jueves, 14 de abril de 2016

Rigoberto Paredes (1948/2015 )

Post mortem


No aplacaré con lágrimas

lo que arde en la punta de mi lengua.

De más está llorar

por quien vivió en la holganza,

dando palos a cambio de abrazos y de querencia.

Ahora, en esta hora de la verdad,

en que tus pompas

se estrenan en lo duro y pelado de la tierra,

todo cuanto luciste, ufano y altanero,

pesa más sobre ti

como una losa a imagen y medida de tus restos.

¿Qué otra suerte esperaba

quien en vida olvidó, a su debido tiempo,

que también el poder y sus deidades

pasto son de gusanos, hálito de la nada?

Un áspero hierbajo se abre paso por dentro,

te hiende la cabeza, el pecho, los muñones:

es el estrago tenaz de la venganza,

su lenta mordedura, la soga del rencor,

únicas prendas


que ostenta la oquedad de tu memoria.


("torre trunca.blogspot")

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