jueves, 31 de marzo de 2016

Fernando Valverde (1980 )


 El daño



 Lo supimos después,

sin tiempo para nada.



Porque tal vez la vida nos dio todo al principio

y seguimos buscando

un camino que lleve a ese lugar,

un puñado de polvo

que guarde el equilibrio suficiente

para no convertirse

en aire o en montaña.



Porque tal vez la vida no nos perteneció

y se fue consumiendo

como todas las cosas que hemos creído nuestras

y son parte del daño

que dibuja las líneas de la historia

derribando ciudades con sus muros.



Y de haberlo sabido

habríamos juntado nuestras manos

o mirado a otra parte.



Y de haberlo sabido,

habríamos mordido nuestros labios

sangrando en el amor

para dejar visibles las heridas,

o habríamos rezado,

o renunciado a todo para quedarnos quietos

y no cruzar los días que agonizan.



Es todo tan inmenso que no cabe en el llanto

y el dolor nos observa desde fuera.



Lo supimos después,

no hay nostalgia más grande que aquella del futuro.



("círculo de poesía")


Postal de invierno

Está sola en el mundo y es febrero,
le duelen los pulgares,
se toca la nariz para medir el frío.

Puede ver su reflejo sobre el lago,
los peces melancólicos son ya lunas de octubre
que dibujan sus pasos sobre el hielo.

Allí están los poemas,
en el fondo del lago

justo un paso detrás de la palabra nunca.


("life vest under your seat")

miércoles, 30 de marzo de 2016

Luciana Reif (1990 )

Amén


En Cali
conocí a una mujer
que tenía la habilidad de rezar
con una sola mano.

Para sentirse más cerca de
            dios
le bastaba con hundir sus dedos
bien profundo debajo de su falda

Rezaba de día
rezaba de noche
en el nombre del padre
del hijo y del espíritu santo.

Amén


("círculo de poesía")

martes, 29 de marzo de 2016

Nuno Júdice (1949 )

Exégesis

Abro la puerta del poema, atravieso
el corredor del verso y llego al atrio de la estrofa.
Busco, entre rimas y ritmos, una imagen – la única
que ilumina el sentido exacto de cada palabra,
y despoja de símbolos y metáforas a lo que leo. Poco
a poco, las sílabas resbalan por la superficie de la voz,
revelando el vidrio transparente
de las emociones. Lo empujo, como si fuera
una ventana, y el aire frío de la vida penetra
en el significado, haciéndome respirar
como cuando amanece, y todo se ve
nuevo y brillante, con la pureza luminosa
del cielo. En lo alto, donde debía estar la luna,
aparece tu rostro, y ya no necesito otras
imágenes, ahora que el poema te encontró.


("periódico de poesía", trad. blanca luz pulido)

lunes, 28 de marzo de 2016

María Moreno (1947 )


Sobreviviente 



Ya fue bastante amarte,
reposar un sin fin en tu regazo
–cuarenta años para un minuto
no deja de ser un trato justo–,
tu mano en la noche del hospital también
aunque no pudieras escuchar el murmullo
oculto bajo el rebozo de la mascarilla:
"He atrapado el secreto, querida,
la muerte no nos dice nada."

Si la velocidad es subjetiva el viaje de la camilla hacia el quirófano
llega a alcanzar la velocidad de la luz. Carreteros corren para atrás. Pasan postes: ningún movie del ahogado,
ni siquiera el prestigio de una esquirla en /la pierna,
sólo recuerdos donde arden las /poblaciones
y veo el palo del barco hundido.
(Tengo miedo de decir la verdad bajo anestesia)

Mi madre me ofrece a la distancia
algo que me importa mucho pero luego vuelve el rostro y dice que no puede /dármelo.

Siete velos de valium me acercan tu cara /de reproche
pues has podido leer en los pliegues de /mis párpados
la tentación tenaz de soltarme y /someterme.

Si hubiera Dios agradecería
que nuevamente me rapte una imagen
(tus lágrimas cayendo sobre loza jaspeada,
hojas entre las hojas de los libros,
ensalada de flores).
Y que una voz eche su raíz en mí
sin ninguna amenaza de olvido
(en español la palabra anhelo ).

Espero en la antesala del Touro
reconocer a lo lejos los faros de tu auto
–voy a aterrizar ilesa entre nuestras sábanas–,
la reconciliación y los plisados rosa
y el barrido de tus manos sobre la seda.


("otra iglesia es imposible")

domingo, 27 de marzo de 2016

Sebastián Salazar Bondy (1924/1965 )

Patio interior



                                                       A Luis Loayza



Viejas, tenaces maderas

que vieron a tantas familias despedirse,

volverse polvo y llovizna,

retornar a las dunas como otra ondulación,

os debo algo,

dinero, melancolía, poemas,

os debo cierta ceniza plateada y claustral.



Columnas fermentadas que persisten

soportando la sala, la alcoba, la despensa,

la cocina donde humeó algún sabor frugal,

os debo riquezas sin ira,

grandes palideces pensativas.



Patio interior,

cuervo de ociosas neblinas

entre cuyas largas plumas los amantes

se deslíen como una inscripción de pañuelo

os debo ahora mismo mi fosforescente vicio,

y os habito,

os corrijo,


os firmo con mi rápido nombre de cuchillo.


("vallejo &  co.")

sábado, 26 de marzo de 2016

C. K. Williams (1936/2015 )

Hielo


Esa cosa tan sorprendente que ocurre cuando clavas un punzón en un
                           bloque de hielo:
el modo en que su segmentada perfección se agrieta en relucientes fa-
                           llas, fracturas, facetas;
deltas argentíferos, deslumbrantes, que en un instante fugaz, imposible
                           de captar, complican el cosmos de sus entrañas.
Irradian entonces con espinas y púas lengüetas agresivas de luz rutilante,          
                           un tesoro de luz acumulada,
cuando lo clavas otra vez se parte en segmentos casi iguales, ambas
                            caras granulosas, consumidas, insípidas.

Una fábrica de hielo era un lugar bajo y oscuro, de madera sin pintar,
siempre húmedo y siniestro con el hielo derritiéndose.
Había aserrín y un casi dulce, incitante olor a aserrín, el cual, debido
                             al frío, parecía perforar el cerebro.
Avanzabas por el porche de techo bajo, alguien se te aparecía
con unas grandes tenazas y con los movimientos precisos, sosegados
                            del domador, sacaba un bloque de hielo de la hilera.

Coge de nuevo el punzón, dale con fuerza, cuando el bloque se parta
                            dale de nuevo, una vez más;
mira cómo se deshace en fragmentos más pequeños, fisuras cristalinas.
Si no rompe con la punción, intenta una metáfora, como el mar helado
                            interior de Kafka:
toma en tus brazos ese pastel de hielo, inventa un símil para su pesada
                            inactividad,
cuenta cómo te asusta al mojarte fríamente el pecho con tanta rapidez
                            que terminas tirándolo.

Imagina cómo incluso si se despedazara y comenzara a licuarse
aún cabría la esperanza de que si reúnes con rapidez esas resbaladizas,
                           perversamente caprichosas astillas,
logres que se congele de nuevo, restituirías su masa, perdida algo
                           de su preciosa brillantez,
justo ese tenue brillo del agua estancada en el piso áspero y  granuloso,
justo el breve sorbo, dulce, cálido como la sangre, que se evapora en

                            la lengua.


("periodico de poesía", trad. jaime priede)

viernes, 25 de marzo de 2016

Gonzalo Millán (1947/2006 )

La ciudad 

(fragmento)


A mi padre, a los que permanecen.
A Sol, a los que están conmigo.

1.

Amanece.
Se abre el poema.
Las aves abren las alas.
Las aves abren el pico.
Cantan los gallos.
Se abren las flores.
Se abren los ojos.
Los oidos se abren.
La ciudad despierta.
La ciudad se levanta.
Se abren llaves.
El agua corre.
Se abren navajas tijeras.
Corren pestillos cortinas.
Se abren puertas cartas.
Se abren diarios.
La herida se abre.

Sobre las aguas se levanta niebla.
Elevados edificios se levantan.
Las grúas levantan cosas de peso.
El cabrestante levanta el ancla.

Corren automóviles por las calles.
Los autobuses abarrotados corren.
Los autobuses se detienen.
Abren las tiendas de abarrotes.
Abren los grandes almacenes.
Corren los trenes.
Corre la pluma.
Corre rápida la escritura.

Los bancos abren sus cajas de caudales.
Los clientes sacan depositan dinero.
El cieno forma depósitos.
El cieno se deposita en aguas estancadas.

Varios puentes cruzan el río.
Los trenes cruzan el puente.
El tren corre por los rieles.
El puente es de hierro.
Corre el tiempo.
Corre el viento.
Traquetean los trenes.

De las chimeneas sale humo.
Corren las aguas del río.
Corre agua sucia por las cloacas.
Las cloacas desembocan en el río.
Las gallinas cloquean.
Cloc cloc hacen las gallinas.
De la cloaca sale un huevo.

El río es hondo.
El río es ancho.
Los ríos tienen afluentes.
Los afluentes tienen cascadas.
Los afluentes desembocan en el río.
Las avenidas son anchas.
La calle desemboca en la avenida.
El río desemboca en el mar.

El mar es amplio.


("letras.ls5.com)

jueves, 24 de marzo de 2016

Janet Frame (1924/2004 )

Número equivocado


No es buen momento para llamarme.
Estoy limpiando la ceniza
de dos chimeneas,
me deshago de los viejos cuerpos de las ascuas
con restos en mis cabellos y ojos
que me arden y
llamas que recién sangran donde golpeé las brasas
con la idea de sólo reavivar
un lecho mortuorio
como prometí, ajustando mis palabras
al frágil susurro del fuego,
debo ser
cruel (¡seguro que lo han oído!) para ser amable.
Pero estoy cansada y no es
buen momento
para telefonear y preguntarme con extraña voz
¿Bueno? ¿Llamo a la carnicería
Mornington?


("huesos de jilguero", ed. uv-xalapa, ver. méx., 2015, traducción julia constantino)

miércoles, 23 de marzo de 2016

Thelma Nava (1932 )

La orfandad del sueño


                    II

Todos los días te sacrifico un cordero de oro
surgido de los pies de hambrienta muchedumbre,
nacido del silencio de todos los caminos,
para dar libertad al ángel
de los santos misterios –guardián
de los enamorados que llegan a sus plantas
con la verdad en los ojos–.
Y tropiezo de pronto con un escudo de cobre,
al frente de la puerta iluminada.

Un muro de salamandras me protege
y te me pierdes repentinamente.
Te alejas como un barco en la neblina
y es preciso pagar un rescate de jazmines

para poder besarte en la garganta.


("material de lectura",unam)

martes, 22 de marzo de 2016

Hugo Mujica (1942 )

Hace apenas días



Hace apenas días murió mi padre,
hace apenas tanto.

Cayó sin peso,
como los párpados al llegar
la noche o una hoja
cuando el viento no arranca, acuna.

Hoy no es como otras lluvias
hoy llueve por vez primera
sobre el mármol de su tumba.

Bajo cada lluvia
podría ser yo quien yace, ahora lo sé,

ahora que he muerto en otro.


("rua das petras")

lunes, 21 de marzo de 2016

Juan Rodolfo Wilcock (1919/1978 )

Me rindo, soy tuyo... 


Me rindo, soy tuyo, puedes valuarme
y venderme en el mercado en un canasto,
si quieres, de todas formas de la cesta
volveré a ti como un perrito
a hacerme vender de nuevo, pintado
a rayas o a cuadros, una cosa es segura,
este perro no cambia más de amo.
¿Cómo es que yo que gozaba poseyendo
gozo ahora siendo poseído?
¡Patas arriba, perro, panza al aire
cola movida en tu paraíso!
¡Tu divinidad ha dicho tu nombre
y su voz te ha alcanzado la médula!
Ladra, corre, baila: ¡que victoria
total esta rendición incondicional!



("el muchacho de los helados"), trad. guillermo piro)

domingo, 20 de marzo de 2016

Uriel Martínez (1950 )

El humo


qué es aquello que gotea
como cristales dolorosos
cada noche, cada madrugada

qué es aquello que horada
lento, profundo como termita
sobre madera, en silencio

qué es aquello que perfora
huesos, ojos, oídos en un
crescendo como agobio

qué es aquello que pudre
dientes, lengua, pies
como incendio riguroso:

es el humo que desesperado
busca el tiro de salida,
el oxígeno urgido;

es la puerta, son las ventanas,
son los dedos, es la superficie,
son las caras del mismo cuerpo.

sábado, 19 de marzo de 2016

Inger Christensen (1935/2009 )

Lo efímero

 La piedra en la playa se evapora.
 El lago perece bajo el sol.
 Los esqueletos de los animales
 están ocultos bajo las arenas eternas del desierto.
 Las cosas caminan,
 mueren una en la otra,
 navegan como pensamientos
 en el alma del espacio.
 Caravanas de arena viva.

 ¿Es esto una amenaza?
 ¿Dónde está mi corazón?
 Prisionero en la piedra.
 Escondido en un lago.
 Latiendo profundamente
 en un camello jorobado,
 que yace en la arena
 gimiendo y va a morir.

 Lys, 1962


("otra iglesia es imposible", trad. francisco uriz)

viernes, 18 de marzo de 2016

José Luís Peixoto (1974 )

Este libro


Este libro. Pasa un dedo por la página, siente el papel
como si sintieras la piel de mi cuerpo, mi rostro.

Este libro tiene palabras. Olvida las palabras por
momentos. Lo que tenemos que decir no puede decirse.

Siente el peso de este libro. El peso de mi mano sobre
la tuya. Nos damos la mano cuando sujetas este libro.

No me preguntes quién soy. no me preguntes nada.
Yo no sé responder a todas las preguntas del mundo.

Pon los labios sobre la página. pon los labios sobre
el papel. Despacio, muy despacio, vamos a besarnos.



("arquitrave.com", no.44, traducción de pedro josé vizoso)

jueves, 17 de marzo de 2016

Juan Bonilla (1966 )

Cordura de Dios que quitas el pecado del mundo



Padre nuestro que estás en paradero
desconocido, líbranos de ti.

No nos llenes el tiempo con tu ausencia.

Tú utilizaste el fuego del infierno
para encender el sol de nuestra infancia.

No nos des certidumbre de tus ojos
después de que los nuestros ya no puedan
mirar la rosa negra de la vida.

Oh cordura de Dios que catas
el pecado del mundo,
dispendia tu piedad con los cobardes,
los que te encuentran en cualquier fenómeno
de meteorología, los que imponen
tu Nombre en leyes y oraciones.

Confórmate con ser un huésped
de nuestra infancia rota en mil pedazos.

Vacíanos de Ti,
regresa a tus orígenes
a aquella imensa noche de tormenta

en la que el miedo de unos monos te inventara.


("apología de la luz")

miércoles, 16 de marzo de 2016

Carilda Oliver Labra (1924 )

Canto desbordado


Voy junto a mis huesos:
es un modo muy triste de andar en compañía…

La tierra esta húmeda de mí.
Vivo de oscuridad, como la estrella,
queriendo ser la misma que no soy…

Me acuerdo de cosas que a nadie le interesan,
de raíles que no sirven ya para los trenes,
de huérfanos con cloroformo,
de casas que nunca han tenido enredaderas.

Es un modo muy triste…
Sí, sobre todo para esta niña que no sabe…

¡Ah, Dios, Dios hecho con los martillos y las salamandras
mira cómo estallo entre mi carne,
cómo me río de no reír de la agonía que me corresponde,
mira como defiendo mi pedazo de cielo…

Haz un rincón de agua y una muchacha encima
que se llame por mi nombre.
Desamparada, como el hilo perdido de una aguja.
Sí, para encontrármela
saliendo del espejo…

Haz una palabra tierna para no decirla,
para no cantarla; que defina lo que se ahoga en el crepúsculo,
en ese instante último
donde ya ni los pájaros alcanzan a ser débiles…

Sí, haz cualquier cosa:
un sitio en que el sol llegue a la sombra,
una lluvia que me salve,
un niño, una perdiz llorando;
algo, algo que se me rompa desde el centro hasta el aire:
algo… para saber de qué muerte me escondo…

Dios esperando en las cucharas;
sí, tú,
suspendido sobre los cancerosos:
haz que él me regale una liga rosada.
Mira que soy de leche, de corazón, de polvo,
de pequeñas células terribles…
Mira que puede nacer de mí la yerba…
Mira que estoy cuidando tus palomas…

Guárdame la sonrisa debajo de los parques,
aunque nunca más me la devuelvas…
¡Échate en mis entrañas… !

Es necesario que no piense en el mar;
me sube por el pecho, callándose de pronto.
(Hay algo así en el mar, cansado como esto.)

Ahora me gustaría un refajo de lunares,
una azucena enferma, un sonido naciendo:
algo que me tocara el alma de repente…

Sí, todos lo saben ya, todos lo saben…

Me han visto cruzar, pálida y despierta,
entre esas mujeres que llevan ojos y cintas.
Yo tenía tal vez una ostra en la mano,
y me paraba, casi alegre, en las esquinas…
¡Ah, Dios:
haciendo como que soy,
entre periódicos y flores;
borrándome contigo, simplemente… !


("ilfe vest under your seat")

martes, 15 de marzo de 2016

José Watanabe (1945/2007 )

Diatriba contra mi hermano el próspero


Mi hermano el próspero
sumergido en su sofá versallesco
preludia
             como elefante en suave regocijo
su siesta.
Mira el mar en la falsa profundidad de la pecera
y organiza la tarde como si fuera un negocio.
Sólo oigo girar la rueda de la fortuna
cuando me acerco sigiloso para mirar a través de su ojo
y el caracol que nos anunció el mar que desconocíamos
se ha convertido
             en cornucopia.
Lo rodea un aire robusto, un aire de torre gorda
             y menos que gusano soy
ante la concurrencia de parientes y público en general.

A veces pienso en mi padre
                que nos aguarda a todos entre la niebla
bebiendo el licor de las botellas vacías,
seguro se alegra
              seguro me invita un trago
si le arribo sin chequera

y de todos el más escaldado.



("el muchacho de los helados.blogspot")

lunes, 14 de marzo de 2016

John Better (1984 )


Poeta Raúl Gómez Jattin

Con Raúl

Con Raúl acostumbro hablar en sueños.
Casi siempre es un paisaje a las orillas de un rio,
¿el Magdalena? ¿el Sinú?
Qué importa cuando es agua lo que veo
correr violentamente.
Raúl yace sentado,
tiene la barba muy crecida y amarillenta
por la pila de mangos que se está comiendo.
Yo le hablo, le informo de cuan importante se ha vuelto,
de cuántas antologías llevan sus poemas,
de los extensos ensayos sobre su obra.
Le hablo de los lindos muchachos
que me leen sus textos al oído.
Pero Raúl sigue arrojando
conchas de mango al rio y con las pepas,
le tira a algún pájaro que vuela bajo.
Raúl, ¿Me estás escuchando?
 Le pregunto, tratando de llamar su atención,
 y con esa voz de trueno que otros dicen que tenía,
responde: sí, te oigo.
Luego me mira, me regala una sonrisa
sin dientes y me extiende un mango
amarillo y perfumado
que cuando llega a mi mano
se convierte en un corazón latiendo furiosamente.
Entonces me despierto sobresaltado y miro el libro que yace en mi mesa de noche.
 La tapa dice: "Amanecer en el valle del Sinú", pero aún no amanece y una lluvia demencial se desparrama de repente.


[Inédito, cedido generosamente por su autor]

domingo, 13 de marzo de 2016

Maya Angelou (1928/2014 )

Los hombres


Cuando era joven, solía mirar
detrás de las cortinas
a los hombres que iban y venían por la calle. Hombres viejos, borrachos.
Hombres jóvenes, más ácidos que la mostaza.
Los veía. Los hombres siempre
están yendo a alguna parte.
Ellos sabían que estaba ahí. Con quince
años, y famélica.
Se paraban debajo de mi ventana
con los hombros en alto, como los
pechos de una adolescente,
y la cola del traje palmeándoles
las nalgas,
los hombres.

Un día te toman con delicadeza
entre sus manos, como si
fueras el último huevo crudo de la tierra. Después
aprietan. Un poquito nomás. El
primer estrujón es agradable. Un abrazo rápido.
Suaves hasta tu indefensión. Un poquito
más. Y empieza a doler.  Te arrancan una
sonrisa que patina en el miedo. Cuando
se acaba el aire,
el cerebro te explota, estalla breve y ferozmente
como la cabeza de un fósforo. Hecho trizas.
Es tu jugo
el que baja por sus piernas. Manchándoles los zapatos.
Mientras la tierra vuelve a enderezarse
y el gusto trata de retornar a la lengua,
tu cuerpo ya se cerró. Para siempre.
No existen llaves.

Después la ventana se cierra toda sobre
tu mente. Ahí, detrás
del oscilar de las cortinas, caminan los hombres.
Sabiendo algo.
Yendo a alguna parte.
Pero esta vez, nada más voy a
pararme y mirar.

A lo mejor.


("el placard", versión de sandra toro)

sábado, 12 de marzo de 2016

Joan Margarit (1938 )

Monumento a los muertos en la guerra de Corea


Cuando era adolescente
coleccionaba cromos con las fotografías
de los soldados norteamericanos,
que eran mis héroes. Hoy, ante la lista
de los muertos grabada en una piedra,
vuelvo a ver a mi abuelo, pobre y viejo,
comprándome los sobres: quizá algunos soldados
de las fotografías estén en esta lista.
Envejecer es sólo ponerle su brutal
final a cada historia.


("donde está el fuego", col. cuadernos de humo, cuatro, brooklyn, ny, 2015)

viernes, 11 de marzo de 2016

Virgilio Piñera (1912/1979 )

El hechizado

                              A Lezama, en su muerte


Por un plazo que no pude señalar
me llevas la ventaja de tu muerte:
lo mismo que en la vida, fue tu suerte
llegar primero. Yo, en segundo lugar.
Estaba escrito. ¿Dónde? En esa mar
encrespada y terrible que es la vida.
A ti primero te cerró la herida:
mortal combate del ser y del estar.
Es tu inmortalidad haber matado
a ese que te hacía respirar
para que el otro respire eternamente.
Lo hiciste con el arma Paradiso.
-Golpe maestro, jaque mate al hado-.
Ahora respira en paz. Viva tu hechizo.


("el muchacho de los helados.blogspot")

jueves, 10 de marzo de 2016

José Watanabe (1945/2007 )

La piedra alada


El pelícano herido se alejó del mar
y vino a morir
sobre esta breve piedra del desierto.
Buscó,
durante algunos días, una dignidad
para su postura final:
acabó como el bello movimiento congelado
de una danza.

Su carne todavía agónica
empezó a ser devorada por prolijas alimañas, y sus huesos
blancos y leves
resbalaron y se dispersaron en la arena.
Extrañamente
en el lomo de la piedra persistió una de sus alas,
sus gelatinosos tendones se secaron
y se adhirieron a la piedra
como si fuera un cuerpo.

Durante varios días
el viento marino
batió inútilmente el ala, batió sin entender
que podemos imaginar un ave, la más bella,

pero no hacerla volar


("libros")

miércoles, 9 de marzo de 2016

Cees Nooteboom (1933 )







Hotel Canetti


Zurich, un hotel cuyas habitaciones tienen nombre de escritor. Muy apropiado para el último hotel del siglo, pensé. Me dieron la habitación Canetti. Su efigie estaba pintada encima  de la cama y sus libros llenaban la habitación. Canetti no había elegido mi compañía pero yo me alegraba con la suya, y me puse a leer lo que escribió sobre la muerte, demasiado temprana, de su padre y el dolor que le causó. También yo perdí a mi padre demasiado temprano, durante la guerra. Sentí como si Canetti me hubiera dirigido esas palabras a mí, lo cual de hecho es verdad: lo escrito siempre va dirigido al lector.



("hotel nómada", ed.debolsillo, trad.isabel-clara lorda vidal, méxico, 2008, viñeta ´el país')




martes, 8 de marzo de 2016

Idea Vilariño (1920/2009 )

Mediodía

Transparentes los aires, transparentes
la hoz de la mañana,
los blancos montes tibios, los gestos de las olas,
todo ese mar, todo ese mar que cumple
su profunda tarea,
el mar ensimismado,
el mar, a esa hora de miel en que el instinto
zumba como una abeja somnolienta...
Sol, amor, azucenas dilatadas, marinas,
Ramas rubias sensibles y tiernas como cuerpos,
vastas arenas pálidas.

Transparentes los aires, transparentes
las voces, el silencio.
A orillas del amor, del mar, de la mañana,
en la arena caliente, temblante de blancura,
cada uno es un fruto madurando su muerte.



("el muchacho de los helados.blogspot")

lunes, 7 de marzo de 2016

Seamus Heaney (1923/2013 )

Seguidor



Mi padre araba con un caballo de tiro,
su espalda se curvaba como una vela inflada
extendida entre la esteva y el surco.
El caballo tiraba a un chasquido de su lengua.

Todo un experto. Colocaba el yugo
y ensartaba la reja de acero reluciente.
Y la tierra se volteaba sin romperse.
Al final del campo, con un solo tirón

de riendas, el grupo sudoroso daba la vuelta
y volvía a la tierra. El ojo entrecerrado
de mi padre, fijo en el suelo,
al trazar cada surco con exactitud.

Yo tropezaba en la huella de sus botas,
a veces me caía en la tierra lustrosa,
otras veces él me llevaba en andas
subiendo y bajando mientras caminaba.

Yo quería crecer y arar,
cerrar un ojo, tensar el brazo.
Lo único que hacía era seguir
su sombra ancha alrededor de la granja.

Era un fastidio, tropezando, cayéndome,
siempre parloteando. Pero ahora
es mi padre el que tropieza

detrás de mí, y no se va.



("el placard", versión sandra toro)

domingo, 6 de marzo de 2016

Uriel Martínez (1950 )

Cuando...


Cuando se levantó del sofá
vi un cráter de estrellas

luego que me dio la taza
noté al fondo polvo de nubes

en la ropa sucia encontré
trazos de la vía láctea

sobre el cenicero
hallé residuos de brasas

en el lavabo del baño
olvidó argollas de oro

al despedirse le dije
ya no vuelvas.


[Inédito]

sábado, 5 de marzo de 2016

Raúl Gómez Jattin (1945/1997 )

Ella se lamenta



Me hubiera gustado ser varón
para poseerte
Para darnos trompadas en señal de ternura
y de fidelidad
Para ponerme las botas de capataz
y cabalgarte desnudo
Para amenazarte con un revólver
Pero yo
Una mujer
Una simple mujer
¿Qué puede hacer de memorable
en la prosecución de un amor?



("el muchacho de los helados.blogspot")

viernes, 4 de marzo de 2016

Daniel Faria (1971/1999 )


Las mujeres aspiran la casa dentro de los pulmones



Las mujeres aspiran la casa dentro de los pulmones
y muchas se hacen árboles llenos de niños – digo,
las mujeres – como las casas - tienen los tejados inclinados
por el peso de los pájaros.
Es por hijos por donde las mujeres respiran
sentadas en los peldaños mirándoles y
haciéndose escaleras.
Muchas mujeres se hacen paisajes,
árboles con niños trepando por las ramas
 – en el pescuezo de las madres –
como árboles que irradian cientos de retoños.
Las mujeres aspiran para dentro
y gestan continuamente.
Se transforman en manzanos.
Arreglan la casa
ponen la mesa
alrededor del corazón.



("arquitrave.co., no. 44, trad. uberto stabile)

jueves, 3 de marzo de 2016

Raúl Gómez Jattin (1947/2007 )


Ni siquiera una dulce noche

Aquel amor de fiebre y de tormento Aquel estar
pendiente de la luna entre los cocoteros Por si ella
me traía presagios de tu cuerpo Pero en vano
Pero estaba demasiado enfermo para soportar
la intimidad de tus caricias No hubieras conocido
en mí sino el temblor de un poeta y de su muerte
Aquel temor de mirarnos a los ojos no era vano
Estabas revestido de otro mundo Estabas lejos
Sobre todo cuando yo te amaba Cuando era
de ti como la nube en el reflejo del agua
Dentro pero lejos Dentro en el vientre
de una realidad inventada y fugaz
Era íntegramente bello porque jamás toqué
tu cuerpo aunque tú lo querías y yo también
Pero antes de mi deseo estaba mi futuro
Estabas tú antes de mi deseo de ti
antes que el deseo estaba el amor
Antes que el amor estaba la vida y la maldad
Aquel amor que no tuvo una noche
Ni siquiera una dulce noche amor mío



("el muchacho de los helados.blogspot")

miércoles, 2 de marzo de 2016

Bruno Montané (1957)

Acumulación


Hoy vi el avión que se estrellará

contra el silencio de la especie.

Era un insecto ciego y gigante

que agitaba presagios que sólo

nuestros miedos podrían adivinar.

Con su pesado vuelo construía

una enorme espiral que colgaba

sobre nuestras cabezas.

Hoy vi el avión de la muerte.

Era negro y giraba

contra el cielo gris.




("vallejo & co.)

martes, 1 de marzo de 2016

Frank O´Hara (1926/1996 )

A mi padre muerto


No me llames padre
dondequiera que estés sigo
siendo tu hijito
que corre en la oscuridad

no podría hacer lo que
dices aunque pudiera oír
tus rosas ya no crecen
mi corazón es tan negro como su

lecho sus delicadas espinas
se han convertido en la molesta barba
de mi cara tú
no debes pensar en flores

Y no asustes a mis
ojos azules con puntos avellana
ni engrueses mis labios cuando
me enfrento al espejo no pidas

que sea otro y no tu
extraño hijo que entiende
milagros menores no la muerte
padre ¡estoy vivo! Padre


perdona a las rosas y a mí.


("marcelo leites", trad. rolando costa picazo)