lunes, 25 de enero de 2016

Enrique Solinas (1969 )

El bostezo


Bosteza Dios
con sus ojos abiertos desde el comienzo del comienzo.
Nunca durmió ni duerme, ni dormirá,
porque está condenado a responder sin tregua,
todas las imágenes que él creó
y que ahora regresan como espejos.

Bosteza Dios
y en sus entrañas hay un aroma extraño,
un perfume de melancolía.
Todo universo camina por el filo de sus ojos.
Cuando cierre los párpados
                  será
                       la culminación del tiempo.

Entonces me pregunto
por el sentido de estas palabras
que no aciertan en ningún corazón.

Entonces me respondo,
                   padre,
que en la eternidad del miedo,
                           hay algo
                                  que nos une y nos dispersa


("el gruñido y otros poemas, antología poética", ed. ruinas circulares, buenos aires, argentina,  2011)

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