miércoles, 11 de diciembre de 2013

Juan Manuel Roca (1946 )

Arenga del cuerpo

I

Ocurre que Roca me invade hasta el cansancio. No me deja respiro, me hurga y examina como a un raro pajarraco, no le basta con traerme noticias de su espejo.

II

Harto estoy de su cruenta dictadura, de su manía de exhibirme por el mundo como un perro de lujo, como un galgo.

III

Harto estoy de que me habite, de que cambie el oro de mis días por migajas de milagro.

IV

Ocurre que a veces me invade con voces de ausentes, con jerga de poetas que guarda en mí como si fuera un viejo y simple armario.

V

Por las noches me arroja en su cama como si fuera un pesado saco mientras duerme a pierna suelta en sus laureles.

VI

Si no lo arrojo desde la terraza es porque  no quiero darle el gusto de saltar conmigo al vacío, conmigo y la sombra que llevo pegada a mi destino.

VII

Me aburren sus chistes -que conozco hasta el cansancio- y sus decires y sus poemas y ese aire seguro de pequeño faraón de su pobreza.

VIII
Pero ocurre que a veces me desarma: hay que verlo cuando me acerca a su muchacha, cómo se agazapa en mí, cómo esculca en el bolsillo del corazón su mejor habla.

IX

El pobre Roca no tiene remedio.


(texto tomado de Lugar de apariciones, antología personal 1973/2007, ed. Aurora, 2a. ed., Premio José Lezama Lima 2007, Casa de las Américas; Colombia, 2007.)

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