martes, 26 de enero de 2016

Benjamín Alire Sáenz (1954 )

Después de la muerte
                                         fragmento

Hay una escena que cuelga del muro de mi memoria
como si fuera un fresco en una iglesia: estás sentado
en una silla en una pequeña oficina atestada de dibujos
infantiles. Estoy sentado frente a ti. Me esfuerzo por decir
algo que nunca he podido decir. Ni siquiera a mí mismo.
Estoy mirando al piso. Tus ojos son azules como el cielo.
Tus ojos pronuncian mi nombre.

                         Cuando un hombre echa fuera las palabras
que ha escondido en su corazón por cincuenta años
y las entrega a otro, a eso
                                 se le llama milagro.


("el libro de lo que permanece", mantis editores, guadalajara, jal., méx., 2015, trad. javier acosta)

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