sábado, 31 de octubre de 2015

Rafael Cadenas (1930 )


Derrota


Yo que no he tenido nunca un oficio
que ante todo competidor me he sentido débil
que perdí los mejores títulos para la vida
que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme es una solución)
que he sido negado anticipadamente y escarnecido por los más aptos
que me arrimo a las paredes para no caer del todo
que soy objeto de risa para mí mismo que creí
que mi padre era eterno
que he sido humillado por profesores de literatura
que un día pregunté en qué podía ayudar y la respuesta fue una risotada
que no podré nunca formar un hogar, ni ser brillante, ni triunfar en la vida
que he sido abandonado por muchas personas porque casi no hablo
que tengo vergüenza por actos que no he cometido
que poco me ha faltado para echar a correr por la calle
que he perdido un centro que nunca tuve
que me he vuelto el hazmerreír de mucha gente por vivir en el limbo
que no encontraré nunca quién me soporte
que fui preterido en aras de personas más miserables que yo
que seguiré toda la vida así y que el año entrante seré muchas veces más burlado en mi ridícula ambición
que estoy cansado de recibir consejos de otros más aletargados que yo («Ud. es muy quedado, avíspese, despierte»)
que nunca podré viajar a la India
que he recibido favores sin dar nada en cambio
que ando por la ciudad de un lado a otro como una pluma
que me dejo llevar por los otros
que no tengo personalidad ni quiero tenerla
que todo el día tapo mi rebelión
que no me he ido a las guerrillas
que no he hecho nada por mi pueblo
que no soy de las FALN y me desespero por todas estas cosas y por otras cuya enumeración sería interminable
que no puedo salir de mi prisión
que he sido dado de baja en todas partes por inútil
que en realidad no he podido casarme ni ir a París ni tener un día sereno
que me niego a reconocer los hechos
que siempre babeo sobre mi historia
que soy imbécil y más que imbécil de nacimiento
que perdí el hilo del discurso que se ejecutaba en mí y no he podido encontrarlo
que no lloro cuando siento deseos de hacerlo
que llego tarde a todo
que he sido arruinado por tantas marchas y contramarchas
que ansío la inmovilidad perfecta y la prisa impecable
que no soy lo que soy ni lo que no soy
que a pesar de todo tengo un orgullo satánico aunque a ciertas horas haya sido humilde hasta igualarme a las piedras
que he vivido quince años en el mismo círculo
que me creí predestinado para algo fuera de lo común y nada he logrado
que nunca usaré corbata
que no encuentro mi cuerpo
que he percibido por relámpagos mi falsedad y no he podido derribarme, barrer todo y crear de mi indolencia, mi
flotación, mi extravío una frescura nueva, y obstinadamente me suicido al alcance de la mano
me levantaré del suelo más ridículo todavía para seguir burlándome de los otros y de mí hasta el día del juicio final.


("ars scribendi")

viernes, 30 de octubre de 2015

Jorge Teillier (1935/1996 )

El pasajero del Hotel Usher


Las escaleras se disuelven
como el humo de las tazas de té.
El pasajero sueña con Annabel,
en las oscuras riberas
de ríos donde nunca estuvo.
El llamado del teléfono
es el perforante guijarro
de las garzas en la laguna
el oleaje de los autos
acuna sus pesadillas.

El cuarto está lleno de gaviotas
que en vano intentan revivir sobre un césped,
que en vano se estrellan contra vidrios empañados.
Sus alas serán cortadas,
sometidas a la misma condena
a la que se somete el pasajero.

Los pantanos de la memoria
absorben al Hotel,
absorben al pasajero
que no se levanta del lecho,
no recorre las galerías
donde las arañas tejen sus mensajes,
no mira las mesas del comedor
donde dialogan, para no morir de tedio,
las alcuzas con el mantel de hule.
No contempla las desteñidas reproducciones de Doré en los muros.
No ve el polvillo de las demoliciones en los primeros rayos matutinos.
Ya se fue Ariadna de la ciudad
y el laberinto de los pasadizos
sólo lleva a invencibles Minotauros.

El pasajero despierta
con el zumbido de las aspiradoras.
Ve caer del techo
la perezosa nevazón de la pintura,
viaja solo
a orillas de un río donde nunca el viento moverá una nube,
sabe que jamás responderá al teléfono.

En los pantanos de la memoria
ya empiezan a acecharlo
las sombras de quienes alguna vez lo amaron
y el oleaje de los autos pasando frente a las demoliciones
anuncia indiferente

la caída del pasajero y del Hotel Usher.


("otra iglesia es imposible")

jueves, 29 de octubre de 2015

Carlos Marzal (1961 )

El animal dormido


                                         a Luis García Montero

Has llegado en la noche,
como otras tantas noches,
hasta la casa apuntalada en sombras.
La puerta ha clausurado el alba amenazante,
y, tú mismo una sombra, te desvistes
por el pasillo a tientas,
con las voces aún y el sabor de esa noche
hurgando en la memoria.

La habitación todavía es más ciega,
y la invade, corpórea,
la familiar tibieza de una niebla invisible.
Has tumbado tu noche, tu cansancio y tu cuerpo,
junto al cansado cuerpo de su noche.
Quién sabe qué fantasmas la estarán visitando,
con quién departirá
en la hora puntual de los demonios,
por qué tierras salvajes de los sueños
andará extraviada y sin echarte en falta.
Toda la suma de casualidades,
de planes no cumplidos,
de rutas postergadas, de incertezas,
y que llevan por fin hasta esta noche,
resulta un laberinto incomprensible.

Mientras rumias un violento deseo,
ella duerme a tu lado,
flota sobre las aguas del lago de la noche,
ajena a tus preguntas sin respuesta,
y su respiración, en esas aguas,

es el fiel testimonio de que hay vida,
de que aún no te has ahogado.
Qué está ella haciendo aquí,
qué estoy haciendo.
El lago no responde desde sus aguas frías.
No creo que mañana obtenga la respuesta.

Mientras tanto,
ya me he acercado al animal dormido,
su orilla me ha abrazado,
y sin más tiempo para pedir ayuda

nos hemos ido al fondo de la noche.


("life vest under your seat")

miércoles, 28 de octubre de 2015

Joan Margarit (1938 )

Ella



Es tiempo ya de no esperar a nadie.
Pasa el amor, fugaz y silencioso
como en la lejanía un tren nocturno.
No queda nadie, es hora de volver
al desolado reino del absurdo,
a sentirse culpable, al vulgar miedo
de perder lo que estaba ya perdido.
A la inútil y sórdida moral.
Es hora ya de darse por vencido
en el trabajo, a solas, otro invierno.
¿Cuántos quedan aún, y qué sentido
tiene esta vida donde te he buscado,
si ya llegó la hora tan temida

de comprobar que nunca has existido?


("rua das petras")

martes, 27 de octubre de 2015

Max Rojas (1940/2015 )

El turno del aullante

I

Lo furioso, lo verdaderamente animal
que me sostiene, lo que me guarda en pie
con el rencor crecido, esto como de hueso,
como de dientes que se muerden
después de haber mascado el polvo,
esto de sangre, esto de grito ahorcado
como un aullido en la garganta,
esto como un muro, como un sollozo
largo de noche sin hogueras, lo animal,
lo verdaderamente huraño que me duele en los ojos.
Dije que el mar es algo así como esa diaria muerte
de mi cuerpo. Hoy me sale lo bronco
y me revuelvo, hoy me sale lo herido
y me desgarro —perdón por esta forma
de amargura, pero es que hoy
de muy dentro me sale lo animal desbocado,
la verdadera furia que me empuja:
esto de maldecir espinas por la boca
lo formalmente triste,
lo exactamente amargo como el llanto.
Ahora me vuelvo y me despido y me regreso.
Voy a buscar mi sombra entre la sombra,
porque mordí sin tiempo un corazón de niebla,
y lo bronco,
lo verdaderamente animal que me sostiene

está dolido.


("life vest under your seat")

lunes, 26 de octubre de 2015

Alejandra Correa (1965 )

Sostiene mi mano...


Sostiene mi mano derecha
en su mano derecha
la contiene en el hueco
y aprieta mi puño
en su puño

pulgar e índice
apuntalan esta pluma

dibujamos unos signos antiguos

me lleva desde fuera de mi trazo

él es mi trazo
él se aventura
yo lo sigo

pero ya no es a él
es al movimiento y su música

su mano apretando la mía
su movimiento en el mío

mojamos juntos la pluma
en el tintero mínimo

el olor agrio de la tinta negra
en mi pequeña nariz

volvemos al trazo interrumpido
se elevan nuestras manos
se acortan
se ciñen
se controlan

dibujamos el idioma

respira tan cerca
su profunda voz emite algún sonido
como dictando más corto
más largo más reunido

y entonces me dice:

- Ahora, vos sola

y me abre en un abismo


("el poeta ocasional")

domingo, 25 de octubre de 2015

Truman Capote (1924/1984 )

El regalo

 Empecé a escribir a los ocho años – de la nada, sin ningún ejemplo que me inspirara. No había conocido a nadie que escribiera; en verdad conocía bastante poca que leyera. Pero el hecho fue que las únicas cuatro cosas que me interesaban eran: leer libros, ir al cine, el tap y dibujar. Después un día empecé a escribir sin saber que me encadenaba de por vida a un noble pero impiadoso amo. Cuando Dios te da un regalo también te entrega un látigo, y la sola función de ese látigo es la autoflagelación.


("hasta donde llega la voz", versión de tom maver)

sábado, 24 de octubre de 2015

Pedro Mairal (1970 )

Por eso


porque yo me desierto y tú me lluvias
porque me océano y me balsas
porque me otoño y tú me hojas
porque me sótano y me alas
por eso yo te músico y me músicas
por eso yo te potro y tú me frutas
y yo te marinero y me tabernas
y yo te remolino y me lagunas
por eso yo te circo y tú me infancias
por eso te amarillo y me amarillas
y te barco y me arenas
y te astro y me noches
y te buzo y me perlas
y te campo y me flores
por eso yo te viento y tú me crines
por eso te crepúsculo y me auroras

por eso yo te cielo y tú me golondrinas


("apología de la luz")

viernes, 23 de octubre de 2015

Linda Pastan (1932 )

Viento frío

La puerta del invierno
está cerrada y congelada,

y como los cuerpos
de animales extinguidos hace mucho, los coches

yacen abandonados allí
donde la fría carretera los haya llevado.

Qué ceremoniosa es la nieve,
con qué callada gravedad

convierte aun la muerte
en una disposición formal.

Sola ante mi ventana, escucho
el viento,

las pequeñas hojas que golpean suavemente
sus ataúdes de hielo.


("otra iglesia es imposible", versión de jonio gonzález)

jueves, 22 de octubre de 2015

Marino Muñoz Lagos (1925 )

Primeras noticias de mi muerte


El día que me muera, estoy pensando,
será un día de lluvia. El día menos
rebelde que yo tenga. Desde el bosque
traerán la madera con que sueño.
Desde un bosque cercano donde el agua
sigue su cristalino derrotero.
Y unos árboles breves, como nidos,
servirán de ataúd para mi cuerpo.
Los clavarán cantando, es muy seguro,
entre veinte o cuarenta carpinteros:
los clavarán cantando sin pensar
que la muerte camina por sus dedos.
nadie vendrá desde mi casa
porque nadie sabrá que yo me muero:
mi madre y mis hermanos continuarán
mirando el mar desde los cerros,
caminando sus calles, sus jardines,
donde la rosa quiebra sus espejos.
Mi delgado país, lo que conozco
desde el fruto quemante hasta el invierno
se irá conmigo, lo tendré golpe a golpe
en mis entrañas, en lo más ciego
del ciego corazón como si fuera
la raíz principal de mis secretos.
Lo soñado: los trenes de mi patria
que atraviesan sus ríos sempiternos,
noche a noche, aullando tristemente
sobre el musgo dormido de los techos
irán conmigo, como quien va llevando
una niebla cordial de sus espectros.
Y no andaré como antes cuando andaba
con la noche sumida en los cabellos,
visitando las casas, esas casas
donde esparcen naranjas en el fuego.
Ni beberé los vinos que bebía
con la cara perdida en un espejo,
el corazón tan frío como el agua
que está cayendo sobre el duro suelo.
Y encontraré la muerte agazapada

detrás de los otoños con que sueño.


("inmaculada decepción")

miércoles, 21 de octubre de 2015

Cristina Peri Rossi (1941 )

Los exiliados II


Hablamos lenguas que no son las nuestras
andamos sin pasaporte
ni documento de identidad
escribimos cartas desesperadas
que no enviamos
somos intrusos numerosos desgraciados
sobrevivientes
supervivientes
y a veces eso
nos hace sentir culpables.


("runas del deseo, antología poética, 1971-2004", ed. universidad autónoma de la ciudad de méxico, 2008)

martes, 20 de octubre de 2015

Blanca Varela (1926/2009 )

Alba


Al despertar
me sorprendió la imagen que perdí ayer.
El mismo árbol en la mañana
y en la acequia
el pájaro que bebe
todo el oro del día.

Estamos vivos,
quién lo duda,
el laurel, el ave, el agua
y yo,

que miro y tengo sed.


("blog del amasijo")

lunes, 19 de octubre de 2015

Alejandra Pizarnik (1936/1972 )

La enamorada



esta lúgubre manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra alejandra no lo niegues.
hoy te miraste en el espejo
y te fue triste estabas sola
la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió
enviarás mensajes sonreirás
tremolarás tus manos así volverá
tu amado tan amado
oyes la demente sirena que lo robó
el barco con barbas de espuma
donde murieron las risas
recuerdas el último abrazo
oh nada de angustias
ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú
te remuerden los días
te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más!


("poetas del mundo", fb)

domingo, 18 de octubre de 2015

Uriel Martínez (1950 )

Los farsantes


"Fumando me procuro una muerte lenta
y dolorosa" como algunos atardeceres y otoños.

"El alcohol me acerca al precipicio y daña
mi sobriedad", como algunos labios que
pronuncian sin decirlo tu nombre.

"Algunas puertas permanecen entornadas
para que alguien salga o entre", según,
como los ladrones y el humo, sin sentirlos.

"Dormir en demasía te acerca a la noche
aguardada, deseada"; no conciliar el sueño
también, andarás como es tu costumbre,
espectral, desaseado.

"Cuídate de los farsantes que llegan desde
las orillas del silencio"; cuídate de los
irritantes del mercado; de los que pasan
ofreciendo cualquier bagatela como la última
escala al paraíso.

sábado, 17 de octubre de 2015

Christian Peña (1985 )



                       para alfredo lèal

La puerta del infierno
es de aluminio
y tiene incrustaciones de diamante.
Pequeña como la puerta del perro,
debes arrodillarte para entrar.
Tiene tu nombre y tu rostro grabados.
Es una puerta fiel a tu deseo
y se abre cada que cierras los párpados.


("de todos lados las voces", ed. uacm, méxico, 2010)

viernes, 16 de octubre de 2015

Abigael Bohórquez (1937/1995 )

Diluvio


nada por aquí, nada por allá;
nada en esta mano, nada en esta otra;
un ojo,
dos cabezas,
tres brazos,
cuatro pies;
los ahogados,
al alba,
todavía querían tragar
más;
y la paloma de noé
ni
con las mañanitas.


("digo lo que amo", ed. uacm, méxico, d.f., 2015)

jueves, 15 de octubre de 2015

Jacobo Regen (1935 )

Elegía III


Envuelta en una música doliente
llegas a mí, de lejos, madre mía.
Y aunque no cantes tú, la melodía
vibra en mi corazón, llora en mi frente.

Pueblas mi sangre silenciosamente
y, al prolongarte en mí, soy tu agonía:
raído azogue, remembranza fría
de tanto amor y tanta luz ausente.

Madre, mi soledad a tí se aferra.
Nada me habita como tu recuerdo
por la infinita sombra iluminado.

Protégeme en las lindes de la tierra
donde sin causa ni razón me pierdo,

donde ya ni conmigo me he quedado.


("marcelo leites")

miércoles, 14 de octubre de 2015

José Antonio Ramos Sucre (1890/1930 )

 El castigo

    El visionario me enseñaba la numeración valiéndose de un árbol de hojas incalculables. Pasó a iniciarme en las figuras y volúmenes señalándome el ejemplo del cristal y la proporción guardada entre las piezas de una flor. Descubría en el cuerpo más oscuro un átomo de la luz insinuante.

    El visionario desaparecía al caer la tarde en un esquife de cabida superficial. Creaba la ilusión de zozobrar en una lejanía ambigua, en medio de un tumulto de olas. Yo miraba flotar las reliquias de su veste y de su corona de ciprés.

    Volvía el día siguiente a escondidas de mí, usando el mismo vestido solemne de un sacerdote hebreo, conforme el ritual de Moisés.

    Comentaba en ese momento el pasaje de un rollo de pergamino, escrito sin vocales. La portada mostraba la imagen del licaón, el lobo del África. Terminaba citando el nombre de los profetas vengativos y soltaba a la faz de la mañana un himno grandioso donde se agotaba el torrente de su voz.

    Dejé de verlo cuando se puso al habla temerariamente, a través del espacio libre, con un astro magnético.

    La rotonda, en donde se había acogido, vino súbitamente al suelo, rodeada de llamas soberbias.


de Las formas del fuego (1929)


["otra iglesia es imposible"]

martes, 13 de octubre de 2015

Philip Larkin (1922/1985 )

Canciones de amor en la vejez


 Guardaba sus canciones, ocupaban tan poco espacio,

le gustaban las tapas:
una descolorida de estar al sol,
una con los círculos de un jarrón con agua,
una pegada, de cuando le dio por poner orden,
y coloreada, por su hija;
y así esperaron, hasta que ya viuda
las encontró, buscando otra cosa, y se puso
a redescubrir cómo esos acordes francos y sumisos
habían dado paso
a esas palabras que los guiones prolongan,
y la infalible sensación de ser joven
se extendió como un árbol que despierta en primavera,
en el que cantaba esa fresca lozanía,
esa certeza de tener tiempo por delante
como cuando las tocó por primera vez. Pero más aún,
el refulgir de ese tan mencionado brillo, el amor,
estalló para mostrar
el vuelo de su luminosa insipiencia,
que aún prometía solventar, y satisfacer,
e imponer un orden inmutable. Por ello,
esconderlas otra vez, llorar,
fue duro, sin admitir en parte que
no lo había conseguido entonces, y no lo haría ahora.


("otra iglesia es imposible", traducción de damián alou y marcelo cohen)

lunes, 12 de octubre de 2015

Jotaele Andrade (1974 )



El universo y todos


al fin y al cabo
podría decirse que una vida es
con mucho
un grave accidente

o un accidente y uno asume gravedad en esa cuestión

o lo toma a la ligera
y se permite cierta liviandad con los hechos
de todos modos
una bomba cayendo allí
o acá
la pandemia del hambre
y los círculos selectos
no durarán por siempre

y con mucho
digamos
con muchísimo optimismo
este planeta continuará algunos miles de años
y luego
ya se sabe
será residuos y polvo

por lo que
convengamos
el universo no se habrá alterado un ápice

("rua das petras")

domingo, 11 de octubre de 2015

Raúl Gustavo Aguirre (1927/1983 )

Pembroke Bay

Allá quedó: recóndita
entre el cielo y el mar y las colinas,
con sus arenas lúcidas, su propia eternidad,
en el azul fosforecente, sola
entre los élitros de la tormenta y el galeón estallado,
entre la piedra del coleóptero y el áspero versículo
del caracol, y el viento que vomita la nieve
y el cormorán que eleva sus ojos hechizados
en un edén de espumas y asfodelos
donde secretamente avanza el leviatán
hacia el fin de la noche, dios lejano,
hacia los grandes témpanos que han roído las olas
y la aurora boreal.

Reina de callados pensamientos
entre los horizontes y las rocas de Príapo,
oh, blanca tumba mía, preferida entre todas.

                          Port Stanley, Islas Malvinas, 1980


("otra iglesia es imposible")

sábado, 10 de octubre de 2015

Silvina López Medin (1976 )

Poema


Al sacar la cabeza del agua
recobrás aire y recobrás parte de lo que suena afuera: viento, el golpe
de unos postigos que se cierran. Al sacar
el cuerpo del agua ves en el verano
en el centro mismo del verano
bajo los árboles

hojas secas.


("otra iglesia es imposible")

viernes, 9 de octubre de 2015

Blas de Otero (1916/1979 )

En el principio


 Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.
Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.
Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.


(muro fb de daniel montoly)

jueves, 8 de octubre de 2015

María Sanz (1956 )

Nadie te ha dado nada



Nadie te ha dado nada, tú lo sabes.
Y lo entiendes mejor cada mañana
cuando abres tu vacío a los primeros
rayos del sol. Entonces agradeces
tener por toda herencia tus sentidos
para ese instante alado de gorriones
que te hace despertar, para ese aroma
florido de la brisa más temprana.
Y lo entiendes mejor. Sabes que el tiempo
acabará con toda pertenencia,
con todo lo que aún no se posee,
y hasta con esas luces que te inundan
de su clara verdad. Nadie te ha dado
más que órdenes, leyes y consejos
a seguir, por las buenas o las malas;
tristezas en la noche, frases hechas,
remedios inservibles contra el frío
y un poco de otras muchas vanidades.
Pero tú lo agradeces. Así nunca
tendrás que devolver ciento por uno
de tales donaciones. Y lo entiendes
mejor cuando te acuerdas de ese día
en que habrás de partir, dejando sólo
unos versos escritos como ejemplo
de tu digna pobreza. Nadie cumple
más deseos por ir con su abundancia
sobre los hombros, por tener sus bienes
a salvo de un fracaso inoportuno.
Por eso, vive en paz con tu vacío,
con la luz matinal, con este aroma
de soledad en flor, con el silencio

que igual que tú, sin nadie, fructifica.


("rua das petras")

miércoles, 7 de octubre de 2015

Saúl Ordoñez (1981 )

petite maman


                                  mamá

tu boca es el cristal
               tras el que arde la llama


-cornucopia
o caja de pandora


pero cristal no: vidrio volcánico
obsidiana tu lengua
-como los aztecas representaban a los muertos
y a los dioses de los muertos
sólo tu palabra podrá devolverme a la vida


("petite maman", ed. mirabilis, toluca, méxico, 2015)

martes, 6 de octubre de 2015

Cintio Vitier (1921/2009 )

Ese niño ardiendo
(Viet Nam)


Ese niño que lentísimo corre ardiendo
en busca de la gota de vida que le niegan,
la bocanada de aire que lo inflama, el pecho
imposible de su madre, y que tropieza y cae,
y que ya muerto sigue ardiendo, arrastrándose inmóvil,
no hay palabras, las palabras tendrían  que ser carne,
huesos, ojos,
y arder y arrastrase por la tierra,
tendríamos que arder con las palabras quemadas como él,
y aún así no sabríamos qué decirle.


("premio de liteartura latinoamericana y del caribe juan rulfo 2002")

lunes, 5 de octubre de 2015

Olga Orozco (1920/1999 )

Ésa es tu pena


Ésa es tu pena.
Tiene la forma de un cristal de nieve que no podría existir
                 si no existieras
y el perfume del viento que acarició el plumaje de los amaneceres
                que no vuelven.
Colócala a la altura de tus ojos
y mira cómo irradia con un fulgor azul de fondo de leyenda
o rojizo, como vitral de insomnio ensangrentado por
               el adiós de los amantes,
o dorado, semejante a un letárgico brebaje que sorbieron los ángeles.
Si observas al trasluz verás pasar el mundo rodando en una lágrima.
Al respirar exhala la preciosa nostalgia que te envuelve,
un vaho entretejido de perdón y lamentos que te convierte en reina
                    del reverso del cielo.
Cuando la soplas crece como si devorara la íntima sustancia de una llama
y se retrae como ciertas flores si la roza cualquier sombra extranjera.
No la dejes caer ni la sometas al hambre y al veneno;
sólo conseguirías la multiplicación, un erial, la bastarda maleza
                  en vez de olvido.
Porque tu pena es única, indeleble y tiñe de imposible cuanto miras.
No hallarás otro igual, aunque te internes bajo un sol cruel
                entre columnas rotas,
aunque te asuma el mármol a las puertas de un nuevo paraíso prometido.
No permitas entonces que a solas la disuelva la costumbre,
no la gastes con nadie.
Apriétala contra tu corazón igual que a una reliquia
                 salvada del naufragio:
sepúlatala en tu pecho hasta el final,
hasta la empuñadura.


("premio de literatura latinoamericana y del caribe juan rulfo 1998")

domingo, 4 de octubre de 2015

Uriel Martínez (1950 )

Tres primates

1.

Ese día el mico culto regresaba a Dogville de un pueblo distante cinco horas . A medio camino el camión de Tercera Plus hizo escala en un punto reputado de quesero y lechero. El MC observó las puertas abatibles levantadas cuando el chico maletero las bajó una por una -eran cuatro- y, para asegurarse del cierre en firme, las empujó, también de una en una, con ambas nalgas. "Bendita sabiduría", dijo mentalmente, y subió a ocupar su butaca.


2.


Lo primero que le llamó la atención al mico culto fue que, antes de entrar en la ducha, no hubiese vapor saturando el baño. Comenzaba el mes y se había agotado el cilindro. Se lavó el pelambre, se enjabonó las extremidades -"el agua está tibia, eso me favorece", pensó mientras se restregaba con el zacate-; tomó la pieza de Palmolive y se enjabonó el ano. Tocó un promontorio de grumos. "He bebido mucho café", pensó antes de comenzar a desprenderlos. Creyó que eran residuos del aromático de Chiapas.

3.


El mico culto terminó de leer las declaraciones del escritor mexicano más importante de la segunda mitad del siglo XX, el que más estudios, ensayos, libros y artículos cosechó en vida, pese a la condición magra de su pluma y su palabra. Eran conceptos vertidos sobre los homosexuales de las rancherías de su pueblo natal. Hizo a un lado el escrito. Guardó silencio, reflexionó, meditó y anotó en su Diario Prohibido el MC: "¿No querría sacar del fondo de la milpa al gay que llevaba adentro?" Callado, cerró y guardó bajo llave su breve manuscrio.

sábado, 3 de octubre de 2015

Begoña Abad (1952 )

Poema


La vida es un espacio
en el que perdonar
y en el que conseguir
ser perdonados.
Todo lo que ocurre en medio
carece de importancia

pero nos hace muy infelices.


("rua das petras")

viernes, 2 de octubre de 2015

Joaquín Giannuzzi (1924/2004 )

Poniéndome la corbata


Cuando J. O. G. se pone la corbata
su mueca ante el espejo no interpreta el mundo.
Más bien es una distorsión desesperada
de un rostro que está allí sin saber cómo.
Ojos espantados que preguntan cuándo acabará todo.

Piedad para todos aquellos que como J. O. G.
aprietan el nudo de la corbata cada mañana
y nunca terminan por ahorcarse.
Sentimentales y astutos como moribundos

que olfatean el límite y retroceden a tiempo.


("emma gunst")

jueves, 1 de octubre de 2015

Mariano Blatt (1983 )



No me di cuenta


Estoy con Brian
en Arata.
Son las seis
las siete
algo así.
Venimos de tomar md
con la punta de los dedos.
Va saliendo el sol
por atrás del globo de Malvinas.
Estuvimos toda la noche
en la terraza de la casa de Juanjo.
En un momento
yo entré al baño
pensando que no había nadie
pero estaba Brian.
Le dije perdón
él me dijo no importa
quedate.
Tenía md en la punta del dedo.
Se lo chupé.
Ahora
Brian tiene las manos en los bolsillos.
Le pregunto si le quedó algo.
Saca una bolsita
sucia pero vacía.
Saca el Motorola.
Brillan la pantalla del touch
y el piercing plateado de arriba de la boquita.
Creo que se escuchan unos teros.
Siento que me voy quedando dormido
de parado
y empiezo a ver algo turquesa
verde agua
una forma
violeta
que gira
y hay como unos delfines
que van saltando
adentro de...
adentro de...
adentro de unas gorras
adentro de unas gorras de baseball.
Digo la palabra “submundo” en voz alta.
Brian dice ¿eh?
Todo pasa muy lento
y liviano.
Por un momento
no sé bien dónde estamos
ni a dónde queremos ir.
No me acuerdo si Brian me agarra de la muñeca
o yo lo hago por mi cuenta
pero al rato
tengo la mano
metida adentro de su pantalón.
Entonces
vemos cómo
dando la vueltita por arriba del viaducto
Constituyentes-Chorroarín
van viniendo
dos cuatris de la Metropolitana.


("malón malón")