domingo, 31 de mayo de 2015

Uriel Martínez (1950 )

La vorágine


cuando vinieron los pistoleros
por mis vecinos,
el día señalado,
guardé silencio para salvarme.

cuando llegaron los militares
y saquearon la casa de las muchachas,
fui discreto por no meterme
en líos.

cuando los cacos vaciaron el domicilio
de al lado y sólo dejaron el ábaco
del infante, me mantuve al margen
del delito consumado.

cuando aparecieron los sicarios
y le prendieron fuego al negocio
de enfrente, fingí indiferencia
porque no era el mío.

cuando los cuervos derribaron
mi puerta a culatazos,
salí al patio y me dejé
llevar por la vorágine.

sábado, 30 de mayo de 2015

Laura Yasán (1960 )

Llegar a salvo


hay que saber llegar hasta la orilla sin mojarse los pies
cruzar una ciudad en donde el agua es negra
y negra es la saliva de los perros
y negro el semen que descargan los ángeles
en las sábanas sucias de los partos
hay que hundir la cabeza con los ojos abiertos
negociar el ardor
forzar al corazón su máquina de aceite
y resistirlo a flote una noche completa
hay que entregar el cuerpo a la corriente
fijar la convicción
                                 nadie vendrá para salvarme
no soltar la palabra que dispare el alud de un espejismo
                                                                    nadie
vendrá para salvarme
tragar si es necesario
la sal que se desprende generosa de tu propio temor
sentirte el muelle de un puerto abandonado
una vieja estructura que el tiempo embiste sin control
hay que saber quedarse y aguantar
saber que no vendrá
                                                         para salvarme
nadie



("life vest under your seat")

viernes, 29 de mayo de 2015

Griselda García (1979 )

Torso desnudo de un muchacho al sol

El cuerpo se tensa
en cien fibras enloquecidas.
En el abdomen plano
dos líneas se pierden
en la espesura del pubis.
Esas líneas bastarían
para adorarlo meses.

Al final del día
buscarle las axilas, olerlo
buscarlo entre las piernas
y encontrarlo duro
pesado de semen joven.

Es verano.
La tortura de no tenerlo es dulce.


("la biblioteca de marcelo leites")

jueves, 28 de mayo de 2015

José Emilio Pacheco (1939/2014 )

La rueda


Sólo es eterno el fuego que nos mira vivir.
Sólo perdura la ceniza.
Funda y fecunda la transformación,
el incesante cambio que manda en todo.

Sólo el cambio no cambia y su permanencia
es nuestra finitud.

Hay que aceptarla y asumirla: ser
del instante,
material dispuesto
a seguir en la rueda del hoy aquí


y mañana en ninguna parte.


("life vest under your seat")

miércoles, 27 de mayo de 2015

Charles Simic (1938 )

El caballo


Me desperté en medio de la noche y encontré

a un caballo muy quieto sobre mi cama.

Amigo mío, qué alegría verte, le dije,

está nevando y debías sentir frío

y soledad en tu establo allá abajo

junto al granjero y su esposa, ambos muertos.



Déjame que te arrope y compruebe

si hay algún terrón de azúcar en la cocina,

como el que vi una vez a un hombre con chistera

darle a una yegua en un circo. Aunque temo

que te hayas ido cuando vuelva; de modo que mejor

será quedarme en tu compañía en esta oscuridad.


("rima interna", versión martín lópez-vega)

martes, 26 de mayo de 2015

Dino Campana (1885/1932 )

Mujer genovesa


Tú me trajiste un poco de alga marina
en tus cabellos, y un perfume de viento,
que ha llegado desde lejos, grave
de ardor, y había en tu cuerpo bronceado
la divina
simplicidad de tus delicadas formas,
no amor ni congoja, un fantasma,
una sombra de la necesidad que ambula
inevitable y serena por el alma
y la diluye en dicha, en encanto, serena,
para que el viento del sudeste
pueda llevarla al infinito.

¡Qué pequeño y leve es el mundo en tus manos!


("otra iglesia es imposible", traducción guillermo boido)

lunes, 25 de mayo de 2015

Horacio Castillo (1934/2010 )

El foso



Respiré por última vez el aroma de los eucaliptos
y pasé bajo el arco donde estaba escrito: Aquí termina
     el mundo.
¿Dónde estamos? —preguntó el niño que todavía no
     había nacido.
En ninguna parte —contestó el hombre que ya había
     muerto.
Y señalando en el medio del campo un inmenso foso
agregó: Todos saldrán por ese mismo lugar.
¿Dónde estamos? —preguntó el hombre escondiendo los
ojos en el bolsillo de la chaqueta.
En ninguna parte —contestó la mujer plegando su
     cabellera como un mantel.
En ese momento el viento cambió de dirección
y sentí por primera vez el olor de la nada.
Y ese olor nos atormentó durante el resto de la jornada,
     y la jornada siguiente,
y todas las que siguieron hasta el fin de nuestros días.
¿Dónde estamos? —preguntó el hijo templando las
     cuerdas de las alambradas.
En ninguna parte —contestó el padre pasando una
     esponja sobre los árboles.
Pero los veteranos, encendiendo fogatas, se ponían a
     cantar
y todo parecía un alegre campamento de verano.
¿Dónde estamos? —preguntó el muchacho con el cordero
     sobre los hombros.
En ninguna parte —contestó la muchacha con el ramo de
     nomeolvides en el pelo.
¿Cómo podíamos cantar mirando día y noche el negro
     foso?
Un día, sin embargo, el aire amaneció fragante;
olía a almidón, a cabello de mujer recién lavado,
acaso porque ese día ella descendió por el negro foso,
¿Dónde estamos? —preguntó el niño con el rayo de sol
     entre los dientes.
En ninguna parte —contestó el anciano revolviendo el
     caldo negro de la memoria.
Ese día, en cuclillas junto al fuego, empezamos a
     cantar.
Cantábamos bajo las duchas de la luna llena,
cantábamos pelando papas infinitamente oscuras,
cantábamos separando la uña de la carne.
Aun el último día entre los vivos cantamos.
En fila india, con el clavel de los mansos en el corazón,
caminamos lentamente hasta el borde del pozo.
¿Dónde estamos? —preguntó la niña que dormía con el
     ave fénix en sus brazos.
En ninguna parte —contestó la madre con el balde de
     olvido sobre la cabeza.
Así, tomados de la mano, esperamos el amanecer

y bajamos cantando a la eternidad.


("la biblioteca de marcelo leites")

domingo, 24 de mayo de 2015

Jordi Doce (1967 )

Palabras para Paula


¿Nacer es la victoria ¿Victoria sobre qué? Desde la fiel certeza de tu
cuerpo, mi pregunta te mira preguntarme. No has vencido a la muer-
te. La muerte no es la nada anterior a la vida. Lo milagroso  es esto:
vienes de lo sin nombre, de lo sin existencia. Eres inconcebible. Aho-
ra, concebida, eres el rostro más claro de la existencia.

Nosotros te miramos, tú avanzaspor tu sueño. ¿En qué instante dejaste
de ser nosotros? ¿ónde la fisura, el deslinde? Quisiéramos hallar en tu
piel nuestra piel, en tu rostro dormido los rasgos que proclaman nuestro
nombre. Quiséramos, tal vez, que fueras nuestro espejo, sin saber que tu
rostro será, no doble: desafío. O algo más sencillo: certeza que dialoga
y nos confirma en el hogar del tiempo.

Desde la fiel evidencia de tu cuerpo, la vida nos revive: el árbol es el
fruto de los frutos.


("poética y poesía", fundación juan march, madrid, mmviii)

sábado, 23 de mayo de 2015

Wislawa Szymborska (1923/2012 )

La alegría de escribir



¿A dónde va la corza escrita por el bosque escrito?
¿A tomar agua escrita
que refleje su hocico puntualmente?
¿Por qué alza la cabeza? ¿Escucha algo?
Se apoya en cuatro patas que la verdad le presta.
Mueve bajo mis dedos una oreja.
Silencio, esa palabra, susurra en el papel
como las otras y remueve ramas
por las palabras del bosque cansadas.
En la hoja blanca de papel acechan
letras que pueden componerse mal,
frases que pueden ser un cerco
y no habrá salvación.
En la gota de tinta un regimiento
de cazadores enfocan la mira
listos para correr pluma empinada abajo,
cercar la corza y preparar el tiro.
Olvidan que esto no existe
Otras leyes gobiernan el blanco sobre negro
parpadeará el ojo el tiempo que yo quiera
y podré dividirlo en pequeñas eternidades
llenas de balas quietas en el aire.
Por siempre, si lo ordeno; nada pasará aquí.
Ni una hoja caerá si no lo quiero
ni las pezuñas hollarán la hierba
¿Existe pues un mundo sobre el cual
soy un destino independiente?
¿Ese tiempo al que une la cadena de signos,
existe bajo mis órdenes constantes?
La alegría de escribir.
La posibilidad de eternizar.
La venganza de una mano mortal


("emma gunst", s/c al traductor)

viernes, 22 de mayo de 2015

Miyó Vestrini (1938/1991 )

Caricia



La mitad de lo que le ocurra
a mi hijo,
será culpa mía.
Qué bien.
Lo digo así,
recubierta de collares y lunares,
veinticuatro horas después de enviarte a París,
y supieras lo que es estar lejos de casa.
Llega hasta a mí
tu rostro de adolescente despeñado,
levantado hacia un profesor ansioso de enderezar
a este pequeño viejo rico.
Hay que ser fuerte,
te dicen:
sólo si lo eres tendrás derecho a cumplir
dieciocho años
y oler la cocaína que quieras.
Y vomitarte sobre la vajilla de tu madre
en la cena ofrecida
para celebrar tu regreso.
Por ahora,
te sacude el frío en el dormitorio de los grandes
y aprietas la medalla que te regaló tu novia
en el aeropuerto.
No he terminado contigo, decía la tarjetica,
prefiero que lo hagan otros.
Y firmaba:
mami te quiere.
Te sacaron de la galería de espejos
para que no rompieras el diseño de la arquitectura holandesa.
Aun antes de tu llegada
ella sufría de baby blues
porque,
¡ay!, gemía,
no estoy preparada para ser madre.
Ahora eres tú,
quien no está preparado para ser hijo.
Odias lo que está bien,
odias lo que está mal.
Estás perdido entre Le Pere Lachaise
y la rue Delambre.
No hay suficientes recuerdos como tú quisieras.
Ya juegas con la inmortalidad:
pobre rata,
qué poco vales en la apuesta,
te gritan los transeúntes a la caída del sol.
Miras el papel higiénico
impregnado de tu caca de niño triste.
De niño malo
enviado a París con un recuadro en el cuello:

menor viajando solo.


("el placard")

jueves, 21 de mayo de 2015

Olvido García Valdés (1950 )

Cuando voy a trabajar...


Cuando voy a trabajar es de noche,
después amanece poco a poco,
hace mucho frío aún.
A menudo en el cine
me parece oír la lluvia azotando el tejado,
como si no hubiese lugar
donde guarecerse.
Hoy alguien en un sueño dijo:
ten, en esta garrafa
hay agua limpia, por si toma moho
la del corazón.


("poética y poesía", fundación juan march, madrid, xxix)

miércoles, 20 de mayo de 2015

Selva Almada (1973 )

Poema

La brasa de un cigarrillo
cae
en un descuido de mamá
quema
el pie derecho de la Flaca.
Yo lloro            las otras se ríen
la Flaca llora            mamá se aflige
le echa la culpa al gin tonic y
promete tejerle unos zapatitos
                  al crochet.
Todos sabemos que no hay solución:
sólo yo querré a la Flaca renga
perderá la corona de princesa
con que Niño Valor la ungiera
dos meses atrás
su carrera de top model
en ascenso
se trunca
sus sueños de bailarina de tap
se rompen
como espejitos.
Mamá le habla a la Flaca:
no es tan tremendo, dice,
una amiga suya, cuenta,
perdió el útero y los ovarios,
a su cuñada
le extirparon un pecho
y sigue enumerando
mutilaciones varias
que asustan a la Flaca
y también a mí
que agradezco
que nunca traiga
sus conocidas a casa.


("emma gunst" y "las afinidades electivas")

martes, 19 de mayo de 2015

Ana Rossetti (1950 )

El jardín de tus delicias


Flores, pedazos de tu cuerpo;
me reclamo su savia.
Aprieto entre mis labios
la lacerante verga del gladiolo.
Cosería limones a tu torso,
sus durísimas puntas en mis dedos
como altos pezones de muchacha.
Ya conoce mi lengua las más suaves estrías de tu oreja,
y es una caracola.
Ella sabe a tu leche adolescente,
y huele a tus muslos.
En mis muslos contengo los pétalos mojados
de las flores. Son flores pedazos de tu cuerpo.


("poética y poesía, juan march, madrid, mmvii)

lunes, 18 de mayo de 2015

Kyra Galván (1956 )

En Auschwitz


No fueron los hornos crematorios
ni las barracas, ni aún las letrinas
o incluso, las celdas de confinamiento.
Fueron los cuartos repletos, rebosantes, exultantes:
de cacerolas, de peines y cepillos.
De zapatos de hombres, mujeres y niños
los que quebraron mi espíritu
para siempre.

© Kyra Galván
en muro fb de la autora

domingo, 17 de mayo de 2015

Uriel Martínez (1950 )

La sábila

no todos los muertos mueren
de cáncer ni todas las sienes
llevan sábila ni la saliva
de cualquier cura.

ni todos los mariachis lloran
al muerto, tampoco los vivos,
las viudas ni, mucho menos,
los mocosos ni vecinos.

nadie imagina que la caja
irá a la deriva bajo tierra
como balsa süave al garete,
tampoco los latines de despedida.

ninguno añora las flores
del muerto, ni los dientes de oro,
ni la leontina y su estuche
de preservativos olvidados.

nadie después de las cinco,
en veranos de lluvia, sale
a esperar el arco iris al campo,
aunque algunos aguardan
detrás del vidrio.

ninguno levanta la cortina
ni escucha sollozos luego
de bajado el telón, simplemente
guarda silencio como quien espera
el aguacero de los aplausos.

pocos habrá que deseen un bis
si la conmoción es mayor
a la capacidad del teatro
donde también se apagan luces.

sábado, 16 de mayo de 2015

Jorge Eduardo Eielson (1924/2006 )

Mutatis mutandis


10

escribo algo
algo todavía
algo más aún
añado palabras pájaros
hojas secas viento
borro palabras nuevamente
borro pájaros hojas secas viento
escribo algo todavía
vuelvo a añadir palabras
palabras otra vez
palabras aún
además pájaros hojas secas viento
borro palabras nuevamente
borro pájaros hojas secas viento
borro todo por fin

no escribo nada


("otra iglesia es imposible")

viernes, 15 de mayo de 2015

Katerina Anghelaki-Rooke (1939 )

Aquí estudias el silencio


Aquí estudias el silencio
como si fuera una lengua extranjera.
Y si practicas bien
sabrás distinguir el dialecto
del día frente al marcado acento
de la noche.
Te aprendes los pájaros de memoria
y también la luz que trastoca
el sentido de la nada.
No podrás nunca expresarte
con naturalidad en esta lengua.
Pero te sorprenderá siempre su verdad.
Lees los árboles, las montañas en el original
Preguntas: “¿qué tengo yo que decir en esta lengua?”
El animal herido en lo más profundo de ti no contesta.

Guarda silencio.


("life vest under your seat", sin c/al traductor-es)

jueves, 14 de mayo de 2015

Luis Cernuda (1902/1963 )

Como leve sonido


Como leve sonido:
hoja que roza un vidrio,
agua que acaricia unas guijas,
lluvia que besa una frente juvenil;

Como rápida caricia:
pie desnudo sobre el camino,
dedos que ensayan el primer amor,
sábanas tibias sobre el cuerpo solitario;

Como fugaz deseo:
seda brillante en la luz,
esbelto adolescente entrevisto,
lágrimas por ser más que un hombre;

Como esta vida que no es mía
y sin embargo es la mía,
como este afán sin nombre
que no me pertenece y sin embargo soy yo;

Como todo aquello que de cerca o de lejos
me roza, me besa, me hiere,
tu presencia está conmigo fuera y dentro,
es mi vida misma y no es mi vida,
así como una hoja y otra hoja

son la apariencia del viento que las lleva.


("rua das petras")

miércoles, 13 de mayo de 2015

Mary Jo Bang (1946 )

Disculpas por desear 


Me he preocupado muchísimo por la mirada
del otro: el dueño de la tienda y sus empleados serviles
que piensan que robo.
Sé que paso muchísimo tiempo observando

con rostro anhelante los tonos apagados de los objetos
en las estanterías. Qué inteligentes nos estamos volviendo.
Pronto lo entenderemos todo :
porqué nuestro primer aliento, cuándo el último.

Porqué una rata, aunque reciba un shock
cada vez que come, no deja de sentir hambre.
Cómo pájaros de huesos vacíos y peces con branquias
calculan el tamaño de la recompensa, recuerdan

dónde guardaron la comida. Hay pocas formas
de liberar al cuerpo del deseo, y todas terminan en anarquía.
Mañana, regresaré a la tienda—a la historia
donde la dejé—

me centraré en aquellos ítems que tienen pedacitos de lavanda
escondidos dentro: puntas de brócoli articuladas,
espárragos alterados. La supervivencia consiste en resistir,
en el reverso de lo que es delicado y tiene hojas.

Entre los animales, somos la aberración:
el deseo se apropia de nosotros,
nos expulsa, vestidos con tules harapientos, pero no dirá

donde enterró por última vez el hueso o la bellota.


("life vest under your seat", traductores aníbal cristobo y patricio grinberg)

martes, 12 de mayo de 2015

Carlos Marzal (1961 )

Nasciturus


Mientras ocupas de aposento el agua,
y en el amor del agua te abandonas
a tu despreocupada travesía,
como la pompa de un jabón quimérico,
sin memoria de ti ni de tu mundo,
perteneces al mundo en su memoria,
porque en la tierra firme alguien te sueña.

En germen, y ya en marcha,
en esbozo, y ya en obra,
                                        mientras duermes
en el conjetural jardín de la inocencia
y al egoísmo de vivir te aplicas,
eres la historia entera de los hombres,
metáfora de todo lo increado,
ascua de certidumbre en lo imposible.

Has negado la nada, aun siendo nadie,
has abrazado el ser, sin ser tú mismo;
en la fragilidad de tu letargo
se gesta, inquebrantable, nuestro orgullo,
nuestro destino en pie,
nuestra disposición a las alturas.

Al mecerte,
en la oquedad marítima, no intuyes
de qué indómita herencia ya eres dueño,
de qué furiosa raza formas parte.

     Algo que desconoces te has forjado
alegre en el dolor, sabia en la noche,
criatura fluvial,
                         allá en tu limbo.


("poética y poesía", fundación juan march, madrid, mmv)

lunes, 11 de mayo de 2015

Amalia Bautista (1962 )

Los pies


Qué feos son los pies de todo el mundo,
menos los de mis hijas. Qué bonitos
son los pies de mis niñas. Los mofletes
redondos y rosados de los ángeles
envidian sus talones, y sus dedos,
vistos desde la planta, diminutos,
tienen la suavidad de los guisantes.
Los tienen a estrenar. Y me conmueve
pensar en cada paso que aún no han dado.


("poética y poesía", fundación juan march, madrid, mmviii)

domingo, 10 de mayo de 2015

Laura Casielles (1986 )

Ascendente Libra


Conoceréis el amor y entonces
pensaréis en la muerte;
reconoceréis la belleza y entonces pensaréis
en la maldición del paso del tiempo.
Leeréis un verso y recordaréis
que la fruta se pudre,
que la violencia impera;
veréis una joven hermosa
y pensaréis en huesos y en polvo.
Conoceréis la paz y oiréis el eco del grito;
os llevarán al mar y os asombrará
la certeza del llano
que es devastado por el fuego.
Conoceréis el deseo y entonces
temeréis el fin de la tierra.

Pero, otras veces,
conoceréis la muerte y pensaréis en el amor,
reconoceréis la maldición del paso del tiempo
y os haréis súbditos incorruptibles

de la belleza.


("rua das petras" y "portal de poesía")

sábado, 9 de mayo de 2015

Félix Dauajare (1920/2011 )

1.
Podrás llegar a la frontera
del movimiento y la palabra
o de lo que camina en la
zozobra
Podrás imaginar los manzanos
y los pecados de la vieja expulsión
Podrás hundirte en el agua pesada
     de la noche
en el incienso que mantiene
la respiración de los ángeles
o tocar en la mesa oscura
donde la sed camina en las voces
     ausentes
Al fin encontrarás el equilibrio dibujando
     su nombre


2.
En la persecución y en la sorpresa
el cazador evoca la identidad con el paisaje
los animales y los astros
Corre acecha y consuma en lugares
     sagrados
el arrepentimiento el gozo y todo lo
     demás
En el paso ordenado de la fiera
no se puede adivinar la disonancia
ni en el aire del vuelo el sobresalto
Un dios por ejemplo no conoce el
     tropiezo
y en su actitud existe la uniformidad
     silenciosa
La ruptura se anuncia cuando golpea la
     mano
y la concordia vive tan lejana
como un sueño igual entre varios ausentes


("contraataque", ediciones tierra adentro, méxico, 1979)

viernes, 8 de mayo de 2015

Adam Zagajewski (1945 )

Canción del emigrado


En ciudades ajenas venimos al mundo
y las llamamos patria, mas breve es
el tiempo concedido para admirar sus muros y sus torres.
Caminamos de este a oeste, ante nosotros rueda
el gran aro del sol
ardiente, a través del cual, como en el circo,
salta ágilmente un león domado. En ciudades extrañas
contemplamos las obras de viejos maestros
y, sin asombro, en añejos cuadros vemos
nuestros propios rostros. Habíamos existido
antes, e incluso conocíamos el sufrimiento,
nos faltaban tan sólo las palabras. En la iglesia
ortodoxa de París los últimos rusos blancos,
encanecidos, rezan a Dios, varios lustros
más joven que ellos y, como ellos,
impotente. En ciudades ajenas
permaneceremos, como los árboles, como las piedras.



("el azul de los lápices", traducción de elzbieta bortkiewicz)

jueves, 7 de mayo de 2015

Víctor Sandoval (1929/2013 )

Pasaba las tardes...


Pasaba las tardes en una vieja plaza.
Tardes y plaza,
árboles quemados,
un roble partido en dos,
la piel arrugada, pero erguido y muy alto,
un oscuro mundo en sus ramas.
Tardes y plaza ardiéndome en la garganta.
Conminatoria y rápida
la revelación apenas me rozó.
Había que escapar o quedarse para siempre.
Como en Fraguas, la ciudad de la que soy un
     fugitivo
ahí estabas, padre, llamándome,
con tu piel calcinada, el tronco gigantesco,
tu oscuro mundo de yunques, fragores y descensos.


("fraguas", joaquín mortiz, 1980)

miércoles, 6 de mayo de 2015

Raymond Carver (1938/1988 )


Sala de autopsias


En esos tiempos yo era joven y la fuerza
de diez hombres habitaba mi cuerpo. Para
lo que mandaran, eso pensaba.
Trabajaba en el hospital en el turno noche
y una de mis responsabilidades
cuando el forense terminaba su trabajo
era la de limpiar la sala de autopsias.
Ellos no tenían horario, algunas veces
terminaban temprano, otras demasiado tarde.
Y, dejaban objetos olvidados en la mesa de trabajo
construida para esas tareas en particular.
Un pequeño bebé quieto como una piedra
y más frío que la nieve. Otra vez un  negro corpulento
de pelo blanco con el pecho partido al medio
todos sus órganos vitales
en una bandeja a un costado de su cabeza.
La manguera derramaba agua.
Las luces colgadas del techo encandilaban.
Una vez dejaron sobre la mesa una pierna,
una pierna de mujer, pálida y bien formada.
Yo sabía para qué era la pierna,
en ocasiones los había observado.
A pesar de eso me quedé sin respiración.

Cuando regresaba a mi casa tarde en la noche mi mujer
me decía “Dulce, todo va a salir bien. Podemos permutar
esta vida por otra.” Pero, no era así de fácil.
Ella agarraba mi mano entre las suyas, con fuerza,
yo me reclinaba en el sillón y cerraba los ojos.
Yo pensaba en... cualquier cosa. No sabía en qué.
Yo dejaba que ella llevara  mi mano a su pecho.
En ese momento yo abría los ojos y miraba el cielorraso o el piso,
Entonces mis dedos se arrastraban hacia su pierna, tibia
y bien formada, que ante la más suave caricia temblaba
lista para elevarse con delicadeza. Mi mente
estaba confundida y cómo decirlo  ¿sacudida?
No pasaba nada. Todo estaba pasando. La vida
era una piedra, moliéndose, tomando filo.


("emma gunst", traductor esteban moore)

martes, 5 de mayo de 2015

Aurora Luque (1962 )

Oda a la ciprina


Estudiamos el Nilo, largo río
premiado en los compendios milenarios de historia
con sus miles de leguas, panza del mundo arriba:
pueblos hormigueantes, enigmas, monumentos,
oro arenoso, limos,
verdes cañas, murmullos.

Nadie nos dijo nada de otros ríos,
no circulaba el nombre de su cauce.
Pero eran opulentos manantiales nocturnos.
Una noche, de pronto, somos ríos,
y los muslos relucen embriagados:
oro limoso, enigmas, pirámides de luz.
Late una oscura vida en el vergel
de un delta humedecido.
Brota de mí: le canto.
También yo soy un Nilo.


("poética y poesía", fundación juan march, madrid, mmvi)

lunes, 4 de mayo de 2015

César Cañedo (1988 )

Máscaras

                                                                Para Carlos

No había ya otra manera de estar con
él, las máscaras llegaron justo a tiempo.
Uno de sus habituales arrebatos de caos
fue robarse de un puesto atrás del Zócalo
dos máscaras hermosamente elaboradas
de luchadores. Llegó a casa como niño
expectante, entre el premio y el castigo
por la travesura cometida, yo ya no podía
más, no quería verlo, deseaba que por fin
terminara de irse. Sin embargo, me miró
con esos ojos que desde hacía años me
robaban la calma y de nuevo fui partícipe
de sus impulsos. Mira lo que traje. Lo
miré con una indiferencia que contenía
el silencio desbordado de una relación
nacida para explotar, pero que nunca lograba
su cometido. Entonces bajé la vista
y ahí estaban, como tributo en una mesa
que nunca compartíamos porque siempre
había que escondernos. Rey Misterio
y el Santo anunciaban el nacimiento de
un nuevo pacto y reconocí un halo de esperanza
en mi asombro. Esta vez no sería
la misma manera de ceder ante su provocación,
primero encantadora, después
henchida de dolor, que siempre terminaba
dibujando a toda costa la ruptura.
Rey Misterio me llamó al instante y lo
único que pude hacer fue travestir mi identidad.
La excitación del juego hizo de él
también rápidamente un Santo, ágil y flexible.
Su impulso fue besarme y el mío darle
un puñetazo en el abdomen que lo dobló de
dolor y de risa. Ya estábamos en calzones,
trenzados, luchando cuerpo a cuerpo con
una erección descomunal en él y en mí.
—Te voy a meter la Wilson, la quebradora
y el tirabuzón. –Risas de niñez recobrada
en ambos.
—Uy, ¿y a poco sabes, Santo?
—No, pero son las de la canción. –De
nuevo explotamos nuca contra nuca a carcajadas.
—Y yo te voy a sacar los ojos.
—A ver.
Le sujeto la diestra por la espalda con
fuerza y lo tumbo boca abajo en el suelo.
Tiro de su calzón negro y me saco rápidamente
la más embestidora de mis vergas.
Surge un condón de cualquier lado y lo
penetro con la firmeza que nunca nos habíamos
permitido. Sus ojos se desorbitan,
levanta la cabeza y cuenta… 1… 2… 3…,
esta vez no seré parte y réferi. Ya no hay
vuelta atrás, por primera vez controlo el río
de ganas de poseerlo, por vez primera se
abre y me siente en toda su carne. Aúlla de
dolor y le tapo la boca, me muerde y entro
más. Grito conjunto. Mis ganas de aniquilar
lo que nos une se proyectan removiendo
todo su interior y lo hago descontrolado, de
verdad quiero abrirlo en dos, lo agarro firme
de la cintura y él gime y llora. Lo golpeo
en la cara y de su boca sale un hilo caliente
de sangre. Quisiera que también mis huevos
explotaran dentro, quisiera romper con
mi punta los límites de su cuerpo. Parece
que también él quiere destruirme porque
me asfixia con tal fuerza la verga, la abraza
en una estrechez total, que apenas puedo
moverme. De la máscara saltan sus mechas
rizadas que tomo con violencia y lo levanto.
Hace tiempo ya que el deseo lo ha poseí-
do por completo y no se opone. Lo abro en
el borde de la mesa y lo vuelvo a penetrar
mientras las máscaras se encuentran frente
a frente. Me lanza un puñetazo en la cara
que casi me rompe un diente y me excito
más. La asfixia es insoportable y todos
nuestros músculos se tensan. Somos dos
luchadores desencontrados. En el último
grito encarnecido de una caída mutua del
ring suspiro en una exclamación divina que
sella el rito sagrado:
—Mi Santo.
El juego sigue. Hemos por fin salido juntos
a la calle, enmascarados. Paseo a mi Santo
por Reforma y sale del quemacocos saludando
a la gente, que responde feliz al llamado
del héroe. ¡Santo, Santo! La felicidad es esa
puesta de sol a la altura de la glorieta de la
Palma. Santo eres en verdad. Y tú, mi Rey,
mi Rey Misterio. No, ahora soy el Vengador
Anal. Una explosión de posibilidades se dibuja
en la fantasía que nos reencuentra en
su sonrisa de niño que al destruir construye.
Me posee ahí mismo, entre golpes y forcejeos,
y vivo extasiado el camuflado vigor del
superhéroe. Ellos y tú, nosotros, compartimos
un clóset flexible. A veces es también
deseable enmascarar el deseo, gracias a las
máscaras vivo este ring desde el resorte que
nos impulsa dentro. Y si pienso que la lucha
libre hace y deshace alianzas y que caben
hasta cuatro luchadores, el réferi y la muchacha
de la pancarta, no me dan ganas de
que se baje la luz, para que el júbilo espectador
siga gritando: ¡Quiébralo!


("el mollete literario")

domingo, 3 de mayo de 2015

Uriel Martínez (1950 )

Graceland


Me pregunto si ya estaré
listo para que me incluyan
en una antología bilingüe:

he desayunado corn flakes,
mamey, fresas y leche
deslactosada en trozos

me espera también un huevo
duro con sal y una brizna
de salsa roja

aunque no soy afecto
a la tristesse du matin
escucho al rey de graceland

lavo los trastos que uso
los trapos de cocina
y los coloco cerca del fuego

aunque si es viernes
y la casa comienza a incendiarse
es señal de un fin de semana
de agonía.

sábado, 2 de mayo de 2015

Saúl Ordóñez (1981 )

 Saúl Ordóñez (1981 )
 Mel Ramos, Lucky Lulu Blonde , 1965


pequeña Lulu
     se me acabó la suerte

te miro y en mis ojos un infante americano,
     congelándose en una trinchera de Bastogne,
     invierno del 44, te mira también

la artillería alemana se aproxima y aquí arde algo,
     pero no es un astro ni tus ojos, Lulu, es un cigarrillo
     entre dedos engarrotados
    -¡apaga pronto! ¡pronto!

oh mi Lulu, mi pequeña Lulu
     el pan sobre la mesa, la ducha tibia, la cama
                                                                 tendida
trigo la alegría rebosante de tus pechos

te miro y en mis ojos un infante americano también
                                                                           te ve

a los dos se nos acabó la suerte
     ¿qué sabes de esto? mantente ingenua en tu
                                                     paraíso de afiche

no tenemos nada para ti

no tengo nada para ti, yo no bailo
     tampoco soy un tipo duro


("museo vivo", fondo editorial tierra adentro, méxico, 2009) 

viernes, 1 de mayo de 2015

Laura García del Castaño (1979 )


Se  habla cada vez con más certezas


Así,
como el color del humo presume la voracidad del
fuego,
o el cauce de un río su arrebato
por cómo naces se adivina el carácter,
por la línea de tu mano los hijos que te esperan,
por la forma de tu cráneo la inteligencia,
por el ancho de tus huesos tu fortaleza,
por tus actos la magnitud de tu entierro
y por tu cadáver
la demora de tu olvido.


("el poeta ocasional")