miércoles, 19 de marzo de 2014

Chella Courington (1956 )

Cuando murió Berryman

Dejó los zapatos, unos gastados mocasines,
en el puente. Era un par de cuero de cabra
que podría haberse quitado
en cualquier parte: en la universidad,
junto al escritorio, debajo de una mesa del café Tate,
a los pies de la cama de un amante.

Todas las noches pensaba, mañana.
Por la mañana, se acordaba
de su traje en la tintorería, de su ensayo
sobre Marlowe, de los estudiantes que esperaban
ante la puerta de su despacho. El 7 de enero
las razones se agotaron.

Se lavó y recortó la barba,
se puso una camisa nueva.
Poco a poco caminó
hacia el puente.


(fuente: "otra iglesia es imposible", versión de Jonio González)

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