jueves, 31 de julio de 2014

Gonzalo Rojas (1917/2011 )


La salvación

Me enamoré de ti cuando llorabas
a tu novio, molido por la muerte,
y eras como la estrella del terror
que iluminaba al mundo.

Oh cuánto me arrepiento
de haber perdido aquella noche, bajo los árboles,
mientras sonaba el mar entre la niebla
y tú estabas eléctrica y llorosa
bajo la tempestad, oh cuánto me arrepiento
de haberme conformado con tu rostro,
con tu voz y tus dedos,
de no haberte excitado, de no haberte
tomado y poseído,
oh cuánto me arrepiento de no haberte
besado.

Algo más que tus ojos azules, algo más
que tu piel de canela,
algo más que tu voz enronquecida
de llamar a los muertos, algo más que el fulgor
fatídico de tu alma,
se ha encarnado en mi ser, como animal
que roe mis espaldas con sus dientes.

Fácil me hubiera sido morderte entre las flores
como a las campesinas,
darte un beso en la nuca, en las orejas,
y ponerte mi mancha en lo más hondo
de tu herida.

Pero fui delicado,
y lo que vino a ser una obsesión
habría sido apenas un vestido rasgado,
unas piernas cansadas de correr y correr
detrás del instantáneo frenesí, y el sudor
de una joven y un joven, libres ya de la muerte.

Oh agujero sin fin, por donde sale y entra
el mar interminable
oh deseo terrible que me hace oler tu olor
a muchacha lasciva y enlutada
detrás de los vestidos de todas las mujeres.

¿Por qué no fui feroz, por qué no te salvé
de lo turbio y perverso que exhalan los difuntos?
¿Por qué no te preñé como varón
aquella oscura noche de tormenta?


(fuente: "griselda garcia.blogspot")

miércoles, 30 de julio de 2014

Rosa Espinoza (1968 )


 Mudar es desprenderse

Por la puerta de aquella mi casa
un buen día salieron
todos mis vestidos,
hileras de zapatos,
abrigos viejos,
libros entrañables,
cajas con fotos y calzones,
y las ganas de seguir.

Uno a uno en el camión rentado,
se montaron bultos,
los años que pesaban,
el sartén,
y un par de tazas sin café.

Por el mismo quicio,
cruzaron mudas de ropa,
bolsas llenas de tristeza,
y el temblor en mis pies,
que se aferraban a ese suelo.

Mi lengua tropezaba,
mis entrañas se abatían.
Pero el vértigo de lo incierto,
del futuro promisorio
insistió con la succión.

Esa puerta vio salir
mi porvenir y las cobijas,
el frío de mi espalda,
los abrazos.

Algo se aferró a quedarse,
adherido está en las paredes,
junto al aroma de tabaco,
y el brillo de tus ojos.

Ya hay resignación y entiendo bien
que mudar es desprenderse
para siempre,
aunque el corazón
mantenga intactos los latidos
y no haya más remedio que seguir
del otro lado del umbral.



 (fuente: "emma gunst")

lunes, 28 de julio de 2014

Uriel Martínez (1950 )

María Félix

Vine a Comala a la exposición "María Félix cien años de esplendor"; sólo encontré tapias entre tapias.

domingo, 27 de julio de 2014

Alda Merini (1931/2009 )

37

Encendí una fogata
en mis noches de luna
para llamar a los huéspedes
como hacen las prostitutas
en la orilla de ciertas carreteras,
pero nadie se detuvo a mirar
y mi fogata se apagó.
(fuente: "emmagunst.blogspot", traductor: Roberto Martínez Bachrich)

sábado, 26 de julio de 2014

Gregory Orr (1947 )

La distancia


El invierno de mis ocho años, un caballo
patinó en el hielo y se rompió una pata.
Mi padre cogió un rifle, una lata de gasolina.
Permanecí al costado del camino al anochecer y miré
el cadáver que ardía en el prado lejano.

Yo tenía doce años cuando lo maté;
sentí mis propios huesos separarse de mi cuerpo.
Ahora tengo veintisiete y camino
junto a este río, buscándolos.
Se han transformado en un puente
que forma un arco hacia la orilla opuesta.

(fuente: "otra iglesia es imposible", versión: Jonio González)

viernes, 25 de julio de 2014

Dana Gioia (1950 )

Insomnio

 Escuchas lo que tiene que decir la casa.
Tuberías ruidosas, fugas de agua en lo oscuro,
muros hipotecados que, inconformes, se trocan 
y voces que se apilan en barullo infinito
de quejas cortas, como sonidos de familia
que año con año has ido aprendiendo a ignorar.

Debes oír las cosas que posees, todo aquello
por lo que trabajaste en los últimos años,
el rumor de los bienes, de cosas averiadas,
partes flojas a punto de caer desprendidas.
Enrollado en las sábanas, recuerda todos
esos rostros que nunca te fue dado amar.

Cuántas voces te habían esquivado hasta ahora,
el horno ventilado, la duela bajo el pie
y las acusaciones constantes del reloj
que cuenta los minutos registrados por nadie.
La claridad terrible que trae este momento,
la perspicacia inútil, la oscuridad intacta.

(fuente: "emmagunst.blogspot", traducción: Hernán Bravo Varela)

jueves, 24 de julio de 2014

Tomás Segovia (1927/2011 )

Cinco sonetos votivos

III

Sean dadas las gracias al sofoco,
al estertor, al hipo, a la ronquera,
a los ojos en blanco, a la bizquera,
a la turbia visión fuera de foco.

Con lealtad agradecida evoco
esa carne que vi por vez primera
retorcerse en su gloria, diosa y fiera,
y húmeda de sudor y baba y moco.

Aprendí para siempre, esa hora ardiente,
qué a gusto se revuelca el alma altiva
entre la piel, los pelos, la saliva,

y abolida y violenta y dependiente,
gime de gozo de acallar su empeño
y no ser reina, y célibe, y sin dueño.


(fuente: Casa del nómada, ed. Vuelta, col. La Imaginación, México, 1992.)

miércoles, 23 de julio de 2014

Miriam Reyes (1974 )

Mi padre enfermo...

Mi padre enfermo de sueños
en el asfalto incandescente
de cien mil mediodías caminados
bajo el sol en vertical
perdió sus pies
y apoyado en sus rodillas sigue buscando
el camino de vuelta a casa.

Mi padre sueña,
rendido por el cansancio,
que vuelve a su tierra y planta sus piernas
y le crecen pies jóvenes
y la savia de su tierra negra
le alivia el dolor de las arrugas
y resucita sus cabellos muertos.

Luego despierta en un piso alquilado
a la ciudad de los huracanes de la miseria
y blasfema y maldice y no tiene amigos.
Escondido en la noche
papá llora por las certezas que lo defraudaron.

Del otro lado de su piel
mamá llora por mamá
mamá llora por su casa que ya no habita
y por paz y reposo y risa.

Papá y mamá lloran
cada uno a espaldas del otro en la cama
en el más crudo estruendoso hermoso silencio
que modula en frecuencias infrahumanas
sonidos que se articulan como palabras:
«si aquí no están mis sueños
cómo puedo dormir aquí».
Y que sólo yo escucho
con la cabeza enterrada en la almohada.

Concebida de la nostalgia
nací con lágrimas en el sexo
con tierra en los ojos
con sangre en la cabeza.
No soy lo que soñaron
como tampoco lo son sus vidas.


(fuente: "rua das petras)

martes, 22 de julio de 2014

Abilio Estévez (1954 )

22

   En una pequeña plaza veo a un niño con las manos atadas, está sobre un entarimado, le han tapado los ojos, a su alrededor, cientos de hombres y mujeres ríen, lo señalan y ríen, vociferan y ríen, una anciana sube donde el niño y lo viste de mujer, la multitud grita, aplaude enardecida, el niño es hermoso y como está triste es más hermoso, no maldice, es un niño sereno y resignado, se le acerca un hombre, dice ser su padre, lo alza en brazos, lo lanza a la multitud, el niño desaparece entre gritos y blasfemias, ya no distingo a nadie, sino una masa oscura que se mueve y brama, y luego parece que llegara el silencio y la plaza quedara vacía, tengo la impresión de que estoy solo, creo ver el traje de mujer, me acerco,  no, no es ningún traje, es un poco de ceniza que el viento dispersa.


(fuente: Manual de tentaciones, Tusquets editores, col. Marginales, 179, Barcelona, 1999.)


lunes, 21 de julio de 2014

Nicanor Parra, poeta

Mujeres

La mujer imposible,
La mujer de dos metros de estatura,
La señora de mármol de Carrara
Que no fuma ni bebe,
La mujer que no quiere desnudarse
Por temor a quedar embarazada,
La vestal intocable
Que no quiere ser madre de familia,
La mujer que respira por la boca,
La mujer que camina
Virgen hacia la cámara nupcial
Pero que reacciona como hombre,
La que se desnudó por simpatía
(Porque le encanta la música clásica),
La pelirroja que se fue de bruces,
La que sólo se entrega por amor,
La doncella que mira con un ojo,
La que sólo se deja poseer
En el diván, al borde del abismo,
La que odia los órganos sexuales,
La que se une sólo con su perro,
La mujer que se hace la dormida
(El marido la alumbra con un fósforo),
La mujer que se entrega porque sí
Porque la soledad, porque el olvido…
La que llegó doncella a la vejez,
La profesora miope,
La secretaria de gafas oscuras,
La señorita pálida de lentes
(Ella no quiere nada con el falo),
Todas estas walkirias
Todas estas matronas respetables
Con sus labios mayores y menores
Terminarán sacándome de quicio.


(fuente: "rua das petras")

domingo, 20 de julio de 2014

Uriel Martínez (1950 )

El vampiro

El vampiro escucha pasos
risas y pisadas sobre duelas
de madera pedregosa;
en silencio se asoma al ojo
de buey de la noche donde
ve jóvenes a la deriva;
sabe que la noche es tierna:
le impacienta el encierro
armarios adentro, donde arde;
reo bajo el peso de alas
en desuso, reo de un vestuario
diseñado a su medida
desemprende altos vuelos;
le gustaría desposeerse de grilletes,
sogas, cadenas y nudos ciegos
y correr a congregarse en ese río
que va calle abajo;
pero la edad, se dice a sí mismo,
es una olla express en ebullición,
ajena a su sed antigua.

sábado, 19 de julio de 2014

Edgar Lee Masters, poeta

Harold Arnett

Me apoyé contra la repisa de la chimenea, enfermo, enfermo,
pensando en mi fracaso, mirando el abismo,
debilitado por el calor del mediodía.
Una campana de iglesia repicaba a lo lejos, como un lamento,
oí el llanto de un bebé
y la tos de John Yarnell,
en cama, afiebrado, afiebrado, muriéndose,
y luego la voz violenta de mi esposa:
“¡Cuidado, las papas se están quemando!”
Las olí… y tuve una irresistible repugnancia,
apreté el gatillo… oscuridad… luz…
un indescriptible arrepentimiento… quise recuperar a tientas el mundo.
¡Demasiado tarde! Así fue cómo vine hasta acá
con pulmones para respirar… acá uno no puede respirar con pulmones,
pero uno debe respirar… ¿De qué le sirve a uno
librarse del mundo, cuando ningún alma
puede alguna vez escapar del eterno destino de la vida?


(fuente: "hasta donde llega la voz", versión de Tom Maver)

viernes, 18 de julio de 2014

Sasja Janssen (1968 )

fabúlame

Recuerdo la vida que no acaba
Recuerdo las vueltas por la extensa nieve azul celeste
Recuerdo los cerditos muertos a la vera del camino
durmiendo dulcemente, aún hablaban
Recuerdo mi primer amor que me dejó
Recuerdo a mi madre, a veces le toca felicidad
Recuerdo mi caída de la bici como una figurita
sobre un viaducto en la helada
Recuerdo a mi marido con omóplatos como alas
Recuerdo una procesión en el pueblo primaveral con cintas
en los árboles, los vestiditos blancos falsos el sol cortante
recuérdame
Recuerdo a mi hijo nonato
Recuerdo la ciudad, sus suburbios, el edificio de la saltadora invitada
donde yo estudiaba
Recuerdo mi violación en un apartamento calefaccionado en Roma
Recuerdo al estudiante de arquitectura, sobrevivió sin mí
pero me quedé con él
Recuerdo a mis amores, que me envolvían como un planetoide
Recuerdo el bar azur donde no debía servirle más de diez
espressos a un autor, aunque él no contara conmigo
Recuerdo el canto elevado con una niña entre los prados
tenía el pelo adusto como yo, conocíamos nuestro inicio
anda
Recuerdo la noche crepitante en la que hicimos un hijo
Recuerdo que mañanas oscuras se atascaban con estrellas tercas
Recuerdo mis anhelos como una vid
Recuerdo a mi padre, debía morir pero tenía últimas palabras
Recuerdo que mi marido y yo amábamos al mar
Recuerdo las islas, que escarbábamos como perros
Recuerdo a mi hermana gemela, juntábamos nuestras lenguas
Recuerdo mi cabello largo desgastándose por los asientos en habitaciones
sillas tranvías trenes camas manos
vamos recuérdame
Recuerdo las caras botellas de vino que me compró mi marido, para él
el jamón con pata, hizo de mí un soldadito sin arrepentimiento
Recuerdo la llegada de mis libros, no fueron partos
siempre habían estado
Recuerdo a mi hijo, sus manos sus uñas romas, por qué lloro
Recuerdo mi temor nocturno, noches seguidas, no azul noche
sino naranja vivo
Recuerdo a mi madre, se casó en secreto
Recuerdo al poeta porque me hizo oír las dunas, a veces
imposible el cielo, nos enamoramos y enloquecimos uno a otro
Recuerdo la luz, plata pez plomo fina gris etérea verde
anda hazlo
Recuerdo la división de cuerpo, no de cuerpo y alma
Recuerdo al profesor de lengua, fui una muñeca en su cama
no su primavera en Fialta
Recuerdo al director de cine que me abraza en el papel y en la realidad
como nadie, porque en el papel me abraza como solo
un director de cine sabe hacerlo
Recuerdo el perfume Stendhal que no podía pagar y me caí al suelo
en el cuarto de baño tras lo cual me acosté desnuda en él
Recuerdo las casas donde viví, me arrebataron algo
y no me quieren de vuelta
Recuerdo el consuelo de Paustovski, que me habla cuando se acuesta
a mi lado pero a él no puedo consolarlo porque es polvo
Recuerdo mis poemas, nadie los entiende
Recuerdo fabulosamente fabúlame


(fuente: "otra iglesia es imposible", versión de Diego Puls)

jueves, 17 de julio de 2014

Nuno Júdice (1949 )

Abril del 95

Abril es el mes más cruel, como dice
Eliot. Al principio de abril se pueden contar las horas
que faltan para la noche, y esperar a los astros
que colman el cielo, en el campo, donde el aroma de las flores
atormenta a los animales sin olfato. En abril las lluvias no son
frías como en el invierno, pero dejan el alma encharcada
cuando caen de repente, en la carretera. En abril
el viento envuelve a la tierra en un torbellino y la lleva hasta el cielo,
donde ensucia el azul antes de caer con un ruido
de columnas. Pero no llevo la cuenta de los días, en abril;
no sé si tus manos tienen líneas que van hasta el fin del mes;
y no te oigo contarme historias oscuras
de la víspera. En abril, como dice Eliot, la tierra muerta
engendra las lilas de la concupiscencia: y tus labios
ganan el color rojo de las cenizas, derramando un llanto
vago sobre la muerte que el cielo limpio de estrellas ya
anuncia. Y es que abril es el mes
de los volcanes; oigo su rugido en el intesrticio de tus
confesiones póstumas; y traigo conmigo la lava fría
de una erupción de sentimientos. En abril, no se puede
saber si el día de mañana existe, o si
la cortina negra de la eternidad cae dentro
de una vida sin vacilaciones ni angustias —cerrándola
a las certezas de la memoria. ¿Será esto lo que se espera
de esa vida? ¿O es preciso, por el contrario, atravesar
la calle e ir a tu encuentro —oh diosa blanca, cuya mirada
nos arrastra hacia el otro lado del río? Entonces,
mirando la proa del barco que rasga la corriente, oigo tus
palabras: "¡Te amo! ¡criatura sin corazón, ardiendo
en el fondo de una edad transitoria!" Y no sé qué respuesta dar
a tu deseo, ni dónde encontraré
tus manos vegetales. Mientras, tengo aún la fotografía
que nos sacaron junto al malecón: ambos, sobre la piedra
del límite,
mirando el horizonte que el tiempo apagó...

(fuente: "la mirada del lobo", versión de Andrés Vara)

miércoles, 16 de julio de 2014

John Better (1978 )

 
Awabuki
 
A la memoria de Daniel Zamudio
 
Querido diario: hoy lo he vuelto a ver deambulando por la plaza donde hace unos días nos conocimos. Se ha cortado la barba, pero ¿cómo no reconocer esa manera de caminar, esas manos que podrían construir una torre o echar abajo otra sin el menor esfuerzo? Se ha sentado en la misma banca y finge leer un libro, apuesto a que es uno de ese  escritor chileno que tanto le gusta y del que me regaló este tomo que llevo ahora conmigo: Los detectives Salvajes. ¡Qué grueso es! No llevo ni diez páginas leídas, soy medio lento para esas cosas. Desde aquí lo veo, se le han acercado varios chicos pero él no despega los ojos del libro. Aunque se vea tan ausente debe estar buscándome, mirando de reojo a ver si me ve por ahí, pero intuyo que quizá desea reprocharme el hecho de haberle sacado dinero de su cartera y haberme ido sin avisar de aquel lugar. Como me gustaría salir de aquí directo a donde está, pero ya es tarde, voy por la segunda cerveza que me ha invitado el sujeto con el que ahora me encuentro en esta cafetería y ya le permití que rozara mi pierna por debajo de la mesa, y eso, en chicos como yo, es como firmar un pacto.
 
 
(fuente: "arquitrave", no. 55, abril-junio, 2014)

martes, 15 de julio de 2014

Joan Perucho (1920/2003 )

Apocalipsis

Los huesos, en el fango, han construido los palacios
y ahora la sangre crepita por la noche hacia la aurora.
Todo es posible en estas estancias solitarias.
El viento extenderá las impalpables cenizas
caídos ya los cortinajes de oro y damasco.
Los asesinos se acercan con sus heraldos de humo
y las largas trompetas de la muerte proclamada.


(fuente: "otra iglesia es imposible", versión: Jonio González.)

lunes, 14 de julio de 2014

Eunice Odio (1922/1974 )

Ausencia de amor

I

Amado
en cuyo cuerpo yo reposo,

Cómo será tu sueño
cuando yo te he buscado sin hallarte.

Oh,
amado mío, dulcísimo
como alusión de nardo
entre aromas morenos y distantes,

Cómo será tu pecho cuando te amo.

Cómo será encontrarte cuando es amor tu cuerpo
y tu voz,
un manojo de lámparas.

Amado,
Hoy te he buscado
por entre mi ciudad
y tu ciudad extraña,
donde los edificios
no se alegran al sol,
como frutales conchas
y celestes cabañas.

Y andaba yo
con un crepúsculo enredado entre la lengua,

Con aire de laguna
y ropa de peligro.

Me vio desde su torre
un auriga de jaspe,

Yo te andaba buscando
por entre el verde olor de sus caballos,

Por entre las matronas
con pañales y pájaros;

Y pensando en tu boca
reposan mis ojos,
como palomas diurnas
entre hierbas amargas.

Y te buscaba entonces
por las inmediaciones de mi cuerpo.

Tú me podías llegar
desde el suceso cálido.


(fuente: "petit palais du vocabulaire")

domingo, 13 de julio de 2014

Uriel Martínez (1950 )

Mensajes

Pensé escribirle un mensaje
al pez de la pecera: pedirle
una receta y mantenerme
en vilo.

Quise llamarle al águila
que vive en madrigueras
de aire; solicitarle en préstamo
el catalejos de presas.

Dudé en dirigirme
al oso polar habitante antiguo
de heladas estepas de agua; y
guarecerme luego de muchos.

Pero nada era viable, ni
tan sólo esperar de la serpiente
un retazo de su camisa de rombos
de seda dorada.

Opté por permanecer como la salamandra
que va por la vegetación del ombligo
a tientas, confundida y lenta.

sábado, 12 de julio de 2014

Gloria Fuertes (1917/1998 )

Estoy soltera

Estoy soltera,
no soy soltera.
Al atardecer, me chilla la soledad
y es el ruido más soportable
de todos los que existen.
Me estoy quedando sorda.
Me quedé soltera
y en vez de vestir santos
o desvestir santas
me visto a deshora.

Vivo en un intranquilo paraíso,
mis amigas casadas
viven en un tranquilo infierno,
afortunadamente me quedé soltera por circunstancias
luego por vocación.
Tuve aventuras ocasionales.

Cesó la lucha cuerpo a cuerpo con la soledad
si ahora me veis cuerpo a cuerpo con ella
es unidas en un abrazo
no pasional sino confortable.


(fuente: "petit palais du vocabulaire")

viernes, 11 de julio de 2014

Odysseas Elytis (1911/1996 )

Poeta


Entonces vi frente a mí una imagen que me será inolvidable: Sikelianós, de pie, descalzo, con un largo camisón blanco que le quedaba como las antiguas clámides, comía un racimo de uvas. De vez en cuando lo levantaba frente a la ventana abierta y lo admiraba a la luz. Helo ahí. Ese era él. Un auténtico poeta griego que no negaba la sensación, al contrario, la impulsaba hasta ponerla al revés y leer en sus adentros las señales secretas.


(fuente: Crónica de una década, Ediciones sin nombre-Conaculta, col. El arca de  Babel, México, 2008, prólogo Miguel Castillo Didier, traducción Francisco Torres Córdova.)

jueves, 10 de julio de 2014

Emma Barrandéguy (1914/2006 )

El apaciguamiento de las cosas


Todo está en calma.
Doy una última mirada al cuarto:
si muriera esta noche
mínimas serían las dificultades que siguieran.
No hay nadie ya despierto
y he concluido la última anotación
de lo que haré mañana.
Todo está encarpetado,
no hay ningún ángulo que sobresalga.
Casi no hay objetos redondos.
Los piolines en su sitio
y los suicidas sonriendo tras los vidrios.
Este poema es lo único que da
la clave de la madeja:
"Los monstruos, bien peinados, por dentro".
 
 
(tomado de "bajo la rosa china.blogspot")

miércoles, 9 de julio de 2014

Irma Cuña (1932/2004 )

Isla Nadie

Mi corazón sostiene cinco muertes
Y un resplandor de fuga.
¿Cómo amar el resquicio por donde fluyen mariposas ebrias?
Consuélame de tanta muchedumbre,
De este jirón de rostro pudriéndose en la orilla.
Mitad de río,
lumbre,
viento largo.
Precipicio de amigos
y olvido de cavernas.
Nadie. Deshabitada convoco algunas sombras
y un ritual apagado para manos oscuras.
El sueño es una roca derrumbada.


(fuente: "río negro on line")

martes, 8 de julio de 2014

Fernando Molano Vargas (1961/1998 )

Dulce hermano de los arietes

De niño, papá despeinaba mi copete para que yo
me enojara como un hombre.

En los pesados trabajos de su taller de hierros forjó
rudamente mi cuerpo. A los quince años mis piernas
sostenían sin dificultad una nevera, y en mi pecho
hubiesen podido llorar dos o tres muchachas.

Allí mismo, en los sucios almanaques Texaco que
envejecían sobre las paredes, él me enseñó el amor
por las mujeres desnudas; y asomado a la puerta de
las cantinas donde a veces bebía, aprendí la manera
de aprovecharme de ellas. "Pero llegado el día en
que tu madre enferme de muerte -me decía ebrio
mientras lo llevaba a casa-, será justo que prefieras
cuidar de tu esposa."

Sin preguntar nada, un día celebró las heridas de
mi primera riña y, sonriendo, descargó un puño
sobre mi pecho. De igual manera él supo entonces
sobreponerse al miedo, y hoy, a mis diecisiete, presumo
de poder llegar tarde a casa.

Oh, Diego, en largas jornadas papá hizo de mí una
fortaleza. Y es una maravilla cómo sostienen sus
muros ahora que entras en mí como un duende, y
podemos a solas jugar y amarnos como dos niños.


(texto tomado de Ajuste de cuentas. La poesía colombiana del siglo XX, Alvarado Tenorio, Harold, editorial Agatha, Palma de Mallorca, 2014.)

lunes, 7 de julio de 2014

Rosario Neira (1973 )

Los nombres del parque

En aquel tiempo
todos los rincones del parque
tenían nombre.

Nosotros
habíamos recorrido
tarde a tarde
sus avenidas,
sus doblados senderos;
habíamos dado nombre
a la tierra,
al césped de flores amargas,
a la colina,
a la fuente de piedra y bronce,
                                     a todo lo que amanecía extraño y nuevo
a nuestros ojos.
Lo recorrimos
-lo recorriste-
entonces,
                       y no era parque, sino bosque
redondo,
                                             verde,
poblado de olores súbitos,
de luz palpable,
de seres imprevistos.
Así fue entonces,
cuando era nuevo el aire,
en las mañanas de los domingos,
de risa verde y niños y columpios,
y también
en las tardes de bicicletas y palomas
y barquillos de miel
junto al estanque.

Fue entonces,
en el tiempo en que las flores malvas
deban miedo,
y los árboles parecían dispuestos
a clavarse en las nubes;
cuando los bancos verdes
recién llovidos,
cuando las hojas quejándose
bajo los pies,
cuando la nieve
y la luz despeñada
a través de las ramas.

Fue entonces
cuando dimos nombre
a los rostros del parque;
cuando fue nuestro.

(fuente: "la mirada del lobo")

domingo, 6 de julio de 2014

Uriel Martínez (1950 )

En aquel tiempo...

En aquella fotografía
que nunca me tomé contigo
aparezco con el pelo negro
y la mirada oscura.

En ese entonces me habías
contagiado piojos de pubis
a pubis sin otra razón
más que tu gesto generoso.

Aún hacía buen tiempo
en nuestra vida cuando
marcabas de la esquina
al número de casa.

Era viable hacer trayectos
de noche iluminados
con luz neón + un fondo
de música apacible.

Nadie imaginaba escenas
minuciosas no recreadas
en technicolor y un final
adecuado a tu fe y la mía.

sábado, 5 de julio de 2014

María Mercedes Carranza (1945/2003 )

Elegía


Caminaba mirando el cielo 
y me fui de narices.
Ahora echo sangre por todas partes:
Las rodillas, el aire, los recuerdos; 
mi falda se desgarró
y perdí los aretes, la razón.

 ¿No hay en el alma 
una manera otra 
de vivir un desamor?


(fuente: "emmagunst.blogspot")

viernes, 4 de julio de 2014

Luis Alberto de Cuenca (1950 )

Tiempos difíciles


Era todo tan triste y tan absurdo.
No vivías apenas. Te colgabas
de la pared de la melancolía
y veías pasar las lentas horas
que hacia nada conducen y hacia nunca.
Las mujeres te habían retirado
su protección, los dioses su asistencia
y la literatura su cobijo.
Fueron tiempos difíciles aquéllos.


(fuente: "rua das petras")

jueves, 3 de julio de 2014

Karmelo C. Iribarren (1959 )

Lo demás son historias


Mi mujer y mi hija,
estas paredes y estos libros,
un puñado de amigos que me quieren
-y a los que quiero de verdad-
las olas del cantábrico
en septiembre,
tres bares, cuatro
con el garito en la playa.
Aunque sé que me dejo
algunas cosas, puedo decir
que, de ser algo, esta es mi patria.
Lo demás son historias.


(fuente: "rua das petras")

miércoles, 2 de julio de 2014

Blanca Varela, poeta

Escucha la música...




Tal vez en primavera.
Deja que pase esta sucia estación de hollín y lágrimas
hipócritas.
Hazte fuerte. Guarda miga sobre miga. Haz una fortaleza
de toda la corrupción y el dolor.
Llegado el tiempo tendrás alas y un rabo fuerte de toro o
de elefante para liquidar todas las dudas, todas las
moscas, todas las desgracias.
Baja del árbol.
Mírate en el agua. Aprende a odiarte como a ti mismo.
Eres tú. Rudo, pelado, primero en cuatro patas, luego en
dos, después en ninguna.
Arrástrate hasta el muro, escucha la música entre las
piedrecitas.
Llámalas siglos, huesos, cebollas.
Da lo mismo.
Las palabras, los nombres, no tienen importancia.
Escucha la música. Sólo la música.
 
 
(fuente: "blog del amasijo")

martes, 1 de julio de 2014

José Saramago, narrador

Locos


Vivimos en un tiempo en el que cualquier monja, como si fuera lo más natural del mundo, encuentra en el claustro al Niño Jesús o en el coro a un ángel tocando el arpa, y, si está encerrada en su celda, donde, por mor del secreto, son más corporales las manifestaciones, la atormentan los diablos agitando la cama, y sacudiéndole así los miembros, los superiores de modo que hasta los senos se le agitan, los inferiores, hasta donde el punto de que se estremece y transpira la hendidura de su cuerpo, ventana del infierno, si no puerta del cielo, ésta por estar gozando, aquélla porque gozó, y en todo esto se cree, no obstante, no puede Baltasar Mateus, llamado Sietesoles, decir, Yo volé de Lisboa al Monte Junto, porque lo tomarían por loco, y eso si hay suerte, porque por tan poco no puede inquietarse el Santo Oficio, lo que sobran son locos en esta tierra barrida por la locura.


(fuente: Memorial del convento, ed. Seix Barral, Biblioteca Breve, traducción de Basilio Losada, México, 1990.)