nada. ¿Alguien guarda todavía
esas diminutas manzanas de pobre
que ella confitaba y en sus manos obsequiosas
parecían venidas de un árbol espléndido?


Ya se está yendo con su anillo de viuda.
Ya se está yendo, y no le prometas nada:
le provocarás una frase sarcástica
y lapidaria que, como siempre, te dejará hecho un idiota.

Ya se está yendo com su costumbre de ir bailando
por el camino
para mecer al hijo que llevaba a la espalda.

Once hijos, Señora Coneja, y ninguno sabe qué diablos hacer
para que su cadáver tenga alegría.


("otras criaturas poéticas")

jueves, 5 de mayo de 2016

Constantino Cavafis (1863/1933 )

El olvido


Encerradas en un invernadero,
bajo el cristal, las flores olvidan
que la luz del sol existe

y cómo temblaban bajo el rocío.


("escomberoides", sin cr. al traductor)

miércoles, 4 de mayo de 2016

Óscar Hahn (1938 )

¿Por qué escribe usted?



Porque el fantasma porque ayer porque hoy:
porque mañana porque sí porque no
Porque el principio porque la bestia porque el fin:
porque la bomba porque el medio porque el jardín
Porque góngora porque la tierra porque el sol:
porque san juan porque la luna porque rimbaud
Porque el claro porque la sangre porque el papel:
porque la carne porque la tinta porque la piel
la noche porque me odio porque la luz:
porque el infierno porque el cielo porque tú
Porque casi porque nada porque la sed
porque el amor porque el grito porque no sé
Porque la muerte porque apenas porque más

porque algún día porque todos porque quizás.


("life vest under your seat")

martes, 3 de mayo de 2016

Louise Glück (1943 )


Semejanza final



La  última vez  que vi a mi padre  ambos hicimos lo mismo.
El estaba parado en la puerta de su habitación,
esperando que yo acabase de hablar por teléfono.
Que él no estuviera pendiente a su reloj
era una señal de que quería conversar.

Conversar para nosotros siempre significó lo mismo.
El decía algunas palabras, yo decía unas de vuelta.
Y en eso consistía.

Casi terminaba agosto, hacía mucho calor, mucha humedad.
Al lado los trabajadores arrojaban gravilla fresca  en la marquesina.

Mi padre y yo evitábamos estar solos;
No lográbamos conectarnos, hablar por hablar.
Era como si no existieran
otras posibilidades.
Así que esta era especial: cuando un hombre se esta muriendo,
hay de que hablar.  

Debe haber sido temprano en la mañana. De un lado a otro de la calle
los aspersores empezaron a funcionar. El camión del jardinero
apareció al final de la cuadra
hasta que se detuvo para estacionarse.

Mi padre quería contarme cómo era eso de morirse.
Dijo que no estaba sufriendo.
Dijo que se había quedado esperando el dolor, aguardando, pero nunca vino.
Lo único que sentía era una especie de debilidad.
Le dije lo mucho que me alegraba, que me parecía que tenía suerte.
Algunos de los maridos se subían a sus carros para ir al trabajo.
No gente que conociéramos. Nuevas familias,
familias con niños pequeños.
Las amas de casa se paraban en la marquesina,  gritando o haciendo ademanes.

Nos dijimos adiós como acostumbrábamos,
Sin abrazarnos, nada dramático.
Cuando el taxi vino, mis padres lo observaron desde la entrada,
Agarrados de las manos, mi mamá tirando besos como suele hacer,
ya que le molesta cuando una mano no se  está usando.
Pero por primera vez, mi padre no sólo se quedó parado ahí.
Esta vez saludó.

Eso mismo hice yo en la puerta del taxi.
Como él, saludé para esconder el temblor de mi mano.


("revista ping pong", trad. frank báez)

lunes, 2 de mayo de 2016

Marcelo Guajardo (1977 )

Poema


1
Sobre esta playa construiré una ciudad
un fuerte para mis adversarios
un laberinto para mi prole
Entierro la sangre en la arena
he fundado la locura
ahora
que venga el mar si puede
y me arrastre
lejos de estas construcciones
estoy pegado a estos ladrillos
a este miedo
a esta ira
ya nadie puede comer de mi carne
si he de morir será en una cruz

viejo y solo en medio de la playa.


("revista ping pong")

domingo, 1 de mayo de 2016

Uriel Martínez (1950 )

La blanca


Mientras llegas, niña blanca,
déjame dormir hasta tarde
y a solas; llega muda; si
te es posible, con cubos de hielo
y pásalos por mis labios;
si quieres trae contigo
las tijeras del peluquero
y corta callada mi pelo
oscuro de adolescente.

Ven, puta primeriza, no te
hagas de oído sordo; trae
contigo, en la bolsa de mano,
el rouge cansado, el espejo
redondo, las pinzas de cejas
y sácame la espina que
me espina la lengua, la
vida, el costado; carga
el hisopo de enamorados y moja,
rocía varias veces este cráneo
de cal hirviente.