sábado, 31 de diciembre de 2016

Mahmud Darwish (1941/2008 )

En esta tierra


En esta tierra hay algo que merece vivir: la indecisión de abril, el olor del pan
al alba, las opiniones de una mujer sobre los hombres, los escritos de Esquilo, las primicias del amor, la hierba
sobre las piedras, las madres erguidas sobre un hilo de flauta y el miedo que los recuerdos inspiran a los invasores.

En esta tierra hay algo que merece vivir: el fin de septiembre, una dama que entra,
con toda su lozanía, en la cuarentena, la hora del sol en la cárcel, nubes que imitan a un grupo de
seres, las aclamaciones de un pueblo a quienes ascienden, sonrientes, hacia su muerte y el miedo que las canciones
inspiran a los tiranos.

En esta tierra hay algo que merece vivir: en esta tierra

está la señora de la tierra, la madre de los preludios y de los epílogos. Se llamaba Palestina. Se sigue llamando Palestina. Señora: yo merezco, porque tú eres mi dama, yo merezco vivir.


("neorrabioso", trad. maría luisa prieto)

viernes, 30 de diciembre de 2016

Eduardo Errasti (1960 )

Andas diciendo...


Andas diciendo por ahí
que exijo
cierto nivel intelectual
a las mujeres
para salir conmigo.
Por lo visto
has olvidado
que hubo un tiempo
en el que hubiera dado
todo por ti.
Lo cual demuestra

claramente que mientes.


("rua das pretas")

jueves, 29 de diciembre de 2016

Enriqueta Ochoa (1928/2008 )

El deshollinador


En mi centro amanecía Dios
con su diamante de agua ensimismada,
derramándola allí donde la yerba azul del verbo
sin cercos corría limpia
escalando hasta el borde de los labios.
Pero redonda es la vida
y en sus ruedas sorpresivas
llegó de improviso el mediodía.
El verano golpeó hasta quemar la luz tierna del valle.
Anhelante se hizo el aliento,
confuso el horizonte.
El centro conmovido era un cristal vibrante.
La luz se fue cayendo a pedazos.
Aturdidas, las palabras
subieron desde el fondo de la sangre.
Jamás las recibió el papel.
Más tarde, el deshollinador
las encontró atascadas en la boca del tiro.


("bajo el oro pequeño de los trigos", ed. universidad autónoma de chapingo, méx., 1984)

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Alfonsina Storni (1892/1938 )

Tú me quieres blanca



Tú me quieres alba,
me quieres de espumas,
me quieres de nácar.
Que sea azucena
sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada.
Ni un rayo de luna
filtrado me haya.
Ni una margarita
se diga mi hermana.
Tú me quieres blanca,
tú me quieres nívea,
tú me quieres casta.
Tú que hubiste todas
las copas a mano,
de frutos y mieles
los labios morados.
Tú que en el banquete
cubierto de pámpanos
dejaste las carnes
festejando a Baco.
Tú que en los jardines
negros del Engaño
vestido de rojo
corriste al Estrago.
Tú, que el esqueleto
conservas intacto
no sé todavía
por cuáles milagros,
me pretendes blanca
(Dios te lo perdone)
me pretendes casta
(Dios te lo perdone)
me pretendes alba!
Huye hacia los bosques;
vete a la montaña;
límpiate la boca;
vive en las cabañas;
toca con las manos
la tierra mojada;
alimenta el cuerpo
con raíz amarga;
bebe de las rocas;
duerme sobre escarcha;
renueva tejidos
con salitre y agua;
habla con los pájaros
y lévate al alba.
Y cuando las carnes
te sean tornadas,
y cuando hayas puesto
en ellas el alma
que por las alcobas
se quedó enredada,
entonces, buen hombre,
preténdeme blanca,
preténdeme nívea,

preténdeme casta.


("neorrabioso")

martes, 27 de diciembre de 2016

Elsa López (1943 )

Recuerdo el amor que me nacía al tiempo que la lluvia


Recuerdo el amor que me nacía al tiempo de la lluvia.
Recuerdo los baúles y las colchas de hilo,
las flores de lavanda volando por espacios abiertos y felices,
aquella despiadada multitud de grillos debajo de las lápidas,
y tus besos, pan y aceite, detrás de los postigos.

Recuerdo aquellos días cuando tú me besabas
tras las torres caídas del castillo y las olas.
Y recuerdo las noches naufragando tu cuerpo
en aquella penumbra universal del hambre.

Yo entonces era otra.

Pero no he renunciado ni al amor ni a la herida.


("no me quites paz" blogspot)

lunes, 26 de diciembre de 2016

Elynor Wylie (1885/1928 )

Huida


Cuando los zorros coman las últimas uvas doradas
y se mate al último antílope blanco,
dejaré de luchar y huiré
hacia una casa pequeña que voy a construir.

Pero antes me encogeré hasta el tamaño de un hada,
con un susurro que nadie entienda
haciendo lunas ciegas de todos vuestros ojos
y caminos embarrados de todas vuestras manos.

Y en vano me buscaréis a tientas
en agujeros bajo las raíces del mangle
o donde, entre la lluvia que huele a manzanas,

los plateados nidos de las avispas cuelgan como frutos.


("otra iglesia es imposible", trad. jonio gonzález)

domingo, 25 de diciembre de 2016

Wislawa Szymborska (1923/2012 )

Una del montón


Soy la que soy.
Casualidad inconcebible
como todas las casualidades.

Otros antepasados
podrían haber sido los míos
y yo habría abandonado
otro nido,
o me habría arrastrado cubierta de escamas
de debajo de algún árbol.

En el vestuario de la naturaleza
hay muchos trajes.
Traje de araña, de gaviota, de ratón de monte.
Cada uno, como hecho a la medida,
se lleva dócilmente
hasta que se hace tiras.

Yo tampoco he elegido,
pero no me quejo.
Pude haber sido alguien
mucho menos individuo.
Parte de un banco de peces, de un hormiguero, de un enjambre,
partícula del paisaje sacudida por el viento.

Alguien mucho menos feliz,
criado para un abrigo de pieles
o para una mesa navideña,
algo que se mueve bajo un cristal de microscopio.

Árbol clavado en la tierra,
al que se aproxima un incendio.

Hierba arrollada
por el correr de incomprensibles sucesos.

Un tipo de mala estrella
que para algunos brilla.

¿Y si despertara miedo en la gente,
o sólo asco,
o sólo compasión?

¿Y si hubiera nacido
no en la tribu debida
y se cerraran ante mí los caminos?

El destino, hasta ahora,
ha sido benévolo conmigo.

Pudo no haberme sido dado
recordar buenos momentos.

Se me pudo haber privado
de la tendencia a comparar.

Pude haber sido yo misma, pero sin que me sorprendiera,
lo que habría significado

ser alguien completamente diferente.


("no me quites paz", versión gerardo beltrán)

sábado, 24 de diciembre de 2016

Harold Alvarado Tenorio (1945 )

La poesía


¿Qué eres sino la visión de la noche?
Todo lo nocturno te pertenece.
Invitas a los espléndidos banquetes de los sueños
y a las no menos espléndidas vigilias de la realidad.
Viajas con el hombre y la mujer como si fueras
la llama de sus ojos, el bordón de su felicidad
o el humo espeso de los amaneceres.
Para ti, madre del dolor, sólo hay gloria y pesar,
el mediodía no está escrito en tus agendas.
Ninguna otra cosa eres, poesía,
que la más alta sima donde el loco,
los mortales,
los desheredados de la suerte y la fortuna,
encuentran cobijo.
Tú, la detestada, la leprosa, la purulenta,
eres la mejor de las hembras
la mejor madre.
la mejor esposa
la mejor hermana

y la más larga y gozosa de las noches.


("no me quites paz")

viernes, 23 de diciembre de 2016

Carlos Pellicer (1897/1977 )

Si junto a ti las horas...


Si junto a ti las horas se apresuran
a quedarse en nosotros para siempre,
hoy que tu dulce ausencia me encarcela,
la dispersión del tiempo en mis talones
y en mis oídos y en mis ojos siento.
Yo no sé caminar sino hacia ti,
ni escuchar otra voz que aquella noble
voz que del vaho borde de la dicha
vuela para decirme las palabras
que aguzaron el agua del poema.

¡Decir tu nombre entre palabras vivas
sin que nadie lo escuche!
Y escucharlo yo solo desde el fino
silencio del papel, en la penumbra
que va dejando el lápiz, en las últimas

presencias silenciosas del poema.


("no me quites paz")

jueves, 22 de diciembre de 2016

Michael O'Loughlin (1958 )

Parnell Street

                   
                    Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
                    Cesare Pavese


Ésta es mi primera dirección: aquí es donde
Se abrió mi boca por primera vez. Después de medio siglo
Vuelvo a estar aquí, como si la partera del Rotunda
Nunca hubiese cortado el cordón.

Bellas sombras, mis primeros amores
Erguidas en las paradas de bus de Finglas
O protegidas en las puertas de entrada de pubs extintos.
Aquí está el sótano donde jóvenes poetas
Se abofeteaban unos a otros con las zarpas guardadas,
Los altillos donde ensayábamos nuestras vidas
Como Songs de Leonard Cohen.

En los sorprendentemente bellos departamentos de los cincuenta
Detrás de las fachadas georgianas,
He vuelto a filmar niños
Que vieron moverse estatuas religiosas:
La última interpretación de los viejos dioses.
Ahora los dioses se han ido
Pero los hijos de aquellos niños
Siguen jugando en las calles,
Intrépidos e insolentes como siempre.

El mundo me ha seguido de vuelta hasta aquí
Como un chicle multicolor en mi zapato:
Ahora vuelvo a oír cada expresión que he oído
A beber cerveza por la que crucé un continente para saborear.

El viejo Shakespeare Pub ahora es un restaurant coreano
Pero nada ha cambiado. Hombres y mujeres
Todavía se enfrentan mutuamente en mesas, tratando
De reescribir la noche con un final distinto.

En sueños a menudo volví aquí, buscando
Mi vida, que se escondía
En un callejón como un animal herido.

Ahora temo que
Sea aquí donde me halle la muerte,
Teniendo tus ojos.



("otra iglesia es imposible", trad. jorge fondebrider)

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Chantal Maillard (1951 )

Anduve por el dorso...


Anduve por el dorso de tu mano, confiada,
como quien anda en las colinas
seguro de que el viento existe,
de que la tierra es firme,
de la repetición eterna de las cosas.
Mas de repente tembló el universo:
llevaste la mano a tus labios
y bostezando abriste la noche
como una gruta cálida.

Llevabas diez mil siglos despertando
y el fuego ardía impaciente en tu boca.


("rua das pretas")

martes, 20 de diciembre de 2016

Amalia Bautista (1962 )

Si ya


Si ya sé que me quieres,
si ya sé que me extrañas.
Si ya sabes que vivo secuestrada
del recuerdo de ti.
Si ya sabes que tengo varias velas
encendidas al dios de la esperanza.
Si llamas y tu voz me hace temblar
lo mismo que una hoja.
Si llamo y tu respuesta al otro lado
me hace temblar lo mismo que una hoja.
Si ya sabemos ambos que ni puedo
ni puedes hacer nada.
Si ya es mucho cualquier cosa que hacemos,
si ya es un mundo entero

el montón de las cosas que no hicimos.


("emma gunst")

lunes, 19 de diciembre de 2016

Hugo Gola (1927/2015 )

¿Ves esa niebla...?


¿Ves esa niebla que anda como desprendiéndose del río, la

ves ahora, casi rozando el suelo, acariciante y huidiza sobre

los pajonales secos, amarilleados por la escarcha de un otoño

desmedido? Son nubes, nubes que han bajado, cansadas de

tanto movimiento puro, sin apoyo, deseosas de sentir la solidez

tozuda de la tierra, su beso opaco.


("vallejo & co.")

domingo, 18 de diciembre de 2016

Uriel Martínez (1950 )

La primera helada


Sé que de un momento a otro
caerá la noche, se irá la luz
las reservas de gas LP se habrán
agotado.
Aunque he consultado mapas
de masas polares entiendo
que tienen caminos trazados
por la errancia.
Los pronósticos del clima
sólo son eso, buenos propósitos
para salvar el día, para no
morir después de medianoche.

Sé que de un instante
a otro caerá la primera helada
del año, del mes, de la semana,
no de nuestra vida.
Sé que los tiestos a modo
de bienvenida a casa
amanecerán quemados
por el frío intenso.

Adivino incluso que en el balcón
pueden aparecer tiesas de hielo
parvadas que perdieron el camino
al sur, a donde llamó el verano.
No haré nada por las plantas
que hasta la semana pasada
florecían, pedían más agua
y se bebían el sol.
Nada haré por mí, ni por ti
ni por nosotros; el mapa
del mal tiempo nunca nos
consideró salvables.


[Inédito]

sábado, 17 de diciembre de 2016

Margaret Atwood (1939 )

Esta es una fotografía mía


Fue tomada hace poco.
Al principio parece
una impresión
difuminada: líneas borrosas y manchas grises
mezcladas con el papel;

luego, mientras la examinas,
disciernes algo en una esquina a la izquierda
algo así como una rama: parte de un árbol
(bálsamo o abeto) que emerge
y luego, a la derecha, subiendo a la mitad del cuadro
lo que podría ser una leve pendiente,
una choza pequeña.

Al fondo hay un lago,
y más allá, algunas colinas bajas.

(La fotografía fue tomada
un día después de haberme ahogado.

Yo estoy en el lago, al centro
de la imagen, justo bajo la superficie.

Es difícil decir en dónde
exactamente, o decir
cuán grande o pequeña soy:
el efecto del agua
a la luz es una distorsión.

pero si observas lo suficiente
tarde o temprano
me podrás ver).



("periódico de poesía", trad. sergio eduardo cuevas rodríguez)

viernes, 16 de diciembre de 2016

Sherko Bikas (1940/2013 )

Semillas


Éramos millones,
éramos viejos árboles,
recientes brotes de plantas
y semillas.
Desde el casco de Ankara
llegaron al amanecer
ellos nos desarraigaron
nos mandaron lejos, muy lejos.
En el camino, las cabezas de
muchos árboles viejos cayeron,
muchas plantas nuevas murieron en el frío,
muchas semillas fueron pisoteadas, perdidas y olvidadas.
Crecimos delgados como el río en verano
Hemos disminuido como bandadas de pájaros
hacia la época del otoño
Nos hemos reducido a unos cuantos miles
Tuvimos las semillas arrastradas por el viento,
llegaron a las montañas sedientas otra vez
se escondieron dentro de las hendiduras de la roca
la primera lluvia
la segunda lluvia
la tercera lluvia
crecieron otra vez
Ahora somos de nuevo un bosque
Somos millones
Somos las semillas,
plantas
y árboles centenarios
¡El casco antiguo ha muerto!
Y ahora tú, el nuevo casco
¿por qué has puesto la cabeza de la lanza
debajo de tu mentón?
¿Puedes terminar con nosotros?
Pero yo sé,
y tu sabes, siempre que hay una semilla
para la lluvia y el viento, este bosque nunca terminará.



("periódico de poesía", trad. mohsen emadi y arturo loera)

jueves, 15 de diciembre de 2016

Meira Delmar (1922/2009 )

El llamado


Tú estarás lejos.

Yo dejaré la vida
como un ramo de rosas
que se abandona para
proseguir el camino,
y emprenderé la muerte.

Detrás de mí, siguiéndome,
irán todas las cosas
amadas, el silencio
que nos uniera, el arduo
amor que nunca pudo
vencer el tiempo, el roce
de tus manos, las tardes
junto al mar, tus palabras.

Si donde estés tú oyes
que alguna voz te nombra,
seré yo que en el viaje

te recuerdo.


("rua das pretas)

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Ulrike Draesner (1962 )

loba


una chica gris cabello largo oscuro el rostro moreno embadurnado de blanco
pequeño, delicada con ropa amplia polar gris pantalón gris
zapatos resistentes una niña loba, a su manera de hombros anchos
bajando el par de escalones del autobús todavía pequeño ser
después de tres días de campamento oliendo a oveja tierra burro
como sin palabras ensimismada con una mirada salvaje acosante
vino por segundos segundos extraña hacia mí
por los escalones del bus un par de escalones un
mundo después de tres días tan extraña. teníamos
primero que buscar de nuevo dónde nosotros éramos nosotros para empalmar
las ideas pegajosas o rejuntadas
visibles como manos pobres entre nosotros
cuando la, la cargué en los brazos y la toqué más
dijo “ay” como si yo tuviera barba en la cara
como si mi barba lobezca la hubiera rozado
mi mirada lobezca

yo había esperado tanto

y acaricié


("periódico de poesía", trad. emma julieta barreiro)

martes, 13 de diciembre de 2016

Joan Margarit (1938 )

Ser viejo


Entre las sombras de los gallos
y los perros de patios y corrales
de Sanaüja, se abre un agujero
que se llena con tiempo perdido y lluvia sucia
cuando los niños van hacia la muerte.
Ser viejo es una especie de posguerra.
Sentados a la mesa en la cocina,
limpiando las lentejas
en los anocheceres de brasero,
veo a los que me amaron.
Tan pobres que al final de aquella guerra
tuvieron que vender el miserable
viñedo y aquel frío caserón.
Ser viejo es que la guerra ha terminado.

Es saber dónde están los refugios, hoy inútiles.


("página oficial")

lunes, 12 de diciembre de 2016

Enrique Solinas (1969 )

En la zarza ardiente



Desde esta absoluta oscuridad
veo a mi padre despedirse
con esa dignidad propia
de quien conoció
el mundo y lo habitó.
Acompaño a mi padre
en el gesto de su despedida,
en esta vida de hospitales
donde todo pasado es presente
y el futuro
es nada más
que una conversación.
Atrás quedan
los días de la noche,
las palabras
que debían madurar
para ser ciertas;
queda en el camino
la expectativa
de lo que no sucedió,
la verdad de la belleza,
su cuerpo inaccesible.
Pero ahora es el silencio,
el silencio que grita
el silencio
en la voz del bosque.
Pero ahora es el deseo,
el deseo de que el tiempo
vuelva hacia atrás,
cuando el invierno todavía joven
encendía
su lámpara mágica
y alumbraba el camino

de nuestro alegre porvenir.


("otra iglesia es imposible")

domingo, 11 de diciembre de 2016

José Hierro (1922/2002 )

Con las piedras, con el viento


Con las piedras, con el viento
hablo de mi reino.

Mi reino vivirá mientras
estén verdes mis recuerdos.
Cómo se pueden venir
nuestras murallas al suelo.
Cómo se puede no hablar
de todo aquello.
El viento no escucha. No
escuchan las piedras, pero
hay que hablar, comunicar,
con las piedras, con el viento.

Hay que no sentirse solo.
Compañía presta el eco.
El atormentado grita
su amargura en el desierto.
Hay que desendemoniarse,
liberarse de su peso.
Quien no responde, parece
que nos entiende,
con las piedras, con el viento.

Se exprime así el alma. Así
se libra de su veneno.
Descansa, comunicando

con las piedras, con el viento.


("ni un día sin poesía")

sábado, 10 de diciembre de 2016

Luis Feria (1927/1998 )

Poema


Llamadlo sólo agua
libre
de todo inútil nombre pasajero.

Dejad luego que siga

su lento respirar ensimismado.


("rua das pretas")

viernes, 9 de diciembre de 2016

Efraín Barquero (1931 )

La herramienta que hace a los hombres


Al encontrarlo después de mucho tiempo
lo miré sin verlo
porque pensé en la herramienta que hace a los hombres.
Lo miré sin verlo
lo vi sin ella en las manos
y me pareció que las piernas ya no lo sostenían como antes.
Había cambiado como todos vamos cambiando.
Había cambiado para bien porque sonrió
abrio grandes los brazos
dio unos pasos en torno
como mostrándome que los hombres aunque estén vacíos
guardan en el fondo unos granos de esa materia preciosa.
Y en los ojos
una chispa de ese metal resplandeciente

que arrancaron sus manos a los días opacos.


("otra iglesia es imposible")

jueves, 8 de diciembre de 2016

Marianne Moore (1887/1972 )


El espíritu es una cosa encantadora



es una cosa encantada
al igual que el lustre en un
ala de chicharra
subdividida por el sol
hastas que las redes son legión.
Al igual que Gieseking tocando Scarlatti;
al igual que la lezna del ápterix
como un pico o el
chal para la lluvia de kiwi
con sus plumas peludas, el espíritu
avanza tanteando como un ciego,
sigue su marcha con los ojos fijos en el suelo.
Tiene el oído de la memoria
que puede escuchar sin
tener que escuchar.
Al igual que la caída del giróscopo,
realmente inequívoca
porque la certifica una certeza reinante,
es un poder de
enérgico hechizo. Es
como el cuello
de la paloma animado por
el sol; es el ojo de la memoria.
Es una concienzuda inconsistencia.
Arranca el velo; rasga
la tentación, la
bruma que lleva el corazón,
en sus ojos; siempre que el corazón
tenga cara; desarma
el abatimiento. Es fuego en el cuello irisdicente
de la paloma; en las
inconsecuencias
de Scarlatti.
La no-confusión pone
a prueba su confusión; no
es un juramento de Herodes que no se puede cambiar.


("otra iglesia es imposible", trad. e.l. revol)

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Fabio Morábito (1955 )

En el pasillo...


En el pasillo,
mientras leo,
se abre una puerta y se cierra,
se abre y se cierra,
y yo espero que acabe su agonía.
Dicen que cuando el aire
abre y cierra una puerta,,
alguien muy cerca está en peligro.
Hay que prestar oído,
cerrar el libro que leíamos
y unirnos a ese rezo;
no levantarnos a cerrar la puerta,
sino quedarnos quietos y oír, oír
hasta sacarle alguna música al crujido.


("alguien de lava", coed. conaculta-era, méx., 2002)

martes, 6 de diciembre de 2016

Attilio Bertolucci (1911/2000 )

Retrato de hombre enfermo




Éste que ven aquí pintado a la sanguina y en negro
y ocupa enteramente el espacioso cuadro
soy yo cuando tenía cuarenta y nueve años, envuelto
en una bata amplia que cubre la mitad de las manos

como si fuesen flores, no deja ver si el cuerpo
está sentado o acostado: como el enfermo crónico
que es puesto ante ventanas donde se enmarca el día,
un día más otorgado a los ojos que se fatigan pronto.

Si pregunto al artista, mi hijo quinceañero,
a quién quiso pintar, me dice de inmediato:
“a uno de esos poetas chinos que tú me hiciste
leer, mientras mira hacia fuera, en sus horas finales”.

Es verdad, recuerdo ahora haberle regalado ese libro
que alegra el corazón de riberas celestes
y pardas hojas otoñales; en él sabios, o falsos sabios, poetas
graciosamente dejan la vida levantando la copa.

Y yo, perteneciente a un siglo que cree
no mentir, me reconozco en aquel hombre enfermo
mintiéndome a mí mismo: y de él escribo

para exorcizar un mal en el que creo y no creo.


("otra iglesia es imposible", tr. horacio armani)

lunes, 5 de diciembre de 2016

Ángel González (1922/2008 )

Dato biográfico


Cuando estoy en Madrid,
las cucarachas de mi casa protestan porque leo por las noches.
La luz no las anima a salir de sus escondrijos,
y pierden de ese modo la oportunidad de pasearse por mi dormitorio,
lugar hacia el que
—por oscuras razones—
se sienten irresistiblemente atraídas.
Ahora hablan de presentar un escrito de queja al presidente de la República
y yo me pregunto: ¿en qué país se creerán que viven?;
estas cucarachas no leen los periódicos.

Lo que a ellas les gusta es que yo me emborrache
y baile tangos hasta la madrugada,
para así practicar sin riesgo alguno
su merodeo incesante y sin sentido, a ciegas
por las anchas baldosas de mi alcoba.

A veces las complazco,
no porque tenga en cuenta sus deseos,
sino porque me siento irresistiblemente atraído,
por oscuras razones,
hacia ciertos lugares muy mal iluminados
en los que me demoro sin plan preconcebido
hasta que el sol naciente anuncia un nuevo día.

Ya de regreso a casa,
cuando me cruzo por el pasillo con sus pequeños cuerpos
que se evaden
con torpeza y con miedo
hacia las grietas sombrías donde moran,
les deseo buenas noches a destiempo
—pero de corazón, sinceramente—-,
reconociendo en mí su incertidumbre,
su inoportunidad,
su fotofobia,
y otras muchas tendencias y actitudes
que —lamento decirlo—

hablan poco en favor de esos ortópteros.


("marcelo leites")

domingo, 4 de diciembre de 2016

Uriel Martínez (1950 )

AIDS



Arrojé a la corriente
de aguas negras la colilla
del último Marlboro.

Cuando vi que iba
aguas abajo alcancé
a ver que se abría.

Al abrirse, el carmín
de mis labios se fundió
con las heces fecales, etc.

Así pasó con mi saliva,
con mis noches, con tu boca,
tu sangre y su cauce.

Como un bolero de 78 RPM
te fuiste en escenas b/n
con un traspié de fox-trot.

Sin que nada ni nadie
te detuviera, ni el otoño,
ni las estrellas, ni el rojo

Aids que vi llegar a tu vida.


("la biblioteca de marcelo leites", 14. V. 2015)

sábado, 3 de diciembre de 2016

Philippe Jaccottet (1925 )

El ignorante


Cuanto más envejezco, más crezco en ignorancia,
cuanto más he vivido, menos poseo y menos reino.
Todo lo que tengo es un espacio alternativamente
nevado o brillante, pero nunca habitado.
¿Dónde está el dador, el guía, el guardián?
Permanezco en mi cuarto y de momento me callo
(el silencio, como un sirviente, viene a poner un poco de orden),
y espero a que las mentiras se aparten una a una:
¿qué queda? ¿Qué le queda a quien muere
que le impide morir? ¿Qué fuerza
le hace hablar aún entre sus cuatro paredes?



("el poeta ocasional", trad. rafael-josé díaz)

viernes, 2 de diciembre de 2016

Raymond Carver (1938/1988 )

En Suiza




Lo primero que hay que hacer en Zurich
es tomar el trolebús No. 5 al zoológico
hasta el fin  del recorrido
y bajarse. Ir sabiendo
lo de los leones. Cómo  sus rugidos
pasan desde el complejo del zoológico
al cementerio de Flutern.
Allí camino por
el hermosísimo sendero
que lleva a la tumba de James Joyce.
Siempre fue un hombre de familia, está aquí
con Nora, su mujer, por supuesto.
Y su hijo, Giorgio,
que murió hace unos años.
Lucía, su hija, el gran dolor de su vida,
aún vive, aún confinada
en un sanatorio psiquiátrico.
Cuando le trajeron la noticia
de la muerte de su padre, dijo:
¿Qué está haciendo ese idiota  bajo tierra?
¿Cuándo le va a dar por salir?
Nunca nos quita el ojo de encima.
Me quedé un rato. Creo
que le dije al señor Joyce alguna cosa en voz alta.
Debo haberlo hecho. Sé que debí hacerlo.
Pero ahora no recuerdo qué
y tengo que dejar las cosas así.

Una semana después de aquel día, partimos
de Zurich en tren a Lucerna.
Esa mañana temprano, tomé
el trolebús No. 5 una vez más
hasta el final de la línea.
El rugido de los leones cae sobre
el cementerio, como la vez anterior.
El césped ha sido  cortado.
Me siento allí por un rato y fumo.
Uno se siente bien estando allí,
junto a la tumba. Yo no tenía
nada que decir esta vez.

Esa noche jugamos  en las mesas
del Grand Hotel-Casino
en  la costa misma del lago Lucerna.
Más tarde fuimos a ver un espectáculo de striptease.
¿Pero qué hacer con el recuerdo
de aquella tumba que me venía a mí
en  medio del espectáculo,
bajo la luz rosada,  muda, del escenario?
No hay nada que hacer.
O sobre el deseo que vino después,
que desplazó todo lo demás
como una ola.
Más tarde, nos sentamos en un banco
debajo de algunos tilos,  bajo las estrellas.
Hicimos el amor.
Metiéndonos uno  dentro de la ropa del otro.
El lago a unos pocos pasos.
Después, nos mojamos las manos
en el agua fría.
Entonces, volvimos a nuestro hotel,
felices y cansados, dispuestos a dormir
ocho horas.

Todos nosotros, todos nosotros, nosotros todos,
tratando de salvar
nuestras almas inmortales, ciertos caminos
aparentemente  más indirectos
y misteriosos
que otros. Estamos pasándola
bien aquí. Pero esperamos

que pronto todo sea revelado.


("el poeta ocasional", trad. adam gai)

jueves, 1 de diciembre de 2016

Zbigniew Herbert (1924/1998 )

Un país


En la misma esquina de este viejo mapa hay un país que añoro.
Es la patria de las manzanas, las colinas, los ríos perezosos, del vino
agrio y el amor.
Por desgracia una gran araña tejió sobre él su tela
y con su viscosa saliva cerró las puertas del sueño.
Y es siempre así: el ángel con la espada de fuego, la araña

y la conciencia.


("marcelo leites", trad. xaviero ballester)

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Anne Sexton (1928/1974 )

La muñeca Dy-Dee



Mi muñeca Dy-dee
murió dos veces.
Una vez cuando arranqué
su cabeza
y la dejé flotar en el excusado
y otra vez
bajo la luz de la lámpara
cuando se derritió
tratando de calentarse.
Era una miseria
con su carita abrazando
sus pequeños brazos torcidos.
Murió en plena sabiduría de goma.


("otra iglesia es imposible", versión verónica zondek)

martes, 29 de noviembre de 2016

Eugenio Montejo (1938/2008 )

Pavana para una dama egipcia



Yo sé que un día aquí sobre la tierra
no estaré nunca más. Habré partido
como los viejos árboles del bosque
cuando los llama el viento. Y esto que escribo
no me lo dicta apenas una idea
pues ya se ha hecho sangre entre mis venas.

También sin meditar suelen los árboles
tener claro su fin. Como toda materia
guarda memoria de su nada póstuma.
No es preciso pensar para decirse
-cada cual a sí mismo- adiós por dentro.
Con ver las hojas en otoño basta;
con ver la tierra allá a lo lejos, roja,
flotando en el abismo, sin nosotros,
se aprende casi todo...

Yo sé que un día con tus egipcios ojos
me buscarás sin verme aquí en la tierra,
y no estaré ya más.
Y no es la mente quien me lo dice ahora,
sino en tu cuerpo donde puedo leerlo;
aquí en tus brazos, tus senos, tu perfume,
porque lo eterno vive de lo efímero
como en nosotros el dios que nos custodia
con tanto enigma en su perfil de pájaro
y su vuelo que siempre está a la puerta.


("otra iglesia es imposible")

lunes, 28 de noviembre de 2016

Mary Jo Bang (1946 )

Y como en Alicia


Ella dice que Alicia no puede estar en el poema porque
es solamente una metáfora de la niñez
y un poema ya es una metáfora
así que tendríamos una metáfora

dentro de otra metáfora. ¿Ven?
Asienten todos. Ven. Menos la chica
con la cabeza en la madriguera. Desde esta perspectiva,
su culito parece un panda blanco y negro

visto de atrás. Y de hecho tiene uno
en la parte interna del brazo.
Claro que tieso y sin vida.
¿Quién iba a atreverse a tener un oso de verdad tan cerca de la oreja?

Se pregunta por los posibles daños que podría sufrir
si cayera hasta el fondo de la oscuridad a través de la que mira.
Criaturas extrañas cantarían canciones en las que
sílabas curiosas le pondrían al final un sibilante punto final.

Tal vez los sonidos serían una forma de la luz que sisea.
Como cuando una morsa sopla
entre dos incisivos fracturados. Tal vez tomarían
la forma de una serpiente. Pero, de haber serpiente, haría falta un árbol.

¿Podría hacer crecer uno de una semilla? Y con otra, ¿podría hacer un gato?
Sentarlo en una rama y que volviera a desaparecer en cuanto le
dijeran que ese ruido feo que se escucha es el pensamiento racional
que golpea la puerta del bosque con un hacha.



("el placard", versión sandra toro)

domingo, 27 de noviembre de 2016

Uriel Martínez (1950 )

La anestesia


antes de que sea demasiado
tarde anoto en la agenda
del jueves: una mascarilla de pepino,
una película de crema como ese
par de medias de seda,
una cutícula de luna
en cada dedo, un barniz
en labios y un enjuague
bucal para olvidarte.

pero si esto no basta
entonces cogeré tizones
para la imagen de Narciso
en el estanque, en
el oído que escuchó tu nombre
y lo repitió ad nauseam,
en el dolor de los primeros días
que pasé anestesiado,
en el despertar cada vez
con el sexo en llamas.


[Inédito]

Eunice Odio (1922/1974 )

 Ion


¡Cuánto hacía que mi amor no la encontraba!
¡Ah, ciudad, mi ciudad!
Los muros que te pulsan, tu atareado rumor,
cuántas veces me rozaron el sueño.
¿Será verdad que hoy te regocijas porque vuelve
quien nunca estuvo ausente?
¿Crees, en verdad, que pudo irse, íntegro,
de ti, lo que era tuyo?
Yo te traía desde lo más lejano
y estabas ahí mismo, en mi garganta,
con tus torres, tu piel y tu caballo;
aquel caballo con la testa diurna
y el corazón al viento
que inauguramos juntos en el alba;
aquella piel, tu piel,
primera descendiente de la nube,

continuación clarísima del árbol.


(en muro fb hernán vargascarreño)

sábado, 26 de noviembre de 2016

Doris Lessing (1919/2013 )

Oh cerezos que son demasiado blancos para mi corazón



Oh cerezos que son demasiado blancos para mi corazón,
y todo el suelo blanquean con su muerte,
y todas sus ramas van a sumergirse al río,
y cada gota cae de mi corazón.

Si hay justicia en el ángel de los ojos que brillan,
va a decir “¡Espera!” y me va a alcanzar una rama de cerezo.
El ángel barbudo, justo y firme como una cabra
levanta una cabeza rumiante y mastica en la nieve con lentitud.

¿Hace falta, cabra, que te quedes acá?
¿hace falta que te quedes acá, quieta?
¿siempre vas a estar parada acá,
a prueba de fe, a prueba de inocencia?


("el placard", versión sandra toro)

viernes, 25 de noviembre de 2016

Alda Merini (1931/2009 )

Niño



Niño, si encuentras el barrilete de tu fantasía,
átalo con la inteligencia del corazón.
Verás aparecer jardines encantados
y tu madre se volverá una planta
que te cubrirá con sus hojas,
Haz de tus manos dos blancas palomas
que lleven la paz a todas partes
y el orden de las cosas.
Pero antes de aprender a escribir,

mírate en el agua del sentimiento.


("otra iglesia es imposible", versión j. aulicino)


A través de los árboles



Vos no lo sabés:
hay abedules que de noche
levantan sus raíces,
y no creerías nunca
que de noche los árboles
caminan o se convierten en sueños.
Pensá que en un árbol hay
un violín de amor.
Pensá que un árbol canta y ríe.
Pensá que un árbol está
en un barranco y luego se convierte en vida.
Ya te lo dije: los poetas no se redimen,
se los debe dejar volar entre árboles

como ruiseñores listos para la muerte.


(ídem, versión m. leites)

jueves, 24 de noviembre de 2016

Mario Ortiz (1965 )

Virginia



La ciudad del verano se vacía en invierno.
Si tuviera que pensarla en una imagen
diría que es un viejo que se ha encogido de reuma
o una niña jugando con la ropa gigante de su madre
y monta un teatrino en el momento ufano de la escena mayor
niña primma-donna de la ópera imaginaria
lady Macbeth con capelina como sombrero de mariachi

Vine a dar clase de Lengua y Literatura en la Escuela Media
porque no conseguían profesor.
Me dieron un departamento en un edificio completamente vacío,
el ascensor funcionaría solamente para mí
si no fuese porque prefiero la escalera para subir al 5° piso

Durante el invierno no importa verdaderamente
que el sol salga y se ponga en el mar como dice la propaganda
pero hoy levanto la vista de unos ejercicios de concordancia
hacia la ventana que quedó abierta
y veo a Lucianita con su abuelo sentados en la rambla
envueltos en una frazada violeta mirando el atardecer

dos líneas rojas: el verbo señala a un sujeto explícito
el mar violeta se funde con la frazada
otro ejercicio de concordancia
se ve poco
alcanzo a señalar un sujeto elidido
una penumbra morada comienza a invadir las cosas
cuando prendo la luz
la niña y su abuelo ya no están


("otra iglesia es imposible")

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Alberto Blanco (1951 )

Primer poema del desierto


Vuelan tan rápido

las montañas y el colibrí


que no se mueven


("portal de poesía")

martes, 22 de noviembre de 2016

Ramón Cote (1963 )

Cerezas & granizo



Todo sucedió en la primera semana de marzo
cuando por fin cayeron las cerezas.

Y no cayeron por maduras, por redondas, por rotundas,
cayeron por culpa del granizo y su inexplicable cólera.

Después de la tormenta, sobre la compacta blancura del parque
empezaron a brotar, aquí y allá,

mínimas manchas de color púrpura,
como si fuera el vestido nupcial de una novia apuñalada.

Fue tanta la prohibición de febrero y la excesiva codicia
entre las altas ramas las que provocaron esa avalancha de niños

a quienes no les importó cortarse los labios con esa nieve de vidrio
con tal de poder reventar su piel entre los dientes.

Cuando pasados los años alguien les pregunte
por el definitivo sabor que los devuelve a la infancia,

no dudarán en decir el sabor de las cerezas,
el sabor a venganza que tenían esas cerezas heladas,

y enseguida añadirán que todo sucedió un lejano marzo,
en su primera semana, después de una tormenta,

cuando el granizo del parque se fue tiñendo de rojo,
como después su vaho, como las puntas de sus dedos,


como también su memoria, desangrándose, ahora al recordarlo.


("marcelo leites")

lunes, 21 de noviembre de 2016

Eduardo Bechara (1972 )

La enfermera



Lo único bueno que tiene este cuarto
de hospital es Martica.

Entra con su uniforme
ceñido al cuerpo…

Sus ojos negros
entienden mi dolor…

Acomoda la cánula
en tus fosas nasales.

Detallo su piel oliva,
su cintura delgada,

la curvatura de sus nalgas…


("marcelo leites")

domingo, 20 de noviembre de 2016

Edgar Lee Masters (1868/1950 )

Washington McNeely



Rico, honrado por mis conciudadanos,
padre de muchos hijos nacidos de noble madre,
todos criados ahí,
en la gran mansión de las afueras del pueblo.
¡Fijaos en el cedro que hay en el césped!
Mandé a todos los chicos a Ann Arbor y a todas las chicas a Rockford,
mientras seguía mi vida ganando más riquezas y honores,
descansado bajo mi cedro al atardecer.
Pasaron los años.
Mandé a las chicas a Europa;
les di dotes cuando se casaron.
A los chicos les di dinero para empezar sus negocios.
Eran hijos fuertes, prometedores como manzanas
antes de que aparezcan las partes picadas.
Pero John escapó del país en desgracia.
Jenny murió de parto...
Yo seguía sentándome debajo de mi cedro.
Harry se quitó la vida después de una juerga.
Susan se divorció...
Yo seguía sentándome debajo de mi cedro.
Paul quedó inválido de tanto estudiar,
Mary se recluyó en la casa por el amor de un hombre...
Yo seguía sentándome debajo de mi cedro.
Todos estaban muertos o con las alas rotas o devoradas por la vida...
Yo seguía sentándome debajo de mi cedro.
Perdí a mi compañera, la madre de todos ellos...
Yo me senté debajo de mi cedro
hasta que redoblaron los noventa años.
¡Oh Tierra maternal que acunas las hojas caídas hasta que se duermen!



("otra iglesia es imposible",trad. jesús lópez pacheco y fabio l. lázaro)

sábado, 19 de noviembre de 2016

Luna Miguel (1990 )

Azor común



Ted Hughes escribió, a propósito de un azor, “yo mato donde quiero porque todo me pertenece”, sin embargo intuyo que el poeta no se refería exactamente a aquel rapaz, pues lo que mata cuando gusta, lo que destruye cuando se le antoja, lo que destroza cada cuerpo no es una simple ave antigua, sino el cáncer común.

Lo sé: la enfermedad anida en nuestros espejos.

Lo entiendo: y lavaré mi sexo con lejía. Frotaré mi sexo con lejía para que mis hijos nazcan sanos.

Accipiter gentilis… los ratones tiemblan bajo el rastro de tu vuelo,
los insectos tiemblan bajo el rastro de tu vuelo,
los dolientes tiemblan, pero ella sonríe,
¿has visto cómo sonríe?

Ahora aléjate.


("escrituras.indie")

viernes, 18 de noviembre de 2016

Giovanna Pallarolo (1952 )

Después de los 30


Dicen
que después de los treinta las mujeres
envejecen pronto
malhumoradas
sufren de males jamás pensados
no se resignan
y sufren comparándose con la rosa
marchita
pétalos caídos
belleza acabándose
o se resignan
y voltean los espejos
prefieren las veladas a media luz
huyen de las vidrieras
hasta de los charcos de agua
cuando hay luna llena.
Dicen
que después de los treinta las mujeres
aprenden a hacer el amor
y su ansiedad espanta
ávida de órganos
ninfómanas
son suplentes en camas ajenas
mujeres fáciles
o se empiezan a secar
asqueadas y temerosas
de sus deseos (ávidas, urgentes)
les falta hombre
comentan
putas reprimidas

es a la larga lo mismo. Así dicen.


(en muro fb daniel montoly)

jueves, 17 de noviembre de 2016

Jean Turpy (1957 )





Santos



Cristo que moriste en la cruz a los treinta y tres años

                                                                                                  sin haber fornicado

¡cuídalo!

Santa Teresa de Jesús que morías porque no morías

¡ampáralo!

San Arthur Rimbaud que fuiste poeta desde los siete años

                                                                                                o antes

¡protégelo!

Santa Perestroica de la Glassnot concebida por obra y gracia

                                                                                               de Mikhail Gorbachev

¡asístelo!

Santo el Enmascarado de Plata padre y Santo el Enmascarado de Plata hijo

¡no lo abandonen!

Santa María Sabina reina de la noche, los viajes y las jaculatorias

¡escóndelo!

San Jesús Malverde y San Heráclito Bernal que no se conocieron

                                                                                              pero hubiesen hecho buena pareja

¡socórranlo!

Santa Cachucha que fuiste utilizada como metáfora de burdeles

                                                                                             y nos observas con dulzura desde el cielo

¡auxílialo!

San Clodoveo que soportaste con resignación tu nombre

¡socórrelo!

San Jorge Bendito patrón de los zoológicos y las sociedades protectoras

                                                                   de animales y la psicología pavloviana

¡sálvalo!

Virgen de Guadalupe ofendida en el Museo de Arte Moderno

                                                                    que perdonaste al pintor pero no a los censores

¡ayúdalo!

San Gilles de Rais que amabas infantes hasta devorarlos

                                             pero nunca leíste a Jonathan Swift

¡ruega por él!

Santos que surgirán durante el siglo veintiuno de entre tantos pecadores

                                                                                                              y pecadoras

¡no lo desamparen!

Santos que omito nombrar porque la memoria es imperfecta, limitada

                                                                                                               y caprichosa


¡hacedle el paro!


("círculo de poesía")

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Lauren Camp (1967 )

Para el padre de las cinco niñas asesinadas en la cama



¿Qué edad tenían, tus niñas?

Cada una en su mundo, creciendo en sus propios campos y océanos,



el zigzag de sus cabellos castaños

sobre la almohada, sus dedos entrelazados



mientras dormían

juntas, en la misma cama, llevando sueños



hacia la oscuridad, esos serenos capullos blancos que atesoraban.

Oh, tus ojos heridos, tu alarido;



vivirás en el hueco de aquella habitación

con el pelaje de sus fotos, tu corazón



en vuelo, desde ya luchando contra

la forma líquida de la codicia,



una chispa de locura, nudo apretado a tu futuro.

Desprendimiento de la memoria y la razón.



Es obvio que no volverás a cantar

pero no emerjas de ese objeto del dolor



insultando y rechazando, por encima del gueto,

a las familias que te marcaron.



Otros pueden leer tu atrancado rostro

en esos días pesados, en cada sol



reluciente, en cada silencio.

Las hojas se aferran a los árboles en primavera.



Aquella noche llegó en tonos canela

y tamarindo; tus niñas…estaban dormidas.



La inconfundible imagen de sus pequeños cuerpos,

déjala que se bolle en el tuyo, que tus dedos



impriman cada uno de sus cabellos en tu pecho.

Ellas dormían, y tú debes despertar



bajo los largos ángulos de un cielo sangri-radiante.

Sin luminarias, solo la aterradora luz de esta pérdida.



Dime todo lo que sabes

sobre tus niñas. Dímelo todo,



y luego cuéntamelo otra vez.

Descríbeme la angustia que lleva tu esposa



cómo fueron coronadas, sus primeros llantos.

Su inocencia responderá.



Se fueron sin previo aviso, sin

el pinchazo de una partida.



Deja que se conviertan en mapas y lágrimas

en el fracturado puente de tu memoria,



¡oh, pero su piel, el dulce olor de la flor de su piel!

Menciónalo, en tu cuento de amor.


("círculo de poesía", trad. alain pallais)

martes, 15 de noviembre de 2016

Sharon Olds (1942 )

El gazal del moretón



Ahora en mi cadera un óvalo negro-y-azul se ha vuelto azulvioleta
como tinta en la cáscara de un gran
corte, doloroso como mordida de amor, demasiado
grande como para venir de una boca humana. Me gusta,
mi adorno en la piel – marco de oro, color de la envidia
adentro un camafeo, con tintes violeta
sobre él, el picaporte que mordió deja un púrpura
oscuro con movimientos como las temerosas patas
de un ciempiés. Cuento los días que pasaron, y los que faltan
para que se vayan los colores podridos y después
de a poco desaparezcan. Algunas personas piensan que ya
debiera haber superado a mi ex – quizá
incluso yo misma pensé que lo superaría un poco más
para estos días. Quizá superé a medias a quien él
era, pero no a quien yo pensaba que era, y no superé
la herida, repentino golpe mortal
que parece venir de ningún sitio, pero que vino del núcleo
de nuestra vida compartida. Dormí ahora, Sharon,
dormí. Incluso mientras hablamos, el trabajo se está
haciendo, por dentro. Naciste para sanar.
Dormí y soñá – pero no con su regreso.
Ya que no lo lastima, herilo, en tu sueño.


("malón malón", maver y foglia, versión)

lunes, 14 de noviembre de 2016

Josefa Parra (1965 )

Más razones para la escritura


Que inmensa la tristeza de un cuerpo que has amado,
qué abandono tan cruel su peso entre las sábanas
señalando inequívoco las ausencias futuras:
la muerte, el desamor, la enfermedad, el tiempo.
Perfecto en su belleza de un instante. Inasible.
No hay modo
de retenerlo así. Ni las palabras
podrían suspender esa condena
de la fugacidad: escribe y calla.
Que un verso lo sostenga en el vacío,
que milagrosamente se eternice
cuanto vas a perder.
No es suficiente
que hayas amado mucho y hasta el fondo.
Antes de que la luz se apague, escribe.
Escribe, escribe,

simplemente escribe.


("rua das pretas")

domingo, 13 de noviembre de 2016

Uriel Martínez (1950 )

La enmascarada


Me dijeron permanece en casa
y no te muevas antes
de que llegue por ti
Calixto el mancebo.
Si te gana el sueño
duerme, apaga el móvil
nosotros te avisamos
pronto.
No asomes al balcón
no abras la puerta
vienen los predicadores
a calentarte.
Abre un libro, toca
con yemas ardientes
el piano, las cuerdas
de guitarras.
No mires a nadie a los labios
a los ojos no prestes oídos
no regales anillos
un día vendrá enmascarada.


[Inédito]

sábado, 12 de noviembre de 2016

Moya Cannon (1956 )

Olvidar los tulipanes


Hoy, en la terraza, señala con su bastón y pregunta:
«¿Cómo llamas a esas flores?».
De vacaciones, en Dublín, en los años sesenta
compró los cinco bulbos originales por una libra.
Los plantó y los fertilizó durante treinta y cinco años.
Los hizo crecer, los dividió,
los almacenó en el galpón sobre alambres tejidos
listos para plantar en hilera,
corolas rojo y amarillo intenso:

tesoro transportado en galeones
desde Turquía a Amsterdam, tres siglos antes.
Ahora en abril se balancean con un viento de Donegal,
encima de las delgadas hojas de los adormecidos crisantemos.

Un hombre que cavó surcos derechos y que recogió negras plantas
[de grosellas,
que enseñó a hileras de niños las partes de la oración,
tiempos y declinaciones
debajo de un mapamundi de tela cuarteada;
al que le encantaba enseñar la historia
de Marco Polo y de sus tíos que, desalineados,
volvían a casa al cabo de diez años de viaje,
tajeando entonces el forro de sus abrigos
para dejar caer los rubíes traídos de Catay;

ahora, perdiendo primero los sustantivos,
está de pie junto a su cantero de flores y pregunta:

«¿Cómo llamas a esas flores?».


("el poeta ocasional", versión jorge fondebrider)

viernes, 11 de noviembre de 2016

Santiago Espinosa (1985 )

Soliloquio de un raspachín


Con estas manos

planto semillas de viento.

Espero su floración

de limbos pardos

antiguos como el suelo.

Las hojas son los rostros

de los niños sin descanso

creciendo en la selva,

estrellas o corales

olvidados

que silban entre los árboles.



Desayuno. Pienso en el padre

de los lunes

frente a un pocillo roto,

repaso cicatrices.

Limpio las hojas secas

sobre una tablilla,

en calma,

como el que lava un aluvión de oro

en lo profundo de su casa.



En la semilla está el sol negro

de los puertos,

respirando a la distancia.

El viento llega a los bolsillos de la noche.

Recorre plazas que no conozco, avenidas desiertas.

Tiendas donde se paga una promesa

en la oficina de recaudos.

Descansa en la furia de las llaves,

traza dos líneas de fuego en la repisa del bar.

Construye palacios y destierra casas viejas,

casas de rejas blancas junto al espejo del lago.



Mi oficio es el oficio de mi padre.

Cuido la sal, el puño, mido los cristales,

espanto de mi casa pajarracos negros.



Con estas manos


he cosechado tempestades.


("círculo de poesía")

jueves, 10 de noviembre de 2016

Graciela Perosio (1950 )

a las 15,30 de un domingo
en la esquina de Gurruchaga y Honduras
un muchacho toca la flauta traversa
suavísima música se abre paso
entre paseantes y turistas
tras la cabeza del ejecutante, el cielo azul

venimos de comer en el restaurante de los sufíes
El Señor bendiga a los verdaderos amantes
rúcula con nueces, jenjibre y menta
panes morenos con pasas
arroz verde con brotes de arveja
queso de cabra y castañas
café con chocolate y canela
El pan sobre la mesa no vive
pero dentro del cuerpo se vuelve
espíritu de la alegría
Su trasmutación tiene lugar
dentro de un alma
nacida en el paraíso

el sonido de la flauta se desliza
por mis brazos, asciende
la brisa se engolfa
en los paraísos floridos
y desde su espuma grisácea
nos alcanzan oleadas de perfume

la vida, a veces, ofrece
instantes perfectos
para que nos inunde  
la añoranza


("marcelo leites")

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Theodore Roethke (1908/1963 )


El vals de mi papá



El olor a whiskey en tu aliento
podía marear hasta a un niño;
pero yo estaba aferrado a ti como la muerte:
porque bailar ese vals no era fácil.

Nos movíamos hasta que las sartenes
cayeron desde el estante de la cocina;
mientras el rostro de mi madre
no podía dejar de fruncir el ceño.

La mano que tomaba mi muñeca
tenía los nudillos magullados;
y a cada paso del baile que perdías
mi oído derecho arañaba la hebilla de tu cinturón.

Marcabas el compás sobre mi cabeza
con la palma de la mano endurecida por la suciedad,
entonces me llevaste a la cama bailando vals
mientras yo aún colgaba de tu camisa.


("otra iglesia es imposible", trad. diana dunkelberger y marcelo rioseco)

martes, 8 de noviembre de 2016

Charles Simic (1938 )

Una silla


Que no puede evitar crujir de noche
como si una araña
descendiera
por un hilo
para colgar sobre ella
haciendo que la silla
se estremezca
asustada


("si le ha fallado la suerte", ed. cal y arena, méxico, 2015, trad. rafael vargas)

lunes, 7 de noviembre de 2016

Tulia Guisado (1979 )

Infierno


Los hombres buenos dilucidan,
elucubran, toman decisiones.
Me abren las vías en la muñeca,
en la yugular, las arterias, la boca,
la vagina, la nariz, la uretra.
Me abren las piernas,
me abren los brazos,
me abren el pecho,
me abren los ojos,
el cuello, la tráquea,
los pulmones,
la piel.


Y no me matan.


("emma gunst")

domingo, 6 de noviembre de 2016

Uriel Martínez (1950 )

Las huellas


en tu maleta cabe el mapa del pueblo que abandonaste días antes; lo que ya no cabe es la ciudad olvidada a donde llegas, los parques habitados, los muertos que los recorrieron, reconocieron e identificaron.

en la valija que arrastras llevas anotado el croquis de tu casa, el cesto de ropa sucia, la balsa en que duermes, el retrete donde te abstraes del mundo; pero aquellos que te desvelaron ya no vienen, ni van, ni regresan; simplemente se eclipsaron.

si extraviaras la maleta, la valija, el mapa, el carnet de identidad, las huellas dactilares de zapatos, calcetines, ropa de algodón, la frecuencia cardiaca, tus proyectos, la luz que reposa al fondo de ti, los pasos por andar; no sé, no sé, no sé.


[Inédito]

sábado, 5 de noviembre de 2016

Sharon Olds (1942 )

A último momento


De repente, a último momento
antes de que me llevara al aeropuerto, se levantó,
tropezando con la mesa, y dio un paso
hacia mí, y como un personaje de una de las primeras
películas de ciencia cción se inclinó
hacia adelante y hacia abajo, y desplegó un brazo,
golpeándome el pecho, y trató de abrazarme
de alguna forma, yo me levanté y nos tropezamos,
y después nos quedamos parados, alrededor de nuestro núcleo, su
áspero llanto de temor, en el centro,
en el nal, de nuestra vida. Rápidamente, después,
lo peor había pasado, pude consolarlo,
sosteniendo su corazón en su sitio, desde atrás,
y acariciándolo por delante, su propia vida
continuaba, y lo que lo había
unido, alrededor del corazón – unido a él
conmigo– ahora descansaba en nosotros, a nuestro alrededor,
agua de mar, óxido, luz, fragmentos,
los pequeños espirales eternos de eros

aplanados a la fuerza.


("salto del ciervo", pdf, trad. patricio foglia y natalia leiderman)

viernes, 4 de noviembre de 2016

César Cañedo (1988 )




Rostro cuir



Hay pájaros que nacen
con el pico en la cola,
con el nido en los huevos,
con el vuelo en reversa.
Yo nací, además,
con el rostro torcido
y la cicatriz abierta.
Éste es mi cuerpo
que será derramado
por vosotros.
En pedacitos
Chuequito
Jotito
con retazos de burlas
de despedidas
de fracasos.
Pegándome versos
donde me falta pelo,
mordiéndome el rabo
donde me falta escroto,
pelándome el chile
donde me sobra rabia.
La misericordia me llegó del culo
y me encendió las noches
en que mi cuerpo
incompleto
mi legado
incompleto
mi rostro
incompleto
mi amor
incompleto
mi nombre
incompleto
se encarnaban de la diferencia.
Las miradas repulsivas
los silencios de familia
la penitencia, acaso
por no nacer como debía nacer,
lo llevo a cuestas, a cogidas,
a carcajadas incrustadas en la espalda.
Pesan lo que han pesado
las íntimas sagradas perversiones
que vomitan familia y no se borran.
Rechazado
antes de cualquier réplica
exiliado de la simetría
y del sonido estéreo
del aguzar oídos
parar orejas
¿oyes?
¿no oyes cómo ladran el patriarcado
y el mercado
y todo lo que termine en censura?
¿Quién le teme a la diferencia?
Desde los cuerpos,
desde los afectos,
desde los placeres,
desde elegir cambiar de sexo,
desde romper banderas,
incinerar siglas,
clausurar arcoíris.
No será suficiente
fracasar la memoria
reinventar el amor
rabiar la pérdida.
Habrá que ostentar la diferencia
desvestir las ropas nuevas del emperador
paladear lo torcido
y anhelar los finales infelices.
He aquí mi rostro cuir
y su tersura.
A mi siniestra azufre
y pista de baile,
a mi costado
látex lubricante
a mi detrás
la estirpe que balbucea
el llanto de ser libres e incompletos.
Debajo y arriba se abre
un infierno que iguala a cuentagotas.
Un volcán que ruge la tambora
desnuda un corazón y lo amamanta
la sirena y arpista de los cielos
enredadas las cuerdas
en el sexo de varón
inmaculado.


("rostro cuir", ed. mantra, méxico, 2016)

jueves, 3 de noviembre de 2016

Adélia Prado (1935 )

Pistas


No puede ser una ilusión fantástica
lo que nos hace domingo tras domingo
visitar a los parientes, insistir
que así es mejor, que un buen
empleo es medio camino andado.
No puede ser verdad
que tanto afán excave en la insolvencia.
Hay vuelos maravillosos de ave,
aviones tan bellos reposando en los campos
y lo que es piadoso en el muerto:
no su sexo marchito,
sino sus manos empeñadas sobre el pecho.



("huellas en la ciénaga", versión josé francisco navarro)

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Rodolfo Hinostroza (1945/2016 )

Con una camioneta llena de chicos soñolientos...



Con una camioneta llena de chicos soñolientos
Regresamos a Lima la tarde del Domingo
Cuando la luz declina y en retrovisor
Se desdibujan pueblos polvorientos
Encallados como paquebotes en el desierto humeante
Y de pronto avistamos el mar enrojecido
Mis hijos se despiertan balbucientes, nos tocan sus manitas temblorosas
Y la felicidad, salvajemente, nos roza con sus alas

Dó están ahora, amigo mío,
Los crepúsculos metafísicamente atormentados de París
Dó mi psicoanalista
Que hurgaba con un palito mis llagas purulentas
Hasta hacerlas sangrar rojos fantasmas
Dó las mujeres espléndidas y locas
Que apasionadamente disputaban
Mis despojos de poeta perdido entre dos siglos
Desamparado y cínico

Se han hundido en la bruma de los días
Las ocasiones desaprovechadas
Los viajes minuciosamente desolados
Los poemas que no fueron escritos
Las reconciliaciones perdidas para siempre
Las ambiciones que no fueron colmadas
Los hijos abortados sin un grito

El pasado me asalta sin un ruido
Desde el fondo del Misterio Inmenso e Insondable
Y sin melancolía se queda atrás tirado
Entre dos luces de la carretera
Que avanza sin detenerse
Así como crecen mis hijos implacablemente
Y mi vida se llena de sentido
Mientras regreso a Lima la tarde del Domingo
Con un puñado de niños soñolientos,
Quemados por el sol, sucios de arena,

Con huellas de divinidad en las narices…


("vallejo & co")

martes, 1 de noviembre de 2016

Giorgio Bassani (1916/2000)

Llego mi madre no está bien...


Llego mi madre no está bien telefoneo al primo
médico rápido presto a
declararse en pijama
agarro el auto voy
y helo allá debajo justo que llego ya me espera
en corbata delante del umbral de su rosada rozagante
vetusta casa de campo

¿Qué diablos decirse después de casi treinta años
en los que no nos hemos visto?
Nada comprometido ni demasiado
íntimo naturalmente
y así durante el breve
tránsito de casa a casa no nos decimos
casi nada.

Me percato sin embargo mirándolo de reojo cómo en un cuarto
de siglo se las ha ingeniado increíblemente
para parecerse a mi padre médico también
-pero a ratos perdidos- de cabecera
Tiene los mismos -me digo- frágiles pómulos
los mismos finos cansados un poco violáceos
labios neuróticos los mismos
cartílagos amarillentos
emplea la misma idéntica paciente sumisa
ironía hebrea.

Insiste entretanto en guiarme de callejuela en callejuela
en la sombra con la dulzura un poquito burlona
del citadino que se encuentra por casualidad conduciendo al ilustre
huésped forastero
la dulzura también del viejo que acoge al casi tan viejo
o quizá del que difunto desde mucho tiempo antes

se apena del otro.


("caína bella", versión jorge aulicino)

lunes, 31 de octubre de 2016

Irma Verolín (1953 )

Sábado


Apuro el primer bocado
de la mañana, el mundo es inaudito
para alguien como yo
que se extasía
frente al círculo oscuro
de la taza de café.
Por suerte
hoy sábado
el mundo comienza a adormecerse
y tengo el día entero
para mí:
una mercancía cara
que se consume rápido,
pura extensión hacia delante
parecida a la llanura
donde tenderé mis sábanas
y lustraré mis zapatos.
Estoy respirando
y es casi un milagro
percibir este aire
que entra y sale
de la casa de mis huesos.
Mañana
cuando el mundo
esté  completamente adormecido
bailaré

bailaré hasta cansarme.


("caína bella")

domingo, 30 de octubre de 2016

Jorge Eduardo Eielson (1924/2006 )

Cuerpo enamorado


Miro mi sexo con ternura

Toco la punta de mi cuerpo enamorado

Y no soy yo que veo sino el otro

El mismo mono milenario

Que se refleja en el remanso y ríe

Amo el espejo en que contemplo

Mi espesa barba y mi tristeza

Mis pantalones grises y la lluvia

Miro mi sexo con ternura

Mi glande puro y mis testículos

Repletos de amargura

Y no soy yo que sufre sino el otro

El mismo mono milenario


Que se refleja en el espejo y llora


("círculo de poesía")

sábado, 29 de octubre de 2016

Laura Forchetti (1964 )

pd:


hace ciento treinta millones de años
que las plantas -estacionarias-
despliegan una brillante sexualidad
para anunciar su deseo

colibríes
abejas
mariposas
escarabajos
polillas
pequeños mamíferos

el exquisito cortejo
que vuelva al aire
impregnado
de polen y azúcar

como minuciosas
cartas
      de amantes

del otro lado
sabe la flor
        hace ciento treinta
        millones de años
que la esperan.


("la biblioteca de marcelo leites")


viernes, 28 de octubre de 2016

David Leavitt (1961 )



                                                                    La visitación

...Celia no acaba de creer que esté sentada, colinas que pertenecen a los fondos de cuadros del siglo XV: secas pero flexibles, con el verdor roto aquí y allá por la roca, y que justamente están empezando a quemarse bajo el sol del final de la primavera. Jesucristo podría estar arrodillado en esas colinas tras recibir el bautismo, la cintura envuelta en una tela empapada; o la virgen, en una casa de piedra abierta, podría estar inclinada sobre su rueca, esperando la visitación del ángel.


("un lugar en el que nunca he estado", anagrama, 1994, tr. juan gabril lópez guix)

jueves, 27 de octubre de 2016

Charles Simic (1938 )


Tienda de ropa usada


Un amplio surtido de vidas pasadas
que uno puede revolver hasta encontrar
la que mejor le ajuste,
limpia y recién planchada,
si bien un poco luída del cuello.

Un maniquí vestido de etiqueta
está a tus órdenes en la puerta.
Sus ojos no dejarán de seguirte.
Su bigote parece pintado
con la colilla de un cigarro.

Torres de pantalones se inclinan
cuando das media vuelta para huir,
sombreros de difuntos ruedan
por el suelo, apurándose
a escoltarte hasta la puerta.


("si le ha fallado la suerte", ed. cal y arena, méx., 2015, trad. rafael vargas)

miércoles, 26 de octubre de 2016

Miguel Florián (1953 )

Es la hora más dulce


Es la hora más dulce,
cuando declina el sol.

Y el horizonte arde
hasta alcanzar el ala
desnuda de los pájaros.


(Las aves que conocen
la frontera imprecisa
de los cuerpos, el fulgor
añil de las raíces...
su confusa avaricia).


Escucho gemir a los almendros,
el temblor de sus ramas
crecer hasta mis labios...


Y su flor blanquecina,
despojada, como un sexo vencido

que cae hasta el crepúsculo.


("portal de poesía")

martes, 25 de octubre de 2016

Charles Simic (1938 )







El invisible

X

El invisible mira la nieve
a través de una oscura ventana
desde una hilera de oscuras ventanas de escuela
asegurándose de que los copos caigan
en el orden adecuado
en que estaban destinados a caer
sobre el patio gris
y hace guardar silencio
en el momento en que lo hacen.

El cuervo asiente con la cabeza
mientras él pasa
debe haber sido un profesor de filosofía
en una vida anterior
pese a que las circunstancias han cambiado
aún sobre el pico de vez en cuando
como para dirigirse a los estudiantes que lo veneran
y al no ver nada más que nieve
mira con perplejidad
una de las oscuras ventanas.


("si le ha fallado la suerte", ed. cal y arena, méx., 2015, trad. rafael vargas)

lunes, 24 de octubre de 2016

Toshiko Hirata (1955 )

Tesoro


La palabra más hermosa del mundo es Concertgebouw
Hace cuatro años en Ámsterdam mientras me paseaba en el tranvía de la tarde
vi un edificio enorme frente a mí Te pregunté: ¿Qué es esto?
Concertgebouw —Respondiste.
Concertgebouw En ese entonces no sabía qué era eso pero tu voz que lo susurró fue tan linda que a partir de ese momento esa palabra se volvió
    mi tesoro
No había escuchado a alguien
decirla antes ni después y fue la única vez que susurraste
esa palabra que escuché sólo una vez
Yo fui la única que oyó en aquel momento esa blanda voz tuya
Escrito aquí de esta manera Mi tesoro de pronto pierde su brillo
se convierte en algo menos que el cadáver de una cigarra
Para desechar una cosa importante confesé mi secreto Para olvidarme de esa palabra y también de ti
Adiós mi Concertgebouw
Jamás volveré a enamorarme de ti Las cosas importantes hay que tirarlas una y mil veces
Hasta el rocío dulce de la separación pierde sabor al ser escrito aquí
Ni siquiera siento una herida

Qué pena


("el poeta ocasional")

domingo, 23 de octubre de 2016

Uriel Martínez (1950 )

Ya


me preguntó el especialista
si me he caído hace poco
"una vez, una mañana"

quiso saber si me levanté
por mí mismo, "al verme
en el suelo me pregunté si lo haría"

luego de incorporarme me
interrogué "quién me vio
ahí, en tierra"

me cuestionó si he usado
bastón, báculo o algún
apoyo artificial extra

"no, hasta este día ninguno"
le respondí con el aplomo
de haberte enviado a la mierda.


[Inédito]

sábado, 22 de octubre de 2016

Adélia Prado (1935 )

Poema extraño


Me duele la cabeza a los treinta y nueve años.
No es hábito. Me duele rarísimamente.
Nadie tiene la culpa.
Mi padre, mi madre, descansaron sus fardos,
no existe más el modo
de que tengan sus ojos sobre mí.
Madre, oh madre, oh padre, mi padre.
¿Dónde se escondieron?
Están dentro de mí.
No les hice mausoleo, puse a los dos en el suelo.
Una mata de no-me-olvides morado,
que abunda en los cementerios.
creció allá porque quiso.
Quien la plantó fue el viento, el agua de la lluvia.
Quien la va a matar es el sol.
Pasó el día de muertos; no fui, tampoco fui en el aniversario.
¿Para qué, si cualquier lugar me sirve para llorar?
No voy de tanto recordarlos.
Ooooh, padre. Ooooh madre.
Dentro de mí responden
tenaces y duros
porque el celo del espíritu es sin mimos:
Heeey, hija.


("huellas en la ciénaga", versión francisco navarro)


viernes, 21 de octubre de 2016

Golgona (1979 )

Antes montaba grandes escándalos


marchaba,

abría con una revolución la primera página del Expresso.

Estaba, seguramente, habituada a grandes poemas:

Os Lusíadas, la Divina Comedia.


Pero el destino decidió por nosotros.

Tiró a Barthes

bajo las ruedas de una furgoneta de lavandería;

contaminó a Foucault con el VIH;

encerró a Althusser en un manicomio.

Está claro que Dios no es estructuralista.


Podría escribirte un haiku

para simplificar la cosa.

Recuerdo a San Agustín, por ejemplo,

el verano de 384,

a una mujer en un cuarto

con un libro

leyendo

sin conseguir articular


palabra alguna.


("el cultural", tr. martín lópez-vega)

jueves, 20 de octubre de 2016

Cristian de Napoli (1972 )

Cuatro días en la ciudad


1 [Aguas]

Recuerda el Chaco Horacio Quiroga y escribe:
“Fracasé por culpa del rocío”.
“En la aldea”, dice Mansilla, “cuando había tormenta
no quedaba nada en pie”.

Pero esta es la ciudad. Y la ciudad es el lugar donde las aguas
no arrastran casas ni echan a perder plantaciones.
¿Se puede fracasar por culpa de una gotera?
¿Se inunda la calle y se lleva el hormigón?

Acá la lluvia es tan linda
que hubo que inventar las actividades que se suspenden por lluvia.
¿Puede irse todo a pique porque un día
ibas a salir con alguien y el tiempo lo arruinó?


("salida al mar")

miércoles, 19 de octubre de 2016

Horacio Fiebelkorn (1958 )

Love me tender



Lo que hasta este momento fue una flor
comienza a ser una cereza. Lo que hasta ahora
fue la palabra cereza, cae de la página y se convierte
en un fruto que rueda y se detiene
en los labios de los amantes. En secreto
lo muerden. En silencio arrasan los relojes

hasta la próxima estación.


("marcelo leites")

martes, 18 de octubre de 2016

Antonio Ferres (1924 )

El instante

                a lana

En este instante
está deshaciéndose la nieve
en el tejado de este año

está tan tibio el sol
en este instante
que vienen conmigo hombres
como recién resucitados

y mujeres con sudarios blancos.

En este instante
canta un gorrión en el tejado
y está deshaciéndose la nieve

mientras la tierra brilla como fuego
en este instante

mientras hay caminos
con hombres iguales que nosotros


y ciudades donde aún no he nacido.


("otra iglesia es imposible")

lunes, 17 de octubre de 2016

Toni García Arias (1969 )

Infancia


De mi infancia, sin embargo,
no albergo memoria alguna,
de tal modo que jamás
fui niño.
La vida tiene, al fin,
este modo perverso
de vengarse de nosotros.
Para reponer el hueco
de ese órgano sin vida
construí un niño semejante a mí,
con mis ojos y mis miedos,
un niño de papel
teñido de recuerdos
que otros me han contado.
Tuvo una infancia feliz –aseguran-,
así que le dibujé una cicatriz
a modo de sonrisa,
lo invadí de amigos que no perduraron,
lo rellené de sentimientos que no recuerda.
A veces me levanto
con las manos salpicadas de años
y de ausencias y de derrotas,
agarro entonces mi muñeco infantil
como si fuera un madero en mitad del abismo.
Intento sobrevivir,
nadar con rencor hacia una playa
y, al llegar,
dibujo sobre mi rostro una sonrisa resignada,
una larga y oscura cicatriz
que viene a salvarme de lejos,
una larga y oscura cicatriz del tiempo

que el tiempo no borra.


(muro fb de francisco álvarez velasco)

domingo, 16 de octubre de 2016

Pablo Anadón (1963 )

Los muertos


Un día no estarán
y tendré tu cabeza entre mis manos
apretada en el pecho
como un niño de horas,
puro desvalimiento envuelto en un abrazo.
Entonces, el sollozo
será definitivo,
agua que baja al fondo
de unas palmas en cuenco
y allí se queda para siempre, espejo
de todo el que ha nacido:
solo, sólo uno mismo, planta acuática,
las raíces colgando a la deriva...
En la corriente negra,
brillantes de dolor nos amaremos
como sólo se aman

los hijos de los muertos.


("de sibilas y pitias")

sábado, 15 de octubre de 2016

Adélia Prado (1935 )

Antes del nombre 



No me importa la palabra, la palabra común.
 lo que quiero es el espléndido caos de donde emerge la sintaxis
 los sitios oscuros donde nacen: de, sino,
 el, sin embargo, que, esta incomprensible
 muleta que me apoya.
Quien entiende al lenguaje, entiende a Dios,
cuyo Hijo es Verbo. Muere quien entiende.
La palabra es disfraz de una cosa más grave, sorda-muda,
fue inventada para ser callada.
En momentos de gracia, infrecuentísimos,
se le podrá atrapar: un pez vivo con la mano.
Puro susto y terror


("huellas en la ciénaga",versión josé francisco navarro)

viernes, 14 de octubre de 2016

Efraín Barquero (1931 )

Detrás de junio


Sueño tiene la tierra nuevamente arada.
Y los bueyes parecen caminar dormidos.
Y el labrador seguirlos con los ojos cerrados.
Y yo quisiera dormirme en este aroma áspero
y en est bandada de garzas desatadas,
dormirme junto a la boca entreabierta
y junto a los ojos de niebla despertados.
Y soñar con la edad azul del río
y con las yemas rosadas del silencio,
cruzar el primer trigal recién nacido
y alzar el primer fruto de la tierra
como un pájaro de greda humedecida.

Me envuelve el vapor como un abuelo blanco.
Entre los surcos parece despertar la luz
crecer el cielo como una fronda espesa
levantarse el aire con un escalosfrío
y cantar el primer pájaro del mundo
con una voz insegura de barro poco firme.

Pero a medida que lo eterno nace
de los surcos nuevamente abiertos
nosotros nos dormimos.
Nos da sueño este amor oscuro
de tierras y aguas sin descanso despertadas.
Nos da sueño el olor de las raíces.
Y el buey parece avanzar sin dirección
y el hombre vagar con los ojos perdidos,
nadie pensar ni proponerse nada
nadie poner atención en sus semillas,
sino caminar con milagrosa inconsciencia

como reconociendo vagamente algo.


(www.efrainbarquero.com)

jueves, 13 de octubre de 2016

Leonardo Martínez (1937/2016 )

Encantamiento


Anochece
Alguien canta con voz apagada
En el cañaveral cercano
las ranas plañen y sobre el árbol oscuro del traspatio
un pájaro lastimero pía
Las sombras se agolpan a esta hora
Alguien
canta a media voz
Nosotros sabemos que en la casa el padre muerto
enciende la lámpara mientras los perros lamen
las puertas cerradas del invierno
La luz convoca a los hermanos
Uno trae el corazón equivocado
otro los huesos divididos
otro una mirada húmeda de bosque
El padre después de rezar comparte la comida
En la ventana del salón resplandeciente
un gallo anuncia el alba
Amanece

Alguien empieza un canto distinto


(en muro marina kohon)

miércoles, 12 de octubre de 2016

Raúl Gómez Jattin (1945/1997 )


Venía del mercado excitada y dispuesta



Maritza Qué nombre tan horrible como su
cara  Pero tenía un culo que sacaba la cara por ella
Y unas tetas como papayas blanditas
que no había necesidad de tocar

Venía del mercado excitada y dispuesta
Me llevaba a un rincón y me acariciaba
lo más rápido posible  Y lo mamaba
de maravilla  Fantástico como diría José Barguil

Yo la quería más que a nadie El chiquito
lo tenía caliente y querendón  Y
sabía moverlo como una licuadora

Después del asunto me temblaban las piernas
y al cuerpo le entraba un sudor frío
y unas ganas de irse para donde mi mamá.


("cómo cantaba mayo en la noche")

martes, 11 de octubre de 2016

Idea Vilariño (1920/2009 )

Eso


Mi cansancio
mi angustia
mi alegría
mi pavor
mi humildad
mis noches todas
mi nostalgia del año
mil novecientos treinta
mi sentido común
mi rebeldía.
Mi desdén
mi crueldad y mi congoja
mi abandono
mi llanto
mi agonía
mi herencia irrenunciable y dolorosa
mi sufrimiento
en fin

mi pobre vida.


("cómo cantaba mayo" blogspot)

lunes, 10 de octubre de 2016

Luis García Montero (1958 )

Esa luna...


Esa luna color de viejo saxofón
me retendrá en París.
Esa luna color de vieja mariposa,
de alma vieja buscando sobre el viento
ojos para mirar el fin de siglo,
gatos que son las dudas de la noche.

Tiéndete junto a mí. Despierta en la memoria
esa inquietud que guardan los que acaban de amarse,
la imperceptible prisa de los labios
que buscaron un cuello donde apoyar su aliento.
Y déjame mirarte, frente a frente,
con estos mismos ojos orientales

que utiliza el amor para observamos.


("life vest under your seat")

domingo, 9 de octubre de 2016

Uriel Martínez (1950 )

Claves


Sí, en la vida he perdido
muchos password:
el que me lleva al sueño,
el que me abre tu cuerpo;
he olvidado la clave
a tu risa, a tu miedo,
a las plantas de tus pies
y al envés de mis párpados;
he perdido la llave
de tus ríos y corrientes
subterráneas, al principio
homicida de tu cama,
al hervor de tus arterias,
a tus silencios y cristales,
al rencor de tus uñas,
a la velocidad de tus ansias,
al pupitre de lejanías,
a la creación del mundo,
a la señal de la cruz,
al agua sagrada de tus noches
sin mí y conmigo.


[Inédito]

sábado, 8 de octubre de 2016

Jorge García Sabal (1948/1996 )

Soledades



Es confuso lo que uno podría ser
para otro cuando uno no conoce
aquello que oscuramente quiere,
pero sabe que lo perderá; como algo
que no está sino en uno, que hace daño,
pero como uno se hace daño a sí mismo;
que humilla y da miedo. Un miedo
que parece una pregunta de inicio
y despedida; mejor: un permanente adiós.
Es confuso; después uno vive la vida
lleno de miedo ante su piel, un miedo
de murciélago solo encerrado en una casa
de luces, un miedo como una mancha oscura,
otro.
Y pasa el tiempo y de a poco uno
va cambiando palabras intrascendentes
o palabras de búsqueda cada día, y
de a poco quita los espejos, descuelga
los cuadros, vende los muebles de la casa.

Con las puertas arrancadas, las ventanas
abiertas, agachado en un rincón lleno de frío,

uno termina preguntando a uno ¿qué vio? ¿qué?


("otra iglesia es imposible")

viernes, 7 de octubre de 2016

Idea Vilariño (1920/2009 )

O fueron nueve


Tal vez tuvimos sólo siete noches
no sé
no las conté
cómo hubiera podido.
Tal vez no más que seis
o fueron nueve.
No sé
pero valieron
como el más largo amor.
Tal vez
de cuatro o cinco noches como esas
pero precisamente como esas
tal vez
pueda vivirse
como de un largo amor

toda una vida.


("rua das pretas" y "emma gunst")

jueves, 6 de octubre de 2016

Sylvia Plath (1932/1963 )

A la luz de una vela


Es invierno, es de noche, mi pequeño amor:
Una suerte de crin negra,
Una tosca y taciturna materia agreste,
Acerada con el fulgor
Que las estrellas verdes provocan en nuestra verja.
Te cojo en brazos.
Es muy tarde.
Las campanas tediosas bardean su hora.
El poder de una vela nos hace flotar en el espejo.

Es aquí. en este fluido, donde tú y yo nos conocemos,
En este halo radiante que parece respirar
Y deja que nuestras sombras se apaguen
Tan sólo para avivarlas
Y agrandarlas de nuevo: gigantes inmpetuosos en la pared.
Prendo un fósforo y, de repente, vuelves a ser real.
Al principio la vela se niega a mantenerse:
Recorta su llama hasta reducirla
a casi nada, a una penosa decepción azul.

Contengo el aliento hasta que estallas a la vida,
Mi pequeño y furioso
Erizo ovillado. El cuchillo amarillo
Crece a lo alto. Tú te aferras a tus barrotes.
Mi canción te hace gritar.
Te acuno como una barca, yendo de un lado a otro
Sobre la alfombra india, sobre el suelo helado,
Mientras el hombre de latón
Se arrodilla, encorvado, todo cuanto puede,

Alzando su pilar blanco con esa luz
Que mantiene a raya el cielo, ¡el ataque de la negrura
Que está por todos lados, acercándose, acercándose!
Ese pequeño atlas marrón te pertenece:
Es todo lo que tienes, tu pobre herencia. Ese titán de juguete,
Sin esposa ni hijos, con cinco balas de cañón apiladas a sus pies.
¡Cinco balas! ¡Cinco brillantes balas de latón!
Para que tú hagas malabarismos con ellas, cariño,
Cuando el cielo se derrumbe.


("marcelo leites", trad.xoán abeleira)

miércoles, 5 de octubre de 2016

Miguel Méndez Camacho (1942 )

Letanía



Señor, dale una oportunidad a los virtuosos

y déjalos caer en tentación

para que no condenen

a quienes descubrimos que el abismo

es sólo otra variante del camino.

Señor, no prohíbas la gula de los míseros

ni la violencia de los débiles

ni la avaricia de los desposeídos.

Señor, otórgale soberbia a los humildes

para que no rediman a sus amos

permitiéndoles ser caritativos.

Refresca, señor, la desmemoria moralista

y diluye las sombras que confunden

la castidad del indeciso.

Permítenos, señor, desear la mujer

y no la ruina de nuestros deudores

y deja que sea el prójimo

quien tenga que poner la otra mejilla.

Señor, si este reino no es tuyo

como dicen

quita la viga de mis ojos

y cámbiala por la paja de los de mi vecino

y déjanos el goce de caer y recaer

en el viacrucis de culpas inconclusas

para el juicio final de los remordimientos

por los pecados que desconocimos

o nos fueron negados

en la resurrección de cuerpos

que comienza


ahora y en la hora de nuestra muerte, amén.


("círculo de poesía")