viernes, 1 de abril de 2016

Paula Meehan (1955 )



El entierro de un niño



Tu ataúd parecía irreal,
decorado como un pastel de boda.

Elegí tus ropas para el entierro con cuidado,
tu camisa a rayas favorita,

tus pantalones de algodón azules.
Olían a humo amaderado, a Octubre,

tu propio olor allí, también.
Elegí un suéter de lana hilada a mano,

abrigado y lanudo para vos. Hace
tanto frío abajo, en la oscuridad.

Ninguna luz puede alcanzarte y enseñarte
los senderos de las aves salvajes

los nombres de las flores,
los peces, las criaturas.

Ignorante debes mantenerte
del sol y de su trabajo,

mi cordero, mi ternero, mi aguilucho,
mi cachorro, mi pequeño, mi polluelo,

mi bebé, mi potrillo. Desovillaría
el tiempo, te pondría

dentro de mi útero, tu guarida amniótica,
y te llevaría más atrás

a través de los nueve meses lunares
hasta el momento justo de la separación de la simiente

en que elegiste hacerte carne,
palabra dentro mío.

Cancelaría la celebración de amor
la noche ardiente en que fuiste concebido.

Viajaría sola
a un lugar tranquilo y musgoso,

te derramarías de mí hacia la tierra
gota a gota brillante y roja.


("ogham", versión marina kohon)

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