miércoles, 31 de diciembre de 2014

Amalia Bautista (1962 )

Ella


Ella también soy yo. Aunque no quiera,
aunque ninguna de las dos queramos,
somos una y la misma. Pero ella me traiciona
cuando escribe por mí, cuando no se conforma,
cuando lo quiere todo.
Ella es la de las lágrimas de rabia,

la que nunca te besa con mis labios.


(fuente: "life vest under your seat")

martes, 30 de diciembre de 2014

Rebeca Urbina Balbuena (1983 )

Ronroneo



Nada me enternece más que observarte desde mi balcón.
Eres un animalito tan curioso.
Puedes caminar en dos patas con destreza
pero te cuesta tanto caer de pie.
Como todo animal de costumbres,
recuerdas el camino de regreso a casa
y cada noche te veo volver.
Más de una vez pude oler tu temor
cuando me miraste directo a los ojos.
Pobrecillo, tan frágil e indefenso.
Tan necesitado de cariño y de calor.
Guardo mis distancias para no asustarte
y cuando quedas dormido abrazando una almohada,
yo salgo a conquistar la noche en los tejados.
Descansa tus ocho horas, hombrecito,

mañana podrás seguirme adorando.


(fuente: "urbanotopia")

lunes, 29 de diciembre de 2014

Kim Addonizio (1954 )


Intimidad

La mujer que prepara mi capuchino en la cafetería—ojos oscuros, cabello rojo teñido,
cuello de tortuga negro y sin mangas—fue la amante del hombre con quien salgo ahora.
Ella no me conoce; somos extraños, y sin embargo no puedo mirarla
casualmente, como solía hacer antes de saberlo. Ella está junto a la máquina, hundiendo
la válvula
en la espuma de la leche, mirando al vacío—no sé qué es lo que piensa.
En lo que a mí respecta, ella bien podría estar recordando a mi amante, recordando lo
que sea que haya ocurrido
entre ellos—él nunca me ha dicho nada, excepto que no fue importante, y luego
cambia rápido de tema, demasiado rápido, ahora que lo pienso; ¿sería que él,
después de todo, había mentido?, ¿y no había cruzado brevemente por su cara una
expresión de
dolor? No puedo estar segura. De seguro no fue nada, me digo a mí misma;
no hay razón para sentirme incómoda aquí parada, o sentirme cómplice,
como si hubiera algo importante entre nosotras.
Ella podría estar pensando en cualquier cosa; pero, ¿por qué siento ahora la súbita
sospecha
de que ella sabe, de que ella me puede sentir mientras la estudio, mientras intento
imaginarlos juntos?—
su pintura de labios de un rojo oscuro, más oscuro que su cabello—mientras intento
verlo a él besándola, volteándola en la cama
en la forma en que le gusta tenerme. Me pregunto si tal vez
había cosas en ella que él prefería, cosas que él extraña ahora que estamos juntos;
a veces, cuando él y yo hacemos el amor, hay momentos
en los que me abruma la tristeza, y aunque estoy ahí con él no puedo dejar de pensar
en las manos de mi ex esposo, que me gustaban de un modo especial, y quisiera
regresar
a esa vieja intimidad, que a menudo se sentía como la más pura felicidad
que haya conocido, o que vaya a conocer. Pero todo eso ha acabado; y, además, ¿no
hubo otros amantes
que no dejaron rastros? Cuando los veo ahora apenas puedo recordar
cómo se veían desnudos, o cómo se sentía tenerlos
dentro de mí. Entonces, ¿qué es lo que siento mientras ella vierte el negro espresso
sobre la leche
y empuja la taza hacia mí, y yo le doy el dinero,
y nuestros ojos se encuentran por sólo un segundo, y nuestros dedos se tocan?


(fuente: "emma gunst", traductor: gustavo adolfo chávez)

domingo, 28 de diciembre de 2014

Uriel Martínez (1950 )

Las prendas


Me quito el suéter y lo huelo:
no, no huele a ti, huele a mí;
y lo amo.

Me desvisto el pantalón, paso
la entrepierna por mi rostro:
 y no, no huele a ti, huele igual:
a uriel.

No me quito la camisa, hace
mal tiempo y la prenda
me dará calor: huele a martínez,
lo intuyo.

Me visto la ropa térmica
invernal, la que cubre
mi timing de media noche:
huele a detergente, a sol y viento.

Pero no me huelo la boca,
tampoco inhalo la nariz,
ni los ojos ni los dedos
que esta tarde te recorrieron.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Yaso (? )

Haiku


Ventisca de invierno
Y el gato que no para
de hacer guiños.


(fuente: "otra iglesia es imposible", traductor: alberto silva)

viernes, 26 de diciembre de 2014

Derek Walcott (1930 )


 Volcán

Joyce temía al trueno,
mas durante su funeral los leones del zoológico de Zurich rugieron
¿Fue en Zurich o en Trieste?
No importa. Son leyendas, así como
es leyenda la muerte de Joyce,
o el rumor obsesivo de que Conrad
ha muerto, y Victoria es irónica.
Desde esta casa en el acantilado
sobre la franja del horizonte nocturno
es posible ver el resplandor de dos grúas a lo lejos
en el mar
hasta la hora del amanecer; es como
el resplandor del cigarro
y el resplandor del volcán
al final de Victoria.
Uno podría abandonar la escritura
por esas señas de los grandes
que lentas se consumen, y ser en cambio,
su lector ideal, meditativo y
voraz, haciendo que el amor por las obras maestras
sea superior al intento
de repetirlas o mejorarlas,
y ser así el mejor lector del mundo.
Por lo menos eso necesita del asombro
que se ha perdido en nuestro tiempo;
tanta gente lo ha visto todo
tanta gente es capaz de predecir
tanta que se niega a aceptar el silencio
de la victoria, el desinterés
que arde en la médula,
tantos no son más que
ceniza erguida cual cigarro,
tantos dan al trueno por hecho.
¡Cuán común es el relámpago, qué perdidos están los leviatanes
que ya ni siquiera buscamos!
Había gigantes en aquel entonces.
En aquel entonces se liaban buenos cigarros.
Debo leer con más cuidado.


(fuente: "caína bella", traducción: verónica zondek)

jueves, 25 de diciembre de 2014

Harold Alvarado Tenorio (1945 )

Café Blanche


Creyendo que la mejor cura contra la melancolía
eran esas superficies radiantes y abiertas
fuiste hasta las memorables ruinas
y viste la estatua de basalto
que del cuerpo de Antonio hicieron.
Grecia era el testimonio, bajo esa copiosa
y virulenta luz, de cómo sólo lo externo
tiene propia existencia.
Ética y belleza
eran una y lo mismo.
Tallar el cuerpo era
tallar también el alma.
Curar el odio a sí mismo
era curar la soledad.

De vuelta a casa, liberado ya del pasado,
con aquella camisa de colores chillones,
tus negros pantalones de tres prenses,
tus zapatos puntiagudos y habaneros,
el desnudo pecho mostrando la cadena
de oro macizo y los cinco medallones
entrabas al Blanche y pasabas la noche
bebiendo cubatas y quemando porros.

Todas y todos eran tuyos.
Te enamorabas, sin duda.
Amabas tanto los ritos de la carne,
su lenguaje y sus palabras
que incluso ahora, cuando escribes,
no sientes, tampoco, interés alguno
por el "acto final".

(fuente: Brando im Schwarzwald, Azafrán y cinabrio, Guanajuato, Gto., México, 2010.)

miércoles, 24 de diciembre de 2014

José Watanabe (1945/2007 )

La natividad


Esta es tu patria, hijo mío,
un establo donde tu madre
ya duerme
de regreso a nuestra especie:
hasta ahora
ella era un animal mítico: el vientre
avanzado
y habitado
por Ti, entonces voraz nonato,
que le consumías hasta los huesos.

Soy un hombre añoso, he visto
todo. Sin embargo,
me sobrecoge mirarte, mi recién nacido:
a pesar de las madres
todo niño está abandonado
sobre la vastedad de una tierra callada.

Tu madre,
muchacha todavía sorprendida
por Ti, no cantó
una canción de cuna. Mirándote
sólo murmuró inacabablemente:
es espantoso esperar de Él
lo que esperan.


(fuente: "la biblioteca de marcelo leites")

Denise León (1974 )


Los grillos


 Los grillos
han entrado
y cantan
debajo
de las escaleras.
Del otro lado
de la ventana
hay
otros
–muchos–
que cantan
para entrar.
Detrás
de la pared
se oye
cómo
van hilando
la madeja
secreta
del mismo sonido.


(fuente: "el poeta ocasional")

martes, 23 de diciembre de 2014

Elizabeth Jennings (1926/2001 )

Mudanza


Pronto estará de nuevo la casa llena,
Se habrán llevado nuestras cajas,
Desnudos están los muros, dejamos
Apenas rectángulos donde los cuadros.
Se asienta el polvo y campa ahora
Por los lugares en que nos movíamos.

Y aunque nos alegra marcharnos
Queremos dejar un rastro tras nosotros,
Algo no tan poderoso como un fantasma
Pero que cierta parte de nosotros les recuerde
A los nuevos inquilinos a los que no conocemos
Que no se resigna la vieja casa

Ni al viento ni al polvo ni al espacio
Vacío donde estaban los muebles.
Queremos embellecer viejos estantes
Y asustar a los nuevos propietarios
Y olvidamos que se alegrarán,
Al encontrar en los estantes rastros
De nuestro propio pasado, ya que temen,

Como nosotros, un espacio sin inquilino


(fuente: "emma gunst", traductor: josé luis justes amador) 

lunes, 22 de diciembre de 2014

Anna Rossetti (1950 )


Imagina



Imagina la oscuridad.
El horror dispara sus minutos a la velocidad de la metralla.
Las sirenas crecen como aullidos de chacales,
los gemidos retumban entre los escombros, clavan sus esquirlas.
Imagina tus lágrimas como bayonetas,
desahuciadas de todo consuelo, de toda piedad.
Refugios rebosando de miedo, temblando de miedo
mientras los cadáveres elevan sus montañas,
mientras los bombarderos gotean constelaciones en las aceras.
Imagina el aire entrándote, invadiéndote de muerte.
Se pulverizan árboles y bibliotecas;
se desgarran cuerpos y muros,
se mutilan recuerdos y palabras;
se siembran minas, terrores y esqueletos de pájaros.
Imagina la orfandad de las cosas. El llanto de las cosas.
Imagina cómo los héroes se envuelven en capas escarlatas.
Cómo los verdugos despliegan alfombras escarlatas.
Cómo las víctimas se ahogan en manantiales escarlatas.
Y cómo el espanto, la venganza y el odio
ganan batallas en tu corazón sobrecogido.
Estás en medio del recinto inexpugnable del pánico.
Y eres tú quien orquesta los crímenes.
Porque has sido tú.
Tú, que eres capaz de imaginar,
de sentir todo lo que imaginas,
de fabricar todo lo que sientes,
de construir realidades con los sueños
quién ha dado vida al horror.
Por eso, atrévete a cambiar la estructura
del mundo
y donde dices temor di esperanza
porque las lágrimas también son de alegría.
Porque la sangre también es nacimiento.
Porque la belleza también es sobrecogedora
y el amor un potente estallido.
Por eso, atrévete.
Apacigua tu mente,
ilumina tus ojos,
imagina justicia.
Imagina consuelo.
Imagina bondad.


(fuente: "rua das petras")

domingo, 21 de diciembre de 2014

SEIS POR AYOTZINAPA

Pilar Alba  (1974 )

Jorge Luis

1, 2, 3, 4... yo voy a la escuela todos los días... 5, 6, 7, 8... A veces no puedo desayunar, pero no me importa aun así voy a mis clases, 9, 10, 11, 12... me gustan mucho las lecciones que nos da el profe Isra. 13, 14, 15, 16...pero las que más, más me gustan son las matemáticas. 17, 18, 19, 20... Me gusta mi salón, aunque a veces haga mucho frío, porque tenemos cartones en lugar de vidrios en las ventanas. 21, 22, 23, 24... Hace un tiempo vino otro maestro a darnos clases, nomás por una semana, se llamaba Jorge Luis como yo, y también le gustaban mucho las matemáticas. 25, 26, 27, 28... El profe Jorge Luis me enseñó que los mayas han sido los mejores matemáticos de todo el mundo. 29, 30, 31, 32...Me dijo que conocían mucho antes que los europeos el uso del cero. 33, 34, 35, 36... Él sabía muchas, muchas cosas, pero ya no va a volver a venir. 37, 38... dice el profe Israel que anda desaparecido...39, 40... que todos en el país lo andan buscando... 41, 42... que hasta en otras partes del mundo se está pidiendo que aparezca... Yo también lo quiero, por eso voy a gritar muy fuerte: 43...¡Justicia!. 




Uriel Martínez (1950 )

Ayotzinapa song
                                                   en memoria de armando haro

Tantas muertes que no serán
vengadas, tantos cuerpos arrojados
como trapos; tantos ojos cegados
en tierra extraña; tanto silencio
guardado en el exilio.

Demasiadas antígonas para sepultar
legiones, muchos edipos hollados
por la desgracia, cientos de medeas
cercadas por los perros. Tanta enfer
medad sin cura, tanta.

Cuanta lluvia en los valles, ríos
y lagunas; cuantos cauces desboca
dos; cuanto animal sombrío
luego de sucesivas lunas de sangre,
cuanto cuerpo insepulto, cuantos
lobos en manada.

cuantas bocas
cuantos dedos
cuantos niños

yertos.



David Huerta (1949 )

Ayotzinapa

Mordemos la sombra
Y en la sombra
Aparecen los muertos
Como luces y frutos
Como vasos de sangre
Como piedras de abismo
Como ramas y frondas
De dulces vísceras

Los muertos tienen manos

Empapadas de angustia
Y gestos inclinados
En el sudario del viento
Los muertos llevan consigo
Un dolor insaciable

Esto es el país de las fosas
Señoras y señores
Este es el país de los aullidos
Este es el país de los niños en llamas
Este es el país de las mujeres martirizadas
Este es el país que ayer apenas existía
Y ahora no se sabe dónde quedó

Estamos perdidos entre bocanadas
De azufre maldito
Y fogatas arrasadoras
Estamos con los ojos abiertos
Y los ojos los tenemos llenos
De cristales punzantes

Estamos tratando de dar
Nuestras manos de vivos
A los muertos y a los desaparecidos
Pero se alejan y nos abandonan
Con un gesto de infinita lejanía

El pan se quema
Los rostros se queman arrancados
De la vida y no hay manos
Ni hay rostros
Ni hay país

Solamente hay una vibración
Tupida de lágrimas
Un largo grito
Donde nos hemos confundido
Los vivos y los muertos

Quien esto lea debe saber
Que fue lanzado al mar de humo
De las ciudades
Como una señal del espíritu roto

Quien esto lea debe saber también
Que a pesar de todo
Los muertos no se han ido
Ni los han hecho desaparecer

Que la magia de los muertos
Está en el amanecer y en la cuchara
En el pie y en los maizales
En los dibujos y en el río

Demos a esta magia
La plata templada
De la brisa

Entreguemos a los muertos
A nuestros muertos jóvenes
El pan del cielo
La espiga de las aguas
El esplendor de toda tristeza
La blancura de nuestra condena
El olvido del mundo
Y la memoria quebrantada
De todos los vivos

Ahora mejor callarse
Hermanos
Y abrir las manos y la mente
Para poder recoger del suelo maldito
Los corazones despedazados
De todos los que son
Y de todos
Los que han sido


Óscar Oliva (1937 )

Balada por los muchachos de Ayotzinapa


No hay límites para el país del crimen.
No hay nombre para el país del crimen. 
No hay país con nombres del crimen.
No hay crímenes para el país del crimen.

¿Díganme, en qué país lejano hallarlos?

A Décimo Junio Juvenal agrego a François Villon 
para componer esta balada, y pido a otros cantores

añadan otro estribillo interrogativo: ¿dónde, en qué
país sin crímenes están los muchachos que apenas
se habían desnudado al amor?

Ayúdenme a correr junto a un río 
que corre con demasiada fuerza.

¿En dónde están, en qué casa negra, encapsulados?

En la casa blanca no están, ahí ya no habita nadie.
Llegará el tiempo de otras sirenas, de otros sortilegios,
y la blancura como lirio será un resplandor amarillo

o un lirio negro al capricho de otra dueña, otra Circe
de engaño, entre leones y lobos del mismo bosque.

¿Dónde están, Madre Dolorosa?

¿Dónde están las 43 lágrimas de ayer por la tarde?

No vamos a averiguar en esta mañana dónde están,
ni en las siguientes mañanas y tardes dónde están,
ni en todo el año, que a este estribillo no nos lleve:
¡Mas dónde están los muchachos de Ayotzinapa!

No hay límites.
No hay nombres.
No hay país.
No hay crímenes.

Corren con demasiada fuerza.
Tuxtla, noviembre, 2014.


Fsernando Santiago (1953 )

¿Quién es el padre...?

Quién es el padre de este crimen?
Qué sombra lo consiente y lo subleva
hasta borrarle el rostro y arrebatarle como perro
la mirada a un muchacho pobre?
Dónde esta la madre de todas nuestras rabias
que sólo me despierta pasada la hora
para que no me dé cuenta
para que no sepa nada de lo que ya me espera?
A qué puerta hay que tocar
Cómo debe ser el grito
para que alguien nos ayude en la noche desierta
en la que ya no canta nadie?
Cómo caminar el camino sin miedo
la calle, la avenida
la montaña , el río
Cómo saber que aún regresaran nuestros muchachos de Ayotzinapa?
A qué tierra hay que ir para encontrar respuestas?
Será de día o de noche en que algún valiente o arrepentido
de beber esa sangre
nos señale cuando menos la vereda para llegar al reino
donde supuran y festejan esas sombras?
Quién es?
Quiénes son?
Cuál es la guarida del poder que los ampara
y nos amaga el espíritu?
Dónde están que quiero tocarlos
Y dándole la espalda a Dios
Volverlos cenizas maldiciendo entre mis manos.


Javier Acosta (1967 )

No deberías callar



Sabes que deberías callar
porque tienes la dura obligación de procurar
que florezca la rosa en tu poema -y eso ya es bastante

Sabes que deberías callar
y consagrarte a la sincera
o inútil sobriedad de la poesía -y eso es ya bastante

Porque no puedes encontrar a los niños perdidos
porque no puedes revivir
a los que buscan a sus hijos todo el día

No deberías callar
aunque un poema sirva nada más
para aprender a distinguir lo vivo de lo muerto
-y eso es ya bastante

No deberías callar joven que escribes
sólo para que sepas bien si estás vivo o difunto
y eso es ya bastante -para no callar

(fuente: FB)

sábado, 20 de diciembre de 2014

Lêdo Ivo (1924/2012 )

Tres


"el tránsito"

De tu tránsito en la tierra
ninguna señal quedará.
El  viento de la noche arrastra
las hojas que pisaste.


"un secreto"

Sólo para ti florezco,
dice la dalia amarilla
al verme pasar.
Y yo guardé un secreto
cubierto de rocío.

"en el museo de arte moderno"

Aquí nada es moderno.
Todo es antiguo, hasta la misma
Venus de acrílico.


(fuente: "Las imaginaciones/ El soldado raso", Fondo Editorial Fundarte, Alcaldía de Caracas, Venezuela, 2014; traductor: José Carlos de Nóbrega.)

viernes, 19 de diciembre de 2014

Lina Zerón (1959 )

Resucitado recuerdo



Hoy resucitó un dolor maldito.

Te vi cruzando la calle,
tranquilo,
sin prisa.
Apenas nos separó el aliento,
busqué tu mirada.
Casi probé tus caricias.

Volteaste el rostro,
ella se acercó suavemente,
tejió sus dedos entre tus manos
y una sonrisa en común brilló.

Retrocedí nerviosa.
Mi mente voló a otra fecha:
la misma calle,
la misma hora...
Tu, yo. Ella al acecho.

Alucinaron mis ojos,
recordé cuando eras buitre volando
en círculos de aurora tras mi negra cabellera.
Volví a sentir el fuego de tu sable
y tu boca hurgando en mi boca.

El llanto reventó en mi cara,
congeló mi sangre.
Se entumieron mis manos...
Tu, ella. Yo en el olvido.

Me di la vuelta,
caminé con prisa.

vomité tu nombre en la siguiente esquina.


(fuente: "emma gunst")

jueves, 18 de diciembre de 2014

José Watanabe (1945/2007 )

El anónimo


Desde la cornisa de la montaña
dejo caer suavemente una piedra hacia el precipicio,
una acción ociosa
de cualquiera que se detiene a descansar en este lugar.
Mientras la piedra cae libre y limpia en el aire
siento confusamente que la piedra no cae
sino que baja convocada por la tierra, llamada
por un poder invisible e inevitable.

Mi boca quiere nombrar ese poder, hace aspavientos, balbucea
y no pronuncia nada.
La revelación, el principio,
fue como un pez huidizo que afloró y volvió a sus abismos
y todavía es innombrable.

Yo me contento con haberlo entrevisto.
No tuve el lenguaje y esa falta no me desconsuela.
Algún día otro hombre, subido en esta montaña
o en otra,
dirá más, y con precisión.

Ese hombre, sin saberlo, estará cumpliendo conmigo.


(fuente: "life vest under your seat")

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Lêdo Ivo (1924/2012 )

Tres


"La nube y la fuente"

'No llores', dice la nube errante
a la fuente, 'Aprende a ser feliz'.
Y, como poeta, la fuente ríe
y llora de felicidad.


"La verdad de la noche"

En el vaso de agua
la dentadura postiza:
la risa en el acuario.


"Escondrijo"

La palabra-llave
siempre se esconde
detrás de la puerta.


(fuente: "Las imaginaciones/El soldado raso", Fondo Editrial Fundarte, Alcaldía de Caracas, traducción de José Carlos de Nóbrega.)

martes, 16 de diciembre de 2014

Kim Addonizio (1954 )

Oración


A veces, cuando estamos acostados después del amor,
te observo y veo el futuro de tu cuerpo
acostado bajo tierra; pongo el talón
de mi mano contra tu costilla y siento cuán leves
y lejanos son los latidos de tu corazón. Descanso
mi mejilla contra tu pezón izquierdo y escucho
las oleadas de sangre, veo tu vida siendo regada,
un agua delgada que es rociada desde una olla
hacia la hierba seca. Y quiero ser apretada
en lo hondo de la cama y ser cubierta,
de la forma en que una semilla es apretada en un hueco,
y la tierra apisonada después con una pala.
Quiero ser una semilla fallida, del tipo
que no crece, que no sabe que debe hacerlo.
Quiero acostarme aquí y no moverme, tan sin vida
como un animal sacrificado, su sangre
untada sobre una puerta, quiero que la muerte me lleve

si tiene que hacerlo, que te deje a ti, quiero que pase.


(fuente: "emma gunst", traducción: gustavo adolfo chávez)

lunes, 15 de diciembre de 2014

Manuel Bandeira (1866/1968 )

El bicho


Ayer vi un bicho
En el basurero del patio
Buscando comida entre los deshechos

Cuando encontraba algo
No examinaba ni olía:
Tragaba con voracidad

El bicho no era un perro,
no era un gato
No era un ratón.

El bicho, Dios mío, era un hombre


                                                              Río, 27-12-1947

(fuente: "Poesía nuestra", ed. Fondo Editorial Fundarte, Alcaldía de Caracas, 2014, traducción de Juan Manuel Inchauspe.)

domingo, 14 de diciembre de 2014

Uriel Martínez (1950 )

Feria del cerdo

a. Era tan cerdo que buscó la sábana santa para cubrir sus emisiones nocturnas.

b. Era tan cerdo que quiso viajar al planeta de El Principito para hacerle proposiciones indecorosas.

c. Era tan cerdo que en noches de luna llena imitaba los berridos del puerco para llamar a su alma gemela.

d. Era tan cerdo que buscó en internet el contacto con Esopo para que éste le escribiera una fábula sin moraleja.

e. Era tan cerdo que a menudo golpeaba el avispero antes de lamerse las heridas.

f. Era tan cerdo que siempre procuraba las heces fecales de místicos, vírgenes, locas e iluminadas.

g.
Era tan cerdo que a su primer puerquito le enseñó el camino a las narcofosas.

h.  La rabia no tiene fecha de caducidad; la hidrofobia de las perras, sí.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Juan Manuel Roca (1946 )

Testamento del pintor chino


Cuando el sobrio Emperador
Me conminó a borrar del cuadro una cascada,
-El chapoteo incesante espantaba su sueño-
Como buen cortesano obedecí y esfumé su torrente.
Sin embargo, oculté tras el dibujo de un cerezo
Una rana que croa
Y que el anciano Emperador confunde
Con su agitado corazón.
En un biombo de lino me pinté a mí mismo
Al momento de dibujar un caballo.
Una noche después espanté con el pincel al caballo,
Pues no soportaba sus relinchos.
Pronto borraré mi crepuscular figura del óleo,
-Emperador de mi cuerpo-
Y sabrán que es de la misma materia
La ausencia de un hombre o de un caballo.


(fuente: La hipótesis de nadie, Fondo Editorial Fundarte, Alcaldía de Caracas, Venezuela, 2012.)

viernes, 12 de diciembre de 2014

Eugenio Montejo poeta

Pavana para una dama egipcia


Yo sé que un día aquí sobre la tierra
no estaré nunca más. Habré partido
como los viejos árboles del bosque
cuando los llama el viento. Y esto que escribo
no me lo dicta apenas una idea
pues ya se ha hecho sangre de mis venas.
También sin meditar suelen los árboles
tener claro su fin. Como toda materia
guarda memoria de su nada póstuma.
No es preciso pensar para decirse
—cada quien a sí mismo— adiós por dentro.
Con ver las hojas en otoño basta;
con ver la tierra allá a lo lejos, roja,
flotando en el abismo, sin nosotros,
se aprende casi todo...
Yo sé que un día con tus egipcios ojos
me buscarás sin verme aquí en la tierra,
y no estaré ya más.
Y no es la mente quien me lo dice ahora,
sino tu cuerpo donde puedo leerlo;
aquí en tus brazos, tus senos, tu perfume,
porque lo eterno vive de lo efímero
como en nosotros el dios que nos custodia
con tanto enigma en su perfil de pájaro
y su vuelo que siempre está a la puerta.


(fuente: "muro de marcelo leites")


























jueves, 11 de diciembre de 2014

René Char (1907/1988 )

El ruido del fósforo


   Crecí entre la leña encendida, al borde de brasas que no se volvían cenizas. A mi espalda, girando sobre un vidrio azafrán, el horizonte reconciliaba el empenachado plumaje marrón de las cañas con el pantano plácido, El invierno favorecía mi suerte. La leña caía en ese desorden frágil mantenido en suspenso por la alianza del absurdo y del amor. El abrasamiento me era al mismo tiempo soplo en el rostro y humo acre. Cuando no cerraba los ojos para sufrir, el héroe enfermo me sonreía desde su lecho. ¿Aprendí, junto a él. a permanecer silencioso? ¿A confiar el el bosque de mi corazón a la llama que habría de conducirlo a chispas ignoradas por los enclaves del porvenir? Las fechas se borraron e ignoro las convulsiones del compromiso.


(fuente: "poesías", Fondo Editorial Fundarte, Alcaldía de Caracas, enero 2013, versión de Luis Alberto Crespo.)

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Francisco Madariaga (1927/2000 )

Canciones en un viaje a caballo


1
Los caballos nacen para amar secretamente como
las madrugadas.

2
Los caballeros viajan con ponchos de cueros de
ciervos celestes manchados de sangre.

3
Un dolor como el trino de un pájaro de agua,
perdido en la infinitud.

4
El amor de un guerrero cuya lanza tiene el acero
del agua.

5
El terror de los paisajes que se hundieron con
los tesoros del Diablo.

6
Hay cierta agua de oro en la infinitud:
solo la conocieron Jesucristo y Rimbaud.

7
Conservar siempre una tinaja con esa agua.


(fuente: "rua das petras")

martes, 9 de diciembre de 2014

Mahmoud Darwish (1941/1998 )

Aldeanos sin malicia

     fragmento

Yo no conocía todavía las costumbres
de mi madre ni a su familia
cuando los camiones vinieron del mar
pero conocía el olor del tabaco en torno
al manto de mi abuelo
y el perfume entero del café, desde que nací,
como nacen aquí los animales domésticos:
de un solo empujón.

Nosotros también gritamos cuando descendemos
al borde de la tierra,
pero no depositamos nuestras voces
en jarras antiguas. No colgamos la cabra en el muro,
no pretendemos el reino del polvo
y nuestros sueños no se asoman
a las viñas de los otros
ni rompen las reglas.

Mi nombre no tenía todavía su pluma
para que yo saltara más lejos que la tarde.
El calor de abril era como los rabeles
de nuestros visitantes de paso,
nos hacían volar como palomas.
Tengo mi primera campana.
El encanto de una mujer me inclina
a oler la leche en sus rodillas
y a huir de la picadura de los manjares.

Nosotros también tenemos un secreto cuando
el sol cae de los álamos; nos arrebata
un deseo de llorar por alguien que ha muerto en vano.
Está muerto.
Nos arrastra un deseo de ver babilonia o
una mezquita de damasco, y una lágrima del zureo
de las palomas en el camino eterno del dolor nos llora.


(fuente: "Antología", edición Alcaldía de Caracas, Fondo Editorial Fundarte y embajada de Palestina, Caracas, Venezuela, 2014, sin crédito al traductor.)


lunes, 8 de diciembre de 2014

Salvador Novo cronista

Salones de belleza 


En efecto, el viejo "Godefroy" era el único. Vendí postizos para los grandes chongos porfirianos, bisoñés para los calvos no resignados, cremirrumpieron su moda, a Simón. Cuando, en 1925, las pelonas, y los cultos periodistas hicieron chistes consabidos sobre los "cabellos largos e ideas cortas", que habían leído en las ediciones Maucci Schopenhauer (perdón; eran Samperer), la ciudad no estaba preparada para servir en sus peluquerías masculinas a las señoras que las invadieron. Pero bien pronto ya hubo "salones de belleza" para ellas solas, que ahora los llenan y hacen cola para ocuparlos y salir transformadas, metamorfoseadas; ya desde el de Esperanza, a que acude toda la aristocracia, ya desde el de cualquier barrio, que emperifolla a toda la vecindad.


(fuente: Nueva grandeza mexicana, ed. Conaculta, 1992, col. Cien de México, Primera edición en Hermes, 1946.)

domingo, 7 de diciembre de 2014

Uriel Martínez (1950 )

Pasajes


Hay noches que yo no soy yo,
es la enfermedad, los labios
escarcha, los vidrios el iris.

Hay enfermedades en que uno
no es uno, son los antibióticos
contra ti, el cansancio.

Hay placebos que no son tales
sino el impulso de cogerse
del alféizar como escena blanco/negro.

Hay caídas que no abren puertas
sino bocas de cráter, domos frágiles,
cristales como añicos de diamantes.

Hay noches que son cruce de vías,
trenes que pasan, raíles nerviosos,
yemas enrojecidas, en llamas.

Pasajes secretos que uno atraviesa
sordo, a punto de tocar con la lengua
la letra Z, la O de humo desvanecido.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Carlos Battilana (1964 )

Parrilla

Sobre el fin de la calle
rumbo al cuartel
hay un asador:

es verano
pero corre una pequeña
brisa.

Mi padre
mi madre
nuestros hermanos
disfrutan de la cena
familiar
al aire libre.

No hay nada que temer
estamos abrazados por el campo
el mundo acontece en ese punto
minúsculo del universo. Tengo
seis años. Conozco
todo
lo que me circunda.
Somos libres
en el lugar.

Mi padre es feliz;
se rodea de sus hijos
de su mujer
tiene información suficiente
para proveernos
durante algunos años:
axiomas, libros, narraciones
de adolescencia.
Ahora que
su muerte es fresca
y reciente, recreo el instante
en que mi padre
distribuye la carne,
las achuras, las ensaladas
en derredor.
Mi madre lo roza con los ojos
y deliberadamente
lo deja hacer
deja que su fuerza crezca
allí, en ese punto
minúsculo del universo.


(fuente: "la biblioteca de marcelo leites")

jueves, 4 de diciembre de 2014

Richard Eberhart (1904/2005 )

New Hampshire, Febrero


La naturaleza hizo que se ocultasen en grietas,
dos avispas tan frías que tenían aspecto de corteza.
Por qué, no lo sé, pero las agarré
y las metí en un cazo de metal, de día y de noche.

Como Dios al tocar con su dedo a Adán
me sentí, y pensé en Miguel Ángel,
porque cada vez que les echaba el aliento,
el aliento más leve,
brincaban y se atildaban como para irse.

Mi aliento siempre las controlaba por completo.
Más sensibles que chispazos eléctricos
volvían a la vida
o se retiraban al hielo,
mientras yo acechaba, suspendiendo las observaciones.

Entonces, una, en una ciega carrera, logró escapar,
y cayó al suelo de la cocina. La
aplasté con mi fría bota de esquí,
por accidente. La otra
no tuvo la viveza de intentarlo o morir.

Y así, la otra aún es mi mascota.
La moraleja de esto es evidente.
Pero la soslayaré.
No os gustaría. Y

Dios no vive para explicar.


(fuente: "otra iglesia es imposible", versión de Jonio González)

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Edgar Lee Masters (1868/1950 )

Theodore el poeta


De niño, Theodore, te pasabas las horas muertas sentado
a orillas del turbio Spoon
con los ojos clavados en la entrada de la madriguera del cangrejo
esperando a que asomara y se arrastrara afuera,
primero sus antenas ondulantes como pajas de heno,
y enseguida su cuerpo color de jaboncillo,
adornado con ojos de azabache.
Y en éxtasis mental te preguntabas
qué sabía, qué deseaba y por qué vivía.
Pero más tarde tu vista se volvió a los hombres y mujeres
y esperabas a que salieran sus almas
para ver
cómo vivían y para qué,
y por qué seguían arrastrándose tan afanosamente
por el arenoso camino donde falta el agua

al declinar el verano.


(fuente: "life vest under your seat", sin crédito al traductor/a)

martes, 2 de diciembre de 2014

Francisca Aguirre (1930 )

Una mala disposición


Quizás tuvo la culpa
una mala disposición de mi esqueleto.
                                        Seguramente me falló la osamenta.
Debo tener la tráquea demasiado estrecha
y cualquier cosa le molesta
se irrita y trago mal.
El caso es que aquel hombre
estaba hecho una furia y todo le estorbaba:
los mendigos, los chinos, los rumanos.
Estaba hasta los pelos de las quejas de las mujeres.
Y se puso a decir que
lo que hacía falta era una mano dura como antes.

Y a mí me dio por toser

y terminé escupiéndole.


(fuente: "rua das petras" y "emma gunst")

lunes, 1 de diciembre de 2014

Herta Müller (1953 )

Los barrenderos


La ciudad está impregnada de vacío.

Un coche me atropella los ojos con sus faros.

El conductor me maldice porque no se me ve en la oscuridad.

Los barrenderos están de servicio.Barren las bombillas, barren las calles fuera de las ciudades, barren el vivir de las viviendas, me barren las ideas de la cabeza, me barren de una pierna a otra, me barren los pasos al andar.

Los barrenderos me envían luego sus escobas, sus magras escobas saltarinas. Los zapatos se me alejan taconeando.

Y camino detrás de mí, caigo fuera de mí, por sobre el borde de mis pensamientos.

A mi lado ladra el parque. Las lechuzas se comen los besos que han quedado en los bancos. Las lechuzas ni me miran.

En la maleza se acurrucan los sueños cansados, hartos de trajinar.

Las escobas me barren la espalda porque me apoyo demasiado contra la noche.

Los barrenderos hacen un montón con la estrellas, las barren en sus palas y las vacían en el canal.

Un barrendero le dice algo a otro barrendero, que se lo dice a otro y éste también a otro.

De pronto los barrenderos de todas las calles hablan a la vez. Yo paso por entre los gritos, por entre la espuma de sus voces, me quiebro, me precipito al abismo de los significados.

Camino a grandes pasos. Me quedo sin piernas al caminar.

El camino ha sido barrido.

Las escobas me caen encima.

Todo da un vuelco.


La ciudad va por el campo a la deriva, hacia algún punto.


(fuente: "life vest under your seat", sin crédito al traductor)