lunes, 29 de febrero de 2016

Janet Frame (1924/2004 )







El espejo de bolsillo


Tantas miles de veces por minuto
la luz de los faroles se apaga.

Concebí un método con el que esto puede enseñarse
a quienes desconocen los hechos de la luz.

Tomando el espejo de bolsillo, captura el reflejo
de la hilera de lámparas. Aquita el espejo. Así.

¿Ves estas franjas negras que se alternan con el amarillo?
Son barras de oscuridad real que no pueden percibirse a simple vista.

Para desengañar a la visión se requiere un instrumento imparcial como un espejo.
Los sentidos humanos jamás dicen la verdad si pueden ceñirse a una mentira fácil.

¿Tigres merodeando? ¿Alquitrán embarrado en mantequilla?

¿El Señor Oscuridad
en su uniforme de sargento?

¿Un gato negro en una cama de queso?
¿Plumas de jilguero? ¿Barro y cipreses? ¿Un sándwich de Cielo e Infierno?
¿Orugas serpenteando a lo largo de la calle
nutriéndose de la oscuridad para mutar en mariposas matinales?

¿Qué más puedo decir aparte de que estás lleno de mentiras?
Balbuceas sobre el polen solar, un apuro de miel
de tulipanes negros, repites que sabes 
cuando es claro que ignoras los hechos de la luz
y pretendes continuar así.

                     ¡Espera! Regrésame el espejo de bolsillo. Si se rompiera,
                     ¡no tendría una visión clara, sí siete años de mala suerte!



("huesos de jilguero", ed. uv-xalapa, ver. méx.,2015, trad. irene artigas)

domingo, 28 de febrero de 2016

Osvaldo Bossi (1963 )

Ruego por el tornado



Que no regrese, que no relinche
contra la ventana como un caballo
y a su paso se lleva los muebles, abrigos de lana,
ollas, el televisor... Sobre todo que deje en paz
al techo: cada chapa fijada con clavos
a los tirantes, no las arranque como a barajas de cartón.
No se pavonee en torno a mi lámpara
y lo confunda todo con esa voracidad omnívora,
sin restricciones. Que yo no piense: En el fondo,
en el centro de su pecho, se esconde un sitio calmo
para nosotros. Que yo no encuentre cierta belleza
o música en esa órbita destructiva. No finalmente,
molido a palos, recaiga sin consuelo en el odio
o torne a la guardia que forjó un niño tímido.


("otra iglesia es imposible")

sábado, 27 de febrero de 2016

Juan Rodolfo Wilcock (1919/1978 )

Alfred Attendu


En el transcurso de los diferentes procesos que tuvo que sufrir el doctor Attendu de 1946 en adelante, apareció otro detalle científico interesante: casi todos los retrasados de uno, dos o tres años que se hallaban en el sanatorio, los llamados "p´tits anges", eran hijos suyos, producidos in loco a través, según parece, de la inseminación artificial; para las jóvenes mamás, veintitrés, se había construido algo así como un gallinero-maternidad, con un suelo de cemento fácilmente lavable.



("la sinagoga de los iconoclastas", ed. anagrama, barcelona, 2010, trad. joaquín jordá)




viernes, 26 de febrero de 2016

Cees Nooteboom (1933 )

Atahualpa y Pizarro


La afirmación de que ciento sesenta y siete españoles y cuarenta caballos vencieron al Inca sólo es válida para nosotros. A ojos de él, fue vencido por animales con pies de plata (caballos, que los incas no conocían), animales que al mismo tiempo eran hombres y que de noche perdían su fuerza; si se alcanzaba al hombre sobre el animal, se acababa con la vida de ambos. O bien fe vencido por la leyenda de los dioses blancos que habían regresado a la tierra.



("hotel nómada", ed. de bolsillo, trad. isabel-clara lorda vidal, méxico, 2008)

jueves, 25 de febrero de 2016

José Watanabe (1947/2007 )

Poema del inocente


Bien voluntarioso es el sol
en los arenales de Chicama.
Anuda, pues, las cuatro puntas del pañuelo sobre tu cabeza
y anda tras la lagartija inútil
entre esos árboles ya muertos por la sollama.
De delicadezas, la del sol la más cruel
que consume árboles y lagartijas respetando su cáscara.
Fija en tu memoria esa enseñanza del paisaje,
y esta otra:
de cuando acercaste al árbol reseco un fosforito trivial
y ardió demasiado súbito y desmedido
como si fuera de pólvora.
No te culpes, quien iba a calcular tamaño estropicio!
Y acepta: el fuego ya estaba allí,
tenso y contenido bajo la corteza,
esperando tu gesto trivial, tu mataperrada.
Recuerda, pues, ese repentino estrago (su intraducible belleza)
sin arrepentimientos
porque fuiste tú, pero tampoco.
Así
en todo.


("enfocarte", no. 32 )



miércoles, 24 de febrero de 2016

Niki Marangou (1948/2013 )

Don Jabis del pueblo de Julu


Al cumplir los sesenta
don Jabis del pueblo de Julu
se fue al bosque y eligió
dos robustas ramas.
Talló sendos bastones
uno para su esposa
y otro para él
y los guardó en el armario
para cuando los necesitara.


La electricidad en Fiti


Don Nikos me contó
que hace cincuenta y tantos años
cuando la electricidad llegó a Fiti
toda la noche lloraron los animales
y las aves revolotearon inquietas
porque no entendían lo que pasaba.


("estampas de chipre, ed. uv-xalapa, ver., méx., 2015, selma ancira traductora)

martes, 23 de febrero de 2016

Eduardo Cote Lamus (1928/1964 )

El vértigo


Todo se va cayendo, todo es piedra,

molino que cambia aire por harina

como el hombre es igual a lo que anhela.

Todo se va cayendo, todo es plomo

que cae ceniciento por la piel.

Y todo va cayendo al miedo. Alguien

usa la voz como perfume: cae

sobre su sombra y la destruye, cae

envuelto de pasión sobre sus pasos:

los borra, los sepulta, los camina.



Todo se va cayendo, todo es sueño:

la luz para encenderla tiene un nombre,

otro para apagarla.  Todo es sueño.

Alguien se fue quitando días, poco

a poco, hasta quedar sin años, para


meterse en tierra y embozarse en ella.


("casa de poesía silva")

lunes, 22 de febrero de 2016

Janet Frame (1924/2004 )

Un queso nuevo


Mi libro se agrió.
Sus bacterias ácidas se multiplicaron
al calor de mi esfuerzo.
Tiene una gruesa capa de nata encima,
cortada. Lo más que puedo esperar
es dejarlo, dejar que madure, se añeje
en un queso de sabor fuerte y olor fétido.



("huesos de jilguero", ed. uv-xalapa, ver., méx., trad. de paula busseniers)

domingo, 21 de febrero de 2016

Uriel Martínez (1950 )

La escarcha


cuando cae la noche
caen también los muros
del silencio;

cuando bajan los párpados
hay una sombra que altera,
lastima y sangra;

cuando muere el día
hay un manto de hielo
extendido, extenso, abarcante;

cuando llegas callado
al límite silente,
entonces los frutos ruedan

en cascada y llenos,
ahítos de sí se expanden,
se esparcen, se ensanchan;

sólo entonces, de nuevo,
aparece la escarcha
y te abrasa, te quema.

sábado, 20 de febrero de 2016

Miguel Méndez Camacho (1942 )


Recuérdame, desnuda


¿En qué bar estarás
dónde tu risa
suene más que la música?
¿Donde tu pelo sea
el rincón más oscuro de la fiesta
y tu escote
la ventana mejor iluminada?

Alguien sabrá que eres impredecible
de la cintura para abajo,
hacia arriba te salva la sonrisa
y esa mirada ausente
como si no quisieras compañía.

¿A quién decidiste seducir?
¿Algo tiene de mí
tu próxima aventura?

Recuérdame, desnuda
y no olvides
que nadie sabe más de tu cuerpo
que mis manos.


("círculo de poesía")

viernes, 19 de febrero de 2016

Armando Romero (1944 )

Flores de uranio



Llegaron los tres al mismo sitio
Pidieron espumeantes bebidas
Saludaron a la amable concurrencia

Llegaron los tres a la misma mesa
Tomaron humeantes pociones
No conocían a nadie
No estaban incómodos

Y he aquí
Que cuando los tres se encaramaron
Sobre la cornisa
Sobre la ventana
Sobre el agujero
La mujer de la cantina dijo no se asusten que ellos
           eran una nueva flor traída de Oriente

Pero cuando descendieron y mataron a toda la
            [concurrencia
Ella dijo antes de morir que no había nada que temer
Que se había equivocado de jardín
Que se había equivocado de flor
Y que en vez de traer flores de Buda

Había traído flores de Uranio


("círculo de poesía")

jueves, 18 de febrero de 2016

Héctor Viel Temperley (1933/1987 )

Unas macetas de amarillo



No tengo para ver sólo los ojos.
Para ver tengo al lado como un ángel
que me dice, despacio, esto o lo otro,
aquí o allí, encima o más abajo.
Siempre soy el que ve lo que ya ha visto,
lo que ha tocado ya, lo que conoce,
no me puedo morir porque ya tengo
la muerte atrás, vestida como novia.
Voy entrando, de a poco, en lo que es mío,
en lo que ya lo fue, en lo que me nombra,
campos azules y altos hasta el pecho,
con el machete centelleante y rápido.
Veo cómo comienzan las naranjas
a nadar por el aire, a perfumarlo,
girando velozmente en sus semillas.
Veo moverse ese árbol, luego el otro,
pierdo el sentido de mirar la vida,
me lleva el mar, el pecho hacia lo alto,
muevo el cielo en el puño como un poncho.
Me quieren despertar y estoy despierto,
no me pueden tocar, me aman, me gritan,
me lloran como a muerto y estoy libre.
Yo puedo separar filo y cuchillo,
guardar el uno y arrojar el otro,
terminar con un truco la semana,
pintar unas macetas de amarillo.
Yo tengo como un ángel que me dice
aquí o allí, más cerca todavía,
habla, calla, resiste, estira el brazo,
toca despacio todo lo que es tuyo.


("estación quilmes")

miércoles, 17 de febrero de 2016

Cristina Toro (1960 )

Días de sangre



Esto no lo entiendes. Nunca te pasará.
Es cuestión de cuerpo, de ciclos que no imaginas.
Son cosas de mujeres, tal vez por eso forman parte de los secretos.
De estas cosas no se habla. Son asuntos de resolver en el baño,
a solas, con sigilo, con discreción, para que no se note
ni por fuera ni por dentro, que no se sepa, que no se sienta,
que no se vea, que no se huela; que pase como si no pasara
aunque pase y nos asalte puntualmente cada vez que no somos madres
y nos imponga a veces su cuota de dolor,

acaso como precio por elegir la soledad.
Debemos ocultarlo con culpa, con pulcritud,
aunque nos marque con escándalo,
aunque nos haga sentir diferentes.
Estas son cosas que no entiendes,
tal vez porque nunca hablamos de eso,
porque es un asunto de sangre sin herida visible.
Es nuestra sangre inútil, la que el cuerpo desecha,
esa que nos recuerda nuestra esencia animal,
esa que nos distingue como hembras,
es el grito del cuerpo que nos conecta
con las demás animales, con las gatas en celo cuando gritan,
con las yeguas que esperan la luna, con los ritmos de los mares,
somos marea alta y marea baja, tenemos menguantes y crecientes,
somos luna llena. Nuestros senos lo saben, nuestra piel.
Somos hembras: sexo femenino, sexo interior gigante e invisible,
maquinaria atada al reloj planetario. Esto no lo entiendes.
Nunca te pasará.

Son cosas de mujeres.


("festival internacional de poesía de medellín")

martes, 16 de febrero de 2016

Milan Rúfus (1928/2009 )

Anciana cogiendo leña


Aún tira de ello, todavía aguanta
el carrito de huesos a la doliente carretilla.

Como un sable herrumbroso la ha sacado el verano
por el trecho de vida que aún queda.

Señor, no nos deseches y úsanos sin miedo.
Úsanos hasta el último momento.

Con dureza, como a una colilla: así písanos el cuerpo
hasta que se apague, hasta que ya no sirva,


y no nos dejes morir lentamente.


("apología de la luz", s/c al traductor)

lunes, 15 de febrero de 2016

Eduardo Cote Lamus (1928/1964 )

El desígnio

         a ernesto mejía sánchez

En las páginas solas de algún libro
alguien (seguramente yo) há dejado
escrita, para luego destruirla,
una palabra: Muerte. Con amor
la fue escribiendo, con amor la deja
como para olvidarla en esa forma,
pero vuelve después sobre las letras.
Como un adolescente que lee un libro
a escondidas, detrás de la família,
se descubre culpable hasta los huesos:
la misma mano que dejó los signos
se endurece de pronto en la escritura
y el mundo, entonces, ya, de nada sirve.


("antonio miranda.blogspot")

domingo, 14 de febrero de 2016

LEMEBEL, CRONISTA





Las cárceles

Es así que, en apariencias, la vejación en las cárceles de hombres sería la más traumática, dejando secuelas que llevarían al suicidio. Pero las apariencias engañan, "los muchachos de antes también usaban vaselina" y los padres de la patria ya no tienen patio trasero que defender. Más bien se lo juegan en barajas de ocio ganado y perdido, montándose unos a otros con las trenzas sueltas del encierro. En el adentro, nada es tan terrible; basta apretar los dientes, morder los encajes de la sábana carcelaria, relajar el esfínter y olvidarse de la ideología. "A desalambrar" y morir en la rueda, porque la hemorragia de la propaganda estigmatiza a quien delata el salivazo del hermano. Si Abel se hubiera hecho el leso, Caín sería su marico. [en "encajes de acero para almohada penitencial", La esquina es mi corazón, Seix Barral, 2004]

Tía longeva

Pero hay veces que también las tías se dejan desnudar por un guante tarifado. Cuando el taxi-boy tiene un filamento de lengua Mastroianni, cuando le hace creer que la sucia pileta de la plaza Fontana de Trevi, y Anita Eckberg está muy gorda para repetir la zambullida de "La dolce vita". Entonces, las manos del péndex, sedientas de monedas, le arrancan el corpiño, le sacan el refajo, la descueran de camisetas y calzoncillos de franela, la dejan a contraluz, en pose de venus sujetándose la charcha. Pero ella sin deshacer la esfinge, precavida como la experiencia le enseñó, detiene el submarino a la entrada de la cueva. Ataja el torpedo en su máxima latencia, y saca un condón tejido a crochet, plastificando la dureza peligrosa. Ahora sí, dice campante, las reliquias se tocan con guante. [en "carrozas chantillí en la plaza de armas", Loco afán,  Anagrama, 2000] 

El cuarto rey mago

Por eso se inventó un cuarto rey mago, que llegó meses después del nacimiento. Un rey mago cola que no venía por fe, sino más bien a la copucha del Mesías. Un visitante raro que no pudo ingresar a los aposentos de la Virgen porque "es un emisario de Sodoma", le dijo preocupado José a María. Y aunque los pastores solidarios con el enviado alegaron que si había sobrevivido al fuego y a la lluvia de brasas, además de pegarse la carreta cruzando carreteras y desiertos con tacos altos, tenía derecho a presentar sus credenciales. Pero a pesar de esta defensa y los rebuznos del burro, la Virgen se asomó disgustada entre las persianas y dijo "pero cómo se atreve". Y cerró la cortina sobre el visitante, que esperaba en la reja bajo el cielo enchispado de Belén [en "lucero de mimbre en la noche campal", La esquina..."]

sábado, 13 de febrero de 2016

John Berger (1926 )

Sueño



En un puñado de tierra
he enterrado todos los acentos
de mi lengua materna

allí yacen
como agujas de pino
reunidas por las hormigas.

Puede que algún día el llanto
balbuciente
de otro vagabundo
las incendie
entonces caliente y consolado
oirá toda la noche

la verdad como una nana.


("apología de la luz", s/c al traductor)

viernes, 12 de febrero de 2016

Óscar Hahn (1938 )


Hueso


Curiosa es la persistencia del hueso
su obstinación en luchar contra el polvo
su resistencia a convertirse en ceniza
La carne es pusilánime
Recurre al bisturí a ungüentos y a otras máscaras
que tan sólo maquillan el rostro de la muerte
Tarde o temprano será polvo la carne
castillo de cenizas barridas por el viento
Un día la picota que excava la tierra
choca con algo duro: no es roca ni diamante
es una tibia un fémur unas cuantas costillas
una mandíbula que alguna vez habló
y ahora vuelve a hablar
Todos los huesos hablan penan acusan
alzan torres contra el olvido
trincheras de blancura que brillan en la noche
El hueso es un héroe de la resistencia


("estación quilmes.blogspot")

jueves, 11 de febrero de 2016

Joseph Brodsky (1940/1996 )

MCMXCIV


Tiempos muy malos: nada que robar y nadie a quien robar.
Las legiones regresan de sus expediciones por remotas regiones con las manos
vacías. Una sibila confunde el pasado con el futuro como si ella fuera un árbol.
Y actores, a quien ahora nadie aplaude,
olvidan los versos sublimes. El olvido, sin embargo, es la madre
de los clásicos. Algún día, estos años
serán vistos también como una mole de mármol
con una red de vasos capilares (el acueducto, el sistema
de impuestos, las catacumbas, las murmuraciones),
con una mata de hierba que brota del fondo de su grieta.
Puesto que éste era un tiempo de pobreza y de tedio,
cuando no había nada que robar, y menos aún que comprar,
por no decir nada que ofrecer en regalo a nadie.
La culpa no fue del César, quien sufría más que el resto
por la falta de lujo. Tampoco deberíamos de culpar a las estrellas,
pues el hondo celaje exime de toda responsabilidad a los planetas
para con las regiones habitadas: una ausencia
no puede influir en una presencia. Y aquí es precisamente donde
una losa de mármol da comienzo,, pues la unilateralidad
es enemiga de la perspectiva. Tal vez se trate sólo
de que las cosas, con más rapidez que los hombres,
perdieron el deseo de multiplicarse. En este santo cautiverio.
                                                                                                               

                                                                                                                1994


("y así por el estilo", ed. bilingüe, uv-xalapa, méxico, 2009, trad. josé luis rivas)

miércoles, 10 de febrero de 2016

Efi Cubero (1949 )

Juegos

A veces te marginaban sin saber por qué.
Te alejaban del juego y no entendías,
tú que puro buscabas
aquel calor desesperadamente.
Puede ser que notaran,
con la intuición que otorga el primer tramo,
que algo en ti era distinto,
como el cielo o el árbol
tan ausentes de todo, tan cercanos,
como la soledad que se incrustaba
en la extrañeza absorta de tus ojos,
que aún palpitan gozosos, en comunicación
con la alegría, con sus desolaciones,
con el don prodigioso, de lo vivo.


("la mirada del lobo")

martes, 9 de febrero de 2016

Pablo García Casado (1972 )

Número trece



te despiertas miras la hora vas a la cocina
bebes agua te quedas sentada escuchando
el motor del frigorífico por el patio interior

los hijos de la vecina juegan a destrozarse
los oídos estás sola y te acude una inquietud
propia de domingos con resaca un nerviosismo

de condones rotos


("el azul de los lápices.blogspot")

lunes, 8 de febrero de 2016

Joseph Brodsky (1940/1996 )

Canción de bienvenida


Aquí están tus píldoras en la bandeja de plástico,
tu radiografía crujiente y decepcionante.
Bienvenido a la oración.

Aquí está tu cementerio, un vallecito bien atendido.
Bienvenido a una voz que reza: "amén".
Se te acabó la cuerda, viejo.

Aquí está tu testamento, y aquí hay algunas personas
interesadas. Aquí hay un banco de iglesia vacío.
Aquí está la vida después de ti.


("y así por el estilo", ed. uv-xalapa, ver., méxico, 2009, ed. bilingüe, trad. josé luis rivas)

domingo, 7 de febrero de 2016

Uriel Martínez (1950 )

La escoba


como todas las mañanas
la chica de enfrente barre
los residuos de niebla

aunque porta brazos como
palos despeja de piedras
los fantasmas que arrastra la noche

nunca la veo que rocíe
agua en los alrededores
pero limpia a conciencia

este día viste saco a cuadros
negros y blancos, como fichas
gastadas de dominó

sé que si me ve que la observo
me sonreirá porque sigo
sus movimientos y aplomo;

su aplomo para correr,
como ensayo de un ave que planea
la huida, el vuelo temprano.


sábado, 6 de febrero de 2016

Claudia Masin (1972 )

El silencio


De niños respirábamos como las plantas pequeñas,
y el aire más escaso, para nosotros, era suficiente. Vivíamos
igual que las piedras: trasladados por corrientes
o desprendimientos -fuerzas exteriores
sobre las que no se tiene poder ni conciencia- hacia lugares nuevos.
¿Qué peligros y terrores habremos conocido entonces,
cuando las manos amadas nos ponían en movimiento,
hacia qué ríos furiosos, a qué pendientes
donde íbamos a perdernos habremos sido arrojados,
en qué avalanchas habrá quedado parte de nuestra materia?
¿Y si todo lo que quisiéramos decir ya estuviera escrito

en esa piedra que otros moldearon como viento?


("la ficción del olvido.blogspot")

viernes, 5 de febrero de 2016

Wislawa Szymborska (1923/2012 )

Si acaso




Podría ocurrir.
Tenía que ocurrir.
Ocurrió antes. Después.
Más cerca. Más lejos.
Ocurrió; no a ti.

Te salvaste porque fuiste el primero.
Te salvaste porque fuiste el último.
Porque estabas solo. Porque la gente.
Porque a la izquierda. Porque a la derecha.
Porque llovía. Porque había sombra.
Porque hacía sol.

Por fortuna había allí un bosque.
Por fortuna no había árboles.
Por fortuna una vía, un gancho, una viga, un freno,
un marco, una curva, un milímetro, un segundo.
Por fortuna una cuchilla nadaba en el agua.

Debido a, ya que, y en cambio, a pesar de.
Qué hubiera ocurrido si la mano, el pie,
a un paso, por un pelo,
por casualidad.

¿Ah, estás? ¿Directamente de un momento todavía
entreabierto?
¿La red tenía un solo punto, y tú a través d ese punto?
No dejo de asombrarme, de quedarme sin habla.
Escucha

cuán rápido me late tu corazón.


("la ficción del olvido", trad. abel murcia)

jueves, 4 de febrero de 2016

Benjamín Alire Sáenz (1954 )

Meditación sobre la vida en el desierto

No.11

Estoy mirando un libro de fotografías.
Las fotografías documentan el éxodo de mexicanos
que cruzan el desierto.
Me quedo viendo el rostro de una mujer que más bien
es una niña que una mujer.
Extiende sus documentos a un funcionario del gobierno.

Yo sé y tú sabes y todos nosotros sabemos
que los documentos son falsos.
El funcionario no sale en la fotografía.

Sólo los ojos aterrados de la niña.


("el libro de lo que permanece", ed. mantis, guadalajara, méx., 2015, trad. javier acosta)

miércoles, 3 de febrero de 2016

Carla Sagulo (1977 )

El ruido de la luz


I

Azul, la capa de las vírgenes en sus cajas de vidrio
en las esquinas de un país del que vimos tres manzanas
y en cada cuadra una monja,
la puta y el soldado.

Azul, el cielo sin nombres, sin banderas,
atrás del aire de gusanos transparentes
venidos de mirar la pantalla del universo.

Azul, el humo que salía de tu boca
y subía
por el azul de tus ojos
por las pequeñas noches de tus pupilas,

pozos de fuego y agua puros.


("marcelo leites")

martes, 2 de febrero de 2016

Janet Frame (1924/2004 )

Los suicidas


Nos es difícil entrar
en el tipo de desesperanza que debieron conocer
y como es difícil tenemos que forzar
la cerradura si es necesario pues no tenemos la llave,
aunque para ellos no había cerradura y los muros a su alrededor
eran blandos, acogedores como olas y se ahogaron
mas no amorosamente; somos nosotros
quienes hemos de entrar así.

Las tentaciones nos asediarán, ya ahí.
Quizá queramos listar lo que han robado;
Quizá sospechemos; quizá hasta critiquemos la decoración
de su desesperanza suicida, quizá nos parezca
que fue incongruentementa cómoda.

Ya conscientes de la tentación
entremos pues
de lleno en su desesperanza y su piel y entendamos
que murieron porque las palabras que habían dicho
siempre regresaban a ellos desamparadas.


("huesos de jilguero", ed. uv, xalapa, ver., méxico, 2015, traductora julia constantino)


lunes, 1 de febrero de 2016

Idea Vilariño (1920/2009 )

Constante despedida


Estos días
los otros
los de nubes tristísimas e inmóviles
olor a madreselvas
algún trueno a lo lejos.
Estos días
los otros
los de aire sonriente y lejanías
con un pájaro rojo en un alambre.
Estos días
los otros
este amor desgarrado por el mundo

esta diaria constante despedida.


("la ficción del olvido")