lunes, 31 de marzo de 2014

José Revueltas, los años difíciles


Nunca me llevé bien con José Revueltas. Pepe, le decíamos. Antes de conocerlo en persona, usaba uno de sus títulos: Ensayo sobre un proletariado sin cabeza, para robar libros cuando tenía 20 años. Elegía un par y luego pedía el título inconseguible para alejar al empleado. Alguna vez me saqué tres juegos (de tres tomos) de El Capital. No sé cómo.
En agosto de 1968, en pleno movimiento estudiantil, lo llevó Roberto Escudero a Filosofía y Letras. Le dimos cubículo, máquina de escribir y cuanto papel deseara. Escribía y escribía. Y fumaba, uno tras otro, así que era un tormento entrar a su cubículo. Y bebía. Las guardias de huelguistas tenían prohibido beber. ¿Cómo prohibírselo a una gloria de la literatura? Y se gastaba el papel para volantes…
Las guardias eran solo de estudiantes, así que todos éramos veinteañeros. ¿Qué hacía allí un señor a la mitad de su cincuentena y con la edad de mi papá? Pedía frecuentes reuniones con la izquierda del movimiento: Economía, Ciencias Políticas, FyL, algún grupo trosko, otro maoísta. Y salíamos a las asambleas del Consejo Nacional de Huelga (CNH) con la línea correcta: la de hacer ver cómo el movimiento estudiantil se había transformado en popular: a veces iba a un mitin una decena de ferrocarrileros, una representación de unos obreros en huelga… Era todo.
La dirección del movimiento era solo de estudiantes: dos por escuela en huelga de la UNAM y el Poli. Luego dos por Chapingo, la Normal y cada universidad en huelga: la Ibero, la del Valle de México y otras privadas pararon y enviaron sus dos representantes. Luego las estatales, de Sonora a Yucatán. En el CNH no había lugar para Pepe. Los maestros nos mostraban solidaridad desde su agrupación (emitían declaraciones, publicaban algún desplegado). Pepe no era maestro. Se formó la Coalición de Intelectuales y Artistas: era su lugar natural. Allí estuvieron Monsiváis, José Emilio Pacheco, José Luis Cuevas, pintores, actores, directores de cine y teatro. No… no me estoy saltando un nombre importante: no estuvo jamás. Ni se asomó siquiera a entrevistarlos. Nada.
Los de Filosofía y otros de Humanidades nos reuníamos con frecuencia en casa de la actriz Selma Beraud: era quizá la casa más conocida por la policía. Allí nos dijo Pepe que “el asalto al cuartel Moncada por Fidel Castro no había sido nada comparado a lo que ahora teníamos: una fuerza nacional enorme”. Y planeó algunas acciones. Una era echar anilina roja en todas las fuentes del DF: “Imaginen la Diana Cazadora bañada en sangre”. Un antecedente de importancia: dos muchachos de una vocacional habían recibido balazos de unos patrulleros cuando los encontraron haciendo una “pinta” y corrieron… Eran otros tiempos.
Pero no fue lo peor. Debíamos armarnos para lo que venía. Así supimos que en Paracho, Michoacán, donde hacen guitarras, también hacían unas metralletas calibre 22. Enviamos un grupo selecto a comprar dos… sí dos. Pepe las llamaba anchetas. Volvieron de Paracho (sin duda seguidos por la policía) y, de nuevo en casa de Selma, vimos las anchetas de juguete. Yo le moví a una un botoncito para ver qué hacía y saltó un resorte largo que nunca pudimos colocar en su lugar. De dos anchetas nos quedó una.
Cuando Pepe terminó aquel trabajo que nos iba leyendo de noche en noche, con mucho Hegel, algo de Kant, mucho Engels, Marx y otros, pidió que solicitáramos al CNH permiso para que el camarada Revueltas, no siendo representante estudiantil, lo leyera. Obtuvimos el permiso y llegó Pepe con unas 300 cuartillas de una cosa que hablaba de cómo se instalaría en México la Democracia Cognoscitiva
Usaba una barbita estilo Ho Chi Min, así que al minuto, sin terminar una cuartilla, comenzaron los gritos de los delegados al CNH: ¡Cállate, viejo barbas de chivo! Y lo corrieron. La siguiente noche nos hizo sus apesadumbradas reflexiones sobre la escasa cultura política y filosófica del CNH.
Revueltas vivía de su trabajo en el Comité Olímpico Mexicano, donde, supongo, debía escribir o revisar discursos para inauguraciones. No iba nunca porque estaba en su cubículo de Filosofía escribiendo su tratado filosófico o dando instrucciones para diversas ocurrencias.
Raúl Álvarez Garín, del Poli, Gilberto Guevara y Marcelino Perelló, de Ciencias, UNAM, eran parte del obstáculo de ignorancia que debíamos vencer. El rechazo era mutuo: cuando, ya en la cárcel de Lecumberri, comencé a tratar a Raúl y descubrí que era inteligente y no la caricatura que nos habíamos hecho, supe que detestaba a dos personajes, a Monsiváis (la Carlota, decía) y a Revueltas que, borracho, enviaba muchachos de la Juventud Comunista a acciones sin sentido (antes del 68), entre ellos Raúl.
Por eso me asombró que, detenido Revueltas, Raúl le diera tanto valor a la defensa leída por Pepe ante el juez. En resumen, Pepe se hacía responsable de todo el 68. Y Raúl encontraba un extremo valor civil en echarse sobre los hombros la responsabilidad completa. Pasó a ser un admirador de Revueltas.
Yo no pensé lo mismo. Pero no lo dije en minoría abrumadora. Lo digo ahora: fue un acto de supremo narcisismo y vanagloria: Sí, señor juez, fíjese que todo ese gigantesco desmadre lo hice yo solito…
Murió de cirrosis hepática en Nutrición y asistí a su funeral en abril de 1976. Ya en el Panteón Francés nos dijeron que había llegado el secretario de Educación, Víctor Bravo Ahuja. Me parecía el mínimo homenaje un discurso de la SEP si no lo habían velado en Bellas Artes. Pero Martín Dosal saltó sobre el montículo de tierra junto a la tumba y le negó la palabra con un largo y enfebrecido discurso lleno de todos los lugares comunes.
La cuenta en Nutrición, con cuarto privado, debió ser de muchos miles de pesos. Revueltas no los tenía. Martín Dosal tampoco. ¿Quién pagó, Martín?
Su obra: me gustan mucho sus cuentos. Las novelas no, porque son negro sobre negro, sordidez en primer plano contra sordidez de fondo. Su “teoría de la novela” está en la carta que me envió, de la crujía M a la C, luego de leer el manuscrito de Los días y los años. Debo de habérselo llevado por abril de 1970, que fue cuando Elena Poniatowska sacó de Lecumberri otra copia y la ofreció a ERA. Yo había comenzado esa crónica para un proyecto con Raúl Álvarez y Gilberto Guevara: me tocaba la narración, a ellos el análisis político. Nunca lo hicieron, así que añadí el tiempo de cárcel y publiqué la primera crónica del 68. Mis originales, sin firma, los conservó Raúl. En noviembre de 1970 me llegó la respuesta de Pepe. Es muy buena como largo ensayo sobre novela, en abstracto.


(Luis González de Alba, autor de esta nota, "José Revueltas: 100 años", se reprodujo del sitio "Milenio diario", tal cual.)

Octavio Paz poeta

Aparición

Si el hombre es polvo
esos que andan por el llano
son hombres


(fuente: "24 poetas latinoamericanos", coed. Latinoamericana, México, 2012)

domingo, 30 de marzo de 2014

CUADERNO DE APUNTES

En el cuaderno A coloqué
la almohada con tu nombre,
rellena de plumas bic.

La libreta B contiene una alcancía
con tu boca, tu bragueta
y tus brackets de alambre.

En el diario C acomodé
tu culo de porcelana, tu cara
de ciruela y tus canas de utilería.

En hojas sueltas cosí la letra
D con la inicial de tu seudónimo
que he olvidado sobre manteles
de sueño.

Cada bitácora nocturna guarda
un muelle y en éste un barco
cubierto de bruma y olvido;
al fondo se ve un pañuelo
de encaje, agitado en silencio.

sábado, 29 de marzo de 2014

Laura Yasán (1960 )

Cada mañana

lo hago como si fuera a producirse
un milagro salvaje
con un pie en el umbral de la derrota 
y otro en el callejón de la locura

lo hago ensuciando la verdad
trabajando en los bordes de un secreto minúsculo

lo hago en los intervalos de la conciencia
en los cajones del dormitorio
sobre la mesa del desayuno

lo hago sin vacilar
con la perseverancia de los fanáticos
y la codicia de los mendigos

lo hago con lentitud
sin inocencia

hundo cada mañana los dedos en la mierda
buscando una razón para vivir

y fracaso y lo hago
y fracaso
y lo hago




(fuente: "la biblioteca de marcelo leites")

viernes, 28 de marzo de 2014

Emmanuel Carballo y su cánon

Sus obras ocupan un lugar imprescindible en la historia de la literatura mexicana del siglo XX. Críticos y académicos han celebrado la belleza y rigor de sus textos e incluso uno de ellos gozó de las mieles del éxito al convertirse en el primer best seller de las letras nacionales.
Se trata, afirma el editor y crítico literario Emmanuel Carballo (1929), de las creaciones de los cinco escritores más grandes que ha dado México, las cuales, paradójicamente, han sido enterradas en el olvido por las nuevas generaciones que se entretienen leyendo a autores “de segunda, tercera y hasta cuarta categoría”.
Los “cinco maestros” a los que se refiere Carballo son: Alfonso Reyes, Martín Luis Guzmán, José Vasconcelos (pertenecientes al Ateneo de la Juventud); José Gorostiza (del grupo de Los Contemporáneos) y Octavio Paz, ganador en 1990 del Premio Nobel de Literatura, a quienes formar parte de los “imprescindibles” no les ha servido de mucho para atraer nuevos lectores.
Así lo considera Carballo, quien en entrevista reflexiona sobre estos “cinco grandes” de nuestras letras, a la vez que enumera a los narradores maduros que han tomado la estafeta, y los más jóvenes que podrían convertirse en los nuevos maestros.
 
– ¿Qué es de los “cinco grandes” actualmente?
–La verdad es que no se leen. Lo que sucede es que tenemos una literatura magnífica, pero para unas cuantas personas. Mientras que los cinco mejores escritores de los que hablamos son de escala mundial, los lectores que tenemos son de escala mexicana, de país subdesarrollado, que no entiende a sus propios autores.
Ahora se lee a Laura Esquivel y Xavier Velasco, escritores de segunda, tercera y cuarta categoría, facilones, para secretarias que mascan chicle y para muchachos que no tienen la menor cultura literaria.
Para Carballo esa literatura no está en posibilidades de trascender las fronteras de nuestro país. “No es exportable”, dice. Y es que, explica, “la literatura es la conjunción entre un tema y la manera adecuada de tratarlo. El puro tema es como un bistec crudo y a mí no me gusta la carne tártara. La literatura es el tema, más la estructura, el estilo y, en el caso de una novela o cuento, la creación de personajes”.
– ¿Eso fue lo que vio, por ejemplo, en la obra de Martín Luis Guzmán?
–Sí. Martín Luis Guzmán sufrió intensamente la vida política de México y tuvo tiempo para hacer las Memorias de Pancho Villa, para hablar de Nueva York, para publicar el primer cuento de la literatura fantástica de nuestro país, dato que se conoce poco. Escribió además La sombra del caudillo, la primera novela política de México.
– ¿Y qué me dice de Alfonso Reyes?
–Bueno, Reyes fue el cronista de sí mismo. Publicó cien libros en los que recogió lo bueno, lo malo y lo pésimo de su obra, aunque, por supuesto, predomina lo bueno.
– ¿Qué destacaría de él?
–Tuvo la virtud de escribir en un español perfecto, que no era de España ni de México, era de él, él lo inventó, le puso su sello y pasará a la historia de la literatura como un estilista de primera fila. Jorge Luis Borges escribió alguna vez que Reyes no profundizó lo suficiente en los grandes problemas de México y del mundo de los años veinte y treinta del siglo XX, que era un señor que sabía escribir, pero que no tenía nada importante qué decir. Quizá haya algo de razón en eso…
Respecto a José Vasconcelos, a él lo descubrí no solamente como un hombre de acción, creador del lema de la Universidad Nacional (“Por mi raza hablará el espíritu”) y de la Secretaría de Educación Pública, sino como el autor del Ulises criollo. Fueron momentos en que la prosa mexicana alcanzó sus niveles más altos en cuanto a intensidad, en cuanto a fuego, en cuanto a la desnudez de un hombre que se entregó por completo al público que lo leería. Ulises Criollo fue el primer best seller de la literatura mexicana. De 1935 a 1959 había vendido unos 50 mil ejemplares.
-Cuando le comenté de los cinco escritores más destacados, me dijo que uno de ellos era Salvador Novo, pero al final se inclinó por José Gorostiza…
–Lo estuve pensando bien y considero que José Gorostiza es más importante, pues es el autor de Muerte sin fin, uno de los tres mejores poemas que se han escrito en México. Los otros dos son: Primero Sueño, de Sor Juana Inés de la Cruz; y Piedra de Sol, de Octavio Paz. Así que Gorostiza es el mejor poeta de Los Contemporáneos y, quizá, el mejor de la primera mitad del siglo XX.
El mejor poeta de la segunda mitad es Octavio Paz, un hombre de 360 grados que escribió ensayos luminosos, perfectos, sobre política, literatura y religión. Y ganó el Nobel, ni más ni menos.
– ¿Y dónde queda Salvador Novo?
–Bueno, claro que Novo ocuparía un lugar si habláramos de una lista menos rigurosa de más de cinco autores. Si fuera de diez, él ocuparía el sexto lugar; después vendría Juan Rulfo, Juan José Arreola, Carlos Fuentes y Jaime Sabines.
Rulfo, hay que recordar, suplió la falta de muchos libros con la excepcional calidad de sus dos obras: El llano en llamas y Pedro Páramo”. Lo que sí me da una gran tristeza es que se tenga olvidado a un gran escritor de la misma generación de Rulfo: Juan José Arreola. Borges decía que uno de los grandes cuentos del siglo XX era ‘El Guardagujas’, que figura en las antologías más estrictas de cuento a escala mundial.
–En su opinión, ¿quiénes destacan de las generaciones posteriores a los “cinco grandes”?
–Son varios. Algunos de ellos son Francisco Rojas González, Ramón Rubín, José Agustín, José Emilio Pacheco, Eduardo Lizalde, Juan García Ponce, Salvador Elizondo y Carlos Monsiváis. Pero te voy a decir una cosa: Los “cinco grandes” son autores de exportación, mientras que estos otros que te enumero son más de consumo doméstico.
– ¿Qué pasa con autores más jóvenes?
–Diría que destacan Efraín Bartolomé y Daniel Sada. El problema de este último es que es demasiado perfeccionista y complicado. Confunde la dificultad con la hermosura, la cual esconde a tal grado que solamente los eruditos entienden su obra.
 
 
(Emmanuel Carballo [1929], ¿desprecia o no ha leído a los narconovelistas, una moda que será efímera como la nueva marca de pasta dental? Tiene 85 años cumplidos y quizá, como Borges, necesita una lectora/or que se ocupe de recitarle el arsenal de libros publicados en la última década? Entrevista en el muro de la poeta Rocío Franco.)

jueves, 27 de marzo de 2014

W. H. Auden (1907/ 1973 )

Blues del refugiado

Digamos que esta ciudad tiene un millón de almas,
algunas viven en mansiones, otras en agujeros:
pero no hay lugar para nosotros, mi amor, no hay lugar para nosotros.

Una vez tuvimos un país y creímos que era justo,
mira en el atlas y lo encontrarás:
no podemos ir ahí ahora, mi amor, no podemos ir ahí.

En el patio de la parroquia del pueblo hay un tejo añoso,
que vuelve a florecer cada primavera:
los pasaportes viejos no pueden hacer eso, mi amor, no pueden hacer eso.

El cónsul golpeó la mesa y dijo,
‘Si no tienen pasaporte, oficialmente están muertos’:
Pero aún estamos vivos, mi amor, aún estamos vivos.

Fui a un comité; me ofrecieron una silla;
me dijeron gentilmente que volviera al año siguiente:
¿Pero a dónde iremos hoy, mi amor, a dónde iremos hoy?

Fui a un acto público; el orador se paró y dijo:
‘Si los dejamos entrar, nos robarán el pan de cada día’;
Estaba hablando de nosotros, mi amor, hablaba de nosotros.

Creí escuchar un trueno retumbar en el cielo;
era Hitler sobre Europa, diciendo: ‘Ellos deben morir’,
él pensaba en nosotros, mi amor, pensaba en nosotros.

Vi un caniche abrigado con una mantita,
Vi una puerta abierta y entró un gato:
Pero no eran judíos alemanes, mi amor, no eran judíos alemanes.

Fui hasta el puerto y me detuve en el muelle,
vi los peces nadando como si fueran libres:
a solo diez pies, mi amor, a solo a diez pies.

Caminé por un bosque, vi los pájaros en los árboles;
no tenían políticos y cantaban libremente:
no eran hombres, mi amor, no eran hombres.

Soñé que había un edificio de mil pisos,
mil ventanas y mil puertas:
ninguna era nuestra, mi amor, ninguna era nuestra.

Me detuve en una planicie bajo la nevada;
diez mil soldados marchaban de un lado a otro:
buscándonos, mi amor, a ti y a mí.


(fuente: "otra iglesia es imposible", versión de Silvia Camerotto)

miércoles, 26 de marzo de 2014

Álvaro Mutis (1923/ 2013 )

Exilio

Voz del exilio, voz de pozo cegado,
voz huérfana, gran voz que se levanta
como hierba furiosa o pezuña de bestia,
voz sorda del exilio,
hoy ha brotado como una espesa sangre
reclamando mansamente su lugar
en algún sitio del mundo.
Hoy ha llamado en mí
el griterío de las aves que pasan en verde algarabía
sobre los cafetales, sobre las ceremoniosas hojas del banano,
sobre las heladas espumas que bajan de los páramos,
golpeando y sonando
y arrastrando consigo la pulpa del café
y las densas flores de los cámbulos.

Hoy, algo se ha detenido dentro de mí,
un espeso remanso hace girar,
de pronto, lenta, dulcemente,
rescatados en la superficie agitada de sus aguas,
ciertos días, ciertas horas del pasado,
a los que se aferra furiosamente
la materia más secreta y eficaz de mi vida.
Flotan ahora como troncos de tierno balso,
en serena evidencia de fieles testigos
y a ellos me acojo en este largo presente de exilado.
En el café, en casa de amigos, tornan con dolor desteñido
Teruel, Jarama, Madrid, Irún, Somosierra, Valencia
y luego Perpignan, Arreglen, Dakar, Marsella.
A su rabia me uno, a su miseria
y olvido así quién soy, de dónde vengo,
hasta cuando una noche
comienza el golpeteo de la lluvia
y corre el agua por las calles en silencio
y un olor húmedo y cierto
me regresa a las grandes noches del Tolima
en donde un vasto desorden de aguas
grita hasta el alba su vocerío vegetal;
su destronado poder, entre las ramas del sombrío,
chorrea aún en la mañana
acallando el borboteo espeso de la miel
en los pulidos calderos de cobre.

Y es entonces cuando peso mi exilio
y miro la irrescatable soledad de lo perdido
por lo que de anticipada muerte me corresponde
en cada hora, en cada día de ausencia
que lleno con asuntos y con seres
cuya extranjera condición me empuja
hacia la cal definitiva
de un sueño que roerá sus propias vestiduras,
hechas de una corteza de materias
desterradas por los años y el olvido.




(fuente: "rua das petras")

martes, 25 de marzo de 2014

Miriam Reyes (1974 )

No soy dueña de nada


Me dejé ayer olvidada
la cabeza
en tu casa,
y hoy no puedo peinarme
ni acercarme al dentista.
Quiero que me la mandes
aunque ella se resista,
si es preciso la obligas
contra reembolso
a volver con su dueña
y sus preocupaciones;

un beso sin boca.




(fuente: "rua das petras")

lunes, 24 de marzo de 2014

Oliverio Girondo (1891/ 1967 )

Visita


No estoy.
No la conozco.
No quiero conocerla.
Me repugna lo hueco,
La afición al misterio,
El culto a la ceniza,
A cuanto se disgrega.
Jamás he mantenido contacto con lo inerte.
Si de algo he renegado es de la indiferencia.
No aspiro a transmutarme,
Ni me tienta el reposo.
Todavía me intrigan el absurdo, la gracia.
No estoy para lo inmóvil,
Para lo inhabitado.

Cuando venga a buscarme,
Díganle:
"se ha mudado".




(fuente: "rua das petras")

domingo, 23 de marzo de 2014

UN SUEÑO

En alguna franja de la noche
se oyen risas que suben
en espiral a las ventanas.
Quizá sean exclamaciones
que arrastra el viento en caudas
que conmueven los cristales.
Acaso provengan del cuerpo
que reposa en capilla ardiente
como garganta esmerilada a fuego.
Pero no sé, busco callado
el cimiento, la base, la razón
o motor de ese coro plural.
Quizá sea una risa que teje
el viento con la velocidad
del auto que va,
quizá sea de una mujer fabulosa
salida de la boca de los muertos.
Una historia urdida en otra
parte, un episodio que imagina
la noche, un sueño favorecido
por fiebres altas.
Una compuerta que se abre silenciosa,
inadvertida.

sábado, 22 de marzo de 2014

Manuel Bandeira (1886/1968 )

El cactus


Aquel cactus recordaba los desesperados gestos de la escultura:
Laocoonte oprimido por las serpientes,
Ugolino y los hijos hambrientos.
Evocaba también el seco nordeste, palmeras, pobres matorrales...
Era enorme aun para esa tierra de grandezas excepcionales.

Un día, un huracán furibundo lo arrancó de cuajo.
El cactus cayó a lo ancho de la calle.
Rompió las cercas de las casas.
Impidió el tránsito de tranvías, automóviles, carros.
Arrancó los cables eléctricos y durante veinticuatro horas privó a la ciudad de
iluminación y energía:
Era bello, áspero, intratable.

(fuente: "otra iglesia es imposible", versión: Santiago Kovadloff)

viernes, 21 de marzo de 2014

Amalia Bautista (1962 )

Vamos a hacer limpieza general


Vamos a hacer limpieza general
y vamos a tirar todas las cosas
que no nos sirven para nada, esas
cosas que ya no utilizamos, esas
otras que no hacen más que coger polvo,
nos traen recuerdos amargos,
las que nos hacen daño, ocupan sitio
o no quisimos nunca tener cerca.
Vamos a hacer limpieza general
o mejor todavía, una mudanza
que nos permita abandonar las cosas
sin tocarlas siquiera, sin mancharnos,
dejándolas donde han estado siempre;
vamos a irnos nosotros, vida mía
para empezar a acumular de nuevo.
O vamos a prender fuego a todo
y a quedarnos en paz, con esa imagen
de las brasas del mundo ante los ojos
y con el corazón deshabitado.




(fuente: "cómo cantaba mayo en la noche")

jueves, 20 de marzo de 2014

Alfredo Veiravé (1928/ 1991 )

Mi casa es una parte del universo


 Los que la vieron dicen que la tierra
es una esfera en el espacio, un planeta
más bien pequeño
del tamaño del dedo pulgar de los astronautas.
Yo no lo dudo porque he visto fotografías
y porque ahora estoy a casi medio planeta de mi casa.
Lo mejor de todo esto es que en ese pulgar
también mi casa es una parte del universo.
Cómo no serlo si en el patio del fondo
hay un filodendro de gigantes hojas y también gusanos
                                                      bajo la tierra
aptos para la pesca, y ahora que me acuerdo
el olor de los helechos contra la pared
la cara de Delfina o Federico*  entre los árboles
y aquel canario que se nos voló de noche.

*nombre de sus hijos

 
( fuente: "emma gunst")

miércoles, 19 de marzo de 2014

Chella Courington (1956 )

Cuando murió Berryman

Dejó los zapatos, unos gastados mocasines,
en el puente. Era un par de cuero de cabra
que podría haberse quitado
en cualquier parte: en la universidad,
junto al escritorio, debajo de una mesa del café Tate,
a los pies de la cama de un amante.

Todas las noches pensaba, mañana.
Por la mañana, se acordaba
de su traje en la tintorería, de su ensayo
sobre Marlowe, de los estudiantes que esperaban
ante la puerta de su despacho. El 7 de enero
las razones se agotaron.

Se lavó y recortó la barba,
se puso una camisa nueva.
Poco a poco caminó
hacia el puente.


(fuente: "otra iglesia es imposible", versión de Jonio González)

martes, 18 de marzo de 2014

Jorge Teillier (1935/ 1996 )

Bajo un viejo techo



 Esta noche duermo bajo un viejo techo,
los ratones corren sobre él, como hace mucho tiempo,
y el niño que hay en mí renace en mi sueño,
aspira de nuevo el olor de los muebles de roble,
y mira lleno de miedo hacia la ventana,
pues sabe que ninguna estrella resucita.


Esa noche oí caer las nueces desde el nogal,
escuché los consejos del reloj de péndulo,
supe que el viento vuelca una copa del cielo,
que las sombras se extienden
y la tierra las bebe sin amarlas,
pero el árbol de mi sueño sólo daba hojas verdes
que maduraban en la mañana con el canto del gallo.


Esta noche duermo bajo un viejo techo,
los ratones corren sobre él, como hace mucho tiempo,
pero sé que no hay mañanas y no hay cantos de gallos,
abro los ojos, para no ver reseco el árbol de mis sueños,
y bajo él, la muerte que me tiende la mano.




(fuente: "rua das petras.blogspot")

lunes, 17 de marzo de 2014

Nuria Mezquita (1976 )

Yo quería ser como Marilyn


Yo quería ser como Marilyn,
pero algo salió mal.

Mi pelo, mis muslos, mi boca, mis tetas…
Algo salió mal.

Yo quería ser como Marilyn,
jugar con mis amantes
cambiarlos
romperlos
engañarlos
quitarle la pierna a uno
a otro el brazo
comérmelos despacio,
como cerezas cubiertas de caramelo.
Morderles el corazón.

Yo quería pasear sin bragas
cantar happy birthday al presidente
tener contento a mi daddy
follarme a mi tiger
llenar de diamantes la mesita de noche
sudar
soñar
revolcarme
entre sábanas de raso sobado
por las manos de tres o cuatro gigantes.

Yo quería ser como Marilyn.
Tentar la vida de los magnates
joder a Franky
a Jonny
y a Ronny.
Poner en jaque a los United
cantar canciones fracasadas
en el piano de Truman Capote.
Beber hasta caer al suelo
ponerme lavativas de heroína
tocar los cojones de un equipo completo de fútbol
chupar pollas a cambio
de rosas
pastillas
100 frases.

Dibujar el infierno en una sola línea,
con la voz más sucia y más dulce.

Sí, yo quería ser como Marilyn
Y tú y tú
Y la portera
Hasta mi madre.

Pero definitivamente,
está claro,
algo
salió
mal.


(fuente: "rua das petras")

domingo, 16 de marzo de 2014

EL POETA DESCONOCIDO

La semana pasada, mientras espulgaba el blog de un lusitano, me encontré un poema tan excepcional, que no supe si dejarlo pasar o sustraerlo para mi blog o mi muro de FB. Lo dejé pasar. Hasta que volví a hallarlo -sin buscarlo- y releerlo una y otra vez. Busqué los datos  del autor en Wikipedia, infructuosamente. Poemas suyos los encontré en otros blogs. Pero no daba con su fecha de nacimiento para pasarla al poema que yo había encontrado dos veces. Escribí entonces su nombre en el buscador de FB. Y lo encontré y le solicité el dato en mi idioma. Era el sábado en la noche. El domingo encontré su respuesta, que me dejó helado: había muerto en 1999. Esto es, recibí eco a mi solicitud de alguien que había fallecido hace quince años. En vida respondió a un nombre; y ya finado todavía respondía a ese Daniel Faria inscrito, quizá, en una urna con sus cenizas.

sábado, 15 de marzo de 2014

Antonio Orihuela (1965 )

Al final de la comida...


Al final de la comida
le he enseñado a mi madre
el libro de poemas
que acaban de publicarme.

La artritis de sus manos
apenas le deja mantenerlo abierto
y sus escasos años de escuela
recorren las palabras
como un niño que gatea
hasta hacer incomprensibles mis versos.

Loca de contento,
orgullosa de su hijo,
le lee un poema a mi padre
que la mira desde el sofá.

Cuando termina,
levanta la cabeza
y ve a mi padre dormido.

Lo despierta
y vuelve a comenzar
hasta tres veces
la lectura...

Yo no digo palabra,
pienso en los amos de la fuerza de los humildes,
en el tiempo delicioso que les robaron,
en la lengua que apenas les dejaron para comer
y reproducirse

en los profesionales del estilo,
en los críticos de las letras,

y en lo lejos que estará siempre
el pueblo sencillo y trabajador
de eso que llaman literatura.


(fuente: rua das petras")

viernes, 14 de marzo de 2014

Robin Myers (1987 )

El retorno


Ésta es la calle donde
naciste. Ésta es la llave que se te cayó en la nieve,
y éste es el abrigo que te pusiste para ir a buscarla.
Éste es el cielo visto desde la ventanilla del avión, la mañana que te fuiste
del país. Éste es el lugar del que pensabas que jamás te irías.
Éste es el sándwich que comiste en la escalinata de una iglesia,
las migas que les diste a las palomas. Ésta es la funda de la almohada
que todavía tiene pelos tuyos. Esto es el verano.
Éste es el continente que cruzaste,
la carta que pusiste a lavar con la ropa por error,
el cuchillo con el que te cortaste picando una cebolla.
Ésta es la maravilla de poder reconocer a un amigo por su tos
en el cuarto de al lado. Esto, aunque estás durmiendo, es un ratón
debajo de las tablas de madera del piso, ésta es la luz que las recubre,
y éstas son las sombras que salpican la columna vertebral
de alguien que está acostado boca abajo.
Esto es casi lo que querías decir.
Esto es alguien que toca una pieza de Brahms en el piso de abajo,
el vaso de agua que tiembla sobre el piano, el agua derramada.
Esto es enojo, ésta es una clase de manejo, un año de tu vida; la parada del camión,
la sábana, la ola de calor; éstos son los
fuegos artificiales que mirabas a lo lejos,
que en silencio brotaban como flores en los montes oscuros.
Ésta es la forma en que miras a la gente en el tren
para luego extrañarla. Ésta es la fe, como un nudo en la soga
que estás trepando, y éstos son tus dedos, ardidos y despellejados
alrededor de ella. Esto no es una excusa. Esto es el mar, adentro
de un caracol. Esto es el mar.
Esto es, según parece, a lo que hemos llegado.
Ésta eres tú, si vuelves tras tus pasos.
Ésta eres tú, si no regresas nunca.
 
(fuente: "el poeta ocasional", traductor: Ezequiel Zaidenwerg)

jueves, 13 de marzo de 2014

Mario Santiago Papasquiaro (1953/ 1998 )


Correspondencia infra


 El mar toca nuestros cuerpos

para sentir su cuerpo
Lo mismo en Manzanillo pedregoso
que en Neviot / isla de corales del desierto
Nosotros devolvemos su sonrisa de sal
dibujando nuestros nombres & apetencias
en el caparazón de los cangrejos
que parecen buscar viejas patas de palo devoradas
                                               por la arena
El mar se para de cabeza
& nos canta / en el idioma más desnudo & afín
                                       a nuestro tacto
Port Vendrés Ville ruge como atún encolerizado
                                       en nuestros ojos
Bernard prende 1 de sus aretes verde flúor en la cabellera
                                             alfilereada de 1 erizo
Los demás pescadores del Saint Joan / Fetiche II 
desde sus camarones se sinceran a su modo
con éste también su mar que los filma fijamente
Ahí donde ellos se aflojan su nervioso pantalón
& sus labios no dejan de ulular
cuando ven hasta las anginas del Peñón de Gibraltar
moviéndose como dados o peces plateados
en la sombra de sus vasos de ron.


(fuente: "el placard.blogspot")

miércoles, 12 de marzo de 2014

Gemma Gorga (1968 )

Eclesiastés


Nos miramos hasta la extenuación,
hasta llenarnos el cuerpo de llagas.
Bienvenido el dolor que gotea incansablemente
y nos perfora la piel. Todos los ríos corren al mar y el mar no se sacia.
Nos bebemos hasta la extenuación pero la sed crece
con cada marea que nos lanza contra la arena de la noche.
Letal como un somnífero, te deslizás saliva adentro
y me adormecés las palabras.
La muerte no puede estar muy lejos de aquí:
si apresuramos el paso, pronto la alcanzaremos.




(fuente: "ema gunst.blogspot")

martes, 11 de marzo de 2014

Daniel Faria (1971/ 1999 )


Homens que são como lugares


Homens que são como lugares mal situados
Homens que são como casas saqueadas
Que são como sítios fora dos mapas
Como pedras fora do chão
Como crianças órfãs
Homens sem fuso horário
Homens agitados sem bússola onde repousem

Homens que são como fronteiras invadidas
Que são como caminhos barricados
Homens que querem passar pelos atalhos sufocados
Homens sulfatados por todos os destinos
Desempregados das suas vidas

Homens que são como a negação das estratégias
Que são como os esconderijos dos contrabandistas
Homens encarcerados abrindo-se com facas

Homens que são como danos irreparáveis
Homens que são sobreviventes vivos
Homens que são como sítios desviados
Do lugar


(fuente: "rua das petras")

lunes, 10 de marzo de 2014

Berna Wang (? )



Hace falta coraje


Hace falta valor
para volver después de tantos años.
Y reconocer que las ciruelas claudias que
cogimos aquella madrugada de agosto
mientras los demás dormían
y que guardamos en la nevera,

después de tantos años

ya no tienen la piel brillante
verde y amarilla de entonces,
ni son firmes al tacto
ni dulces al paladar.

Hace falta mucho valor
para regresar y abrir la nevera,
verla invadida por el moho y la podredumbre,
soportar el olor a vinagre y humedad,
tirar a la basura
esas pieles arrugadas, esa carne ya seca,
esos huesos mondos,
y limpiar los cuajarones

después de tantos años.


(fuente: "rua das petras")

domingo, 9 de marzo de 2014

LA YEGUA

¿Sabes que si de pronto
vuelve el frío, no tendré
con quien escuchar a Mikis Theodorakis
The very best?

¿Sabes que si de un momento
a otro cayese una lluvia torrencial,
el jarro con tu nombre quedará
intacto de tu vaho?

¿Sabes que si más tarde
llega sin aviso previo el mesías,
mi cuerpo no tendrá noche
donde guarecerse?

¿Sabes que si la siguiente
madrugada vienen a buscarte
los guardias rurales, no tendré
en mis corrales tu yegua ardiente?

¿Intuyes acaso que con tu nombre
hay una tumba fresca
en cada pulmón, en cada
oído, en cada una de mis bocas?

sábado, 8 de marzo de 2014

Gina Saraceni (1966 )




El cansancio, a veces


 El cansancio, a veces,
nos toma de sorpresa.

Cierra los párpados
sin pedir permiso,
sin saber qué palabra
estábamos mirando
antes de que la noche estirara
la piel de las pupilas.

La cabeza del padre descansa
sobre un libro,
se expande sobre las páginas,
respira sobre el dictado ajeno.

Como una hoja que se mueve
por el tacto de la noche,
duerme su vejez sobre
el alfabeto de otra lengua.

Su frente se desploma y
sella un cielo donde las alondras
vuelan más lejos que el verano.

Más lejos las alondras se llevan
la frente cansada del padre,
más lejos de donde vienen y regresan,
más lejos del viaje que aguarda todavía.


(fuente: rua das petras")

viernes, 7 de marzo de 2014

Juana Bignozzi (1937 )

XLV

nunca hubiera soñado salir de mi escenario de amor
ahora ya no sé en qué ciudad vi ese andén
pero vuelve como las fechas de mis viajes o mejor dicho
como las facturas de mi aterrador teléfono
el único sonido que me mantiene
siempre subo la misma escalera hacia ese andén
pero estoy empezando a creer
que veo un desfile de mis adhesiones
estoy empezando a creer que me recuerdan
aquel hermoso paseo de tu mano
porque ese amor tenía desconocimiento y jerarquía
que luego nunca volví a encontrar unidos
vi este andén en la soledad de tantos años de viajes de prestigio
para darle y darme respiro
el frío de Haarlem tan terrible que lloré contra una pared
¿lloré por el frío?
dónde vi este andén que vuelve con la peor bruma de charles boyer
pero ahora por él llega corriendo un hombre de la insolencia
que me dice cada vez tendrás más miedo
y cada vez habrá más bruma
pero parece que no has aprendido
y todas esas jóvenes fascinaciones que amás te seguirán rodeando


(fuente: "otra iglesia es imposible")

jueves, 6 de marzo de 2014

Leopoldo María Panero (1948/ 2014 )


Lo que promulga...

Lo que promulga el psiquiatra jefe de este manicomio
Ya la página lo dice, qué oscuro es la mortalidad retrasada
Qué terrible la vida que nada sabe del hombre
Porque el hombre se arrodilla sin remedio ante la página llorando
Y escupe contra el hombre
Y dibuja líricamente en un árbol la silueta del colgado antes de colgarse
El temblor oscuro del sepulcro
Que está hecho no para los hombres
Sino sólo para el silencio y la ruina
Y para la buena nueva del desastre
Para el terror gótico de estar vivo como un ángel
Por eso la poesía es el camino de la oruga
Que hablará de mí a los hombres
Cuando esté muerto
Cuando un caballo recorra las páginas
Y anuncie a los hombres la buena nueva
De que ya no estoy solo
En la Santa Compaña del cierzo y del silencio


(fuente: "el cultural")

Joan Margarit (1938 )

Monumentos


El vacío que sientes, cada vez con más fuerza,
es el de los traidores.
También los monumentos, por dentro, están vacíos,
con las entrañas llenas de óxido y de muerte:
oscuros y podridos por la historia,
es tan siniestro su interior
como arrogante el gesto que en el aire
dibuja el personaje.
Según van traicionando los amigos
-y la muerte es también una traición-
nos vamos convirtiendo en monumentos.
Por fuera queda un resto de elocuencia,
sobre todo al hablar con alguien joven,
pero la voz resuena en el vacío,
perdida entre los hierros de un oculto entramado
que se deshoja en leves capas de óxido.


(fuente: "rua das petras")

miércoles, 5 de marzo de 2014

Luis Villoro muere

El filósofo y escritor mexicano Luis Villoro falleció este miércoles a los 91 años en la Ciudad de México, confirmaron su esposa Fernanda Navarro de Villoro y Rafael Tovar y de Teresa, presidente de Conaculta.
El deceso se registró aproximadamente a las 14:00 horas debido a un paro respiratorio. Será velado esta tarde en la funeraria Gayosso de Félix Cuevas, se informó.
El intelectual mexicano, padre del escritor Juan Villoro, nació el 3 de noviembre de 1922 en Barcelona, España. Se naturalizó mexicano. Juan Villoro ingresó recientemente como miembro de El Colegio Nacional en el área de Literatura.
Miembro de El Colegio Nacional desde 1978 y honorario de la Academia Mexicana de la Lengua desde 2007, Luis Villoro era médico cirujano y maestro además de doctor en Filosofía por la UNAM. Hizo estudios de posgrado en la Universidad de París y en la Ludwigsuniversität de Munich.
Además fue profesor de la Escuela Nacional de Maestros, de la Universidad de Guanajuato, la Universidad de Guadalajara y de la Universidad Autónoma Metropolitana.
Obtuvo el Premio Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía, el Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades y fue nombrado Investigador Emérito del Instituto de Investigaciones Filosófica, entre otros.
Sus obras más reconocidas son El proceso ideológico de la revolución de independencia, La idea y el ente en la filosofía de Descartes, Una filosofía del silencio: la filosofía de la India, Los grandes momentos del indigenismo en México, además de El concepto de ideología y otros ensayos.


(fuente: proceso en línea)

Juana Castro (1945 )

Disyuntiva


La tentación se llama amor
                                                         o chocolate.
Es mala la adicción.
                                          Sin paliativos.
Si algún médico, demonio o alquimista
supiera de mi mal,
                                     cosa sería
de andar toda la vida por curarme.
Pues tan sólo una droga,
                                                 con su cárcel
del olvido me salva de la otra.

Y así, una vez más, es el conflicto:
O me come el amor,
o me muero esta noche de bombones.




(fuente: "la mirada del lobo")

martes, 4 de marzo de 2014

Alda Merini (1931/ 2009 )


A todas las mujeres

Frágil, opulenta mujer, matriz del paraíso,
eres una semilla de culpa
hasta a los ojos de Dios
malgrado todas tus santas guerras
por la emancipación.
Rasgaron tu belleza
y queda un esqueleto de amor
que aún sigue gritando venganza
y tú solamente aciertas
todavía a llorar,
luego te vuelves y ves todavía a tus hijos,
luego te vuelves y no sabes todavía decir
y callas maravillada
y entonces te vuelves grande como la tierra.

(fuente: "otra iglesia es imposible", versión de Jorge Aulicino)

lunes, 3 de marzo de 2014

Theodore Roethke (1908/ 1963 )

El vals de mi papá

El olor a whiskey en tu aliento
podía marear hasta a un niño;
pero yo estaba aferrado a ti como la muerte:
porque bailar ese vals no era fácil.

Nos movíamos hasta que las sartenes
cayeron desde el estante de la cocina;
mientras el rostro de mi madre
no podía dejar de fruncir el ceño.

La mano que tomaba mi muñeca
tenía los nudillos magullados;
y a cada paso del baile que perdías
mi oído derecho arañaba la hebilla de tu cinturón.

Marcabas el compás sobre mi cabeza
con la palma de la mano endurecida por la suciedad,
entonces me llevaste a la cama bailando vals
mientras yo aún colgaba de tu camisa.


(fuente: "otra iglesia es imposible", traductores: Diana Dunkelberg y Marcelo Rioseco)

domingo, 2 de marzo de 2014

Charles Simic (1938 )

Huérfanos de la eternidad


Una noche caminábamos tú y yo juntos.
La luna era tan brillante
que podíamos ver la senda entre los árboles.
Luego las nubes la escondieron
y tuvimos que tantear el camino
hasta que sentimos la arena bajo los pies desnudos
y escuchamos el rumor de las olas.

¿Recuerdas qué me dijiste:
"Todo, fuera de este momento, es mentira"?
Nos desnudábamos en la oscuridad
al borde del agua
cuando arranqué el reloj de mi muñeca
y sin ser visto ni decir 
nada, lo arrojé al mar. 




(fuente: "el azul de los lápices.blogspot", tr. Martín López-Vega)

sábado, 1 de marzo de 2014

Jaime Muñoz Vargas, escritor

Te vas, ángel mío

La semana pasada estaba a estas horas en el DF. Como quedé hospedado cerca del centro histórico, nada me costaba echar una vuelta de rutina al zócalo, zona siempre idónea para comprar las chucherías artesanales que hacen las delicias de mis hijas en cada retorno a La Laguna. Pues bien, era domingo y el ombligo de la capital, la calle Madero sobre todo, lucía tupido de turismo, tanto que resultaba hasta difícil caminar. Al llegar a la plancha de la plaza vi que se levantaban unas inmensas casas de campaña verde olivo y un montón de personas hacía cola para entrar: era una exposición del Ejército mexicano, un museo itinerante.
Mi hija y yo atravesamos la avenida y a un costado del zócalo, en una especie de pequeña jardinera para transeúntes, vi que un grupo de ancianos rodeaba el busto de Cuauhtémoc. Uno de ellos, muy grande ya, tocaba la guitarra, y los demás, la mayoría mujeres, como diez, formaban una especie de coro. Todos traían hojas de papel en las manos. Quise pasar de largo, pero me detuvo la línea melódica de lo que cantaban. Se oía rara y al mismo tiempo conocida, tanto que no pude resistir la tentación de escuchar mejor y me acerqué.
Pasé unos segundos llenos de inquietud por no saber cuál canción era, pues, insisto, era totalmente cercana aunque cantada en náhuatl pareciera otra. Di dos pasos más, y a un metro del viejo que tocaba la guitarra, leí la letra en el papel de la mujer que estaba al lado del anciano: era la canción “Te vas, ángel mío”, en versión bilingüe náhuatl-español.
El momento me emocionó no por una o dos razones, sino por todas las que se agolparon en mi interior al ver y oír aquella escena. “Te vas, ángel mío” es una canción que me gusta así nomás, sin explicaciones aledañas, pero también porque la compuso y la cantó el lagunero (de Parras de la Fuente, Coahuila), Cornelio Reyna, seguro de sangre tlaxcalteca. Me perece arrolladoramente triste, dulce, melancólica, y cantada en náhuatl me pareció más todo eso.
Al terminar, el coro y el viejo de la guitarra cantaron otras piezas. Pedí una copia de las letras, me la dieron, y traté de sumarme al canto con muy poca fortuna, pues mi náhuatl es malo hasta leído. Aquello era, decía la portada del legajo, un “Acto conmemorativo del aniversario de Cuauhtémoc / Coro de la Academia de Aztecología de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística”.
Al terminar, mi hija y yo nos retiramos a otro punto. Aproveché para explicarle, como se explican estas cosas mientras uno camina entre el tumulto, a ella que escribe bien en español y ama el inglés, el orgullo que me producen las lenguas indígenas de América. Para empezar, el náhuatl. Me parece maravilloso, le dije, que el español de México tenga tantas palabras de esa lengua, que no nos avergüencen, que las usemos cada vez que sea posible y que no nos dejemos colonizar por la idea, arraigadísima ya, de que todo lo nuestro es malo y todo lo foráneo es bueno, sobre todo si viene de Estados Unidos. Cacahuate, escuincle, cuate, chocolate, xóchitl, citlalli, tequila, popote, atole, coyote, chile, Tlatelolco, Nezahualcóyotl, tocayo, calmécac, calpulli, azquel, comal, chípil, mole, tianguis, qué lindas palabras, y son de nosotros, le dije.
Poco después me pidió que le comprara una playera con la imagen del cantante neoyorkino Tupac Amaru. “Mira, es nombre quechua, otra lengua que amo. Así se llamaba José Gabriel Condorcanqui, el indígena rebelde del Perú”, reforcé orgulloso, como si el imperio inca también fuera mío.
 
 
(fuente: "rutanortelaguna.blogspot")

Carlos Marzal (1961 )

El pozo salvaje


Por más que aburras esa melodía
monótona y brumosa de la vida diaria,
y que te amansa;
por más lobo sin dientes que te creas;
por más sabiduría y experiencia y paz de espíritu;
por más orden con que hayas decorado las paredes,
por más edad que la edad te haya dado,
por muchas otras vidas que los libros te alcancen,
y añade lo que quieras a esta lista,
hay un pozo salvaje al fondo de ti mismo,
un lugar que es tan tuyo como tu propia muerte.
Es de piedra y de noche, y de fuego y de lágrimas.
En sus aguas dudosas
reposa desde siempre lo que no está dormido,
un remoto lugar donde se fraguan
las abominaciones y los sueños,
la traición y los crímenes.
Es el pozo de lo que eres capaz
y en él duermen reptiles, y un fulgor
y una profunda espera.
En tu rostro también, y tú eres ese pozo.

Ya sé que lo sabías. Por lo tanto,
acepta, brinda y bebe.




(fuente: "rua das petras")