sábado, 28 de febrero de 2015

Bruno Montané (1957 )

Escritos


12

En el centro del más confuso
de nuestros sueño aparece un ángel.
Es un animal de ojos dorados,
y a lo que más se parece
es a un insecto. Sus ojos facetados
emiten una vibración semejante a la dulzura,
un latido que llena todo el sentido del sueño.
El ángel no vuela, este ángel hunde la cabeza,
cava túneles y, no sabemos cómo,
no para de mirarnos. El animal se mueve
con un tranquilo ademán de lejanía,
no sé cómo explicarlo.
El insecto es puro como un cristal
invertido en el líquido centro del sueño,
el insecto-ángel muda su corazón
y, lo sabemos, no habla, nada dice;
no obstante, nosotros nos mantenemos
comunicados con su deriva,
con su increíble y definitivo silencio.


("Mapas y escritos", ed. La ratona cartonera, Cuernavaca, Morelos, México, 2009)

viernes, 27 de febrero de 2015

Eugénio de Andrade (1923/2005 )

Adiós


Como si hubiese una tempestad
oscureciendo tus cabellos,
o si prefieres, mi boca en tus ojos,
cargada de flor y de tus dedos;

Como si hubiese un niño ciego
tropezando dentro de ti,
yo hablé de nieve, y tú callabas
la voz donde contigo me perdí.

Como si la noche viniese y te llevase,
era sólo hambre lo que sentía;
te digo adiós como si no volviese,
al país donde tu cuerpo principia.

Como si hubiese nubes sobre nubes,
y sobre las nubes mar perfecto,
o si prefieres, tu boca clara
navegando largamente en mi pecho.


(revista "La palabra y el hombre", no. 26, otoño 2013, UV, Xalapa, Ver., México, traducción: jorge lobillo.)

jueves, 26 de febrero de 2015

Alex Fleites (1954 )

Tres


uno.

Al amanecer
encontramos agua
empozada
en las huellas
del elefante

Bebimos
y ofrecimos
nuestras danzas
por el claro
gesto de hermandad

Después
seguimos el rastro
y le dimos muerte

dos.

¿No oyes
ese canto de alabanza?

Es la brizna
que el bisonte
no segó
en su estampida

tres.

No rechaces, Atis,
con violencia
la mano del viejo
que, como al descuido,
roza tu cuerpo de muchacha

Finge no sentir
Anticípale
su condición
de fantasma


("Alguien enciende las luces del planeta", ed. UV, Xalapa, México, 2014)





miércoles, 25 de febrero de 2015

Claudia Tejeda (1969 )

Ella se peina


Va de la raíz a la punta desenredándose la memoria.
El tiempo le ha crecido en la melena.
El peine agita los nudos y abre laberintos ondulados, mellas agridulces, rastros de tijera, íntimos calendarios.

Se acaricia el cabello y se pregunta si algún tramo guarda el recuerdo de los dedos de su madre, el vértice de alguna caricia o la palma de su padre coronando su cabeza de nena definitiva.

Qué queda del mechón en su nuca donde él trazaba resortes con el dedo índice.

La vida que le cae hasta los hombros la va dejando calva de nombres y vivencias y sin embargo, se arremolina en los olvidos pendientes que ha cortado y recortado sin disimulo.

Ella se peina intuitivamente, no necesita espejo para mirarse el alma.
Y se recoge las canas en un rodete tieso y disciplinado aunque ampare una nostalgia antojadiza y despeinada.


("emma gunst")

martes, 24 de febrero de 2015

Philip Levine (1928/2015 )

Puedes conseguirlo




Mi hermano llega a casa desde el trabajo
y sube las escaleras hasta nuestra habitación.
Oigo la cama quejarse y sus zapatos caer
uno a uno. Puedes conseguirlo, dice.

La luz de la luna se derrama sobre la ventana
y su rostro sin afeitar palidece
como la cara de la luna. Dormirá
hasta después del mediodía y despertará para descubrir que me he ido.

Treinta años pasarán hasta que yo recuerde
ese momento en que de pronto supe que cada hombre
tiene un hermano que muere cuando él duerme
y duerme cuando se alza para enfrentarse a esta vida,

y ambos, juntos, son solo un hombre
compartiendo un corazón que siempre trabaja, manos
amarillentas y cuarteadas, una boca que boquea
en busca de aliento y pregunta:, ¿lo conseguiré?

Toda la noche en la fábrica de hielo había alimentado
la rampa con sus bloques plateados, y después yo
apilé cajas de naranjada para los niños
de Kentucky, un gris furgón por vez

y siempre otros dos esperando. Tuvimos veinte años
por poco tiempo y siempre con
la ropa equivocada, encostrada de suciedad
y sudor. Ahora pienso que nunca tuvimos veinte años.

En 1948, en la ciudad de Detroit, fundada
por De la Mothe Cadillac para las lejanas intenciones
de Henry Ford, nadie nació o murió,
nadie caminó por sus calles o cebó un horno,

porque allí no existió ese año, y ahora
ese año se ha desprendido de los viejos periódicos,
calendarios, citas médicas, bonos,
certificados de matrimonio, permisos de conducir.

La ciudad dormía. La nieve se volvió hielo.
Hielo convertido en charcos o ríos
corriendo en las cunetas. Después la hierba lustrosa surgió
entre miles de cuadrados partidos,

y esa hierba murió. Te devuelvo 1948.
Te doy todos los años desde entonces
hasta el próximo. Devuélveme la luna
y su frágil luz cayendo sobre un rostro
.
Devuélveme a mi hermano, joven, rudo
y furioso, con sus anchos hombros y una maldición
para Dios y unos ojos ardientes con los que contempla

la creación y dice: Puedes conseguirlo.


("otra iglesia es imposible", versión de jonio gonzález)

lunes, 23 de febrero de 2015

Ciaran Carson (1948 )

Belfast confetti

De repente, mientras la manifestación avanzaba, llovían signos de exclamación,
Tuercas, cerrojos, clavos, llaves de coche. Una fuente de símbolos
/rotos. Y la explosión
Misma -un asterisco en el mapa. Esta línea separada por guiones,
/un estallido de fuego rápido...
Estaba intentando completar una frase en mi cabeza,
/pero seguía tartamudeando,
Todos los callejones y calles secundarias bloqueadas
/con puntos y puntos y comas.
Conozco este laberinto tan bien -las calles Balaclava, Raglan, Inkerman, Odessa-
¿Por qué no puedo escapar? Cada movimiento tiene su puntuación. La calle Crimea.
Sin salida otra vez.
Armas, verjas. Máscaras anti-disturbios. Walkie-talkies. ¿Cómo
Me llamo? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? Una
Descarga de signos de interrogación


("otra iglesia es imposible", traducción: josé maría del águila gómez.)

domingo, 22 de febrero de 2015

Uriel Martínez (1950 )

El equinoccio


quisiera cambiar la disposición
de muebles ahora que llega
el equinoccio, mantenerlos a salvo
del sol.

quisiera también redistribuir
el paquidermo de cocina,
que la hielera esté retirada
del fuego.

quisiera acercar los enseres
de madera a la sombra, las sillas
al borde del precipicio
del día.

quisiera que las camas el guardarropa
los amuletos las ventanas
y floreros bebieran luz
a menudo.

quisiera que las hileras de poemas
las plumas Bic el tintero
los mapas de tinta china
salieran de mis dedos.

quisiera reordenar el diagnóstico,
las recetas sombrías, los goteros,
el régimen alimenticio,
la noche. casi todo.

sábado, 21 de febrero de 2015

Felipe Benítez Reyes (1960 )

En voz baja

Cuando alguien te obligue a leer sus poemas
si son malos elógialos, pues tú sabes de sobra
que nadie hace el ridículo por propia voluntad
y que ser mal poeta no implica una gran tara.
Ten algo de piedad con el idiota
y procura olvidar sus versos más infames
–esos tan celebrados en tertulias–,
ya que pierdes muy poco si le halagas.
En esta profesión nadie está exento
de ser –y tú lo sabes– un cualquiera:
a fin de cuentas somos
engolados bufones de las musas
y a una mayor pericia, mayor monstruosidad.


("otra iglesia es imposible")

viernes, 20 de febrero de 2015

Ramón Rodríguez (1925/2014 )

El viento y el ardor

                 in ehecatl in chichinztli

La nostalgia gotea su largo aceite
pálida gemebunda detrás de tus ojeras
en la noche del gato
¿por qué curva del aire
nieve líquenes polen o misterio
me encajas aún
y me despiertas a distancia?
Camino por las calles mojadas
de tu barrio elegante
disfrazado de solitario
desciendo al corazón de la noche
en busca de tu imagen
y hallo puertas cerradas
y miro estrellas altas
y al viento galopando como potro salvaje
dos veces dos veces dos pasos
me invento y te descubro
dos veces dos veces dos pasos
te invento y me aniquilo
y en un recodo oscuro
me pierdo de vista de mí mismo
definitivamente.


(revista "La palabra y el hombre", no. 31, enero-marzo 2015, UV, Xalapa, México)

jueves, 19 de febrero de 2015

Beatriz Viol (1983 )

Tú, yo, el mundo

Después de cruzar puentes,
atravesar bosques,
nadar ríos,
salvar barrancos
y subir montañas,
llegamos a este páramo
donde no había nada
geográficamente destacable,
salvo un pino.
Y bajo su sombra
pasamos la tarde recostados.


("emma gunst")

miércoles, 18 de febrero de 2015

Joaquín Giannuzzi (1924/2004 )

Cumpleaños



He cerrado la puerta de mi padre.
Finalmente lo supe, al amanecer
de este cumpleaños en que te sobrevivo.
Pero aún con la difícil respiración
al borde de la cama y sombrías
opciones por delante, puedo entender
que tú y todos los muertos han perdido
y que vivir es el único prestigio que cubre la tierra.
Entonces, todo lo que es está bien.
Por alguna razón me incorporo; jadeando,
vacío tu rostro hacia la pesada oscuridad
y tengo tu misma manera de torcer la boca

al paso de la puntada por el pecho anginoso.


("rua das petras")

martes, 17 de febrero de 2015

Jorge Pimentel (1944 )

Rimbaud en polvos azules


                                      a Charo Arroyo





Rimbaud apareció en Lima un 18 de julio de mil
            novecientos setenta  y dos.
Venía calle abajo con un sobretodo negro y un par de
             botines marrones.
se le vio por la Colmena repartiendo volantes de apoyo a
             la huelga
de los maestros y en una penosa marcha de los obreros
             trabajadores
de calzado El Diamante y Moraveco S.A., reapareciendo en
             la plazuela
San Francisco dándole de comer a las palomas y en un
             cafetín donde rociaba
migajas de pan en un café con leche mientras entre atónito
             y estupefacto
releía un diario de la tarde. Las personas que lo vieron
              aseguran que denotaba
cansancio y que fumaba como un condenado cigarrillo
              tras cigarrillo.

Pálido como una hermelinda, de contextura delgada, entre
              las manos portaba
un libro de tapa gruesa. Luego hizo un ademán con la
              mano pidiendo la  cuenta.
Pagó 13 soles y 50 centavos y luego partió y una
              muchacha al reconocerlo le tendió
la mano  y le ofreció posada y su cuerpo a lo que él
              respondió invadiéndola
de luces anaranjadas. Llovía. Y las pocas personas que en
               esos momentos
contemplaban la escena —serían unas 15, de 20 no pasan—
                reunidas bajo el toldo
de la chingana armaron un tremendo barullo llamándolo
                Arturo Arturo Rimbaud.
Y sus pasos fueron lentos mientras enrumbaba por el
                Jr. Leticia y la calle Caquetá
en el Rimac. Casi todos los que se encontraban reunidos
                coincidían en afirmar
que su aparición podría traer funestas consecuencias al
                sistema y al orden
establecido y que mejor era dar parte a la policía. Y la
                descripción que de él
dio un político coincidía con las que se dan para atrapar a
                 un maleante.

La del empleado del Ministerio de Educación fue que en su
                 abundante cabellera
pendía un turbante turco y una argolla de bronce aparecía
                 en una de sus orejas.
A lo que un joven estudiante de San Marcos prorrumpió
                  amenazadoramente aseverando
que todos ellos estaban siendo alienados y que más bien
                   había que cumplir
al pie de la letra la aseveración de Juan Nicolás Arturo
                   Rimbaud “Hay que cambiar
la vida” para lo cual había que destruir todo un sistema
                   inhumano injusto y atroz.
¡Linda manera de hacerse oír!, terció la voz de un anciano,
                   y un muchacho
de secundaria dijo: ¡Bueno tío, y la muchacha que fue
                   invadida de luces
anaranjadas extrajo un lápiz de labios de su cartera
                   corriendo hasta llegar
a un muro donde inscribió esta significativa palabra


                                             FIN


("al pial de la palabra")

lunes, 16 de febrero de 2015

Bruno Montané (1957 )

Mapa 4

Te damos la mano para que sepas
lo que es un gesto. Te mostraremos
el corazón cuando acabe de llover.
Te abrazamos en medio del charco,
te recordamos de dónde has salido.
Volvemos a decirte la misma línea
y te hablamos del mismo dolor.
Caminamos juntos durante unos segundos
y comprobamos que nos cubre
la misma sombra, el error que repetimos
en la caída, el mismo sueño.
Te hablamos en la oreja,
equívoco que siempre imaginamos,
suave pesadilla una y otra vez nombrada.
Al fin nos reímos de ti, único revés,
hasta reírnos de nosotros mismos.



Mapa 5

Pavesas que el viento esparce,
señales que dispersa un lento sol.
Cenizas de un acto rápido,
secas huellas que vi en el barro.
Plumas e insectos en un cauce vacío,
ánades y escarabajos que huyen del fuego.
Pavesas que lentamente caen al agua,
un agua lechosa,
un agua casi saliva.
Huellas una y otra vez repetidas,
huellas de cangrejos y ratas,
huellas que el aire hunde y hace durar.
Suaves bajorrelieves, indicios
de un caminar suave, quizá secreto.
Lentas variantes de una huída
que nuestra mente llama avance.
Sutil agitación que el cuerpo
emite mientras se hunde.


("Mapas y escritos", ed. La Ratona Cartonera, primera edición, Cuernavaca, Morelos, México, octubre 2009.)

domingo, 15 de febrero de 2015

Uriel Martínez (1950 )

El estómago


A veces platico con mi estómago
para pedirle no me haga
una revuelta fuera de lugar.
Otras hablo con mis dientes
y no me abandonen a mi suerte
cuando tengo manteles largos.
Más tarde, me refiero al día,
me abro de capa con puertas
y no encierren ecos ni silencios.
Pero después de las seis
cuando el café borbotea
en recipientes, cuido el fuego.
Entonces las voces, la lengua,
la boca, las sillas, el sofá,
el polvo, la nube, el humo,
la noche, el sueño, el deseo
se levantan contra mí,
y aunque nadie quiera,
me tiendo cuan desmoronado
a veces soy; y sueño deveras.

sábado, 14 de febrero de 2015

Manoel de Barros (1916/2014 )

El proveedor


Andar a tontas y a locas es cosa de ave.
Mi abuelo andaba a tontas y a locas.
No servía para casi nunca.
Pero sabía el nombre de los vientos
y todos los silbidos para llamar a los pájaros.
Ciertas palomas lo tomaban por techo y pasaban
las tardes frecuentando su hombro.
Mi abuelo decía cosas poco sesudas:
           que lo habían elegido para ser árbol.
Lirios lo meditaban.
A mi abuelo lo tomaban por tonto
porque cada mañana daba los buenos días
a los sapos, al sol, al agua.
Pienso que era proveedor de poesía como las aves
y los lirios del campo.


("otra iglesia es imposible", traducción de teresa arijón)

viernes, 13 de febrero de 2015

Marco Antonio Montes de Oca (1932/2009 )

De ahora para nunca


Aquí en mi morada cada rama es una aguja de música.
El huracán fatigado revolotea en la divinidad inmóvil,
todo se llama amapola aunque no se mezcla ni sea roja;
pero el diamante ya no tiene ganas de llorar y el fuego se despluma.
Dios quiera que nadie descomponga esta relojería de cien mil almas.
¡Yo solito he sobrevivido con el soberano latido de mis puños!
Yo sólo he dicho lo que sabe solamente el aire.
Yo conozco la carne viva de la muerte.
¡Por eso lloro tanto granizo!
Por eso habitas tanto con un suspiro.
NADIE RECONOCE NUESTRAS NEBULOSAS DE RESINA
y llegaremos despacio, pero cantando a más no poder.
Llegaremos cantando sin saber de qué color es nuestro país,
ni nuestro dolor, ni el tamaño de las discordias y reconciliaciones
        de la carne.


("al pial de la palabra")

jueves, 12 de febrero de 2015

Julio Rodríguez (1971 )

Hospital


Me miraba en silencio, recostado
en la cama extraña donde yacía,
sin moverse apenas,
sobre el duro colchón de aquella vida
que le había tocado en suerte.
Me miraba sin rabia ni ternura,
con lentitud (¿qué prisa
ha de tener quien sabe que la muerte
le ha echado el guante y no se piensa ir sola?).
Su cuerpo era un saco de cemento
que los años habían dejado caer
sobre aquella cama de hospital.
Tendría unos ochenta años,
con cierto parecido a Anthony Quinn
en sus últimas películas,
un campesino rudo de los Abruzos,
tal vez un albañil, un hombre de esos
capaces de construir
su casa con sus propias manos.
Me miraba esperando que le dijera algo,
cualquier cosa; no en vano,
ningún extraño se acerca
a un moribundo sin una buena razón.
Pero no dije nada: no sabía su idioma
ni sabía entonces que el dolor
habla la misma lengua en todas partes.
Sólo supe quedarme allí plantado,
aguantándole la mirada, mientras
en la cama de al lado la enfermera
extendía una sábana

sobre el cuerpo muerto de mi padre.


("apología de la luz")

miércoles, 11 de febrero de 2015

Arnaldo Calveyra (1929/2015 )

Canción del fumigador de guardia

Años de ningún poema.

Para mí la línea tachada del verso,
arcoiris en blanco y negro de las comas,
la plaza castellana de la palabra,
solitaria plaza.

Para otros las veredas que se alargan
a medida que las veredas del cielo se despliegan,
vamos entrando en el Decanato de la Rata
y de nuestro oscuro origen
subsistirán algunos nombres
empotrados en los muros.

¿Y dónde quedó el paisaje
que la mañana vuelve sin tan siquiera un árbol?

Lo que usted está mirando
es una bandera amarilla.

Para mí la línea frágil del verso,
la alegría oscilante de la página.

Aquí empieza mi canción.


("otra iglesia es imposible")

martes, 10 de febrero de 2015

Gerardo Deniz (1934/2014 )

Desde la torre

En los países donde el efecto antecede a la causa,
todo es como armar rompecabezas:
un pedazo con media boca trae algo de papel tapiz al fondo,
permite empezarlo a completar; también la jeta cunde
y ahí se pasa al cuerpo,
hasta la rosa lancastriana
sujeta entre los dedos del pie insultante.
Afuera gime el viento, desciende la neblina
o vuelve a escampar. Dan a los cuervos de comer.
Hay decapitaciones a todas horas, mientras cultivo
este hábito, más bien italiano, de escribir en la cárcel.


("otro iglesia es imposible")

lunes, 9 de febrero de 2015

Felipe Benítez Reyes (1960 )

El ignorado


He cometido crímenes pasionales en Rusia,
en los días de la Revolución, confundido con la canalla.

He ofrecido mi copa con veneno
a reyes destronados y a piratas mordidos por la gangrena.

He tenido en mis manos el talle de Eurídice
y en Estambul la rosa que nunca se corrompe.

He escuchado el dolor de la música en teatros vacíos
y arrojado al Mar Muerto candelabros en llamas.

Nunca ciñó mi corazón ese anillo quemante
–amor lo llaman unos, poder otros–
que hace tremar y ciega y funde en una
el alma de los seres.

Luché con marineros que antes de morir
cantaban como niños y hablaban de mujeres
de piel hecha de noche, silenciosas como el desierto.

Un día de primavera
vi morir un caballo blanco que huía de los lobos,
y acogí un lobo en mi alma a modo de amuleto.

Me confundieron por igual el placer y el dolor
y el tiempo ya ha extendido su capa
de emperador altivo sobre mí.

Inscribid en mi tumba este alejandrino:
Son páginas los días de un libro misterioso.
Lo escribí en mi juventud y ahora lo entiendo.


("neorrabioso")

domingo, 8 de febrero de 2015

Alda Merini (1931/2009 )

Pensamiento, yo no tengo...


Pensamiento, yo no tengo más palabras.
Pero ¿tú qué eres en sustancia?
Algo que a veces llora,
y a veces da luz.
Pensamiento ¿dónde tienes las raíces?
¿En mi alma loca
o en mi regazo destruido?
Eres tan valiente, voraz,
consumes cada distancia;
dime para que yo me retuerza
como ya hizo Orfeo
mirando a su Eurídice,
y de este modo pueda perderte

en el antro de la locura.


("life vest under your seat", sin c. traducción)

sábado, 7 de febrero de 2015

Louise Glück (1943 )

El iris salvaje




Al final del sufrimiento
me esperaba una puerta.

Escúchame bien: lo que llamas muerte
lo recuerdo.

Allá arriba, ruidos, ramas de un pino vacilante.
Y luego nada. El débil sol
temblando sobre la seca superficie.

Terrible sobrevivir
como conciencia,
sepultada en tierra oscura.

Luego todo se acaba: aquello que temías,
ser un alma y no poder hablar,
termina abruptamente. La tierra rígida
se inclina un poco, y lo que tomé por aves
se hunde como flechas en bajos arbustos.

Tú que no recuerdas
el paso de otro mundo, te digo
podría volver a hablar: lo que vuelve
del olvido vuelve
para encontrar una voz:

del centro de mi vida brotó
un fresco manantial, sombras azules

y profundas en celeste aguamarina.


("life vest under your seat", sin traductor)

viernes, 6 de febrero de 2015

Roberto Juarroz (1925/1995 )

17


Detener la palabra
un segundo antes del labio,
un segundo antes de la voracidad compartida,
un segundo antes del corazón del otro,
para que haya por lo menos un pájaro
que pueda prescindir de todo nido.

El destino es de aire.
Las brújulas señalan uno solo de sus hilos,
pero la ausencia necesita otros
para que las cosas sean
su destino de aire.

La palabra es el único pájaro

que puede ser igual a su ausencia.


("life vest under your seat")

jueves, 5 de febrero de 2015

Lêdo Ivo (1924/2012 )

Tres

1
"El tránsito"
De tu tránsito en la tierra
ninguna señal quedará.
El viento de la noche arrastra
las hojas que pisaste.

2
"La nube y la fuente"
'No llores', dice la nube errante
a la fuente. 'Aprende a ser feliz.´
Y, como un poeta, la fuente ríe
y llora de felicidad.

3
"El plagiario"
El espejo plagia
el paisaje que entra
por la ventana abierta.


(El soldado raso, fondo editorial fundarte, alcaldía de caracas, traductor: josé carlos de nóbrega, 2014.)

miércoles, 4 de febrero de 2015

Gloria Fuertes (1917/1998 )

Ya ves qué tontería


Ya ves qué tontería,
me gusta escribir tu nombre,
llenar papeles con tu nombre,
llenar el aire con tu nombre;
decir a los niños tu nombre
escribir a mi padre muerto
y contarle que te llamas así.
Me creo que siempre que lo digo me oyes.
Me creo que da buena suerte:
Voy por las calles tan contenta

y no llevo encima nada más que tu nombre.


("emma gunst")

martes, 3 de febrero de 2015

Estela Figueroa (1946 )

Mi cuerpo


Hay momentos en que mi cuerpo me parece
como una casa abandonada.

Y no sé si soy yo
o es mi fantasma
que ha entrado en él

por error.


("emma gunst")

lunes, 2 de febrero de 2015

Sara Uribe (1978 )

En mi sueño tengo la certeza...


En mi sueño tengo la certeza de que una de esas
maletas es la de Tadeo. Mamá le puso ese nom-
bre porque fue con el que más batalló al nacer. Le
ofreció noventa novenas a San Judas si le salvaba
al niño. Las rezó y lo bautizó en su honor para que
siempre lo alumbrara la esperanza de los desespe-
rados. Para que al más pequeño de sus hijos nunca
se le olvidara que desde su nacimiento había venci-
do la adversidad.


(antígona gonzález, surplus ediciones, Oaxaca de Juárez, 2014)

domingo, 1 de febrero de 2015

Uriel Martínez (1950 )

Los frutos

Si lo conoces, díselo: que estuve
los últimos días del año en otra
parte.

Si sabes de él, cuéntale: que me fui
para no estar esos días fríos
en casa.

Si te lo encuentras en la calle,
en cualquier cantina, en algún templo,
dile que el último no vi a nadie.

Infórmale que la víspera de año nuevo
murieron algunos conocidos,
lejanos pero entrañables.

No olvides precisarle que los fallecidos
fueron incinerados; que las cenizas
permanecerán a salvo del viento.

Dile por último que un día,
en cualquier sitio, en un punto
impreciso, caerán frutos; rendidos.