miércoles, 25 de diciembre de 2013

Vicente Gerbasi (1913/1992 )

La casa de mi infancia

Por la arena de la noche galopaba un jinete sin cabeza.
Al fondo de una iglesia blanca
y más lejos la colina del calvario donde duermen los mendigos.
Veía correr un río de apretujados conejos blancos en la sombra.
Oía el viento de los fuegos fatuos,
el rumor de las calaveras en los rincones de los cactos,
voces oscuras reunidas en los corredores.
En mi aposento ardía una lámpara de aceite al pie de un Cristo ensangrentado.
Colgaban murciélagos del techo,
sombras con alas de murciélagos, rumores de cielo raso,
lentos rumores de espesa tela nocturna.
Yo veía con los ojos de la sombra,
con los ojos de las hojas,
con los ojos de las grandes hojas frías de la noche.
El Tirano Aguirre lanzaba bolas de fuego
en la comarca de los toros salvajes,
en las plantaciones de tabaco,
entre los espantapájaros con sombreros de paja.
Mis hermanas habían dejado una tijera abierta en el patio de la casa
para que las brujas cayeran entre los tulipanes,
bajo los naranjos, donde los relámpagos iluminan vitrales de llanto.
Mi aldea estaba sola en la noche,
mi casa estaba sola en medio de los tamarindos y las palmas,
y el jinete sin cabeza galopaba hacia el fondo,
hacia los juncales del río,
donde las primeras lumbres se dispersan en los grillos.
Las casas comenzaban a salir de la sombra,
de las casas comenzaban a salir los ancianos.
Había un mendigo dormido de perfil,
con barba de nube en el aire de la aurora.


(texto tomado de 24 poetas latinoamericanos, Coedición Latinoamericana, selección y prólogo de Francisco Serrano, México, 2012, sexta reimpresión.)

No hay comentarios: