viernes, 10 de enero de 2014

Nuno Júdice, poeta

El cristo olvidado

Allí, en aquel fondo de iglesia, en la pared
más blanca y más desierta, al frío de la noche,
iluminado apenas por un resto de luz
que viene de la lámpara encendida en la calle, el crucificado
se esconde. Ya nadie va
a aquel desván, nadie sabe quizás...
que aún está ahí y sin embargo ese es
su lugar. Solo, reza para que
nadie le vea, para que nadie le
pida nada: ¿qué respuesta podría dar
a quien lo buscase? ¿Qué promesas encendería
en la mirada de los desesperados? ¿Dónde encontraría
luz para quien vive en la oscuridad? Pero
allí está; y cuando pienso en él me pregunto
si no debería descolgarlo de aquella pared o, al menos,
si no debería ir hasta ese desván, mirarle a los ojos
blancos de la muerte y consolarlo, por poco que
sea, con mi presencia.

(texto tomado del blog "rima interna", tr. M. López-Vega)

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