jueves, 14 de enero de 2016

James Tate (1943/2015 )


Sucede así



Estaba fuera en la Rectoría de Santa Cecilia

fumando un cigarrillo cuando una cabra apareció a mi lado.

Era blanca y negra con unos toques 

de un marrón rojizo aquí y allá. Cuando me eché a andar

me siguió. Me divirtió y encantó, pero me preguntaba

qué leyes regulan este tipo de cosas. Hay una ley

para las correas de perros, ¿pero para las cabras? La gente

me sonreía y admiraba la cabra. "No es mi cabra"

expliqué. "Es la cabra del pueblo, es que me toca el turno

de llevarla." "No sabía que tuviéramos una cabra"

dijo uno de ellos. "Me pregunto cuándo será mi turno." "Pronto"

dije, "ten paciencia. Enseguida te toca." La cabra

permanecía a mi lado. Se paraba cuando me paraba. Levantó

la vista hacia mí y la observé a los ojos. Sentí que sabía

todo lo esencial sobre mí. Seguimos caminando. Un policía

que hacía la ronda nos miró. "Menuda cabra

hermosa e imponente lleva" dijo, parándose a admirarla.

"Es la cabra del pueblo" dije. "Su familia lleva

trescientos años con nosotros" dije, "desde el principio".

El agente se inclinó para tocarla, pero se detuvo

y levantó la vista hacia mí. "¿Puedo darle una palmadita?" preguntó.

"Tocar esta cabra cambiará su vida", dije.

"Usted decide." Se lo pensó gravemente durante un minuto,

luego se irguió y dijo: "¿Cómo se llama?"

"Se llama Princesa de la Paz", dije. "¡Dios mío! Este pueblo

es como un cuento de hadas. Dondequiera que mires hay misterios

y maravillas. Y yo no soy más que un chaval que juega

a policías y ladrones, eternamente. Por favor, perdóneme si lloro."

"Le perdonamos, agente" dije. "Y entendemos por qué usted,

más que cualquiera, no debería tocar a la Princesa". La cabra

y yo seguimos caminando. Estaba oscureciendo y empezamos

a preguntarnos dónde pasaríamos la noche.

("selva de varia opinión", blog de francisco alba)

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