viernes, 31 de enero de 2014

Félix Grande (1937/ 2014 )

 

Polifónica tarde a tempo en niebla

Por el pasillo de mi casa avanza
con muchos nervios y una novia de amor.

Dentro de un sobre blanco
la angustia y el fervor de la vida
hierven en el puchero del poema. La tarde
llueve sin lluvia: pura luz mojada
con la saliva de los milenios. ¡El tiempo
con su T vieja y su sonido atónito!
Por el aire del comedor
flotan en su silencio las cavernas remotas:
los primordiales, desconfiados y prepensativos
-Socorro!, dicen, susurrando.
¡Qué tarde lenta el Tiempo! ¡Qué hora
cósmica, qué remoto este súbito
con su novia de amor!

Se van
con gratitud indescifrable.

[La mujer de mi vida
duerme lucha en la cama a tos partida, contra
su catarro septuagenario.
Amor mío cúrate cúrame.
Tu tos brama en el cráter de mi miedo.
Oh cráter de mi culpa.
¿En qué barranco de mi infancia
rodeé de perros tu inocencia, todos
rabiosos? Ah tus pulmones: mira
cómo señalan con su dedo neumónico hacia
mi pasado materno. Y ahora qué
con esa tos, esa tos juez, esa ventana irreparable
tan abierta como mis ojos, tan cerrada
como este nudo de perdón en la mitad del cuello?]

Mi cigarrillo.
El misericordioso cigarrillo.

Abro el sobre. Abro los folios:
¡Cómo suena este crío! Las palabras,
míralas, viejo, escucha su gemido: están vivas.
Este fauno verbal mete la boca
entre los muslos de las sílabas
y ahí las tienes a las palabras:
húmedas. Vivas. ¡Qué te parece!

Me debe a mí unos gramos. Una fanega
al capitán César Vallejo.

Ah, pero todo lo demás es suyo:
una deuda sin principio sin fin
lo amarra al prestamista de las llaves:
el Sino, la Materia, Dios, las Leyes
del Universo, qué sé yo, el Misterio:
el Gran Perdón.
Su nómina de llagas.
Su familia. Su abuelo (su abuelico murciano).
Su infancia...

Este muchacho
escribe levitando debajo de la tierra:
corre tras de sus muertos y sus viejos
con un premio de regaliz
en su boca resquebrajada.

Es un mendigo con la sien de oro,
de oro de ley del talión de la vida.

De dónde viene éste.
Por el pasillo a dónde va, tatuado
de reportajes y alucinaciones?

[Cúrate, Curra. Tengo
una sorpresa polifónica
temblando en canas para ti:
¿Te acuerdas de hace medio siglo?]

¡Oh Tiempo a tempo en niebla!
¡Oh palabras, las madres de mil watios!

Con gratitud innumerable.


(fuente: "el cultural", en El Mundo.es)

jueves, 30 de enero de 2014

Félix Grande (1937/ 2014 )

Vivir a cara o cruz



Carezca yo de ti
y al infortunio suceda la desgracia
y a la desgracia el cataclismo
y a todo ello asistiría
con el desinterés de un muerto.

Estés conmigo tú
y por cada brizna de dicha
que pretendan arrebatarnos
avanzarían desde mi corazón
espléndidos ejércitos de odio.

Tú puedes ser la espalda atroz de mi destino
o mi patria de carne.

 (fuente: poemas a media voz)


Sergio Solmi (1899/ 1981 )

Plegaria a la vida

Para que más ardas, para mejor sentirte,
para que siempre el corazón me parta
el tajo sediento de tu espada,
para que por la noche ansioso
en vano en buscarte me debata
y me alcance el alba
como una muerte amiga,
tregua no me des, vida mía,
dame la humillante pobreza,
los negros insomnios, los cuidados y los males.
Dame el delirante deseo
que se hincha de espejismos
y la tímida sangre que se agita a cada soplo.
Para que más ardas, para mejor sentir
este, tu beso, que me retuerce y demuda,
cada una de mis fibras consume en tu fuego,
cada pensamiento somete y anula,
cada dulzura tuya, la paz y la dicha,
niégame todavía.


( fuente: "otra iglesia es imposible", versión de Jorge Aulicino)

miércoles, 29 de enero de 2014

Derek Walcott (1930 )

Port of Spain



La mitad del verano se extiende ante mí con un bostezo de gato.
Árboles con polvo en los labios, autos fundiéndose
en un horno. El calor hace tambalear a los mestizos de la calle.
Han repintado de rosa el capitolio, las verjas
que rodean el parque de color sangre herrumbosa.
Junta y coup d´etat, la última modalidad latina,
empolla en el balcón. Monótonos arbustos rojizos
cepillan el aire húmedo con ideogramas de gallinazos
sobre los almacenes chinos. Los callejones asfixiantes como hornos
donde sastres melancólicos espían sobre sus viejas máquinas
uniendo junio y julio sin costura,
y uno espera un relámpago cuando el centinela armado
anhela aburrido el chasquido de un rifle
pero yo me alimento de su polvo, de su cotidianeidad,
de la inercia que llena de horror a sus exiliados,
del polvo sobre las montañas con sus luces anaranjadas,
incluso de la luz piloto del puerto maloliente
que gira como la de un auto policial. El terror
es local, al menos. Como el vaho prostibulario de la magnolia.
y los ladridos de perro del aullante lobo de la revolución.

La luna brilla como un botón perdido.
El agua negra apesta bajos las luces de sodio
del muelle. La noche se enciende con tanta seguridad
como un interruptor, hay ruido de platos tras las ventanas
iluminadas,
camino junto a los muros con sombras ocasionales
que no dicen nada. A veces, en puertas estrechas
hay viejos que juegan los mismos juegos tranquilos -
cartas, damas, dominó. Les doy nombres.
La noche es sociable, el día es tan feroz como
nuestro futuro humano en cualquier parte. Puedo entender
el ciego amor de Borges por Buenos Aires,
cómo un hombre siente las venas de una ciudad hincharse en sus manos.




(fuente: "el poeta ocasional", sin crédito al traductor/a)

martes, 28 de enero de 2014

Diane Wakoski (1937 )

El mecánico




La mayoría de los hombres usan
los ojos
como metrónomo
para marcar el compás
del caminar de una mujer
cómo sus caderas se ciñen
contra la tela, igual que los higos
en el árbol
justo antes de reventar
sus moradas pieles,
para medir qué tanto
de su andar emplea en la cama
de noche,
la jarra del cielo
llenándose de vía láctea
centellea cada vez
que ella mueve los labios.

pero, claro,
los secretos
no son los golpes obvios
en la canción
que cualquier baterista puede dar

oyendo la velocidad del motor
—hecho también de golpes—
tan rápidos,
sutiles, supongo,
que llegan como un sonido continuo
o el corazón que, por supuesto,
golpea sin ventilador
que lo mantenga
fresco;
es una prueba,
un ritmo,
que no podrían ver
aquellos ojos medidores
aunque tal vez haya algunos
con dedos y oídos
tan cerca de los motores
con aceite limpio circulando por los oídos
que depure la sesera,
quizás algunos...

puedan decir
en qué consiste
el secreto sangrar de una mujer

Como mujer
con estrellas untuosas
en todos los puntos
de mi piel
nunca podría
fiarme de un hombre
que no fuera mecánico;
un hombre que usa sus
ojos,
sus manos,
escucha
al
corazón.


(fuente: "el poeta ocasional", sin crédito al traductor/a)

lunes, 27 de enero de 2014

Narco y poder

La explosión social


—Yo no tengo ninguna fascinación por la mafia —dice el profesor Leonardo Gibert, de la Universidad de Cucurpe.
Sus alumnos del seminario de Delito Comparado lo escuchan muy atentos.
—El crimen organizado es, en el fondo, un fenómeno de relación con el poder establecido —continúa el que también trabajó como investigador privado en Tijuana muchas años atrás—. No hay crimen organizado que no sea una colusión entre delincuentes, policías y militares, es decir: entre criminales y representantes del Estado. Entonces eso es lo que me ha interesado: las relaciones de poder entre política y delito. Eso es lo que está sucediendo. No se sabe si es una sublevación, una subversión, una guerra civil o un desafío de inspiración política. No parece que quiera tomar el poder de los criollos.
—La vigilancia del lavado de dinero en México ha sido una simulación muy bien montada —dice Mario Aldaco, de Bacoachi. En realidad la Universidad de Cucurpe es una universidad con ruedas: todas las mañanas sus autobuses recogen a los muchachos de las inmediaciones: de Cumpas, Nacozari, Huépac, Banamichi, Moctezuma, y los regresan en la tarde a sus pueblos.
—Sí, y en muchos otros países. En Inglaterra hay una cultura bancaria en la que no se ve mal legalizar el dinero de la economía criminal, como vimos el año pasado con el caso del HSBC. No hay que olvidar que en el yo histórico de los ingleses está la piratería.
—El crimen a lo largo de la historia ha sido algo consustancial al poder —responde el profesor Gibert—. Pero volvamos: en los últimos años en México ha aumentado el poder financiero informal del narcotráfico y su influencia en las campañas políticas presidenciales, y esto ha venido a alterar los indicadores económicos. El gobierno no sabe muy bien cuál es su situación económica porque no puede medirla, porque el dinero en efectivo proviene de la economía criminal que se ha fundido en la legal. Ese flujo es el que, de manera informal, clandestina, en las casas de cambio de la Zona Rosa y en los bancos transnacionales, como el HSBC, facilita mucho la inversión de dinero ilegal. Hace que prolifere la erección de edificios, sobre todo en las playas: Puerto Vallarta, Cancún, Los Cabos, la costa de Baja California, y en el Paseo de la Reforma. Le da trabajo a miles de albañiles que de otra manera estarían desempleados en la calle tomando refrescos y jugando una cascarita.
—Pero hay una Comisión de “inteligencia” financiera.
—Justamente, para taparle el ojo al macho. En Estados Unidos el lavado se hace sobre todo en la banca comercial y en la industria. Hay una relación muy perversa entre los gobiernos de México y Estados Unidos respecto al narcotráfico. En el fondo, lo condonan mucho porque la derrama de dinero negro aliviana mucho las tensiones sociales y el desempleo. Hay como un consenso entre los países fuertes, Inglaterra, Francia, Alemania, Japón, Rusia, en el sentido de que no hay ningún problema si el dinero criminal se funde en la economía legal. Es probable que ya no se pueda  prescindir de ese dinero. Además es un negocio muy lucrativo en el que sólo hay sangre en el trasiego, pero no en el lavado, que es incruento.
Éste es el contexto del estallido social.


(nota del escritor Federico Campbell en el sitio "río doce")

domingo, 26 de enero de 2014

José Emilio Pacheco (1939/ 2014 )

Al este del paraíso

En aquel entonces todas las muchachas se llamaban Teresa, Yolanda o Lilia. Me refiero a un mundo que sólo existe en la memoria que miente, desfigura, confunde. Éramos demasiado niños para tener acceso a un hotel y demasiado pobres para disponer de habitaciones al fondo del jardín o coches que pusieran a nuestro alcance carreteras y bosques. Nos tocaron los tiempos de las últimas filas en los cines, el zaguán en tinieblas, los besos en los parques. Siempre el temor pero no (extrañamente) la noción de pecado.


(texto en Tarde o temprano, ed. FCE, col. Letras Mexicanas, México, 1980.)

NO ME IMPORTÓ...

No me importó el cielo
borrascoso ni las primeras
gotas sobre los cristales
de autos y párpados.

Tampoco me interesó
que la brújula señalara
al sur con índice ciego.

Me interesó poco
salir de casa sin abrigo
sin paraguas sin bufanda
sin billetera y el semblante descompuesto:

sabía que no estarías
ni en la esquina
ni en el café ni
en el bar ni en el hotel.

Salí a merced
de amenazas a ojos vistas,
como el Señor me echó al mundo,
dispuesto a que aparecieras y te rieses.

sábado, 25 de enero de 2014

Jorge Posada (1980 )

basquiat

una película a los 16

en la primera escena
estás frente a un mural violento

durante la adolescencia habitas
una caja de cartón lejos de tu madre
escribes palabras en los muros

en un bar vendes dibujos al hombre
con el que años después te fotografían
con guantes de box

no recuerdo si en el film existe
la escena por la que me gustas

sales de tu piso
llevas un traje precioso
el pelo atado con cinta gris
llamas a cada uno de los taxis que cruzan la avenida

ningún chófer se detiene
sacas un fajo de billetes lo agitas arriba de tu cabeza
después de una hora eres un muñeco de nieve extraviado


(texto transcrito de La belleza son los aeropuertos vacíos, Ediciones Liliputienses, colección La Biblioteca de Gulliver, Cáceres, España, 2013.)

viernes, 24 de enero de 2014

Bella Ajmadúlina (1937/ 2010 )



Un cuento sobre la lluvia

Desde la mañana la lluvia no me abandonaba,
-Oh, déjame- le decía yo groseramente.
Pero ella no cedía, fiel y triste,
me seguía como una pequeña hija.

La lluvia se pegó a mis espaldas, como un ala.
Yo la retaba
-Avergüénzate, mala!
Llorando te implora el quintero
-Vete a las legumbres y a las flores!
¿Qué quieres de mí?

El tiempo era pesado y seco.
La lluvia estaba conmigo, olvidando
al resto del mundo.
Los chicos bailaban en torno a mí,
como si fuera una máquina regadora.

Me ingenié para entrar en un café,
Me escondí en una mesa, detrás de un nicho.
La lluvia, cual un mendigo, se pegó a la ventana,
y quería llegar a mí a través del vidrio.
Salí otra vez, la mejilla fue castigada
con una bofetada húmeda,
pero en seguida, arrepentida,
la lluvia, triste y valerosa,
me lavó los labios con olor a cachorro.

Creo que mi apariencia era ridícula.
Me envolví el cuello con un pañuelo gris.
Y la lluvia me pellizcaba la oreja.
La sequía era tensa. Todo estaba seco.
Sólo yo me empapé.


(texto tomado del sitio "el placard", traducción de Irina Astrau.)

jueves, 23 de enero de 2014

Sharon Olds, poeta


Poema al padre



De pronto te imaginé
de niño en aquella casa, habitaciones oscuras
y cálida chimenea con el hombre enfrente
callado. Te movías a través del grávido aire
con tu corpórea belleza, un chico de siete años,
indefenso, avispado, hubo cosas que el hombre
hizo cerca de ti, era tu padre,
el molde con el que fuiste creado. Abajo en el
sótano, los barriles de dulces manzanas,
cogidas del árbol en su momento álgido, se pudrieron
y descompusieron y por delante de la puerta del
sótano el arroyo corría y corría, y algo
no te fue dado, o algo te fue
robado, algo con lo que naciste, y hoy
incluso a tus 30 y 40 años te llevas
la oleosa medicina a tus labios
cada noche, ponzoña para ayudarte
a caer inconsciente. Siempre pensé que
la clave fue lo que nos hiciste
de adulto pero luego recordé a aquel niño
siendo moldeado frente al fuego, los
diminutos huesos de su alma
retorcidos y fracturados, los pequeños
tendones sujetando el corazón
partidos en dos. Y lo que ellos te hicieron
tú no me lo hiciste. Cuando ahora te amo,
me gusta pensar que estoy dando mi amor
directamente a ese chico de la habitación tórrida
como si ese amor pudiese alcanzarlo a tiempo
 
 
(texto copiado del sitio "el poeta ocasional", sin crédito al traductor.)

martes, 21 de enero de 2014

El arte desvanece fronteras

Hace poco, la artista Patricia-Ruiz Bayón se reunió con tres migrantes en Matamoros, ciudad fronteriza estragada y los invitó a participar en una performance. La obra 70+2..., conmemoraba un acto de brutalidad que sigue traumatizando a la región: una masacre en 2010 donde murieron 72 migrantes en la vecina localidad de San Fernando que, según las autoridades mexicanas, fue perpetrada por los Zetas, una banda criminal.

Al igual que los migrantes asesinados, a los que hicieron bajar de autobuses y les dispararon, los voluntarios en la obra de Ruiz-Bayón realizaron un accidentado viaje hacia el norte rumbo a los Estados Unidos. El día de la performance, descalzos y vestidos de blanco, los dos hombres y una mujer pisaron tierra que Ruiz-Bayón había transportado desde un campo de trigo de San Fernando, evocando una fosa común pero también esperanza y renovación. Luego caminaron sobre un símbolo de infinito dibujado en el suelo, para significar el eterno camino de la migración.
Esta performance fue la primera en la serie Todos somos víctimas y culpables, un mensaje fuerte en una parte de México que se ve sacudida por choques entre las bandas rivales y la policía. La obra de Ruiz-Bayón forma parte de un movimiento artístico creciente en el Valle del Río Grande que analiza la política migratoria y el avance de la violencia desatada por las drogas en la región en los últimos cuatro años. Si bien las circunstancias y los públicos de los artistas varían, éstos se ven a sí mismos como parte de una comunidad transnacional que está dividida artificialmente.

La valla fronteriza de 5,5 metros de alto, siempre presente en la obra de los artistas, es un símbolo efectivo de la disonancia entre la interpretación local de una región unificada con fuertes lazos culturales y económicos, y las recetas policiales de Washington destinadas a controlar la zona y dividirla en partes discrecionales. Algunos artistas han utilizado la valla propiamente dicha como lugar de exposición. Después de que equipos de construcción levantaron una parte nueva a menos de una cuadra de la Galería 409, en Brownsville, Texas, su propietario, el artista Mark Clark, pidió a los artistas que acercaran sus trabajos al cerco y los colgaran de sus vigas metálicas.

Para los artistas mexicanos en Matamoros y Reynosa, donde los medios informativos locales han sido en gran medida silenciados, su obra artística, muchas veces apremiante y sombría, llena un vacío. Los artistas del lado estadounidense de la frontera tienden a abordar un enfoque más irónico. David Freeman de McAllen, Texas, diseña piñatas con forma de guardias fronterizos, probablemente a la espera de ser destrozados y convertidos meticulosamente en “trofeos” para líderes de bandas con ametralladoras pequeñas, hojas de marihuana y otros objetos bañados en pintura dorada. También incorporan objetos encontrados, como escaleras que los migrantes utilizaron para trepar por la valla de seguridad que ha tenido un costo multimillonario en dólares y ropa y documentos dejados junto al río.

El pintor con formación clásica Rigoberto Alonso González recurre a una estrategia diferente para atravesar lo que es, a sus ojos, la indiferencia de algunos estadounidenses ante la guerra por la droga en la región, pintando escenas barrocas de violencia. Sus pinturas muestran en algunos casos cabezas decapitadas; en otros, representaciones más amplias que describen a miembros de las bandas torturando a sus víctimas o familias que descubren los cadáveres de sus seres queridos muertos después de los tiroteos.

González, que nació en Reynosa y ahora vive al otro lado del río en Harlingen, Texas, abandonó el Valle de Río Grande para estudiar en la Academia de Arte de Nueva York en 2002. Cuando regresó, enseguida reconoció los paralelismos entre los relatos de las bandas y las pinturas históricas sobre violencia bíblica, como La decapitación de Juan el Bautista. “Si la descripción es demasiado cruda, la gente la rechaza”, dijo González. “Es necesario que primero la gente se sienta atraída y luego lentamente se dé cuenta de lo que está viendo”.
Artistas como González y Freeman tienen la libertad de hablar sobre política. Pero cruzando la frontera, el artista Tochiro Gallegos abandonó la fotografía callejera cuando la violencia invadió Reynosa, temeroso de que tomar una foto a alguien que no quisiera ser fotografiado le costara la vida. Ahora hace retratos de estudio que hablan metafóricamente de la violencia. Algunos modelos aparecen con cinturones de balas alrededor de la boca –“una manera de expresar todo lo que vemos, cómo tenemos que mantenernos callados”, dijo.
La obra de Ruiz-Bayón también se maneja con la metáfora. En 2010, el mismo año de la masacre en San Fernando, una ola de violencia de las bandas invadió Matamoros. Traumatizada, no pudo realizar ni una sola obra en todo un año, dijo Ruiz-Bayón. En 70+2..., buscó una catarsis. “Pensé que si los migrantes son valientes como para emprender este viaje largo, largo y peligroso, ¿por qué yo no?”
Ruiz-Bayón, que ha vivido en los Estados Unidos y en México, se negó a decir cuál era su lugar de nacimiento. “Para mí, la frontera es como un paréntesis que no es ni México ni los Estados Unidos”, dijo. “Es un lugar en sí”. Pese a ser comunes a lo largo de toda la frontera, estos sentimientos actúan como un contrapunto sorprendente a los debates sobre la reforma migratoria en el Congreso que dan por sentada la necesidad de una mayor seguridad en la frontera y cientos de kilómetros de un cercado rígido.
Para Flaherty, los artistas que intentan cambiar radicalmente la forma en que suele verse la frontera tratan de propiciar un diálogo internacional más amplio. “Cuestionan la manera de entender la frontera como puesto de control y límite o zona geopolítica y atraen nuestra atención sobre el hecho de que la frontera es maleable, es figurativa, es poética”, dijo.


(fuente "revista ñ", Clarín, trabajo de Laura Tillman, The New York Times.)

Olga Orozco (1920/ 1999 )

Señora tomando sopa

 Detrás del vaho blanco está la orden, la invitación o el ruego,
cada uno encendiendo sus señales,
centellando a lo lejos con las joyas de la tentación o el rayo del peligro.
Era una gran ventaja trocar un sorbo hirviente por un reino,
por una pluma azul, por la belleza, por una historia llena de luciérnagas.
Pero la niña terca no quiere traficar con su horrible alimento:
rechaza los sobornos del potaje apretando los dientes.
Desde el fondo del plato asciende en remolinos oscuros la condena:
se quedará sin fiesta, sin amor, sin abrigo,
y sola en los más negro de algún bosque invernal donde aúllan los lobos
y donde no es posible encontrar la salida.

Ahora que no hay nadie,
pienso que las cucharas quizá se hicieron remos para llegar muy lejos.
Se llevaron a todos, tal vez, uno por uno,
hasta el último invierno, hasta la otra orilla.
Acaso estén reunidos viendo a la solitaria comensal del olvido,
la que traga este fuego,
esta sopa de arena, esta sopa de abrojos, esta sopa de hormigas,
nada más que por puro acatamiento,
para que cada sorbo la proteja con los rigores de la penitencia,
como si fuera tiempo todavía,
como si atrás del humo estuviera la orden, la invitación, el ruego.

(texto tomado del sitio "otra iglesia es imposible")

lunes, 20 de enero de 2014

Charles Simic (1938 )

 


Paraíso


En un barrio antes llamado “La cocina del infierno”,
donde un mendigo aseguraba haber tocado la lira de Nerón
mientras la ciudad ardía en el calor del verano;
donde una peluquera que se hacía llamar Cleopatra
empuñaba las tijeras del hado sobre mi cabeza
amenazando con cortarme las orejas y la nariz;
donde un hombre y una mujer paseaban desnudos
al atardecer por una de las más oscuras calles laterales.
Debo de estar soñando, me dije.
Era como encontrar una pareja de esfinges.
Esperaba que tuviesen alas, cuerpo de león;
él con el pecho tatuado estrafalariamente,
ella con sus enormes tetas balanceándose.
Ocurrió todo tan rápido, y fue hace tanto tiempo...
¿Sabes ese instante justo antes de que amanezca
en el que nada desearías más que acostarte entre sábanas frías
en una habitación con las persianas bajadas?
La hora en la que los hermosos suicidas
que yacen uno junto al otro en el depósito
se levantan y salen para ver la primera luz.
Las cortinas de los hoteles baratos vuelan a través de las ventanas
como gaviotas, pero todo lo demás está tranquilo...
El vapor asciende por las rendijas del metro...
Los cuerpos resplandecen de sudor... La locura, sí, pero podrías decir igualmente: el Paraíso.



(texto tomado de "el poeta ocasional",traducción: Martín López-Vega.)

domingo, 19 de enero de 2014

Nuno Júdice (1949 )

Antropofagia humanitaria


En las ciudades de casas de madera y calles
de tierra batida, los indígenas venden zumo de coco
a los funcionarios que vienen del continente
y una adolescente vestida de hierbas aromáticas
les canta una balada con la música del mar
al fondo. Los funcionarios se embriagan con
su voz, apartan los abrigos y las carpetas y corren
tras de ella hacia la selva donde son hechos presos por las
tribus desnudas que, después de zampárselos, mandan a otra
adolescente vestida de hierbas aromáticas a la ciudad
de casas de madera y calles de tierra batida, donde
ella espera a que lleguen otros barcos que traigan
otros funcionarios que irán tras su canto,
sólo para verla desnudarse e lanzar su vestido de hierbas
aromáticas al agua que ya hierve, a su espera,
para que las tribus desnudas se los zampen.


(texto tomado del blog "rima interna", trad. Martín López-Vega.)

sábado, 18 de enero de 2014

Jorge Posada (1980 )

Provengo de una familia
que no posee nada
cuyo legado
serán las peleas
que sostuvimos
los sábado por la tarde
las puertas
que se disuelven
durante el verano.


Provengo de una familia
que jamás logró sostenerme
que evita llegue a su casa
durante ciertos lunes
de agosto
donde mi madre
odiaba
los muros de mi cuarto
con fotografías
de músicos
y actrices porno.


Provengo de una familia
que esconde
la comida entre los frascos
y que me arrebató
la posibilidad
de construir una casa
porque me infundió
el temor de que un hogar es una escopeta
a punto de dispararse.




(texto transcrito de Costa sin mar, edición Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), col. El pez en el agua, Serie Poesía, México, 2012.)

viernes, 17 de enero de 2014

Antonio Cisneros, poeta




Una muchacha católica toca la flauta
 

Tercer movimiento (affettuosso)

Para hacer el amor
debe evitarse un sol muy fuerte sobre los ojos de la muchacha,
tampoco es buena la sombra si el lomo del amante se achicharra
para hacer el amor.
Los pastos húmedos son mejores que los pastos amarillos
pero la arena gruesa es mejor todavía.
Ni junto a las colinas porque el suelo es rocoso ni cerca de
     las aguas.
Poco reino es la cama para este buen amor.
Limpios los cuerpos han de ser como una gran pradera:
que ningún valle o monte quede oculto y los amantes
podrán holgarse en todos sus caminos.
La oscuridad no guarda el buen amor.
El cielo debe ser azul y amable, limpio y redondo como un
     techo
y entonces
la muchacha no verá el Dedo de Dios.
Los cuerpos discretos pero nunca en reposo,
los pulmones abiertos,
las frases cortas.
Es difícil hacer el amor pero se aprende.


(texto duplicado de "la mirada del lobo")

jueves, 16 de enero de 2014

María Mercedes Carranza, poeta

Métale cabeza

Cuando me paro a contemplar
mi estado y miro su cara
sucia, pegochenta,
pienso, Palabra, que
ya es tiempo de que no pierda
más la que tanto ha perdido. Si
es cierto que alguien
dijo hágase
la Palabra y usted se hizo
mentirosa, puta, terca, es hora
de que se quite su maquillaje y
empiece a nombrar, no lo que es
de Dios ni lo que es
del César, sino lo que es nuestro
cada día. Hágase mortal
a cada paso, deje las rimas
y solfeos, gorgoritos y
gorjeos, melindres, embadurnes y
barnices y oiga atenta
esta canción: los pollitos dicen
pío pío pío cuando tienen
hambre, cuando tienen frío.


(texto tomado del sitio "la mirada del lobo")

miércoles, 15 de enero de 2014

Gustavo Riccio (1900/1927 )

Elogio de los albañiles italianos

De pie sobre el andamio, en tanto hacen la casa,
cantan los albañiles, como el pájaro canta,
cuando construyen el nido, de pie sobre una rama.

Cantan los albañiles italianos. Cantando
realizan las proezas heroicas estos bravos
que han llenado la Historia de prodigiosos cantos.

Hacen subir las puntas de agudos rascacielos,
trepan por los andamios; y en lo alto sienten ellos
que una canción de Italia se les viene al encuentro.

Más líricos que el pájaro son estos que yo elogio;
el nido que construyen no es para su reposo,
el techo que levantan no es para sus retoños...

¡Ellos cantan haciendo la casa de los otros!



(texto tomado del blog "otra iglesia es imposible")

martes, 14 de enero de 2014

Juan Gelman (1930/2014 )

Cita II

 (santa teresa)
¿cómo es posible que viviendo
esta derrota
tu amistad
me cure el alma?
¿cómo me consolás y amás
abriéndome
contra la áspera muerte
y decís
palabras herideras como leche
para comer como cordero
poderoso de vos?


(texto duplicado del sitio "revista ñ", Clarín)

Paola Cadena Pardo (1983 )

Placa en honor al fundador del Hotel


Cada hombre es un hotel de paso
tiene habitaciones en sus manos y en su vientre
y la mejor suite siempre está en los ojos
aunque a veces sean opacos y callados.
Todo hombre tiene un bar en su garganta
y un corredor largo y oscuro
desde el alma hasta la razón.
A sus espacios diminutos llegan hombres y mujeres
con velas encendidas
o linternas desgastadas
Un día el hombre muere
y entonces llegan los gusanos
comen y beben
y luego se marchan sin pagar la cuenta.


(texto tomado del sitio "la otra")

lunes, 13 de enero de 2014

Ángel Ortuño (1969)

Dónde y cómo comprar tigres
 Si no les gusta el clima del lugar donde vives
no tires tu dinero:
en 400 años se han comido un millón de personas
y no todos han sido
aldeanos desnudos,
incluso coroneles británicos que van sobre elefantes
y prefieren la jungla
a sus esposas
han terminado siendo apenas mal aliento
para los treinta dientes que ahora
puedes comprar en línea.




(texto tomado del muro "costa sin mar" en feis buc)

domingo, 12 de enero de 2014

CON ESTOS PIES...

Con estos pies camino
con esta lengua expreso
con estos ojos sangro
con estos anteojos tropiezo.

Con esta lupa quemo
con estos nudillos toco
con este cuerpo lucho
con estos lápices te difumino.

Con este fuego sazono
con estos oídos no te oigo
de este báculo me valgo
con estos calzones rotos.

Con este culo flatulencias
con este olfato husmeo
con aquella estrella me cloroformo
con tu rosa de los vientos giro.

Con este café me despabilo
con este tabaco toso
con este cerillo me enciendo
con esta pluma abro el día.

sábado, 11 de enero de 2014

Marco Antonio Montes de Oca (1932/2009 )

Cuando la paciente araña...

Cuando la paciente araña
colgó su primer hilo en la boca del cráter,
el volcán no pensó que la fuente de su ira
pudiera ser tapiada.
Mas la araña babeando sus hilos
logró tejer un lienzo inmaculado,
un sueño resistente a las emanaciones del azufre.
El fuego que burlan salamandras
es el fuego que consume al fénix.
El fuego que el fénix sortea
es el fuego que acaba con la salamandra.


(pasaje tomado de "Contrapunto de la fe [1955], en Delante de la luz cantan los pájaros (poesía 1953-2000), ed. FCE, col. Letras Mexicanas, México, 2000.)

viernes, 10 de enero de 2014

Nuno Júdice, poeta

El cristo olvidado

Allí, en aquel fondo de iglesia, en la pared
más blanca y más desierta, al frío de la noche,
iluminado apenas por un resto de luz
que viene de la lámpara encendida en la calle, el crucificado
se esconde. Ya nadie va
a aquel desván, nadie sabe quizás...
que aún está ahí y sin embargo ese es
su lugar. Solo, reza para que
nadie le vea, para que nadie le
pida nada: ¿qué respuesta podría dar
a quien lo buscase? ¿Qué promesas encendería
en la mirada de los desesperados? ¿Dónde encontraría
luz para quien vive en la oscuridad? Pero
allí está; y cuando pienso en él me pregunto
si no debería descolgarlo de aquella pared o, al menos,
si no debería ir hasta ese desván, mirarle a los ojos
blancos de la muerte y consolarlo, por poco que
sea, con mi presencia.

(texto tomado del blog "rima interna", tr. M. López-Vega)

jueves, 9 de enero de 2014

Juan Andrés García Román (1979 )

Réquiem y fuga muy lejos
 

          Cuando mañana me despierte y no vea
la cama de mi hermano
paralela a la mía como un signo de igual
ni su cuerpo en ella como un parterre
ni su rostro y sus gafas como flor de ese parterre,

cuando las plantas de nuestros pies no señalen el amanecer.

Cuando mañana me levante
y me saquen sangre en una sala blanca para siempre,
cuando me pongan una pulsera de goma
y al final del brazo del sillón
se cierre un puño y se abra una mano
como soltando algo o como
tomando prestado algo al Señor.

Cuando mañana me levante temprano para ir al colegio,
pero a mi pupitre esté sentada la muerte niña.

Cuando, al ver la sombra que proyectan los objetos,
me ponga triste otra vez y, entonces,
por escapar de la vida, meta la cabeza en la soga
pero el resto del cuerpo no quepa
y me quede colgando del cielo

y contemplando

la cabeza del cuerpo del Señor,
las rodillas del cuerpo del Señor,
el corazón del cuerpo del Señor.

Cuando mañana suene el despertador

pero la luna podrida tenga un gusano,
cuando llueva tanto que se me encharque
el pulmón y, entalleciendo en él, la primavera,
como un grano de mijo que lleva al crecer su cáscara,
me impulse junto a mis maestros viejos,
los que echaron la rama de un bastón
y murieron goteando en las cátedras
de un colegio futuro

y un recreo de niños albinos y felices.
 

         (texto tomado del sitio "rima interna", El Cultural.)

miércoles, 8 de enero de 2014

Jorge Calvetti (1916/2002 )


Yo no he querido a nadie en el mundo


Yo no he querido a nadie en el mundo
ni he cuidado con amor una esperanza.
He derivado mi destino ante el funesto esplendor de las palabras
y soy el testigo de mi desdén por los firmes destellos de la vida.
He recorrido campos,
la puna inhóspita y odiada
con pájaros que viven la libertad
y gentes de alma silenciosa.
He visto allí caballos buscando la sombra mísera del cacto
y perros durmiendo a la sombra de un caballo.
He respirado el aire sucio de las ciudades
y he aborrecido el día que me dio luz para mirar los hombres engañados.
He vivido en las noches borrosos gabinetes
con espejos que muestran el pasado y el dolor de todos los hombres;
en ellos he mirado con obcecación y sin lástima
el latido horrible de mis sienes,
mi dolorosa imagen de hombre sin tiempo para llorar su descreimiento.
Yo no he mirado la cosas con cariño.
Soy el testigo de mi desdén
por los vanos destellos de la vida.
Sólo sé de la muerte que ordena las figuras
que mueven mareas ocultas en el corazón
y me entrega palabras que yo digo en las noches
para borrar el mundo del sueño de los hombres.
 
 
(texto tomado del sitio "otra iglesia es imposible")

martes, 7 de enero de 2014

Julia Hartwig (1921 )

La elección del nombre

En ocasiones soy como el tronco que golpea
más a menudo como el tronco llevado por las olas
pero mía es la decisión de cómo llamarme
soy un tronco rebelde
soy un tronco oculto tras una máscara
tallada a imagen de los dioses
soy un tronco orgulloso aunque deforme
en mi interior habita escondido un retrato
levantadme en un cruce de caminos
Soy un tronco que se burla del fuego
soy un arroyo al que una mano necia golpea
soy como el niño poseído que entre la multitud señala al culpable
soy como el pájaro que canta con la garganta cruzada de un balazo
Soy un tronco duro incapaz de perdonar
soy un instrumento a la espera de cumplir su cometido
soy un oído sordo a las burlas
y la saliva de la santa maldición
Soy una derrota y una contradicción ante el reto de actuar
soy el fruto de una disputa acerca de la existencia
por qué razón tendría que rebajar mi propia valía
Soy el tronco que arrojado a lo alto no cae al suelo
Soy aquello de lo que muero


(texto tomado del sitio "la mirada del lobo", sin crédito al traductor.)

lunes, 6 de enero de 2014

Rosario Castellanos (1925/1974 )

Válium 10

A veces (y no trates
de restarle importancia
diciendo que no ocurre con frecuencia)
se te quiebra la vara con que mides,
se te extravía la brújula
y ya no entiendes nada.

El día se convierte en una sucesión
de hechos incoherentes, de funciones
que vas desempeñando por inercia y por hábito.

Y lo vives. Y dictas el oficio
a quienes corresponde. Y das la clase
lo mismo a los alumnos inscritos que al oyente.
Y en la noche redactas el texto que la imprenta
devorará mañana.
Y vigilas (oh, sólo por encima)
la marcha de la casa, la perfecta
coordinación de múltiples programas
—porque el hijo mayor ya viste de etiqueta
para ir de chambelán a un baile de quince años
y el menor quiere ser futbolista y el de en medio
tiene un póster del Che junto a su tocadiscos—.

Y repasas las cuentas del gasto y reflexionas,
junto a la cocinera, sobre el costo
de la vida y el ars magna combinatoria
del que surge el menú posible y cotidiano.

Y aún tienes voluntad para desmaquillarte
y ponerte la crema nutritiva y aún leer
algunas líneas antes de consumir la lámpara.

Y ya en la oscuridad, en el umbral del sueño,
echas de menos lo que se ha perdido:
el diamante de más precio, la carta
de marear, el libro
con cien preguntas básicas (y sus correspondientes
respuestas) para un diálogo
elemental siquiera con la Esfinge.

Y tienes la penosa sensación
de que en el crucigrama se deslizó una errata
que lo hace irresoluble.

Y deletreas el nombre del Caos. Y no puedes
dormir si no destapas
el frasco de pastillas y si no tragas una
en la que se condensa,
químicamente pura, la ordenación del mundo.
 
 
(texto tomado del sitio "la mirada del lobo")

domingo, 5 de enero de 2014

EL DUEÑO ANHELADO


Uriel Martínez

Hace algún tiempo me vi precisado a desprenderme de una novela que nos recomendó ampliamente un profesor universitario, ''Las cabezas trocadas'', de Thomas Mann, que un día encontré a un precio accesible a mi economía de estudiante en la Editorial Sudamericana. luego que la noche de los militares cubriera esa franja del Cono Sur. Era uno de los libros que yo atesoraba ya concluida la Universidad; y desde antes de abandonarla. Cofres que había trasladado por Ferrocarriles Nacionales de México, antes de su privatización, y que la empresa paraestatal almacenó hasta que me enviaron un ultimátum para retirarlos antes de cobrarme cargos de bodega. De ese autor alemán, además del libro ''para iniciados''. como lo había caracterizado el maestro de literatura, me había llevado a la nueva ciudad "La montaña mágica". "Carlota en Weimar" y "El elegido". De la primera y extensa novela sobre el tuberculoso Hans Castorp sólo conocía el pasaje que, apasionado, nos leyó el profesor Sergio Fernández en la clase sobre ese género literario.

 Después de buscar ansiosamente un lugar donde vivir y de una renta accesible a mis ingresos de escritor a destajo -en calidad de reportero de cultura-,una conocida accedió a confiarme una casa de campo enclavada en un cuadrado de huerta arbolada de frutales (antiguamente habían sido viñedos). Ahí,en una semana, leí la desgarrada historia del hospital localizado en una montaña fría. De ahí,mi nuevo hogar, dejé que me abandonara la historia seductora de "Las cabezas trocadas", en que se narra la vida de los amigos Nanda (18 años) y Chridaman (25 años), que un día se verán separados y muertos por la voluntad de los dioses y revividos por ese poder supremo,aunque con las testas mudadas. Noveleta facilitada,en calidad de préstamos, al esposo de mi casera. Obra que de vez en cuando veía en el librero de la sala de ese matrimonio, ahora sí, amigos míos, cuando los visitaba por invitación expresa. Préstamo que yo no me atrevía a reclamar pues era bellísima la casa que me rentaron a un precio razonable.

Cuántas veces, años después, volví a encontrarme un ejemplar de la novela obsequiada-prestada-abandonada, casi ''involuntariamente", en otras manos y en otro librero. No lo sé. Pero cada vez que la veía disponible en alguna librería de la capital, la dejaba en el anaquel en exhibición, en espera de su dueño anhelado, que no era yo. Hasta hoy que la traje conmigo porque su autor, el Premio Nobel, me levantó la veda. Una veda, un ayuno de treinta años o más.


Al paso del tiempo uno se vuelve exigente con sus lecturas, para bien o para mal. Aunque la guía de lecturas obligatorias en la Universidad te llevan de la mano por cierto menú de autores -los comprendidos en el plan de estudios de la licenciatura seleccionada-, es claro que siempre habrá plumas y nombres alternativos en aquella materias llamadas ''Optativas". Es entonces que en la materia Introducción a las Letras Francesas, por ejemplo, uno se acerca a los clásicos -digamos Rabelais o Villon- o a otros cercanos a ti como Jean Cocteau, Raymond Radiguet o Violette Leduc. Muere en el individuo universitario el instinto u ''olfato'' del lector autodidacta, aunque no del todo. Para que eso no suceda están (o estaban) los suplementos literarios de revistas y periódicos impresos, para descubrirle al sediento plumas, escuelas y círculos de autores que llenaron una época, que fueron leídos en una etapa de esplendor. Me refiero a un estilo encerrado en una frase que en una ocasión le escuché al escritor José Revueltas: ''Leíamos a Henry Miller hechizados porque en cada página había un coito''. Imposible no hipnotizarse por autores de otros países e idiomas que llevaban un estilo de vida cosmopolita, ajeno y distante del autor que asumió la literatura como una postura radical de militancia política, como un credo irrenunciable; me refiero al autor de ''El luto humano'' (1950).

Es cierto que quizá uno pudiera ir por la vida ligero de equipaje, corresponsal de guerra, casi desnudo, como escribió el poeta. Pero también es inevitable caminar por esas calles de Dios como la ''Heroica de Buenos Aires'', drama de Osvaldo Dragún, que lleva en su carromato los enseres de ella y sus hijos como solo patrimonio. Quizá abrigar el coraje suficiente para no recoger de los basureros de librerías y supermercados esos desechos llamados en nuestro país Narcoliteratura: dejarlos ahí en botaderos y anaqueles que se pudran: o como pasto de las siguientes camadas de lectores y autores. Quizá al paso del tiempo alguno perdure. Acaso dentro de cien años alguien los recuerde, los procure, los recomiende. Pero quién sabe, en todo caso no lo atestiguaremos, por fortuna...

sábado, 4 de enero de 2014

Miriam Reyes (1974 )

No tengo casa... 

No tengo casa a la que volver
ni esperanza de la que colgarme
por eso camino.

Las casas se derrumban a mi paso
la tierra es una alfombra de escombros.
Me detengo a admirar la belleza de las palas mecánicas
los movimientos de las excavadoras me erizan de deseo.
De noche las contemplo:
los perfiles inmóviles de las palas
descansando sobre el cielo azul cobalto
al lado de la luna de luz nacarada
son aún más hermosos que los brazos de los hombres que las manipulan
y las excavadoras
con sus enormes bocas abiertas y llenas todavía
de tierra y escombros
parecen enormes animales muertos.

Mis padres me enseñaron a no tener nunca nada.
Ellos me enseñaron a no volver nunca a casa
a no decir nunca esta casa es mía
aquí me quedo yo
en este lugar que amo.

Cierro la puerta y no necesito mirar atrás para saber
que la casa ya no existe más.
En ninguna parte sin hablar con nadie estoy
pero si nos cruzamos
puedo enseñarte a caminar sonriente sobre la desolación.


(texto tomado del sitio "la mirada del lobo".)

viernes, 3 de enero de 2014

Manuel Bandeira (1886/1968 )

El último poema

Así querría yo mi último poema
Que fuese tierno diciendo las cosas más simples y menos intencionales
Que fuese ardiente como un sollozo sin lágrimas
Que tuviese la belleza de las flores casi sin perfume
La pureza de la llama en que se consumen los diamantes más límpidos
La pasión de los suicidas que se matan sin explicación.


(texto tomado del sitio "la mirada del lobo", traducción de Rodolfo Alonso.)

jueves, 2 de enero de 2014

RB y la nueva novela


        .. .. .. .. .
Hace unas pocas semanas, María Bordallo y Javier Molea, creadores de los talleres literarios en español Universidad Desconocida de Brooklyn, Estados Unidos, donde vivo, estudio y trabajo hace poco más de un año, me pidieron que además de continuar con el taller de narrativa que dicto me encargara de un taller de lectura en inglés sobre la obra de Roberto Bolaño. Ese taller debía responder la pregunta ¿por qué Bolaño? ¿Por qué la escritura de Bolaño produce la misma fascinación en los lectores angloparlantes, incluso mediada por las traducciones de Natasha Wimmer y Chris Andrews, que en los lectores de Chile, Latinoamérica y España?
Esta petición me llegó mientras escribo mi tesis sobre el porqué algunas películas del cine chileno temprano se instituyen como el corazón de una nación y el consenso de los historiadores, y el porqué otras, como las de mujeres directoras, desaparecen para los historiadores y estudiosos que luego reproducirán las opiniones de alguien que tampoco alcanzó a verlas. La pregunta “Why Bolaño?” vino también en un momento en que, después de haber terminado mi segunda novela Alias el Rocío, los buenos comentarios de algunos colegas no la han llevado a algún editor o editora que valore el preciosismo en la escritura ni la oscuridad santiaguina que la inspiró.
El nombre de Bolaño, que de a poco desplaza a Neruda cuando se nombra a Chile en campos culturales exteriores y es caso obligado en los cursos para posgraduados de literatura chilena y latinoamericana, se impone merecidamente por la sociabilidad adolescente de sus personajes, la fluidez de su lenguaje narrativo y la plétora de voces del relato, entre las que se cuenta la suya como autor. Este encuentro con los lectores, sin embargo, se logra porque tematiza, entre tantas otras cosas, pero primero que todo, su propia frustración con una escritura suya que no tenía salida –cómo olvidar, en Los detectives salvajes, a Belano sentado con su manuscrito frente al escritorio del editor que lo rechazaría minutos después. Su pulsión narrativa está construida por una búsqueda por lectores; bajo máscaras diversas se muestra al poeta que no encuentra editorial que lo publique, lectores que lo lean y una historia literaria que amenaza con dejarlo caer en el olvido. Así, pues, la muerte simbólica de Cesárea Tinajero no es solo el asesinato del portento de la vanguardia, su madre literaria –como argumenta Grínor Rojo en el próximo libro que sacará Sangría Editora, Las novelas de formación chilenas–, para encontrar una voz propia, sino una certeza de que la literatura se ha convertido en otra cosa en la que lo había construido la vanguardia. Para Bolaño ya no es más un espacio de rebeldía, de búsqueda de una forma de vida que se oponga al capitalismo, es decir, de un proyecto literario de envergadura política, sino la construcción de un discurso creativo que debe volverse neoliberal para sobrevivir y que, como un publicista o un gerente que sube de escalafón en la economía mundial, debe darle a los lectores lo que necesitan; una literatura que reescribe desde diferentes formatos de la prosa las formas de existencia de una comunidad que ahora parece una sola y homogénea, comprensible para todos. No por nada el asesinato simbólico de Cesárea Tinajero sucede en la novela a partir de cuya publicación la obra poética de Roberto Bolaño pasa a un segundo plano en el interés de editores y lectores.
A la pregunta de “por qué Bolaño” habría que empezar por responder, entonces, que su escritura fue una de las primeras que propuso anteponer formas mediante las cuales los lectores pudiéramos no solo fascinarnos, sino por sobre todo reconocernos como una comunidad homogénea. Es, en fin, entregarse a las pugnas por el poder cultural del entretenimiento, que a pesar de estar ejecutadas con talento narrativo en el caso de Bolaño desplazan la posibilidad de imaginar un mundo fuera del mercado de la cultura. Poco se puede agregar, luego de innumerables tesis, generaciones de escritores formados a la luz de su fama y profesores que ganamos plata enseñando su obra dentro o fuera de la academia: solo que no podemos olvidarnos de que la literatura y sus formas autoriales se adaptan y adoptan el modelo que mejor encarne el consenso de las instituciones, y que esa mutación puede ser tan depredadora como el mercado que los sostiene.
 
 
(nota de Mónica Ríos, tomada del sitio "letras.s5.com".) 

miércoles, 1 de enero de 2014

Luis Sebastián Masseto (1938/1985 )

XXX

Aquel que anda sangrante
entre los hombres
vestirá una sonrisa como un traje.
con los codos gastados,
una sonrisa como un farol de calle descompuesto
que iluminara noche y día.
Aquel que anda entre los hombres
con sonrisa encendida.
 
 
(texto tomado del sitio "el placard", tr. Gerardo Lewin.)