lunes, 30 de noviembre de 2015

Miguel Ángel Petrecca (1979 )

La indiferencia



Ya sabés: lo que no se rinde nunca a un largo cortejo
cede de golpe a un comentario o un gesto distraídos.
Es hora entonces de que, sin proponértelo, te dediques
a recrear las condiciones de absoluta indiferencia
en las que estuviste sumergido un día en que sucedió
todo eso: y no estabas, precisamente, frente al espejo,
como esta mañana, luego de un desayuno ordinario
(sin naranjas!), de una ducha caliente y un vistazo
a los mensajes que en la bandeja de entrada dejó la noche
igual que el mar en una playa. Absoluta indiferencia,
sí, parado debajo de un tilo encendido al mediodía,
vibrando. Y pasó el afilador por la cuadra en ese momento.
Sonó la armónica del afilador con su piedra dulce
girando sobre el manubrio de una bicicleta inglesa.


("el poeta ocasional.blogspot")

domingo, 29 de noviembre de 2015

Pablo García Casado (1972 )


Ford


como un oso que despierta del letargo
nuestro ford va derritiendo la nieve del parabrisas
pongo las maletas en el asiento trasero repaso el mapa de carreteras

ahora llegas tú medio dormida
sin pintar sin arreglar rota por la noche pasada
una noche de preguntas de miedo de ropa que entra

y sale de los armarios una noche de nevera desconectada
pero hoy es distinto y te sientas a mi lado como antes
cuando viajábamos sin prisa a través de bosques y maizales en esas noches
de faros encendidos en busca del océano

el ford asciende lento por la colina
quiero viajar al sur al sur de todos los proyectos


("rua das petras.blogspot")

sábado, 28 de noviembre de 2015

Li Po (701/762 )

Canción


Siempre me decías: "Envejeceremos juntos.
Mis cabellos y los tuyos se iluminarán
de nieve y de luna»
Pero hoy amas a otra, y hoy vengo a ti,
vengo dolorida a darte mi ultimo adiós.
Llena por última vez nuestras tazas con
el zumo que brinda el olvido y canta la canción
que habla de aquella ave muerta bajo la nieve.
Me iré luego a embarcar en las turbias
aguas del Yu-Keú, allí donde ellas se dividen
y, siguiendo rumbo contrario, unas van hacia
el este y otras hacia el oeste»
¿Por qué lloran, al oírme, jóvenes amadas?
Acaso den con el hombre del corazón fiel
que, sinceramente, les diga» "Envejeceremos

juntos..."



("marcelo leites.blogspot", trad. álvaro yunque)

viernes, 27 de noviembre de 2015

Roberto Juarroz (1925/1955 )

Así como no podemos


Así como no podemos
sostener mucho tiempo una mirada,
tampoco podemos sostener mucho tiempo la alegría,
la espiral del amor,
la gratuidad del pensamiento,
la tierra en suspensión del cántico.

No podemos ni siquiera sostener mucho tiempo
las proporciones del silencio
cuando algo lo visita.
Y menos todavía
cuando nada lo visita.

El hombre no puede sostener mucho tiempo al hombre,
ni tampoco a lo que no es el hombre.

Y sin embargo puede
soportar el peso inexorable
de lo que no existe.


("cómo cantaba mayo en la noche.blogspot")

jueves, 26 de noviembre de 2015

Carilda Oliver Labra (1924 )

Discurso de Eva



Hoy te saludo brutalmente:
con un golpe de tos
o una patada.
¿Dónde te metes,
a dónde huyes con tu caja loca
de corazones,
con el reguero de pólvora que tienes?
¿Dónde vives:
en la fosa en que caen todos los sueños
o en esa telaraña donde cuelgan
los huérfanos de padre?
Te extraño
¿sabes?
como a mí misma
o a los milagros que no pasan.
Te extraño,
¿sabes?
Quisiera persuadirte no sé de qué alegría,
de qué cosa imprudente.
¿Cuándo vas a venir?
Tengo una prisa por jugar a nada,
por decirte: "mi vida"
y que los truenos nos humillen
y las naranjas palidezcan en tu mano.
Tengo unas ganas de mirarte al fondo
y hallar velos
y humo,
que, al fin, perece en llama.
De verdad que te quiero,
pero inocentemente,
como la bruja clara donde pienso.
De verdad que no te quiero,
pero inocentemente,
como el ángel embaucado que soy.
Te quiero,
no te quiero.
Sortearemos estas palabras
y una que triunfe será la mentirosa.
Amor...
(¿Qué digo? estoy equivocada,
aquí quise poner que ya te odio.)
¿Por qué no vienes?
¿Cómo es posible
que me dejes pasar sin compromiso con el fuego?
¿Cómo es posible que seas austral
y paranoico
y renuncies a mí?
Estarás leyendo los periódicos
o cruzando
por la muerte
y la vida. Estarás con tus problemas de acústica y de ingle,
inerte,
desgraciado,
entreteniéndote en una aspiración del luto.
Y yo que te deshielo,
que te insulto,
que te traigo un jacinto desplomado;
yo que te apruebo la melancolía;
yo que te convoco
a las sales del cielo,
yo que te zurzo:
¿qué?
¿Cuándo vas a matarle a salivazos,
héroe?
¿Cuándo vas a molerme otra vez bajo la lluvia?
¿Cuándo?
¿Cuándo vas a llamarle pajarito
y puta?
¿Cuándo vas a maldecirme?
¿Cuándo?
Mira que pasa el tiempo,
el tiempo,
el tiempo,
y ya no se me aparecen ni los duendes,
y ya no entiendo los paraguas,
y cada vez soy más sincera,
augusta...
Si te demoras,
si se te hace un nudo y no me encuentras,
vas a quedarte ciego;
si no vuelves ahora: infame, imbécil, torpe, idiota,
voy a llamarte nunca.
Ayer soñé que mientras nos besábamos
había sonado un tiro
y que ninguno de los dos soltamos la esperanza.
Éste es un amor
de nadie;
lo encontramos perdido,
náufrago,
en la calle,
Entre tú y yo lo recogimos para ampararlo.
Por eso, cuando nos mordemos,
de noche,
tengo como un miedo de madre a quien dejaste sola.
Pero no importa,
bésame,
otra vez y otra vez
para encontrarme.
Ajústate a mi cintura,
vuelve;
sé mi animal,
muéveme.
Destilaré la vida que me sobra,
los niños condenados.
Dormiremos como homicidas que se salvan
atados por una flor incomparable.
Y a la mañana siguiente cuando cante el gallo
seremos la naturaleza
y me pareceré a tus hijos en la cama.
Vuelve, vuelve.
Atraviésame a rayos.
Hazme otra vez una llave turca.
Pondremos el tocadiscos para siempre.
Ven con tu nuca de infiel,
con tu pedrada.
Júrame que no estoy muerta.
Te prometo, amor mío, la manzana.


("inmaculada decepción.blogspot")

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Rubén Bonifaz Nuño (1923-2013 )

Fuego de pobres


26

Vengo a mirar aquí la madrugada;
a las fauces de humo, donde el fuego
se tuerce; al horno que se abre, no edificio
para el trigo, sí puerta
al resplandor del sacramento
inicial que me desnuda el rostro.

¿Quién, pues, el adversario; el que dialoga
conmigo? ¿A quién la tierra pertenece?

Mi mujer una sólo;
una sólo mi nieta, una mi hermana;
una, mi casa en donde vivo;
en mi contra y siempre de mi parte.

Y aunque no se me diera el regocijo
de sábanas ilustres, ni la mesa
de un existir tranquilamente,
ni el atributo cálido de hablarle
de la lluvia exterior, disimulada
por cerrojos y puertas.

Almohada, creciente de latidos
en la oreja sin sueño, lo que oía;
reloj de ciego, desangrándose
gota por gota; vértigo, aleteo
tenaz de mariposa traspasada,
de mariposa negra contra el muro.
Y mi alma y mi lengua.

Mal agüero la noche, mala el agua
en los huesos metida, su ponzoña
como niebla en los huesos.

Espero la salida en donde miro;
en donde ahúman, a lo lejos,
las llamas; hacia el rumbo donde sube
el parido sangriento, y su familia
de encarnizados pájaros lo sigue.


(´´fuego de pobres´´, fce, méxico, 1997)

martes, 24 de noviembre de 2015

Claudia Magliano (1957 )

El aljibe escupe...


El aljibe escupe el agua esa que hemos de beber dijiste
no otra de río o estanque porque la noche trae muertos a la superficie
y en la mañana parece que
ya no quedará nada sin embargo
hay restos de piernas y brazos flotando allá más lejos cerca del molino
y no los vemos
la vida comienza justo en la puerta de tu casa
en el galpón donde se alinea la lana del rabo de las ovejas que cortaste a fuego
chilla y aúlla el ganado res cabeza molida a golpes o de un solo tiro
pac
seca es la muerte de los animales es seca y muda
muda muda no dicen nada los animales no cuando los matan
se dejan ser presa sabrosa ah hoy también comeremos tierna carne de oveja
y mañana la alfombra de cuero acariciará mi piel delante de la estufa
y haremos leños con el monte y haremos el milagro de la noche
sin muertos flotando en el río porque no los vemos
la vida comienza en la puerta de tu casa comienza
sí así dulce es la tarde cayendo sobre los campos.


("el poeta ocasional.blogspot")

lunes, 23 de noviembre de 2015

Ana Blandiana (1942 )

Sin saber



Evidentemente no me parezco
a ninguno de esos hilanderos de palabras
que se hacen los trajes y las carreras de ganchillo,
las glorias, los orgullos,
aunque me muevo entre ellos
y ellos miran mis palabras como si fueran jerseis,
"-¡Qué bien vestida vas!", me dicen.
"-¡Qué bien te queda el poema!",
sin saber
que los poemas no son mis vestidos,
sino el esqueleto
extraído con dolor
y colocado encima de la carne como un caparazón,
siguiendo el ejemplo de las tortugas
que así sobreviven
largos e infelices
siglos.


("emma gunst", trad. de r. pisot y j.v. piqueras)

domingo, 22 de noviembre de 2015

Uriel Martínez (1950 )

Tareas


Te vi en la fila del banco,
sección Jubilados y Pensionados,
donde me apartaría espacio.

De lejos te vi en Catedral,
esperabas la bendición
ingenuamente.

Te vi en la subasta de strippers,
habías reservado habitación
por 3 días y 2 noches en Acapulco.

Te encontré en lista de espera
de Cubana de Aviación,
para ese 26 de julio.

En el pizarrón de Jardines
del Olvido encontré tu nombre
y el horario de misas.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Samuel Vásquez (1949 )


 Viejo, uno regala tiempo todo el tiempo.
Uno sale a encontrarse con nadie
a desmentir el espejo que otro habita
a farfullar una canción borroneada
a luchar contra el ángel del olvido
a andar sobre esta sombra que conduce a
                                                         nada

La boca, una herida en mitad del rostro
Los oídos, potes donde otro arroja sus babas
Las piernas, dos grilletes cosidos hacia atrás
El corazón, leño que no recibe fuego
Los ojos, dos ratones que van por los rincones

Es preciso regresar
antes de que la propia sombra se hunda en la
                                                              noche
ahora que toda orilla ha naufragado
cuando las horas chorrean por las tapias
la apatía sube las escalas
y el espacio entra en uno y retira las
                                                         barandas.
Testarudo, el fin se niega a comenzar,
ahora que el olvido es mi no-invitado,
y este olor que no despega,
y este surco de niebla que trasiego
y este invierno embozado en los
                                                 huesos,
y este murmullo que mece la noche,
y este polvo siena de junio…

Desear es jamás,
ayer es ahora,
hoy es el eco de un puente caído.

¿Cómo no querer,
cómo olvidar
y que el recuerdo nada traiga?

¿Cómo decir nada,
no tener ya palabras
y este zumbido que crepita adentro?

¿Cómo no buscar,
cómo abandonar el deseo
            y comenzar sin camino?

¿Cómo seguir,
cómo poder
antes que no pueda?

¿Cómo ir,
cómo olvidar el fin
 y encontrar el día?

¿Cómo trajinar esta ciudad sin antes haber
soñado?


("antonio miranda")

viernes, 20 de noviembre de 2015

Raquel Lanseros (1973 )

A las órdenes del viento



Para todos los que sienten que no están al mando

Me habría gustado ser hija de Ícaro.

Hubiera sido hermoso festejar
las bodas de Calixto y Melibea.

Me habría gustado ser
un hitita ante la reina Nefertari
 el joven Werther en Río de Janeiro
la deslumbrante dama sevillana
por la que Don José rechazó a Carmen.

Yo quisiera haber sido el huerto del poeta
con su verde árbol y su pozo blanco
el inspector fiscal
con el que conversara Maiakovski.

Me habría gustado amarte. Te lo juro.
Sólo que muchas veces la voluntad no basta.


("emma gunst")

jueves, 19 de noviembre de 2015

Gloria Trinidad (1968 )


Dos cartas a Lucio

1

Ten en cuenta esto, Lucio.
Tus obras huérfanas de ti
habrán de defenderse solas.
La muerte es un mecenas
que sólo acepta la excelencia:
desprecia las causas,
sólo atiende a los efectos.
Un mal verso es inmortal
por abrasadora que fuera
la dicha que envolvía.

Sucederá que escribas
nocturnos resplandecientes de verdad
y amanezcan
convertidos en garabatos.
No te apene tirarlos;
desprecia el frufrú de las palabras.

No seas oscuro.
Lo oculto y lo abstracto
son atajos hacia una representación del mundo
sin necesidad del mundo.
Es preferible
la palabra justa
para designar las cosas
que son
como son.
Agua debe querer decir
agua
no la líquida disonancia
de un pensamiento.

Prefiere lo menos.
Rehúye la tentación
de hacer explícito el daemon.


("la mirada del lobo", blog de andrés vara)

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Macky Corbalán (1963/2014 )

Las moscas



Las moscas,
inevitables en el verano,
como el calor que sofoca
al envolvernos en su membrana
sudorosa y anodina,
los frutos henchidos y rojos,
descomponiéndose en la acera,
y —enlazados por el talle—
las parejas de enamorados
que habrán de odiarse

el próximo invierno.


("el placard", blogspot de sandra toro)

martes, 17 de noviembre de 2015

César Fernández Moreno (1919/1985 )



Marche un poema al mostrador

viejo si me vieras ahora
estoy parado contra el mostrador
mis pantorrillas tensas me soportan
un rato cada una

vos te hubieras sentado en una mesa
tus hombros los hubiera soportado un respaldo
hubieras perdido tu mirada en la vereda de enfrente
qué fabulosa lejanía

yo he venido a quedar un poco más arriba
veo un poco más cerca
alcanzo a leer las letras de la vidriera
al revés

pero es lo mismo
la misma breve lucha con el paquetito de azúcar
el mismo sabor aceitoso del café suburbano

cambio propina por comentario sobre lluvia inminente
saco mi libretita con disimulo
para escribir este primer poema
al mostrador

pero el patrón me enciende una luz
solícitamente
y lo escribimos a medias
entre mi mano y su mirada


("otra iglesia es imposible")

lunes, 16 de noviembre de 2015

Susana Tosso (1946 )

Cuando abras...


Cuando abras la puerta vas a verlo todo:
la mesa en el lugar de siempre,
los anteojos guardados en su estuche,
la escalera desafiando al espacio o al tiempo (da lo mismo),
la lámpara apagada.
Me llamarás;
te amordazará el silencio.
En un día de locuras pensé en las palabras que dirás mañana.
Mi nombre no estará entre tus palabras.


(en muro fb marcelo leites)

domingo, 15 de noviembre de 2015

Uriel Martínez (1950 )

El amado

VIII

señor, por qué no fui
estúpido como aquel
que desea el nuevo día;

por qué no fui imbécil
como ese que va
por la orilla del miedo;

por qué no tuve el don
de rasguear una música
que aplaque animales;

por qué me mantuve
en la sombra de la sombra,
en los quicios del silencio;

señor, por último, déjame
golpear la aldaba por vez
última; pero no respondas
a mi llamada necia.

sábado, 14 de noviembre de 2015

César Moro (1903/1956 )

Amo el amor


3

Amo la rabia de perderte
Tu ausencia en el caballo de los días
Tu sombra y la idea de tu sombra
Que se recorta sobre un campo de agua
Tus ojos de cernícalo en las manos del tiempo
Que me deshace y te recrea
El tiempo que amanece dejándome más solo
Al salir de mi sueño que un animal antediluviano perdido en
    la sombra de los días
Como una bestia desdentada que persigue su presa
Como el milano sobre el cielo evolucionando con una
    precisión de relojería
Te veo en una selva fragorosa y yo cerniéndome sobre ti
Con una fatalidad de bomba de dinamita
Repartiéndome tus venas y bebiendo tu sangre
Luchando con el día lacerando el alba
Zafando el cuerpo de la muerte
Y al fin es mío el tiempo
Y la noche me alcanza
Y el sueño que me anula te devora
Y puedo asimilarte como un fruto maduro

Como una piedra sobre una isla que se hunde


("material de poesía", unam)

viernes, 13 de noviembre de 2015

Hugo Vera Miranda (1951 )

A divinis



Dios vagaba a través del espacio
sin hacer una mierda.
Un día se le ocurrió la brillante idea
de ponerse a trabajar.

Creó los cielos y la tierra
y muchas cosas más.
Luego fruto de su esquizofrenia veloz,
tomó del barro más nauseabundo
diciendo: ¡Hágase un Hugo Vera Miranda!

Más tarde en un acto de infinita crueldad
y sin mediar consulta alguna,
me saca una costilla

y crea a esa perra.


("inmaculada decepción" y "rua das petras", blogs)

jueves, 12 de noviembre de 2015

Edward Hirsch (1950 )

Pobres ángeles







A estas horas el alma vaga ingrávida
por las calles de la ciudad, invisible y muda,
estupefacta ante la humeante mezcla de oros y grises
que al aire rezuma, los sombríos medios tonos

de polvo ocupando ya el cielo nublado
mientras el cuerpo yace desganado a la ventana
indolente y pesado, exhausto para mover un dedo,
hastiado para levantarse o acostarse.

A esta hora el alma es como una ala amarilla
que escapa entre las frondas, una pequeña nube
estática cerniéndose sobre las aceras, apelando
a la noche que se aproxima: "azórame, azórame",

mientras el cuerpo yace displicente a la ventana
escuchando los claros reclamos de los muertos
transparentes como vidrio, clarividentes como cristal...
Algunas noches casi está listo para irse con ellos.

Ah, esta es una tensa, insólita atadura,
un injerto rabioso de lo rápido y lo lento:
cuando el alma vuela, el cuerpo se hunde
y toda la noche -encerrados en el mismo espacio atestado-

se la pasan peleando, amenazándose mutuamente
con dejarse, llenando el aire enmudecido
con un ruido de baja quemazón interna.
¿Cuánto ha de durar este enmadejado matrimonio?

A medianoche el alma sueña con un pequeño fuego
de estrellas ardiendo al otro lado del cielo,
pero el cuerpo se extasía en un triste lustre nocturno,
una oscuridad de ojos vacíos. Pobres ángeles desdichados
enfebrecidos amores antiguos: no os separéis todavía.
Dejad que lo que se alza viva con lo que cae.


("otra iglesia es imposible", traducción de pedro serrano)

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Francisco Hernández (1946 )

Alto contraste


1
de tus axilas brotan poemas ciegos
como murciélagos de una cueva

en el fondo del mar


("rua das petras")

martes, 10 de noviembre de 2015

Óscar Hahn (1938 )

Enemigos

Si se muriera mi peor enemigo
ay si se muriera
el escas poder que tiene ahora
se volvería fuerza sobrenatural
Tengo miedo de que regrese a torturarme
convertido en tenebroso fantasma

Él nunca sabrá que el enfermero
que lo cuidaba cuando estaba en la clínica
era yo: su viejo adversario
con anteojos oscuros y mascarilla blanca

Si se vuelve a enfermar el insensato
y fallece antes que yo
debe saber que un día
también voy a morirme
y que iré a desafiarlo al más allá

Ignoro con qué armas combaten los espectros
pero sé que nuestro campo de batalla
será el espacio de la muerte

Dicen que el perdedor tendrá un castigo:
reencarnarse en el cuerpo futuro
de su eterno rival
Tengo miedo de haber perdido ese combate
y de estar cumpliendo la pena
en esta vida


("la primera oscuridad", ed, fce, 2011, santiago de chile)


lunes, 9 de noviembre de 2015

Saúl Ordoñez (1981 )

petite maman


mamá te nací
              en la estación de la muerte
el inicio de los días azules y de los días negros




mi vida una sucesión de días azules y días negros
blues
y melancolía


mamá por qué no morimos con nuestros muertos


("petite maman", ed. mirabilis, toluca, méxico, abril 2015)

domingo, 8 de noviembre de 2015

Vicente Aleixandre (1898/1984 )

Ven, siempre ven


No te acerques. Tu frente, tu ardiente frente,
tu encendida frente,  las huellas de unos besos,
ese resplandor que aún me da se siente si te acercas,
ese resplandor contagioso que me queda en las manos,
ese río luminoso en que hundo mis brazos,
en el que casi no me atrevo a beber, por temor después
a ya una dura vida de lucero.

No quiero que vivas en mí como vive la luz,
con ese aislamiento de estrella que se une con su luz,
a quien el amor se niega a través del espacio
duro y azul que separa y no une,
donde cada lucero inaccesible
es una soledad que, gemebunda, envía su tristeza.

La soledad destella en el mundo sin amor.
La vida es una vívida corteza,
una rugosa piel inmóvil
donde el hombre no puede encontrar su descanso,
por más que aplique su sueño contra un astro apagado.

Pero tú no te acerques. Tu frente destellante,
carbón encendido que me arrebata a la  propia conciencia
duelo fulgúreo en que de pronto siento la tentación de morir,
de quemarme los labios con tu roce indeleble,
de sentir mi carne deshacerse contra tu diamante abrasador.

No te acerques, porque tu beso se prolonga
como el choque imposible de las estrellas,
como el espacio que súbitamente se incendia,
éter propagador donde la destrucción de los mundos
es un único corazón que totalmente se abrasa.

Ven, ven, ven como el carbón extinto oscuro
que encierra una muerte;
ven como la noche ciega que me acerca su rostro;
ven como los dos labios marcados por el rojo,
por esa línea larga que funde los metales.

Ven, ven, amor mío; ven, hermética frente, redondez casi rodante
que luces como una órbita que va a morir en mis brazos,
ven como dos ojos o dos profundas soledades,
dos imperiosas llamadas de una hondura que no conozco.

¡Ven, ven muerte, amor; ven pronto, te destruyo;
ven, que quiero matar o amar o morir o darte todo;
ven, que ruedas como liviana piedra,

confundida como una luna que me pide mis rayos!


("life vest under your seat")

sábado, 7 de noviembre de 2015

Nuno Júdice (1949 )

La casa vacía


Los pies desnudos en una alfombra de estopa
sobre el suelo de piedra, el cuerpo recostado
en la ventana abierta hacia el campo, de modo
que no se vea el busto hasta el inicio
de los senos, el pelo aún pegajoso
del sudor de la noche, espera a que el día
llegue. Si viese sus ojos, tal vez
supiese hacia dónde partirá:
el camino del mar o el camino de la ciudad
se abren a su frente. Pero lo más seguro
es quedarse en la casa de puertas de madera
donde el sol desgastó la pintura, y de viejas
sillas de paja, junto a la pared
amontonadas, como si nadie más
necesitase usarlas. Y comienza
a vestirse con la lentitud de quien sabe
que nadie la espera. No obstante,
sus manos se conducen con agilidad, como
si estuviesen en contradicción
con el cuerpo; y sus hombros brillan
con la luz que despunta por entre
los árboles. La dejo quedarse en esa pose,
escondiendo el manojo de flores recogidas
en la víspera y que, después de que ella salga
de la casa que abrigó con amor, servirá
para una naturaleza muerta, o una reflexión
sobre la belleza de lo efímero.



("el azul de los lápices", trad. de josé ángel garcía caballero)

viernes, 6 de noviembre de 2015

Jeymer Gamboa (1980 )

Gillettes usadas


La puerta está abierta
para que la canción de la radio
llegue hasta el baño.
Ella está depilándose las piernas
y pensando en que esto va mejor.
Su momento cumbre de reflexión
se interrumpe justo
con ese corte cerca del tobillo.


("el poeta ocasional")

jueves, 5 de noviembre de 2015

Blanca Varela (1926/2009 )

Destiempo

II

Estréchame las manos,
la única luz que nos queda,
no me dejes olvidada
en la cima de una ola.

Aléjate.

Aparten ese frío paisaje de cipreses,
escombren esos náufragos que ocultan el horizonte.

La vida es una noticia conmovedora.

Atravieso el desierto,
la terrible fiesta en el centro de un cielo derribado.
Estoy casi olvidando.


("ese puerto existe", uv, xalapa, méxico, 2003, segunda edición)

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Elena Annibali (1978 )

Los trenes


a las dos, a las cinco,
los trenes cruzan el pueblo
vacíos,
fantasmales

su vapor se confunde con la niebla
que ciega a los caballos
con el humo de neón
de las cafeterías públicas
con el tabaco amargo de los suicidas
que a esa hora
en grupos
van a mirar los rieles
a oler el perfume del aceite ardido

una noche recordé a la mujer etrusca
que sacó un pañuelo blanco
por la ventanilla
y me hizo la seña del adiós

así de antigua es la felicidad
así de inexacta

las máquinas no hallan
las salidas

su timbre de soledad

nos hace doler el corazón


("marcelo leites")

martes, 3 de noviembre de 2015

Mario Montalbetti (1953 )

Objeto y fin del poema

Es de noche y tiene que aterrizar
antes de que se acabe el combustible,
Así terminan todos sus poemas,
tratando de expresar con un lenguaje
público un sentimiento privado.

Su ambición es el lenguaje del piloto
hablándole a los pasajeros
en medio de una situación desesperada:
parte engaño, parte esperanza, parte verdad.

Todos los poemas terminan igual.
Hechos pedazos contra un cerro oscuro
que no estaba en las cartas.

Luego hallan los restos: el fuselaje,
la cola como siempre, intacta,
el olor a cosa quemada consumida por el fuego.

Pero ninguna palabra sobrevive.


("nueva provenza")

lunes, 2 de noviembre de 2015

Jaime Gil de Biedma (1929/1990 )

Desembarco en Citerea


                                                          a Elaine y Tony

Como la luz, la música
tiene una calidad fosforescente y suave
de sueño recordado. Cerca el mar
y la noche tranquila sobre el gran paseo
le esperan, avivándole
la rara y tenue sensación de estar
que se siente en las islas y en los bares.

De vivir en la arena, bajo el sol,
son nobles esos cuerpos
y capaces de hacer llorar de amor
a una nube sin agua, en los que el beso
deja un sabor de sal en la saliva,
gusto de libertad que hace soñar
y sobrexcita al extranjero.

Cuando vaya a dormir,
a solas y muy tarde, la nostalgia
sucederá a la envidia y al deseo.
Nostalgia de una edad del corazón,
y de otra edad del cuerpo,
para de noche inventar en las playas
el mundo, de dos en dos.

No sólo desear, pero sentirse
deseado él también. Es ese sueño,
el mismo sueño de su adolescencia,
cada vez más remoto. Porque le apremia el tiempo,
y en amor -él lo sabe-
aunque no tiene aún que dar dinero
tiene ya que dar inteligencia.

Mañana por la noche sin luna, sobre el mar,
volando hacia su casa,
irá con él la imagen de estos cuerpos
dorados. Y en su imprecisa gracia
sentirá que le inquieta un reproche,
doloroso y trivial como el recuerdo
de una deuda olvidada.


("el azul de los lápices")

domingo, 1 de noviembre de 2015

Uriel Martínez (1950 )

El amado

vii

señor, tú que no tuviste
descendencia, acógeme
en tu vientre, en la uretra,
en cada uno de tus espejos
en que te acicalas

señor, tú que no tienes ojos,
ni voz, ni sentimientos,
hazme a tu imagen y semejanza
como el agua duplica al Enamorado

señor, tú que habitas las tinieblas,
no me sueltes de la mano
cuando esta mañana tropiece
con aquellos ojos que me siguen
sin saberlo

y si espero demasiado de ti,
permite que el agua resbale
por mi dermis antes que
me veas vencido como un día
el viento subyugó la nuca
del árbol sin raíces.