domingo, 2 de marzo de 2014

Charles Simic (1938 )

Huérfanos de la eternidad


Una noche caminábamos tú y yo juntos.
La luna era tan brillante
que podíamos ver la senda entre los árboles.
Luego las nubes la escondieron
y tuvimos que tantear el camino
hasta que sentimos la arena bajo los pies desnudos
y escuchamos el rumor de las olas.

¿Recuerdas qué me dijiste:
"Todo, fuera de este momento, es mentira"?
Nos desnudábamos en la oscuridad
al borde del agua
cuando arranqué el reloj de mi muñeca
y sin ser visto ni decir 
nada, lo arrojé al mar. 




(fuente: "el azul de los lápices.blogspot", tr. Martín López-Vega)

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