domingo, 31 de enero de 2016

Alfredo Buxán (1950 )

Poema


Prende la leña
en el cuarto del fondo
si ves que nieva.


("las palabras perdidas")

sábado, 30 de enero de 2016

Niki Marangou (1948/2013 )

El misterio del mundo


Hay momentos en que me quedo pasmada
delante de este misterio,
delante de este milagro que es el mundo,
el milagro que es una lengua,
el milagro que es una religión,
el milagro que es una orquesta,
todo eso que el hombre ha hecho con paciencia y erudición
pero más pasmada me quedo delante del misterio
del gusano de seda y su capullo
que urdirán muchachas jóvenes en cuartos oscuros en Benares
y luego llevarán a los  mercados
en camellos que, para no hundirse en la arena,
caminan con las patas extendidas.


("estampas de chipre", versión de selma ancira, uv, xalapa, veracruz, méxico, 2015)

viernes, 29 de enero de 2016

Joseph Brodsky (1940/1996 )

Querida amiga, hoy me fui al atardecer
a respirar el aire fresco que sopla del mar.
El ocaso se extinguía abanicado sobre el paisaje
y las nubes arriba semejaban la tapa de un piano.
Recuerdo que hace muchos años solías divertirte
                                                                         conmigo,
te gustaba dibujar en tu libreta, a veces cantabas
y tu gran pasión eran las frutas y los dátiles; pero luego
                                encontraste un ingeniero químico
y, a juzgar por tus cartas, te volviste monstruosamente
                                                                             tonta.
Ahora te han visto en las iglesias de provincia
                                                         y en las de la ciudad
asistiendo a las exequias de amigos comunes que se
                                                  han ido sin interrupción
uno tras otro; y me alegra saber que no hay distancia
más absurda, que la que existe entre tú y yo.
No me entiendas mal: aunque te recuerdo
ya nada me une a tu voz, a tu nombre, a tu cuerpo.
Para olvidar una vida hace falta, como mínimo,
vivir una vida más. Es exactamente lo que me ha
                                                                         sucedido.
Pero has tenido suerte: aún conservo las fotografías
en donde siempre te verás joven, sin arrugas, alegre,
                                                                          burlona.
Acaso el tiempo, al tropezar con la memoria, reconozca
                                                              su acción inicua.
Mientras tanto, yo fumo en la oscuridad y aspiro la
                                                     putridez de la marea.


("el instante maravilloso, poesía rusa del siglo xx", unam, méxico, 2004, trad. jorge bustamante garcía)
    

jueves, 28 de enero de 2016

Niki Marangou (1948/2013 )

El día de Santa Catalina


Año con año, dijo Thalia, corto acodos de claveles, los pongo en agua y los planto el día de Santa Catalina. Siempre prenden y con ellos obsequio a todo el mundo. En verano, pierden su frescura. Nos damos el primer baño de mar el día de la Ascensión. Cuando vuelvo de las vacaciones, riego mis claveles. Reverdecen. Y de nuevo corto acodos en noviembre.


("estampas de chipre", ed. uv, xalapa, veracruz, méxico, 2015; traducción selma ancira)

miércoles, 27 de enero de 2016

Hyakunin Isshu

Tres poetas


Ariwara no Narihira

Si no existieran
los cerezos en flor
en este mundo,
qué paz el corazón
tendría en primavera.

Monje Egyô

Cerca mi casa
desordenadamente
la mala hierba.
Ya nadie viene a verme.
Solo el otoño llega.

Fujiwara no Sanekata

Como artemisa
del monte Ibuki queman
mis sentimientos,
y sin que tú lo sepas
me consumo por dentro.


("centena de cien poetas", ed. universidad veracruzana, xalapa, ver., méx., 2015, versión de aurelio asiain)

martes, 26 de enero de 2016

Benjamín Alire Sáenz (1954 )

Después de la muerte
                                         fragmento

Hay una escena que cuelga del muro de mi memoria
como si fuera un fresco en una iglesia: estás sentado
en una silla en una pequeña oficina atestada de dibujos
infantiles. Estoy sentado frente a ti. Me esfuerzo por decir
algo que nunca he podido decir. Ni siquiera a mí mismo.
Estoy mirando al piso. Tus ojos son azules como el cielo.
Tus ojos pronuncian mi nombre.

                         Cuando un hombre echa fuera las palabras
que ha escondido en su corazón por cincuenta años
y las entrega a otro, a eso
                                 se le llama milagro.


("el libro de lo que permanece", mantis editores, guadalajara, jal., méx., 2015, trad. javier acosta)

lunes, 25 de enero de 2016

Enrique Solinas (1969 )

El bostezo


Bosteza Dios
con sus ojos abiertos desde el comienzo del comienzo.
Nunca durmió ni duerme, ni dormirá,
porque está condenado a responder sin tregua,
todas las imágenes que él creó
y que ahora regresan como espejos.

Bosteza Dios
y en sus entrañas hay un aroma extraño,
un perfume de melancolía.
Todo universo camina por el filo de sus ojos.
Cuando cierre los párpados
                  será
                       la culminación del tiempo.

Entonces me pregunto
por el sentido de estas palabras
que no aciertan en ningún corazón.

Entonces me respondo,
                   padre,
que en la eternidad del miedo,
                           hay algo
                                  que nos une y nos dispersa


("el gruñido y otros poemas, antología poética", ed. ruinas circulares, buenos aires, argentina,  2011)

domingo, 24 de enero de 2016

Uriel Martínez (1950 )

La sed


Dormida la noche bajo
el agua respira ondas
concéntricas lejos de orillas

Sonámbulo el cuerpo sueña
desplazarse callado como peces
que van y vienen sin sonido

Glamorosa el alba, preñada
de nubes, rodeada de estrellas
y lunas equidistantes

Como la mano que escribe
como eclipse no imaginado
la voz traza perfiles

Temblorosa como espuma
colmada de sed la copa
ebria tiembla y cae

Vuelta añicos la vida
de nuevo pide esquina
sedienta, sí, de venenos.

sábado, 23 de enero de 2016

Nancy Barcelo (1931/2007 )


Poema


Ven salva mi recuerdo
pega tu cuerpo contra mí
sé mi ladero otra vez vivo
sacúdeme la interminable
arista que da contra la inercia
de quedarme sin vos y en el silencio


("emma gunst")

viernes, 22 de enero de 2016

Pilar Alba (1974 )

Muertos


A mí no me gusta andar poniendo altares de muertos. Eso no se usaba cuando yo era niña. Tampoco me gusta eso de andarse disfrazando y pidiendo calaverita. El camote y la calabaza sí me gustan, pero a mi edad me hacen tanto daño, que prefiero no comerlas y eso que duermo sola, no hay quien se moleste si de repente se me saliera un aire. Antes sí iba al panteón en este día, pero ya no, ni se puede caminar de tanta gente, prefiero ir uno o dos días después de que haya pasado el mitote, llevo mi escoba, mi tina para el agua, unas cuantas flores y ahora sí a limpiar y rezar un padre nuestro. Lo que sí me gusta es estar en la casa, sacar una caja de zapatos de debajo de la cama que es donde guardamos desde hace mucho tiempo las fotos de nuestros muertos. No, no son fotos de cuando estaban vivos, ésas las tenemos en los álbumes ahí en la sala para cuando la gente quiera verlos. Son las fotos de los difuntos, la última foto que se toma cuando ya está uno muerto. Cuando estaba niña me parecía algo tétrico, a quién se le ocurre andar retratando muertos. Pero ahora que ya soy mayor lo entiendo. Se trata de ver a la muerte como el último gran acontecimiento. Si se toman las fotos en los bautismos, en las primeras comuniones, en las bodas, en las graduaciones... por qué no tomar una última foto ya dentro de un féretro. Me paso todo el dos de noviembre viendo las fotos de mis muertos: los hay de todos los tamaños, grandes y pequeños, angelitos, solteronas; fotos sólo de los féretros cuando la causa de muerte no dejó llorarle a un cuerpo. Me gusta ver las fotos, ahora sé cuál era el otro motivo para retratar a los muertos, porque al ver sus imágenes nos damos cuenta que alguna vez estaremos con ellos.



[Inédito]

jueves, 21 de enero de 2016

Manuel J. Castillo (1918/1980 )

 El gozante



Me dejo estar sobre la tierra porque soy el gozante.
El que bajo las nubes se queda silencioso.
Pienso: si alguno me tocara las manos
se iría enloquecido de eternidad,
húmedo de astros lilas, relucientes.
Estoy solo de espaldas transformándome.
En este mismo instante un saurio me envejece y soy
leña
y miro por los ojos de las alas de las mariposas
un ocaso vinoso y transparente.
En mis ojos cobijo todo el ramaje vivo del quebracho.
De mi nacen los gérmenes de todas las semillas y los riego con rocío.
Sé que en este momento, dentro de mí,
nace el viento como un enardecido río de uñas y de
agua.
Dentro del monte yazgo preñado de quietudes furiosas.
A veces un lapacho me corona con flores blancas
y me bebo esa leche como si fuera el niño más viejo
de la tierra.
De cara al infinito
siento que pone huevos sobre mi pecho el tiempo.
Si se me antoja, digo, si esperase un momento,
puedo dejar que encima de mis ingles
amamante la luna sus colmillos pequeños.
Zorros la cola como cortaderas,
gualacates rocosos,
corzuelas con sus ángeles temblando a su costado,
garzas meditabundas
yararás despielándose,
acatancas rodando la bosta de su mundo,
todo eso está en mis ojos que ven mi propia triste
nada y mi alegría.
Después, si ya estoy muerto,
échenme arena y agua. Así regreso.


("poéticamente correcto")

miércoles, 20 de enero de 2016

Rogelio Guedea (1974 )

Coversaciones - V



tenía tiempo que no me asomaba por la ventana,
lo hice después de la charla de sobremesa que tuve con mi mujer,
casi antes de ver entrar en el garage el automóvil del vecino,
cuando ya los niños dormían, tenía tiempo que no hacía la sobremesa
con mi mujer, y que no me levantaba para asomarme por la ventana
y ver, al fondo, más allá de las ramas del sauce, el mar, vi el mar
como si se tratara de una acuarela de Rembrandt, aunque en realidad
no sé si Rembrandt pintó acuarelas alguna vez en su vida,
le dije a mi mujer "ese paisaje se parece a una acuarela de
Rembrandt que vi aquel día en el museo de París",
pero mi mujer no me escuchó o no quiso escucharme, como suele pasar,
y siguió raspando el fondo del plato con la cuchara,
removiendo los restos de comida, abstraída de todos y de todo,
entonces, mientras miraba a través de la ventana la acuarela
de Rembrandt, recordé lo que habíamos charlado en la sobremesa,
habíamos pasado de temas sin importancia
(lo caro del recibo de luz, el mal servicio telefónico, las jugosas naranjas de temporada)
a temas más graves, y fue ahí donde mi mujer,
que no había visto a través de la ventana la acuarela de Rembrandt,
me dijo que hacía tiempo que ya no me quería,
como pensé que bromeaba seguí con el cuento de las papas cocidas
y el pan dulce, pero ella volvió a traer el tema
al centro de la mesa diciendo que hacía ya mucho tiempo
que no me quería, y que si la apuraba no tendría ningún inconveniente
en decirme que en realidad nunca me quiso,
y que si no quería creerle que no le importaba pero que era cierto,
tan cierto como la acuarela de Rembrandt que estaba viendo a través de la ventana,
una acuarela que atisbaba un cielo raso, azulísimo,
sobre un mar de lluvias, y el cielo raso, recuerdo, era como sus ojos,
como los ojos de Rembrandt, cuando miraba como yo
a través de la ventana, su mano que titubeaba al trazar
el contorno de mis derrotas, su mano que fue dibujando en mi nuca,
inconmovible, todo el olvido de mi mujer.


("rua das petras")

martes, 19 de enero de 2016

James Tate (1943/2015 )

Poema (no puedo hablar por el viento) 



No sé nada sobre el frío.
Estoy triste sin manos.
No puedo hablar por el viento
que se aleja de mí como un derrumbe.
Cuando desentierro una papa, solamente veo la niebla azul.
Cuando subo las escaleras mecánicas, espero que algo ortopédico suceda.
Hundiéndome en arenas movedizas soy un salvaje apalusa.
Me enfurezco al vislumbrar un autobús de dos pisos,
y quisiera comerme el camino entero hacia el Congo,
soy un agente doble que se tortura a sí mismo
y aún así no va a hablar.
No sé nada sobre el frío,
Pero sé lo que me gusta me gusta la locura tropical,
me gusta agitar los cocos
y tomarle las huellas a las pytones,—
fiebres que hagan bailar a los niños.
Estoy triste sin manos,
estoy muy triste sin mangas o bolsillos.
El invierno vendrá a esta ciudad,
No puedo hablar por el viento

que se aleja de mí como un derrumbe.


("círculo de poesía", trad. andrea muriel)

lunes, 18 de enero de 2016

Nuno Júdice (1949 )

Me gustan las mujeres que envejecen

Me gustan
las mujeres que envejecen
como prisioneras de sus arrugas, los cabellos
cayendo por los negros hombros del vestido,
la mirada que se pierde en la tristeza
de los cortinados. Esas mujeres se sientan
en las cornisas de las salas, mirando para afuera,
para el atrio que no veo, desde donde estoy,
aunque adivine ahí la presencia de
otras mujeres, sentadas en bancos
de madera, hojeando revistas
baratas. Las mujeres que envejecen
sienten que las miro, que admiro sus gestos
lentos, que amo el trabajo subterráneo
del tiempo en sus senos. Por esos esperan
que el día corra en esta sala sin luz,
evitan salir a la calle, y dicen quedo,
varias veces, esa elegía que sólo sus labios
pueden cantar.


("365 traducciones", trad. luis b. cortés)

domingo, 17 de enero de 2016

Leónidas Lamborghini (1927/2009 )

De la negación


—Querido, no todo puede ser perfecto,
puede ser para siempre; no todo,
querido, puede ser amor y amarnos.
Otras cosas la mujer precisa,
necesita, que le asegure un hombre:
algún futuro, bienestar, cobijo.
No todo puede ser felatio; no
todo puede ser trencito; no todo
brincos y más brincos en la cama.
Hay otras cosas: el hogar, los hijos,
que tú no quieres darme, que tú
no estás en condiciones de ofrecerme.
No todo puede ser eso que me haces
y a mí tanto me gusta, cunilingüis;
no todo puede ser tan divertido.
Hay otras cosas serias: el trabajo
y porqué no un marido que bien sepa
penetrarme vaginal, certero.
No todo puede ser pellizcos y
besos en mi culo; no todo ha de ser
sabias caricias que enloquecen.
Necesito a este hombre a quien fiel serle
en matrimonio: yo sé que podré serlo,
que una excelente esposa podré ser.
No todo ha de ser estar horas y horas
reteniendo el orgasmo; no todo
puede ser jugar como dos niños.
Con ese otro hombre estoy creciendo, adulta;
si te gustan mis tetas (ahora más
grandes, más turgentes) a él se lo debes.
No todo puede ser gozar eternos,
ser como Adán y Eva en el Edén,
menear el plectro y sonar la flauta.
Con este hombre puedo hacerlo todo
y sentirme mujer y tener casa:

¿entiendes de una vez lo que te digo?


(en muro fb de marcelo leites)

sábado, 16 de enero de 2016

C. K. Williams (1936/2015 )


Medusa



Una vez, en Rotterdam, una puta, en un bar, en un bar de marineros,

[un antro de putas,

abrió las piernas

—sus piernas, dios mío, gordas como troncos—, se levantó la falda

[y comenzó a acariciarse,

comenzó a acariciarse con ambas manos,

allí, justo allí, como si hubiese habido allí otra cosa, como si esa

[otra cosa fuese algo

que por casualidad ella tuviera allí, algo que ella quería

[que yo viese.

Yo apenas tenía veinte años, andaba buscando una muchacha,

[a la muchacha, así

como todos, siempre,

andamos en pos de una muchacha, y la mujer se reclinó allí,

[sobándose el coño con ambas manos, hablándole;

le preguntó si me quería, y luego, muerta de risa, me preguntó

[si yo lo quería,

mientras mi virginidad,

ese temor que tanto había luchado por perder, piedra a piedra

[se levantaba nuevamente

dentro de mí, como un muro.


("el cultural", la razón, méx., trad. rafael vargas)

viernes, 15 de enero de 2016

Max Aub (1903/1972 )

Testamento


Tiéndanme en la tierra
con los ojos abiertos,
que pueda ver las nubes
corriendo por el cielo.

Y que me dore el sol
y que me cubra el viento.

Dejad las alimañas
blanquear mi esqueleto.
Dejadme ver las nubes
que no alcancé despierto.

Dejadme cara al cielo
con los ojos abiertos.
Partid tranquilos:
mayores órbitas
me abrirán los brillantes cuervos.
No os preocupéis

veré más nubes y más cielo.


("rua das petras")

jueves, 14 de enero de 2016

James Tate (1943/2015 )


Sucede así



Estaba fuera en la Rectoría de Santa Cecilia

fumando un cigarrillo cuando una cabra apareció a mi lado.

Era blanca y negra con unos toques 

de un marrón rojizo aquí y allá. Cuando me eché a andar

me siguió. Me divirtió y encantó, pero me preguntaba

qué leyes regulan este tipo de cosas. Hay una ley

para las correas de perros, ¿pero para las cabras? La gente

me sonreía y admiraba la cabra. "No es mi cabra"

expliqué. "Es la cabra del pueblo, es que me toca el turno

de llevarla." "No sabía que tuviéramos una cabra"

dijo uno de ellos. "Me pregunto cuándo será mi turno." "Pronto"

dije, "ten paciencia. Enseguida te toca." La cabra

permanecía a mi lado. Se paraba cuando me paraba. Levantó

la vista hacia mí y la observé a los ojos. Sentí que sabía

todo lo esencial sobre mí. Seguimos caminando. Un policía

que hacía la ronda nos miró. "Menuda cabra

hermosa e imponente lleva" dijo, parándose a admirarla.

"Es la cabra del pueblo" dije. "Su familia lleva

trescientos años con nosotros" dije, "desde el principio".

El agente se inclinó para tocarla, pero se detuvo

y levantó la vista hacia mí. "¿Puedo darle una palmadita?" preguntó.

"Tocar esta cabra cambiará su vida", dije.

"Usted decide." Se lo pensó gravemente durante un minuto,

luego se irguió y dijo: "¿Cómo se llama?"

"Se llama Princesa de la Paz", dije. "¡Dios mío! Este pueblo

es como un cuento de hadas. Dondequiera que mires hay misterios

y maravillas. Y yo no soy más que un chaval que juega

a policías y ladrones, eternamente. Por favor, perdóneme si lloro."

"Le perdonamos, agente" dije. "Y entendemos por qué usted,

más que cualquiera, no debería tocar a la Princesa". La cabra

y yo seguimos caminando. Estaba oscureciendo y empezamos

a preguntarnos dónde pasaríamos la noche.

("selva de varia opinión", blog de francisco alba)

miércoles, 13 de enero de 2016

Luis Armenta Malpica (1961 )

Stabat Mater


XIX


Miro mirar tus ojos.
Extiendes cada punto de luz hasta sus perspectivas imposibles.
¿Qué hay detrás de la luz?
Es un espejo: el cristo de tu cuerpo
entre mi cuerpo.


("envés del agua", ed. gobierno de jalisco, guadalajara, méxico, 2012)

martes, 12 de enero de 2016

Berna Wang (1957 )

Nos vamos haciendo viejos...


Nos vamos haciendo viejos
y la feroz ternura
con que amarramos nuestras bocas al aquí mismo,
ahora mismo,
nos hace, además, cómplices de amor.


Nos vamos haciendo
a tantas idas y venidas,
al sabor de lo eternamente efímero
de la felicidad y de la ausencia.


Nos vamos
y me dices:
«Aunque te vayas (la próxima vez será la definitiva, lo presiento),
ya no te echaré de menos porque ahora sé que nunca te irás de mí»
y yo digo que así es.


«Nos»,
y este plural

estalla en la boca como una estrella.


("rua das petras")

lunes, 11 de enero de 2016

Mary Oliver (1935 )

Zorros en invierno



Cada noche a la luz de la luna los zorros bajan la colina
para roer los huesos de los pájaros. Yo nunca dije
que la naturaleza no fuera cruel. Una vez, en una ciudad tan caliente
como fríos son estos bosques, conocí a un chico con la cara partida. Para seguir
viviendo, era mendigo. También, por la noche, ladrón.
Y hay en su país pájaros que parecen arcoíris,
si él pudiera atraparlos, arrancaría
sus plumas y metería sus cuerpos dentro
del suyo. Los zorros tienen hambre, ¿quién los culpará
por lo que hacen? Yo nunca dije
que no estaríamos hundidos en la espléndida naturaleza, hasta ser capaces
de volvernos algo diferente. En cuanto al chico, es simple.
Nada tiene, ni siquiera un pájaro. Toda la noche los pinos
están tan fríos que sus ramas se quiebran. Toda la noche la nieve cae
suavemente. Después brilla como un campo
de flores blancas. Después, aprieta.


("el poeta ocasional", trad. sonia scarabelli)

domingo, 10 de enero de 2016

Uriel Martínez (1950 )

Sala Tarkovsky


en la oscuridad de la sala Tarkovsky empezó a delinearse, gradualmente, la piel suave de un par de labios, el pulso tembloroso de las venas, el impulso del deseo.

nadie sabe su edad, ni la oscuridad de rizos e iris, la mentira de una sonrisa, los dientes frontales francos, pero ahí estaba, como animal en acecho.

ninguno mostró credenciales, ninguno preguntó ni escribió nombres en ese sitio dominado por nubes densas, por un rocío salpicado de uvas, cebada y centeno; era también la bodega de toneles abiertos, de bisagras vencidas por pesos pesados. era la noche. el escenario propicio.

callada, como niebla que cae de las partes altas, en madrugadas frías, bajó la ropa, abrió puertas, compuertas y diques; el deseo invadió , como aguas de junio eriales, breñas, huizaches. todo. arrastró reses al precipicio. nadie oyó ni vio nada.


                                                                                                             León

sábado, 9 de enero de 2016

Ángel Campos Pámpano (1957/2008 )

Tu secreto



exactamente ahora
he abierto la puerta
y gritado tu nombre varias veces

pero hoy tampoco nadie
ha respondido a mi llamada

traía tantas cosas que contarte
que me he sentado solo
en el sofá de mimbre de la abuela
ahí frente al chinero
que guarda todavía
la porcelana del día de tu boda
y me he puesto a decírselas
a tu lugar vacío

aunque hablara con lengua equivocada
tú asentías con la benevolencia
y el placer del que ignora
las palabras ajenas que no entiende

pero tú eras la sabiduría
y tu secreto
una efímera calma
sobre el mantel de hilo

me ofrecías café y yo seguía
conversando en silencio con tus ojos
buscaba una respuesta que tardaba en llegar

procura ser feliz con lo que hagas

ya ves la voz elige siempre
el golpe justo
su propio asentamiento

en la carencia

                              en la desposesión


("la mirada del lobo", blog de andrés vara)

viernes, 8 de enero de 2016

Jotamario Arbeláez (1940 )

Pompas fúnebres


Enterró a su abuela como pudo, con amor, con modestia, con pobres recursos.
En ese tiempo ganaba poco dinero; no había querido terminar sus estudios.
Enterró a su padre con toda la pompa, estrenando vestido, con misa cantada.
Lo habían ascendido en su empleo; le hicieron un préstamo.
Enterró a su madre con un funeral tan solemne
que el cortejo colmó varias cuadras
y las flores no cupieron en el cementerio.
Los tiempos habían cambiado; ahora manejaba el negocio.
Enterró a su amigo del alma en su suelo nativo; fletó dos aviones
que llevaron  al sitio cadáver y deudos.
Se había vuelto persona importante: tenía crédito en todos los bancos.
Enterró a la mujer de su vida en un gran mausoleo
custodiada a los cuatro horizontes por un mármol de arcángeles.
La Fortuna le había sonreído; marchaban las cosas.
Murió pobre, de golpe. Liquidada la empresa lo habían despedido.
Los ahorros de toda su vida había dilapidado en entierros.
Hoy reposa en la tumba contigua
a la tumba que ocupa su abuela.




("festival internacional de poesía de medellín")

jueves, 7 de enero de 2016

José Watanabe (1945/2007 )

Flores


La madreselva se cerró al amanecer
y yo, sin su perfume, seguí creyendo en la poesía.
Es difícil persistir en la poesía, más aún
cuando ella misma nos desorienta:
en la desesperación
yo escribí los poemas más sosegados.
¡Casi enloquezco pidiendo calma!
Ahora, después de la noche en blanco
y ningún verso, estoy en paz.
La madreselva, ya lo dije, se cerró al amanecer.
Otras flores habrá a lo largo del día.
Los lirios que pone mi mujer en la sala,
las rosas que dejan caer los cortejos fúnebres,
las flores carnívoras que se cierran tan violentamente
que apenas dejan ver a la abeja que matan.
De estas flores aprenderé, una vez más,
que la poesía que tanto amo sólo puede ser

una fugaz y delicada acción del ojo.


(en el muro fb de marcelo leites)

miércoles, 6 de enero de 2016

C. K. Williams (1936/2015 )

Suciedad


Mi abuela me lava por dentro la boca
 con jabón; ha pasado más de medio siglo
 y todavía viene a mi
 con aquella cruel, dura barra amarilla.
 Todo por una palabra que dije,
 que ni siquiera dije, sólo repetí,
 pero Abre, dice, ¡abre la boca!
 sujetándome la cabeza con la mano.

 Ahora sé que su vida fue dura;
 perdió tres hijos cuando eran bebés,
 luego se murió su marido, también,
 dejándola con hijos pequeños, sin dinero.
 Me sostenía ante el fregadero para mear
 porque nunca había sitio en el baño.
 Pero, ¡oh, aquel jabón! ¿Fue quizá su acre sabor
 lo que hizo de mí un poeta?

 La calle en que vivía no estaba pavimentada,
 un apartamento de dos habitaciones estrechas y
 la fétida cocina en la que me cazó al acecho.
 ¿Me atrevo a admitir que después de aquello
 nunca volví a quererla realmente?
 Vivió hasta los cien, y ni así.
 Fue una época triste, de penurias,
 pero nunca, hasta ahora, la quise de nuevo.


("electricidad con ictericia", trad. de jaime priede)

martes, 5 de enero de 2016

Frank O´Hara (1926/1966 )

Poema


Cuando me encuentro deprimido y ansiosamente hosco
lo único que debes hacer es desnudarte
y todo desaparece revelando la ternura de la vida
que somos carne y respiramos y estamos próximos
y al tornarte como en verdad eres yo me convierto
en lo que en verdad soy vivo y entendiendo vagamente
   qué acontece
y lo que es de importancia para mí fuera de las
   intromisiones
que nada tienen que ver con mi vida

Cuando estoy en tu presencia siento que la vida es
   poderosa
y ha de vencer a todos sus enemigos y a todos los míos
y a todos los tuyos y a los tuyos en ti y a los míos en mí
la lógica enferma y el razonamiento débil son remediados
por la perfecta simetría de tus brazos y tus piernas
explayándoe formando unidos un círculo eterno
creando una columna dorada al lado del Atlántico
la ligera línea de vello dividiendo tu torso
da descanso a mi mente y libera la emoción
hasta ese aire infinito donde ya que estamos juntos
siempre lo estaremos venga lo que venga.


("antología poesía homoerótica", sel. s.t.p., méxico, 2004, ed. alforja,versión martín rodríguez gaona)

lunes, 4 de enero de 2016

César Moro (1903/1956 )

El cuarto sube y baja



6.

El agua lenta las variaciones mínimas lentas
El rostro leve lento
El suspiro cortado leve
Los guijarros minúsculos
Los montes imperceptibles
El agua cayendo lenta
Sobre el mundo
Junto a tu reino calcinante
Tras los muros el espacio
Y nada más el gran espacio navegable
El cuarto sube y baja
Las olas no hacen nada
El perro ve la casa
Los lobos se retiran
El alba acecha para asestarnos su gran golpe
Ciegos dormidos

Un árbol ha crecido

En vano cierro las ventanas
Miro la luna
El viento no ha cesado de llamar a mi puerta
La vida oscura empieza



("de sibilas y pitias")

domingo, 3 de enero de 2016

Uriel Martínez (1950 )

El parque


Cuando llegué al parque
de diversiones Mike Jagger
cantaba "Satisfacción".
El volantín giraba
ebrio por aquellos
años idos en un oscuro
impulso, en ciega alegría.
El chico con parálisis
cerebral empujaba con
la vista el carro de bomberos
y el auto de Hello Kitty.
Los que subían y bajaban
sobre el gusano de seda,
abrían con palmas altas
el aire que los llevaba.
Culminaba el verano, árboles
y paredes, noche y viento
estremecían bocas, ojos,
cuerpos y vidas.
Luego se hizo tarde.

                                              León

sábado, 2 de enero de 2016

Hugo Gola (1927/2015 )

Quién soy

para olvidar
la claridad del alba?

un simple desperfecto
en la hora inicial
revela tu pobreza

se apaga la luz próxima
y entonces surge la otra
dibujando el horizonte
incierto y vaporoso

esta mínima lámpara encendida
perturba y oculta
la claridad rosada
encubre

su ardorosa plenitud


a oscuras yo
por fin
recibo sorprendido
el milagro natural

que sube y sube


("marcelo leites")

viernes, 1 de enero de 2016

Raquel Lanseros (1973 )

Invocación



Que no crezca jamás en mis entrañas
esa calma aparente llamada escepticismo.

Huya yo del resabio,
del cinismo,
de la imparcialidad de hombros encogidos.

Crea yo siempre en la vida,
crea yo siempre
en las mil infinitas posibilidades.

Engáñenme los cantos de sirenas,
tenga mi alma siempre un pellizco de ingenua.

Que nunca se parezca mi epidermis
a la piel de un paquidermo inconmovible,
helado.

Llore yo todavía
por sueños imposibles
por amores prohibidos
por fantasías de niña hechas añicos.

Huya yo del realismo encorsetado.

Consérvense en mis labios las canciones,
muchas y muy ruidosas y con muchos acordes.


Por si vinieran tiempos de silencio.


("rua das petras")