viernes, 31 de enero de 2014

Félix Grande (1937/ 2014 )

 

Polifónica tarde a tempo en niebla

Por el pasillo de mi casa avanza
con muchos nervios y una novia de amor.

Dentro de un sobre blanco
la angustia y el fervor de la vida
hierven en el puchero del poema. La tarde
llueve sin lluvia: pura luz mojada
con la saliva de los milenios. ¡El tiempo
con su T vieja y su sonido atónito!
Por el aire del comedor
flotan en su silencio las cavernas remotas:
los primordiales, desconfiados y prepensativos
-Socorro!, dicen, susurrando.
¡Qué tarde lenta el Tiempo! ¡Qué hora
cósmica, qué remoto este súbito
con su novia de amor!

Se van
con gratitud indescifrable.

[La mujer de mi vida
duerme lucha en la cama a tos partida, contra
su catarro septuagenario.
Amor mío cúrate cúrame.
Tu tos brama en el cráter de mi miedo.
Oh cráter de mi culpa.
¿En qué barranco de mi infancia
rodeé de perros tu inocencia, todos
rabiosos? Ah tus pulmones: mira
cómo señalan con su dedo neumónico hacia
mi pasado materno. Y ahora qué
con esa tos, esa tos juez, esa ventana irreparable
tan abierta como mis ojos, tan cerrada
como este nudo de perdón en la mitad del cuello?]

Mi cigarrillo.
El misericordioso cigarrillo.

Abro el sobre. Abro los folios:
¡Cómo suena este crío! Las palabras,
míralas, viejo, escucha su gemido: están vivas.
Este fauno verbal mete la boca
entre los muslos de las sílabas
y ahí las tienes a las palabras:
húmedas. Vivas. ¡Qué te parece!

Me debe a mí unos gramos. Una fanega
al capitán César Vallejo.

Ah, pero todo lo demás es suyo:
una deuda sin principio sin fin
lo amarra al prestamista de las llaves:
el Sino, la Materia, Dios, las Leyes
del Universo, qué sé yo, el Misterio:
el Gran Perdón.
Su nómina de llagas.
Su familia. Su abuelo (su abuelico murciano).
Su infancia...

Este muchacho
escribe levitando debajo de la tierra:
corre tras de sus muertos y sus viejos
con un premio de regaliz
en su boca resquebrajada.

Es un mendigo con la sien de oro,
de oro de ley del talión de la vida.

De dónde viene éste.
Por el pasillo a dónde va, tatuado
de reportajes y alucinaciones?

[Cúrate, Curra. Tengo
una sorpresa polifónica
temblando en canas para ti:
¿Te acuerdas de hace medio siglo?]

¡Oh Tiempo a tempo en niebla!
¡Oh palabras, las madres de mil watios!

Con gratitud innumerable.


(fuente: "el cultural", en El Mundo.es)

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