lunes, 31 de agosto de 2015

Fabián Casas (1965 )

Cancha rayada


Caminamos, con mi viejo, por la playa de estacionamiento.
Es un día de calor sofocante
y en el asfalto recalentado
vemos la sombra de un pájaro negro
que vuela en círculos,
como satélite de nuestra desgracia.
Una multitud victoriosa, a nuestras espaldas,
ruge todavía en la cancha.
Acabamos de perder el campeonato.
La cabina del auto es un horno a leña;
los asientos queman y el sol que pega
en el vidrio, enceguece.
Pero no importa, como dos bonzos
dispuestos a inmolarse,
nos sentamos y enciendo el motor:
Fabián Casas y su padre
van en coche al muere.


("el poeta ocasional")

domingo, 30 de agosto de 2015

Uriel Martínez (1950 )

Semana negra en Dogville

                         (fragmento)

1.
a qué edad ayudaste en casa a doblar las sábanas soleadas, no lo recuerdas; basta juntar las esquinas procurando que la "caída" empareje; luego hacen -tú y el otro-, un segundo doblez, a un tiempo como un dúo de guitarra; juntan de nuevo las puntas y repiten el orden; como en una vals ensayado con antelación; uno al otro le entrega la prenda; y listo. Esto lo recordaste al comenzar el día en Dogville.

2.
empecé a dibujar una cascada de agua blanca, todavía no decido si será de coco, cebada o pulque; voy a colocar en su cauda una pequeña sirena, aún no decido si será de latón, madera o corcho; es un ser mitológico la sirenita y canta mientras cae. estoy por decidir si ella entona una balada, un bolero o un himno; estoy por asignarle la voz de amalia rodrigues, o la de irene papas o la de raquel olmedo, cuando un cliente me pide le alcance la novela "sed de amor", de mishima, un libro de criminalística y uno más de psicología. se los alcanzo; con el móvil fotografía las portadas, los deja y se va, no hago aún la primera venta del día, que en Dogville designan "la cruz". pronto será mediodía.

3. Proverbios y cuentos chinos
1. El aleteo de una mariposa puede sentirse al otro lado del mundo.
2. El aleteo de una puta puede sentirse al otro extremo del burdel.
3. El aleteo de una muxe puede alterar la armonía de Juchitán.
4. El aleteo de un pincel puede modificar el haikú de Basho.
5. El aleteo de una espora puede derrumbar témpanos del Polo Norte.
6. El aleteo de un copo de nieve provocará el derrumbe de sueños.

sábado, 29 de agosto de 2015

Christian Peña (1985 )

Me llamo Hokusai...

                         fragmento

Me llamo Hokusai, pero también me llamo Katsushika porque allí nací: soy un pueblo sereno, soy
cada persona que allí vive. Soy un pueblo donde los hombres esperan la llegada de un día apacible. Allí la luna es un diente de ajo. Allí decido nombrarla y dibujarla. Bajo esa luna dibujo leones y también decido nombrar mi pasado. No conocí a mis padres, no hizo falta, aún con padres hubiese sido huérfano.


("me llamo hokusai, fce, méxico, 2014)

viernes, 28 de agosto de 2015

Jorge Espina (1977 )

Recuerdos

Recuerdo el comienzo de la adolescencia:
Sacando el cucho del corral,
Haciendo con él una pila al otro lado del camino.
Me sigue gustando el olor de las higueras,
El olor de las bestias,
El olor a establo,
El olor a estiércol.
Hay quien no me comprende,
Inmerso hasta el cuello
En la mierda de una ciudad.


("apología de la luz", trad.albino matos)

jueves, 27 de agosto de 2015

Dolores Castro (1923 )

Puerta cerrada

Es la casa,
pero no encuentro la puerta.
El zaguán
las macetas
dos bancas para las visitas
que van de paso.

En el patio,
frágiles flores,
y el jazmín del fondo
con su oscuro regazo de juegos.

El secreto está ahí:
lo revelan los pájaros que revuelan en sus jaulas estrechas,
sin que nada sospechen mis hermanas,
mientras alzan los brazos hacia
las ramas altas.

Abren los ojos sin alcanzar
los últimos rayos de sol,
o la luna de azahares
de los naranjos
con los fantasmas
del anochecer.


("qué es lo vivido, obra poética", coed. ediciones del lirio, buap, uaz, méxico, 2003)

miércoles, 26 de agosto de 2015

Esther Seligson (1941/2010 )

Días de polvo

XVI

y me duele en los nervios
no haberte amado todo lo
   que necesitas
                 Enriqueta Ochoa

                    "Reencuentros"

Tus ojos eran sólo plegaria
tu mirar un rezo ardiente
Me dejabas en la carne
un mensaje a descifrar de por vida
mientras tu mano rápida leve
se extendía ala premonitoria
para alcanzar no se´qué invisible
corcel esperándote en el aire
más allá de la ventana

Cristal de luz se me rajó el alma
y tu cuerpo volando astilla
cómo no se abrió la tierra urna
para hundirnos ambos aliento de agua
desnudados de  dolor y de materia
cómo vine a quedar tan huérfana de ti
en este otro parto.


("negro es su rostro"+ "simiente", fce, méxico, 2010)

martes, 25 de agosto de 2015

Piergiorgio Viti (1978 )

Mi madre no sale más...

Mi madre no sale más,
se aturde de fármacos
y espera las siete, cuando el presentador hace preguntas
que parecen dirigidas a ella.
Mi madre no sale más.
La última vez, hace años,
hizo un paseo cerca de la rompiente
y al regresar me dijo que el mar
le parecía que caminaba para atrás.


("otra iglesia es imposible", versión de jorge aulicino)

lunes, 24 de agosto de 2015

Bárbara Butragueño (1985 )

Yo nací muda


Yo nací muda
no viví guerras ni catástrofes
y mis manos no han tocado
los huesos tristes de los muertos.

Todo cuanto sé
habita el vacío
que cubre la distancia de las cosas
pues sólo conozco la violencia de las flores
la lava fría y soterrada del lenguaje.

Soy ceniza en el viento abrasado que no soy
mi voz es yema del poema
espacio intermedio entre la palabra y yo
sin vocación de fuego
sin cualidad de nada.

Cómo explicarle a mis manos
que nunca curarán la carne de los hombres

cómo decirles que el único elemento
que les es propio
es sólo magma de la nada
eje del aire

que nada salva.


("life vest under your seat")

domingo, 23 de agosto de 2015

Uriel Martínez (1950 )

Los zapatos


Los zapatos con los que fui
a buscarte varias veces
se van a la basura;

son aquellos con los que volví
a guarecerme de nubarrones
cualquier verano;

son los mismos que colmé
de piedras para, desde el balcón,
esperar el timbre en casa;

un día llenos de agua
fueron la puerta de entrada
a enfermedades
e inyecciones intramusculares;

poco a poco se quedaron
en desuso como alguien
ganado por el desaliento.

Para no verlos, para no abrigar
la tentación de calzarlos,
hoy renuncian a mí.



sábado, 22 de agosto de 2015

Julia Álvarez (1950 )


Casting


Porfirio nos llevó en el auto a Mami y a mí
al pueblo de montaña de la cocinera
a buscar una nueva muchacha para la despensa.
La cocinera le había dado a Mami el dato
de que su pueblo estaba lleno de chicas,
los hombres atraídos hacia las ciudades.
Anduvimos en el auto hasta el interior,
subiendo un camino empinado, serpenteante,
de rezá-tus-últimas-plegarias.
Me incliné hacia mi madre
como si mi peso pudiera llevar
el equilibrio del auto hacia el otro lado
de la caída vertical que había abajo.
Al final de la mañana entramos
en un polvoriento pueblo de chozas.
Mami bajó su ventanilla
y le preguntó a una mujer vieja,
¿Conoce alguna chica
buscando trabajo como sirvienta?
Pronto fuimos rodeadas
por una docena de señoritas.
Bajo la cantina de techo de paja
Mami llevaba a cabo las entrevistas—
una mezcla de preguntas personales
y tests de inteligencia tipo Esfinge.
¿Tenés hijos, un novio?
¿Le pegarías a un niño si te pegara?
Si te doy 25 centavos para comprar
bananas por dos por 5 centavos,
¿cuántas vas a traer?
Mientras ella entrevistaba yo estaba sentada al costado,
mirando a las chicas;
una de ellas estaría pronto
diciéndome qué hacer,
informando sobre mis inconductas.
La mayoría parecían bastante simpáticas,
haciéndose amigas mías con sonrisas,
exclamaciones sobre mi lindo pelo,
mi ser tan bonita.
Ésas eran las que yo prefería.
Las engañaría con miradas dulces,
mejoraría mi mala reputación.
Mientras entrevistábamos oíamos
al lado del arroyo que fluía cerca
una voz alta y clara cantando
una canción de cuna plañidera...
como si la luz del sol que llenaba
las corolas de las allamandas,
el cielo turquesa veteado
de nubes como plumas de ángel,
el arroyo goteando hacia abajo
por el verde esmeralda de la montaña
hubieran encontrado una voz en su voz.
Escuchamos.  La cara dura de
futura empleadora de Mami
se ablandó con una dulzura tranquila.
La voz se acercó, más alta—
una chica delgada con una canasta
de trapos retorcidos sobre su cabeza
pasó por el costado de la cantina,
ajena a nuestra presencia.
¿Quién es ella?, preguntó mi madre.
Gladys, contestaron las chicas.
¡Gladys!, llamó mi madre
como lo haría durante meses por venir.
¡Gladys, vení a llevarte los platos!
¡Gladys, atendé la puerta!
¡Gladys! la joven giró—
Abruptamente, su canto detenido.


("emma gunst",traductora gabriela adelstein)

viernes, 21 de agosto de 2015

Fina García Marruz (1923 )

Que podamos tender...

Hablar de la poesía

Que podamos tender la cama con la misma inspiración con que antes se iba a ver la caída del crepúsculo. La mujer que cose un roto, la que enciende el fuego, la que barre el polvo, contribuye también al orden del mundo, a la caridad más misteriosa: Sirve a la luz.Esto no excluye otros órdenes y otras órdenes de más vasto alcance. Se trata de rescatarlo todo, no sólo lo que no poseemos aún sino lo que poseíamos sin darnos cuenta. Se trata también del servicio misterioso.


("antología poética", ed. fce, méxico, 2002)

jueves, 20 de agosto de 2015

Nilton Santiago (1979 )

Otro arreglo de cuentas con los pájaros




Por qué diablos tuvimos que ver tantas iglesias y tantos gatos, como geranios,
y tantos sindicalistas en el fondo de los taxis y tantas iglesias
(como si fuesen la calderilla que Dios
arroja en la barra de un bar).
No habíamos facturado por mi culpa
y las maletas de mano pesaban tanto
como el corazón de una ballena varada en una lágrima y llovía.
Pero era nuestra agonía la que en realidad nos costaba llevar
(y no la lluvia en el fondo del taxi)
y la que nos emparentaba con los perros abandonados en la sonrisa de las enfermeras.
Al final llegamos a casa -porque todo llega- deseándonos
como deben desearse los personajes literarios fuera de los libros
pero, claro, tú –la bipolar- al final ni puto caso.
De pronto empezó a llover, era la segunda vez que llovía en el día
y parecía que desempacábamos las olas del mar.
Entonces, “para romper el hielo”, decidí ir a buscar el periódico y unos chocolates,
-qué gran cobarde, qué gran malhechor-
haciéndome paso entre una manada de antílopes
que habías traído como souvenirs,
preciosos baobabs de varios metros de altura.
El barrio era el mismo, la tienda del paquistaní
era la misma nevera en medio de la calle,
y las mismas líneas de cebra cruzaban la avenida
(quizás alguien se había esnifado alguna línea, pero todo seguía igual)
Hasta vi al hombre oscuro que arrastraba su carrito de la compra
con estrellas y otras chatarras,
husmeando en la basura como un gran sabueso.
(A propósito, el hombre oscuro no conoce el pan porque él es el pan,
nadie sabe que guarda una estrella perdida en otra estrella
-como una pata de conejo-
pero no le importa, como no le importa a la lluvia
volver a la mano de Urano, una y otra vez)
Vuelvo a casa sin nada. Me he dejado la cartera y sí, sigues cabreada
y dices cosas como “siempre igual” o “lo tuyo no tiene arreglo”
mientras me preparas unos huevos fritos.
Hoy los telediarios han anunciado otro desahucio de un poema
de su abecedario de agua,
y han hecho un largo reportaje de un matrimonio de nutrias caídas en desgracia
por morder la costilla de Eva, sí otra “cortina de humo”.
Busquemos entonces la manera de cambiar este rollo de la melancolía
por más melancolía, de buscar las armas de la limpieza en el mensaje de las aves
que “han pasado” de las migraciones de invierno
y olvidemos esto de la crisis, de saqueos de bancos, de estafas a jubilados
y de haber visto tantas iglesias,
como si fuesen las cicatrices de Urano.
Vaya vaya, me dices, mientras me paso la saliva,
¿sabías que los indios de la Guayana preparan un licor con las cenizas de los muertos?
Sí, se te ha pasado ya el cabreo


y a mí las ganas de comerme los huevos fritos.


("el poeta ocasional")

miércoles, 19 de agosto de 2015

Celso Emilio Ferreiro (1912/1979 )

Oración por los tontos


Señor Dios ten piedad de los pobres tontos
que no sabemos nada de geometría
y embobados en la música celeste
olvidamos la fórmula
del binomio de Newton.

Vamos andando a trancas y barrancas,
aprendiendo las cosas tristemente
por el mundo adelante que tú hiciste
en sólo siete días, según los libros.
Yo soy un poco tonto, bien lo comprendo.
Nunca pude saber para qué sirven
muchas cosas oscuras que consientes.
Humildemente quería preguntar
preguntas diminutas como cuarzos
acerca de los grillos que cantan incansables
y los amores de los peces,
pero siempre llegan unos hombres
cargados de textos
y mazacotes grises sapientísimos,
con fechas rigurosas, datos ciertos,
horriblemente ciertos, asfixiantes.
Pero nadie me decía de los pájaros,
de los renacuajos, de las flores y de esas nubes
que posaste, Señor, sobre mi techo.

Perdóname, Señor, tanta tontería
y ten piedad de nosotros, de los pobres tontos
que recorremos el camino de las estrellas
con ojos encendidos
en la tibia embriaguez de las fábulas.

Y cuando llegue la hora del Juicio
llévame a tu vera con los niños,
con los santos inocentes, con los viejitos,
y déjame seguir mirando al cielo,
modelando en el viento dulces sueños,

como tú haces, Señor, desde el Principio.


("life vest under your seat")

martes, 18 de agosto de 2015

Kyra Galván (1956 )

Yocasta


¿Qué será de ti en este infierno de silencio?
Quisiste escapar del destino, salvar al hijo recién nacido...
Y lo amaste con el cuerpo, con la boca, con el sexo.
Con pasión desatada,
como vendaval y naufragio.
Con complacencia última a tu vanidad de mujer:
fuiste amada por su elástica juventud,
sin saberlo, sin sospecharlo.
No pudiste dejarlo apartado de tus pechos.
Desliza la cuerda por tu cuello de cisne.
Tu crimen perdurará por la eternidad.


(suplemento"el cultural", 15.viii.2015)

lunes, 17 de agosto de 2015

Geraldino Brasil (1926/1996 )

Semejanza


Un buey tiraba de una carreta.
Andaba como si tuviera guijarros entre los cascos.
Maldecía el yugo, el lastre, el carretero.

Al hombre que lo azotaba con la pértiga en la herida abierta del lomo
le dije: -"Parece que él está enfermo, amigo".
"Enfermo no; -me contestó-
es que está nuevo en el servicio. Ya se acostumbrará".

Estaba nuevo en el servicio.
No había todavía echado callo bajo el yugo.

-"Ya se acostumbrará".


("apología de la luz", s/c al traductor)

domingo, 16 de agosto de 2015

Henrik Nilsson (1971 )

Útil


Todo puede ser útil para el poema:
los frascos de perfume vacíos y las tuercas sobrantes,
las llaves torcidas y las varas de pescar quebradas.

El timbre de la bicicleta en el fondo del lago.
El rubí dentro del reloj parado.
La fotografía de la ciudad arrasada.

La chatarra de cada vida.

El poema encuentra lo precioso en lo inapreciado
y lo inapreciado en lo precioso.

Las cuerdas de guitarra rotas y las viejas recetas médicas,
las bombillas que se han agotado y los anillos de boda

extraviados.


("marcelo leites", traducción ángela garcía)

sábado, 15 de agosto de 2015

Coral Bracho (1951 )



Reacción en cadena

Aquellos burros abandonados
en sus ranchos por los dueños que huyeron
de la violencia y de la muerte en México cruzan
la frontera
y han puesto en riesgo el equilibrio
de la reserva Big Bend.
Los guardabosques los matan a tiros y han
desatado
oleadas
de indignación. Un burro, dicen, es como un gato
o un perro. ¿Por qué no matan, mejor,
a los feos jabalís?


("nueva provenza.blogspot")

viernes, 14 de agosto de 2015

Antonio Cisneros (1942/2012 )

Réquiem

Sea este cordero a la norteña
alegre y abundante
como los bares el viernes por la noche.

Siempre esté con nosotros, es decir
en nuestro corazón
pero también en nuestro calmo vientre.

Compasivo y sabroso sepa ser
en el lecho de muerte,
donde cesan la gula y la memoria.

Sea el cordero
símbolo y consuelo. Agnus Dei.

Sea eterno el cordero
con sus papas doradas partidas en mitad.

Mas no se tenga
por cosa de comer o digerir.

Sea sólo un farol, una bengala
en medio de los fondos submarinos.

Algo en la mano para esa travesía
tan oscura y feroz como un mandril.


("nueva provenza.blogspot")

jueves, 13 de agosto de 2015

Gabriela Cantú Westendarp (1972 )

Ciertas cosas deben cumplirse a cabalidad

1
Te pensé en una pequeña imagen como
esos negativos que vendían hace mucho
tiempo en los circos; asomé mi ojo por esa
pequeña cámara contra la luz para verte.
Estabas sentado en una silla de bejuco y
te acomodabas la corbata, aquella que
llevabas puesta la última vez que te vi. Este
tipo de cosas me pasan a menudo, pienso
tu imagen en diferentes superficies.
Te he visto reflejado en la taza del café de la
mañana, también en el para brisas del auto
cuando estoy detenida en un semáforo y en
la pasta de las obras completas de Tablada;
incluso te he visto pasar volando por el
patio como si fueses un fantasma. Tu imagen,
simple o complejamente, no lo sé, se presenta
en todas partes, y aunque es obvio que yo misma
te construyo, me sorprende cada vez.


("material peligroso", ed. uaz, zacatecas, méx., 2013)

miércoles, 12 de agosto de 2015

Fina García Marruz (1923 )

Canción de otoño

                      
                                              ¿Conoces tú el país?...

                                                Goethe



Repitamos con tono de balada muy vieja:

"Cómo volver allí cómo volver."

Puedo volver, amigo, al país más lejano.

Fácil sería ver la nieve y los ciruelos.

Pero enséñame, dime el intacto camino

que me llevó al lugar de nuestro encuentro.

Llévame a los hondos pasillos de la casa

en que estuvimos con frío aire de otoño.

¿Cómo volver allí, cómo volver?

Podemos caminar la tierra entera.

Cansados de buscar, preguntaríamos

"¿Cómo volver allí, cómo volver

al lugar que está sólo a unos pasos

de aquí, conoces tú el camino?"

Allí nosotros solos, los fugaces,

entre el muro real, la tarde eterna,

estuvimos hablando de los libros

preferidos, oyéndonos las voces.

Cómo volver allí, cómo volver,

si ya el pasillo está lleno de polvo,

y he visto ya mi alma totalmente

y no entro en mí como en un parque oculto.

Más que un amor que no es correspondido

o el futuro que mira un moribundo,

lo imposible es la casa en que estuvimos,

y cómo a mí me sonaban tus palabras.

Cómo volver allí, cómo volver,

a imaginar siquiera lo que fuimos,

la extraña adolescencia, los encuentros,

y los juegos más graves que la frívola vida.

Oh y los muros estaban como un hecho

irrefutable, más allá del deseo

de mis ojos fugaces y distintos!

La casa, sí, sólo un amargo engaño,

era frágil, mortal como los sueños.

Nosotros, los fugaces, los despiertos

¿cómo podemos di, volver allí?

Puedo volver, amigo, al país más lejano,

al país de la nieve y los ciruelos.

¿Mas adonde quedó tu traje oscuro,

tus palabras y el ruido del otoño?

Puedo mirar a la verdad, los ángeles.

¿Mas aquella mentira en que creímos,

con ácida pureza, en los días secretos?

Puedo soñar el sueño más distante.

¿Qué quedará más lejos que la tarde

que acaba de pasar, parque encantado?

¿Conoces tú el país en que se vuelve?

Y sin embargo escribo sobre su polvo "siempre".


Yo digo siempre como el que dice adiós.


("antología poética", ed.FCE, México, 2002)

martes, 11 de agosto de 2015

Pablo Antonio Cuadra (1912/2002 )

La noche es una mujer desconocida


Preguntó la muchacha al forastero:
-¿Por qué no pasas? En mi hogar
está encendido el fuego.

Contestó el peregrino: -soy poeta,
sólo deseo conocer la noche.

Ella, entonces, echó cenizas sobre el fuego
y aproximó en la sombra su voz al forastero:
-¡Tócame! -dijo- ¡Conocerás la noche!


("el lago y la torre. Seis poetas vanguardistas nicaragüenses", uam-azc., méxico, 2011)

lunes, 10 de agosto de 2015

Josefa Parra Ramos (1965 )

La infidelidad irremediable


Si, al final,
ha de comer la tierra tus delicados huesos,
y ha de dormir tu boca como una orquídea tierna
debajo de raíces y lianas, qué importa
que estés tan descubierto y accesible,
que encauces tu saliva en otros surcos,
que te des a pedazos cada noche
como Profana, y Cruel, y Santa Forma.

Si, al final,
has de ser a despecho de tu carne radiante
y de todo el deseo con que te he coronado

espléndido despojo que posea la muerte…


("rua das petras.blogspot")

domingo, 9 de agosto de 2015

Uriel Martínez (1950 )

El amado

IV

Señor, si en el camino
para mí trazado están
el bótox, los brackets
y los silicones, no me opongo.

Si es tu designio el esmalte,
el gloss, y los postizos
en mis noches, no lo calles
ni te dé pena.

Si llegada la edad adulta
a mi puerta, crees que merezco
una vida plena, envía
emisarios de bozo apenas.

Pero si nada de esto
me has deparado
ni ayer ni nunca,
dame las espaldas

leves de estrías, la vista
lerda, los anteojos oscuros;
y sé mi cayado, el halo
que me rodee en ese instante.

sábado, 8 de agosto de 2015

Gemma Gorga (1968 )

Inflorescencia


Se vislumbra ya el lila en las puntas del rosa

Y más adentro aún
–como la secreta uña golpeada–
crecen los primeros presagios
de negro

que enseguida
mudará en verde húmedo
           en verde amor

hasta que el ocre y la oruga de azufre
comiencen
a quemar los bordes

y lo único que quepa esperar
sea la caída
–la caída
        así han dicho–
de quién sabe qué


Barcelona, julio de 2010


("emma gunst.blogspot")

viernes, 7 de agosto de 2015

Ana Pérez Cañamares (1968 )

Entonces...


Entonces ¿tú también me ves así?
¿Tú también me ves fuerte?
Porque le echo cayena a la comida,
porque bebo como un hombre
(un hombre que bebe mucho)
porque me he horadado el cuerpo
-y el cerebro-
porque he parido a cuatro patas
como una hembra en su guarida
porque okupé en Londres
porque he hablado en público
y he lavado y vestido a mi madre muerta
porque me he rapado el pelo
y lo he teñido de amarillo
porque he dormido sola en el monte
y he puesto a conversar
mi oscuridad con la oscuridad de fuera.
Así que tú también me ves fuerte.
Serás de los que te sorprendas
el día que me desplome;
insistirás en que nunca me viste
dar una señal de debilidad
o de abatimiento.
Te equivocarás como todos
y no podré culparte:
toda la vida llevo apoyándome
en esta fama de fuerte.
Sólo yo sé que la fama camina

sobre muletas podridas.


("apología de la luz.blogspot")

jueves, 6 de agosto de 2015

Miguel Guardia (1924/1983 )

Para amar a los perros


Si yo quisiera conocer la verdad
pondría la mano sobre el corazón de una niña.

O sobre el corazón de un perro.

No hay perros delatores
ni perros comerciantes
y si la gente pensara
sabría que el hijo de una perra
es un pequeño ser llamado a la grandeza.

Guardan tanta ternura en el alma
que no comen si no los acompañas.

El que convierte a un perro en bestia sanguinaria
—los perros pueden aprenderlo todo--
merece quedar muerto con la cara en el lodo.
Mas quien ama a los perros merecería
morir sin sueño y sin espanto

en un minuto luminoso del verano.


Ah, la Antropología


Cuando los antropólogos encuentren el diente
que me diste dirán:
…allá por mil novecientos sesenta y nueve,
y por octubre,
existían mujeres rubias, como la primavera.
De hermosas piernas y hermosas risas,
de verdes ojos y cintura estrecha,
de tan suaves y fuertes caderas
—el cabello, de la seda más pura.

Inteligentes; aptas para la amistad, el arte
y el amor;
con piel de escamas tibias —como peces niñas—;
gentiles, de cálida boca y senos pequeños;
dulces, ruborizadas, inconformes;
de manos inservibles,
perezosas para levantarse en las mañanas
—tímidas y atrevidas, inocentes y culpables—.
Dueñas de la creación.

Este diente en particular —dirán también—,
por su estructura, pertenece a una mujer
de un metro sesenta y siete de estatura,
que se ponía pantalones cuando sus enamorados
se volvían demasiado pesados.

(Ah, la Antropología:
no hay ciencia tan exacta y tan al día.)

Y era bailarina, exclamarán, y actriz:
se nota en esta muesca: se adueñaba
sin esfuerzo de la dicha o la desdicha de los demás.
Y era sacerdotisa.

(Así dirán —como yo, ahora. Y, como yo, ahora,
sacarán un gastado pañuelo de un bolsillo vacío,
secarán el sudor que corra por su frente
y se interrogarán, animales nostálgicos:
ay, ¿por qué no me fue dado

vivir en ese siglo afortunado?


("osiazul")


miércoles, 5 de agosto de 2015

Fernando Molano Vargas (1961/1998 )

En la madrugada

En la madrugada
a unas cuadras del bar
es el parque

Parado frente a un árbol
el muchacho que no bailó conmigo
le ofrece el don de sus orines:
                                       a una luna que destella
                                       sobre su tronco viejo

Muy cerca de ese árbol
como diciéndole un secreto
que no me incluye.


("todas mis cosas en tus bolsillos")

martes, 4 de agosto de 2015

Antonio Gamoneda (1931 )

Amor

Mi manera de amarte es sencilla:
te aprieto a mí
como si hubiera un poco de justicia en mi corazón
y yo te la pudiese dar con el cuerpo.

Cuando revuelvo tus cabellos
algo hermoso se forma entre mis manos.

Y casi no sé más. Yo sólo aspiro
a estar contigo en paz y a estar en paz
con un deber desconocido
que a veces pesa también en mi corazón.


("archivo de la poesía española reciente")

lunes, 3 de agosto de 2015

Alí Chumacero (1918/2010 )

Espejo de zozobra


Me miro frente a mí, rendido,
escuchando latir mi propia sangre,
con la atención desnuda
del que espera encontrarse en un espejo
o en el fondo del agua
cuando, tendiendo el cuerpo, ve acercarse
su sombra, lenta e inclinada,
a la suprema conjunción
de dos pulsos perdidos en sí mismos,
como doble sueño o palabra
inserta en eco hasta llegar
a la primera orilla del silencio.

En espejo de sueños estoy junto a mí mismo
y mi imagen se asoma alargando los brazos,
buscando asir lo inasidero,
lo que dentro de mí resuena
como sombra apresada en las tinieblas
que quisiera hallar una luz
para poder nacer.
Estoy junto a la sombra que proyecta mi sombra,
dentro de mí, sitiado,
intacto, descansando leve
sobre mi propia forma
sobre mi propia forma: mi agonía,
y en vano quiero ya cerrar los ojos,
dejar los brazos a su propio peso
o que el agua del silencio lave mi cuerpo,
pues ya mi sueño frente a mí me nombra,
ya destroza el espejo en que se guarda
y reclina su voz sobre la mía:
ya estoy frente a la muerte.


("poesía completa", premia editora, méxico, 1984)

domingo, 2 de agosto de 2015

Uriel Martínez (1950 )

Las encías

II
En aquellas encías niñas
que un día bendijiste
con agua nueva, ya no.

En aquella película süave
y fina a un tiempo, hoy
corren enjuagues azules.

En  aquella cavidad que desbordaba
oraciones musitadas, quedas,
hervorosas, tampoco.

De ahí especialistas extrajeron
piezas astilladas, sangre
coagulada, maldiciones.

Pronto será una caverna
propia de alados negros,
telarañas pacientemente zurcidas.

No sé si un día pronuncien
pausado tu nombre,
una forma de perdón u olvido.

sábado, 1 de agosto de 2015

Nikola Madzirov (1973 )

Yo he visto sueños


Yo he visto sueños que nadie recuerda
y llantos en tumbas equivocadas.
He visto abrazos en un avión que cae
y calles de arterias todas abiertas.
Yo vi volcanes más dormidos aún
que raíces de un árbol genealógico,
y vi también a un niño que no teme la lluvia.
 Pero a mí no me vio nadie.
A mí nadie me vio.


("sólo una vez aquí en la tierra, 52 poetas del mundo", ed. valaparaíso, méxico, 2014, traducción yolanda castaño y marija petrovska)